jueves, 28 de noviembre de 2019

La revista El Fascio, catalizador de energías. Los misterios de un proyecto frustrado (2) - los protagonistas


El equipo que impulsó la revista El Fascio, estaba compuesta por un grupo de personas vinculadas a los distintos sectores que entonces estaban a la expectativa de lanzar un partido fascista en España. Existían en aquel momento, grupos que trabajaban en esa dirección. Vale la pena pasar revista a los protagonistas, especialmente a los menos conocidos, para advertir la magnitud y el carácter de la empresa.

Los protagonistas

Todo lo que puede decirse sobre las vicisitudes que llevaron a la publicación de la revista El Fascio han sido contados hasta la saciedad por distinto autores cuyas obras vamos a utilizar para componer esta parte del artículo (1).

Los impulsores del proyecto con distintos grados de compromiso e interés, no pasaron de la docena. Se conocen perfectamente sus nombres, apellidos y grado de implicación. Por lo demás, hace falta examinar las 16 páginas del único número publicado para advertir la línea que habían adoptado.

Se trató de una revista de síntesis (2) en la que participaron las distintas fracciones del fascismo español de la época, a saber:
  • El grupo que actuaba con el nombre de Frente Español que tenía por líder a Francisco García Valdecasas.
  • El grupo formado en torno a José Antonio Primo de Rivera y en el que participaron Sarrión, el pasante del bufete profesional de Primo de Rivera, Rafael Sánchez Mazas y Eduardo Rodríguez Tarduchy.
  • El grupo que actuaba con el nombre de Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalistas formado por Ramiro Ledesma, Juan Aparicio y Carlos Rivas.
  • El Partido Nacionalista Español, a pesar de que el Doctor Albiñana no apareció nunca en las reuniones delegando en uno de los hijos del Duque de Hijar y el propio Delgado Barreto, miembro del PNE y llamado a ser director de El Fascio.
  • Un grupo de personalidades notables, más o menos vinculadas a todos los anteriores: Julio Ruiz de Alda, Ernesto Giménez Caballero, Carlos Rivas y Juan Pujol, y José Ignacio Escobar y Kirpatrick.


Algunas trayectorias de este grupo resultaban sorprendentemente brillantes. Tal era el caso de Alfonso García-Valdecasas (1904-1993), discípulo de Ortega y Gasset y miembro en 1931 de la Agrupación al Servicio de la República (ASR). Diputado en las Cortes Constituyentes, fue el secretario de la potencia constitucional. Al año siguiente, atraído por la experiencia fascista y desengañado por el caos republicano, abandona la ASR y funda el Frente Español junto a otros apellidos ilustres: el historiador José Antonio Maravall (3), Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate (4), María Zambrano (5). El grupo estuvo dirigido por García-Valdecasas y sus tres ilustres colaboradores y su manifiesto fue publicado en la revista Luz el 7 de marzo de 1932. El grupo, de carácter minoritario, estuvo compuesto por un grupo de estudiantes: Antonio Riaño Lanzarote, Salvador Lissarrague Novoa, Antonio Bouthelier Espasa, J. Santeiro, Eliseo García del Moral y Bujalarcey A. Vázquez. 


El partido fue impulsado por Ortega y Gasset justo en los momentos en los que éste mantenía correspondencia con el grupo L’Ordre Nouveau y acudió a París a dar una conferencia auspiciada por los seguidores de Robert Aron, Arnaud Dandieu y Denys de Rougemont (6). Riaño había colaborado con Ramiro Ledesma en La Conquista del Estado, mientras que García-Valdecasas, tras la disolución del Frente Español, pasaría a colaborar con el Movimiento Español Sindicalista y en 1932-33 mantendría contactos con José Antonio Primo de Rivera, siendo el “tercer hombre” que habló en el mitin del Teatro de la Comedia, en el considerado como “mitin fundacional” de Falange Española. Lo hizo antes que Primo de Rivera y después de Ruiz de Alda. Se cuenta que fue él quien recomendó que el partido se llamara “Falange Española” y que lo hizo para que las siglas fueran las mismas que las de su frustrado “Frente Español”. En el curso del mitin de la Comedia dijo unas palabras que debieron gustar a Ramiro Ledesma, quien se encontraba en uno de los palcos: "Se ha dicho que esto es un acto fascista, y yo digo que, en siendo españolísimo, que lo llamen como quieran. Que con los fascistas, que es una experiencia extranjera, podremos tener todas las afinidades y todas las coincidencias que en el futuro resulten; pero que nosotros, españoles, no queremos vivir de fórmulas extranjeras".

