La ciudad mártir de Dresde, bombardeada sádicamente en los
últimos días de la Segunda Guerra Mundial por la aviación anglo-norteamericana,
está siendo testigo de la reunión del Club Bildelberg en el Hotel
Taschenbergpalais. Desde el jueves hasta el domingo durarán las sesiones. Están
presentes dos primeros ministros, cuatro titulares de economía, la directora
del FMI y una vicepresidenta de la
Comisión Europea. ¿De qué hablarán en esta ocasión? Vale la pena recordar en
primer lugar qué es el Club Bildelberg. Hay muchas ideas erróneas y
conspiranoicas al respecto.
Bildelberg no es el Estado Mayor del Gobierno Mundial, es
otra cosa muy diferente. Se ha definido como “foro” de intercambio de opiniones
y de informaciones para que, quien asista –habitualmente figuras de la
política, la economía y la información- estén en condiciones de tomar posturas
y adoptar decisiones en sus campos y en sus países respectivos. Nada más. Dicho
de otra manera: los “barones de la economía”, es decir, las mayores
acumulaciones de capital del planeta, explican por donde van a circular sus
intereses en el próximo año. A los políticos se les insinúa lo que tienen que
hacer, porque de no hacerlo, los consorcios mediáticos, ligados a estas
acumulaciones de capital, los demolerán literalmente. Y, a los medios se les
indica cómo deben plantear la información. No puede extrañar que sea la
quintaesencia del “soft power”, con la cláusula de que quien se salga de la
sinfonía marcada recibirá un castigo “hard”. Bildelberg no lo controla todo:
pero sí, unos cuantos “barones del dinero” lo orientan todo.