A pesar de ser nombrado miembro del Comité de Mando de Falange, recibiendo de Primo de Rivera el carné número 10 de la organización, poco después, en noviembre de 1933, se presentará como candidato del Bloque de Derechas por Granada, siendo sustituido por Ramón Ruiz Alonso. A partir de ese momento desapareció de la política activa. Al estallar la guerra civil Franco lo nombrada subsecretario de Educación y primer presidente del Instituto de Estudios Políticos. Sin embargo, en 1944 es apartado de sus cargos al evidenciarse su lealtad monárquica hacia don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Se trató de alguien con inquietudes filosóficas (como demuestra su relación con Ortega y con María Zambrano) y poéticas (fue amigo de García Lorca al que presentó a Primo de Rivera (7)), seguramente por eso sintonizó muy bien con el otro “peso pesado” del proyecto, Primo de Rivera, con quien compartía idénticas inquietudes, y tuvo el mérito de ser apreciado por el poco condescendiente Ramiro Ledesma (8).

Obviando a Ramiro Ledesma, suficientemente conocido, los representantes de las JONS en el proyecto, Carlos Rivas y Juan Aparicio corresponden perfectamente a la militancia que había buscado el fundador del grupo: Rivas era un antiguo trotskista y unía a la minuciosidad analítica propia de ese origen, un sentido del periodismo y de la propaganda que, tras la fusión de FE con las JONS, le hizo ocupar el cargo de Jefe Nacional de Prensa y Propaganda de Falange Española en 1934 y 1935. Durante la guerra trabajó con la Falange clandestina de Madrid, siendo detenido y permaneciendo en la cárcel hasta el final del conflicto. En la postguerra ocuparía el puesto de Jefe Provincial de Madrid de Prensa y Propaganda (9). Rivas fue quien introdujo a Manuel Mateo en Falange Española en diciembre de 1934 y le dio una pistola (había tenido un choque personal con Antón, el compañero de La Pasionaria, tras la revolución de Asturias). Dada la distinta procedencia marxista de ambos, tenían tendencia a desconfiar uno del otro, por lo que Mateo se fue a la Casa de Campo a probar si la pistola funcionaba (10).


En cuanto a Juan Aparicio, Ledesma lo conoció unas semanas antes de la aparición del primer número de La Conquista del Estado “cuando se debatía en la sima comunista, pugnando por entrar en ella, aun cuando no pasaba de la puerta” (11). Fue secretario de redacción de la revista y “hasta el final una de sus mejores lumas” (12). Recuerda Ledesma, igualmente, que fue él quien tuvo el acierto de recordar que el profesor Fernando de los Ríos comentó que un movimiento fascista en España debería de ostentar como emblema el yugo y las flechas (13). Permaneció con Ledesma encerrado en el penal de Ocaña y colaboró con varios artículos en la revista JONS. Siguió a Ledesma en la escisión y participó en sus siguientes aventuras periodísticas, reintegrándose en Falange durante la guerra civil. Mientras duró el conflicto dirigió La Gaceta Regional de Salamanca. En la postguerra fue el fundador de la Escuela Nacional de Periodismo. Se le considera como uno de los responsables de la estructuración de la prensa franquista y establecedor de las normas de la censura, sin embargo, también se le reconoce que medió a favor de antiguos periodistas republicanos (14). Fue uno de los fundadores de la Unión Militar Española.

Sobre los acompañantes de Primo de Rivera en la aventura de El Fascio cabe decir que Emilio Rodríguez Tarduchy, comandante de infantería, fue próximo colaborador del General Miguel Primo de Rivera y, desde entonces acompañó a su hijo en toda su trayectoria política. Fue jefe de seguridad interior de Falange (15) antes de la guerra y en la postguerra, muy tempranamente, en diciembre de 1939 reunió en su domicilio a varios dirigentes falangistas opuestos a que el partido se difuminara en el movimiento franquista dando origen a Falange Auténtica. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue uno de los jefes de la Junta de Propaganda Patriótica y Ciudadana (16) y autor de un libro en el que glosó la figura del dictador por quien sentía verdadera devoción (17). Ledesma lo trata con distanciamiento y lo considera como un representante de la clase política de la dictadura, un hombre bastante alejado del fascismo (18). Hasta poco antes de su fallecimiento en 1962, Rodríguez Tarduchy fue procurador en las Cortes franquistas y terminó su vida militar con el grado de coronel (19).

Análoga amistad personal, mucho más que identificación política, mantenía Primo de Rivera con Manuel Sarrión San Martín, su pasante. Sin embargo, Sarrión aparece siempre como uno de los más estrechos colaboradores del fundador de la Falange e incluso lo sustituyó en muchos casos de defensa ante los tribunales de falangistas detenidos (20). Primo de Rivera lo cita en tres de las cartas que envió desde la prisión de Alicante pocos días antes de su fusilamiento (21). Participó como miembro activo en la actividad de Falange Española y al producirse la sublevación cívico-militar de julio de 1936, acudió con otros falangistas al Cuartel de la Montaña en donde resultó muerto (22). Había sido el enlace designado por Primo de Rivera con los mandos militares que preparaban la conspiración (23). Una calle madrileña llevó su nombre desde 1941.

En lo que respecta a los dos miembros del Partido Nacionalista Español que participaron en el proyecto periodístico, se sabe que uno era uno de los hijos del Duque de Hijar y el otro era quien debería ser director de la publicación Manuel Delgado Barreto. El primero era un aristócrata con aspiraciones intelectuales, militante convencido de la extrema-derecha, que se sintió atraído por los fascismos como forma de reacomodación de sus ideales monárquicos (a fin de cuentas, Mussolini coexistía con la monarquía de los Saboya). Así pues, el segundo hijo del duque de Hijar asistió a las reuniones preparatorias para el lanzamiento de El Fascio (24). Poco más se sabe de él, ni siquiera su nombre de pila. Mucho mejor se conoce la trayectoria política y periodística de Manuel Delgado Barreto (25).

Periodista desde muy joven, utilizó a partir de 1901 el seudónimo de “Taf” para sus colaboraciones en La Correspondencia de España. Se inició políticamente en el maurismo y fue diputado conservador. Dirigió innumerables medios: Gente nueva, La Opinión, fue redactor-jefe de El Globo, revistas cada vez más importantes y de mayor calado, ubicadas siempre en el ámbito conservador. Como buena parte de los conservadores de la época no era sentido del humor lo que le faltaba, así que destacó también en el periodismo satírico. Colaboró en Bromas y Veras (que apareció en 1932) y dirigió El Mentidero (que llegó a tirar 250.000 ejemplares (26)) y Gracia y Justicia (en donde Delgado acumulaba los cargos de Director, Redactor-Jefe, redactor de calle, etc.), que gozaron de amplia fama y difusión (27). Se alinearía con la dictadura de Primo de Rivera, dirigiendo el diario semi oficial de la Unión Patriótica, La Nación que prolongó su vida entre septiembre de 1925 y abril de 1936 cuando fue arrasado por las huestes republicanas y ya no pudo salir de nuevo. Desde su retorno a España había mantenido buenas relaciones con el doctor Albiñana, militando en el Partido Nacionalista Español, pero eso no fue obstáculo para que en 1933 se aproximara al círculo capitaneado por José Antonio Primo de Rivera. De esa aproximación nació el proyecto de El Fascio.

Tras la frustrada aventura, Delgado Barreto continuará con su militancia albiñanista e irá a parar con Albiñana al bloque Nacional al servicio del cual puso al diario La Nación. Opuesto radicalmente a la política de Gil Robles y por lo tanto contrario a la CEDA y a su política de condescendencia con la República, apoyó al Bloque Nacional, augurando una derrota de las derechas y de las fuerzas contrarrevolucionarias, dejando como alternativa el pronunciamiento militar. Tras el incendio de La Nación por radicales de izquierdas, el 18 de julio de 1936 le cogió en su domicilio madrileño, siendo detenido dos días después, llevado a la Cárcel Modelo y asesinato entre el 5 y el 6 de noviembre, probablemente en las fosas de Paracuellos o en el Rivas-Vaciamadrid (28). En 2017, todavía había en la provincia de Madrid alguna calle que lleva su nombre. Delgado Barreto fue definido como “el ingenio satírico más agudo de la época” (29).


Desde el inicio de la andadura republicana, Delgado Barreto advirtió que el régimen estaba destinado a fracasar, a diferencia de otros colaboradores de El Fascio y del propio Ledesma que inicialmente saludó la instauración de la república como oportunidad para “las juventudes”. Rápidamente supo que un régimen que fracasaría inevitablemente podía ser objeto de sátiras y burlas más que cualquier otro. Y a ello se dedicó desde la caída de la dictadura (30). Entendió que la única forma de unificar a las derechas y a todas las fuerzas reaccionarias era presentándoles una figura política de peso a la que pudieran odiar y sobre la que pudieran descargar sus iras: y esa figura fue Manuel Azaña.

En cuanto a Luis Escobar y Kirpatrick, segundo marqués de las Marismas, suficientemente conocido hasta los años 80 entre los cinéfilos españoles por haber protagonizado en sus últimos años diversas películas que gozaron del favor del público (31) y numerosos papeles televisivos, ostento entre 1933 y 1936 la dirección del diario La Época, que se jactaba de ser el más caro de su tiempo y, por tanto, destinado a élites, no tanto económicas, como del blasón. Se trató de una revista propiedad de la familia Escobar de carácter monárquico, pero abierta a las experiencias fascistas (y, por tanto, que cabe dentro del concepto de “fascistizada”). En su mejor momento, hacia 1927, tiró en torno a 20.000 ejemplares, luego, durante los años de la República descendió hasta los 5.000, pero se trataba de lectores influyentes y fieles. A lo largo de su dilatada trayectoria (había sido fundado el 1 de abril de 1849 como diario liberal y prolongó su existencia, ya virado hacia el monarquismo alfonsino hasta el 11 de julio de 1936) se configuró como una revista influyente y habitualmente bien informada, cuyos lectores pertenecían al ejército y a la aristocracia heráldica y económica. Especialmente cuando Luis Escobar asumió la dirección, se convirtió en un medio contra-revolucionario próximo al Bloque Nacional (32). Precisamente por eso, su concurso era fundamental para el proyecto de El Fascio: a través de los lectores de Escobar podía llegar la noticia de la fundación de una nueva revista a las élites conservadoras y ganarlas para la tarea del “fascismo español”. Escobar, por lo demás, durante la guerra civil, fue nombrado Jefe de la Sección de Teatro dependiente de la Jefatura de Propaganda del Ministerio del Interior del primer gobierno de Franco, y fundó y dirigió la Compañía de Teatro Nacional de FET y de las JONS, que al final de la guerra pasaría al Teatro Español de Madrid.

Queda mencionar a un último “verso libre” entre los promotores de El Fascio, un nombre poco conocido y en absoluto asociado al fascismo español: Juan Pujol Martínez y, sin embargo, de entre todos los miembros del proyecto, será uno de los que tuvieron a lo largo de su vida mayores responsabilidades periodísticas. Había nacido en La Unión en 1883 hijo de burgueses acomodados. Estudió derecho en Barcelona e ingresó en filas de la CNT, de la que, bruscamente se desenganchó recalando en la extrema-derecha ya en los años 20. Fue un periodista de prestigio al que distintos medios españoles destacaron como corresponsal en el exterior durante la Primera Guerra Mundial. ABC y El Imparcial lo enviaron a París, Londres, Bélgica, Polonia, Italia y Turquía. De retorno a España escribió varios artículos para Acción Española (era amigo de Maeztu) y fue el redactor del manifiesto golpista de Sanjurjo. Iniciada la guerra civil, Pujol fue designado por la Junta de Defensa como Jefe de Prensa y Propaganda y en calidad de tal denunció a Fernando Sánchez Monreal (padre de Fernando Sánchez Drago), periodista republicano conservador, lo que le costó el ser fusilado en noviembre de 1936. Entre 1939 y 1944 dirigió el diario Madrid. Fue diputado por Madrid en las elecciones de 1933 y bajo las listas de Acción Popular y en 1936 volvió a serlo por Mallorca. A pesar de ello, mantuvo siempre lazos con el Bloque Nacional y con otras fuerzas de la derecha, incluida Falange Española. También estuvo vinculado al financiero mallorquín Juan March quien lo puso al frente de Informaciones (33). Escribió varias novelas, alguna de las cuales –El hoyo en la arena (1934)- es considerada antisemita (34). Mientras estuvo al frente de Informaciones el diario (propiedad de Juan March, no se olvide, de origen “chueta”) adoptó a partir de 1933 una orientación pro-nazi (35) y abrió sus puertas a colaboraciones de escritores notoriamente fascistas: Federico de Urrutia, Alfredo Marqueríe, Víctor de la Serna, Giménez Caballero y César González Ruano (36). A partir de 1934 parecía trabajar para la Embajada Alemana y eso le dio cierto prestigio en los ambientes del fascismo español. Es posible que su presencia en el proyecto se debiera a su vinculación al financiero Juan March (lo que garantizaba una fuente inagotable de recursos económicos, justo lo que había faltado en todas las iniciativas para lanzar un partido fascista en España hasta ese momento) o bien que los promotores se forjaran ilusiones sobre sus relaciones con medios alemanes y sobre la naturaleza de estas.

Creemos que sobre el resto de promotores huelga aportar datos al ser suficientemente conocidos: Rafael Sánchez Mazas, José Antonio Primo de Rivera, Ernesto Giménez Caballero, Julio Ruiz de Alda y Ramiro Ledesma. Todos ellos participaron en las reuniones previas que debieron desembocar en la decisión de publicar la revista.



NOTAS
(1)  Básicamente estas obras son: ¿Fascismo en España? R. Ledesma, Ed. Ariel, Barcelona 1968, Biografía apasionada de José Antonio, Felipe Ximénez de Sandoval, Fuerza Nueva Editorial, Madrid 1980; Historia de Falange Española de las JONS, Francisco Bravo, Ediciones FE, Madrid 1940; y Arriba España, de Antonio Pérez de Cabo, 1ª Ed. 1935, 2ª Ed. Corregida, Orense 1939. Estas son nuestras fuentes principales. Hemos utilizado, así mismo, una bibliografía secundaria de autores que citan en sus libros el episodio pero que no lo vivieron en primera fila y, por supuesto, distintos trabajos de investigación histórica.
(2)  Tal es también la opinión de David Jato Miranda que en su obra La rebelión de los estudiantes (Edición del autor Madrid 1975) escribe: “Los acontecimientos de fuera de las fronteras, sumados a los sucesos interiores, produjeron en el primer trimestre de 1933 una polarización de núcleos importantes en número, alrededor de la anunciada aparición de un semanario titulado descaradamente El Fascio. No se mostró ajeno a este proyecto periodístico Ramiro y su equipo, ansiosos de encontrar vehículo para exponer sus ideas. También Rafael Sánchez Mazas y José Antonio Primo de Rivera, sobre quien ya convergían muchas miradas esperanzadoras. El periódico tenía por subtítulo «Haz Hispano», y en el centro de la primera plana figuraba el inevitable llamamiento «a la juventud española». Por fortuna, aquel brote, sospechosamente poblado por antiguos servidores de la Unión Patriótica, fracasó al recoger la policía, el 16 de marzo, la edición casi íntegra”. Ramiro Ledesma opinaba exactamente lo mismo (escribía en ¿Fascismo en España, op. cit., pág. 34: “No se olviden las relaciones de Delgado Barreto con el general”). Sin embargo, salvo por la presencia de Delgado Barreto y en mucha menor medida de Emilio Rodríguez Tarduchy, en el proyecto los “upetistas” eran por completo inexistentes e incluso en el único número publicano no hay ninguna referencia ni a la dictadura ni la menor alabanza al dictador, ni siquiera como deferencia a su hijo.
(3)  José Antonio Maravall Casesnoves (1911-1983), historiador, ensayista y poeta, discípulo de Ortega, pasado a Falange Española, fundó con Leopoldo Panero y José Antonio Muñoz Rojas, la Nueva Revista. Superado el fascismo de su juventud, se orientó hacia el pensamiento progresista. Su hijo fue ministro de educación con el primer gobierno de Felipe González. Datos biográficos en Homenaje a José Antonio Maravall, Valencia, Generalitat, 1988.
(4)  Antonio Garrigues y Díaz-Cañabate (1904-2004), abogado y diplomático, Director General de Notarías en 1931. Con José Bergamín y Eugenio Imaz creó la revista Cruz y Raya. Trabajó en Madrid durante la guerra civil con la Quinta Columna, al estar casado con la hija del antiguo ingeniero jefe de ITT y ondear en su casa la bandera norteamericana. Fundó el bufete de abogados J&A Garrigues, uno de los más importantes de España. En 1962 fue nombrado embajador en EEUU al mantener amistad con la familia Kennedy. Ministro de justicia en 1976 con Carlos Arias. Presidente de Citröen España y de la SER en varios períodos. Padre de Antonio y Joaquín Garrigues Walker.
(5)  María Zambrano (1904-1991), filosofa y ensayista, discípula de Ortega. Colaboró en Cruz y Raya y en la Revista de Occidente, fue profesora y catedrática de filosofía en varios centros de España e Iberoamérica. Publicará sus obras más importantes sobre Descartes y Spinoza, fuera de España. Cuando Primo de Rivera intenta sumarse al Frente Español, es Maria Zambrano quien se lo impide. Según escribió ella misma, la participación en Frente Español y la firma de su manifiesto fue el “error más grave de su vida”. Será cuando advierta el carácter “casi fascista” del partido cuando ella misma disolvió el partido “como tenía poder para hacerlo”.
(6)  Cfr. Revista de Historia del Fascismo, nº XXI, artículo Los no conformistas de los años 30, Ernesto Milá, págs. 4-125.
(7)  Se da la circunstancia de que Ramón Luis Alonso, quien arrebató el escaño a García Valdecasas en las elecciones de 1933, tendría participación en el asesinato de García Lorca (cfr. El Tercer hombre, Aldanum http://latronerafascista.me/2012/05/14/el-tercer-hombre/).
(8)  Escribió Ledesma en ¿Fascismo en España?, alternando el elogio con la acidez: “A los quince días escasos [del acto de fundación de Falange], Valdecasas, obedeciendo nadie sabe a qué motivos, desapareció de la órbita de F.E. sin dejar rastro. Parece que hizo un gran matrimonio con una marquesa y, dejando a un lado sus propósitos de salvación nacional, estiró su luna de miel por el extranjero durante más de seis meses. Fue, desde luego, un percance para F.E., porque Valdecasas tiene un talento claro y eficaz, ingrediente del que no anduvo nunca muy sobrada la organización fascista” (op. cit., pág. 53).
(9)  Cfr. ABC de Madrid, 25 de octubre de 1941, pág. 14.
(10)  Cfr. Ceferino L. Maestú, Manuel Mateo y La Ballena Alegre, medio siglo después, 17 de septiembre 2010, http://www.hispaniainfo.es/web/2010/09/17/ceferino-l-maestu-manuel-mateo-y-la-ballena-alegre-medio-siglo-despues/
(11)  Cfr. ¿Fascismo en España? Op. cit., pág. 21.
(12)  Cfr. Idem.
(13)  Cfr. Idem, pág. 31.
(14)  Para una biografía completad e Juan Aparicio puede consultarse: http://www.filosofia.org/ave/001/a017.htm
(15)  La salvaguarda de lo permanente. Las extremas-derechas militares en la España del siglo XX, Carlos Navajas, Zubeldía, revista Hispania, LXI/1, núm. 207 (2001) págs. 69-98
(16)  Seguramente por eso es por lo que Ledesma dice que “desempeñaba funciones de gran misterio” (¿Fascismo en España?, op. cit., pág. 58.
(17)  Cfr. La llama de la pasión. La Unión Patriótica y la nacionalización de masas durante la dictadura de Primo de Rivera, Alejandro Quiroga, pág. 239. Dialnet Doc nº 3927020.
(18)  Emilio Rodríguez Tarduchy, Psicología del dictador y caracteres más salientes, morales, sociales y políticos de la dictadura española, Madrid, Sáez Hermanos, 1929. En este libro escribió que “alabar lo extranjero equivale a desespañolizar España” (págs. 309-310).
(19)  “El señor Tarduchy, pequeñito y canoso, era en F.E. otro representante del pasadismo primorriverista, ortodoxamente fiel a la memoria de la Dictadura.” (R. Ledesma, op. cit., pág. 58).
(20)  Se conoce por ejemplo un caso en el que consiguió la absolución de los acusados: “El día 12 de junio se produjo una explosión en la sede de Falange en Oviedo (Campomanes 23), en la que fallecen dos obreros y otro resulta herido grave (falleciendo a los pocos días): los tres eran falangistas procedentes del comunismo; la policía sospecha que la explosión se debe a un artefacto que estaban manipulando y el gobernador ordena la detención de todos los dirigentes de Falange en Asturias: una docena de personas entre las que se encuentra Yela Utrilla. Permanecen en la cárcel hasta que se celebra el juicio, el 8 de julio de 1935, encargándose de la defensa de Yela el abogado Manuel Sarrión, pasante de José Antonio, llegado de Madrid. «Después es Yela Utrilla quien contesta a las preguntas del fiscal. Afirmó que no es posible que en el local pudiera haber explosivos porque estaba terminantemente prohibido. A su juicio, la explosión fue a consecuencia de un atentado y que Molina [el obrero herido que luego falleció] tenía algunos temores por haber pertenecido al Partido Comunista». Ese mismo día, a pesar de que el fiscal pedía doce años de cárcel para cada acusado, quedaron todos en libertad, con una multa de cinco mil pesetas que impuso el gobernador a cada miembro de Falange”. http://www.filosofia.org/ave/001/a117.htm
(21)  Se le cita, por ejemplo, en el testamento ológrafo de José Antonio y en las cuartillas que contenían disposiciones sobre su herencia, enviadas a Margot Larios, acompañada de una carta adjunta y fechada el 18 de noviembre de 1936: “Ahí van unos documentos que os harán falta si se cumple mi sentencia. Te los mando a ti y ruego al Director que te los dé sin que mi tía Má los vea, para no asustarla. Hazme el favor de guardarlos. Si Dios quiere que no llegue el caso de hacer uso de ellos, mejor; y si llega el caso, tú lo sacarás y darás a Raimundo, a Ramón Serrano, a Sarrión o a algún otro de los abogados que sabes son amigos míos” (Obras completas: discursos y escritos: (1922-1936), José Antonio Primo de Rivera, Instituto de Estudios Políticos, Madrid 1976, pág. 1187). Así mismo se le menciona igualmente en la última carta de José Antonio a su hermana política Margot Larios, recluida en el reformatorio de adultos de la ciudad de Alicante y fechada el 19 de noviembre, día antes de su fusilamiento: Para que la censura las vaya despachando y yo quede tranquilo sabiendo que están en tu poder te mando cartas para: Los hermanos ausentes – Rafael Sánchez Mazas; tía Carmen, la monja; Lola, mi ahijada; Garcerán, Cuerda y Sarrión; Raimundo y Serrano Suñer; tío Antón, Julio, Manolo Valdés, Sancho, Carmen Werner, Julián Pemartín (total doce).– Hazme el favor de guardarlas y no darles curso si no llega la ocasión triste para que han sido escritas. Mil gracias por todo y un abrazo” (Papeles póstumos de José Antonio, Palaza&Janés, Barcelona 1996, pág. 199).
(22)  Su nombre aparece en la relación de muertos en el interior del Cuartel de la Montaña publicada en el blog de la Fundación Francisco Franco http://www.generalisimofranco.com/caidos/monta%C3%B1a/021.htm
(23)  El 15 de julio de 1936 en el curso de una reunión con los militares que preparaban la conspiración en el domicilio del comandante Fernández, Sarrión leyó las instrucciones dadas por Primo de Rivera. Cfr. José Antonio, abogado, Agustín del Río Cisneros y Enrique Pavón Pereyra, Ediciones del Movimiento, Madrid 1963, Pavón Pereyra, op. cit., pág. 168.
(24)  Cfr. Historia de la cruzada española, Carlos Sáenz de Tejada, Ediciones Españolas, SA, Madrid 1940, pág. 594.El dato es reiterado en El Madrid de la Falange, José Luis Jerez Riesco, Editorial Actas, Madrid 2006, pág. 121.
(25)  Cfr. Revista de Historia del Fascismo, nº XVII – Dossier Albiñana y el paleofascismo español, II Parte, E. Milá, especialmente las páginas 71 y 72, hay amplias referencias a Delgado Barreto.
(26)  Delgado Barreto publicó en varios números de la revista que “tirar, lo que se dice tirar, solamente tiraban 14 ó 15, el resto, hasta llegar a 200.000 los vendemos” (J. Peña, op. cit., pág. 63).
(27)  El Mentidero tenía como protagonistas a “Don Miguel del Mamporro y de la Sonrisa”. Sobre estos semanarios y sobre la prensa satírica durante la República y en el primer tercio del siglo XX español puede leerse El único Estadista: una visión satírico-burlesca de Don Manuel Azaña, José Peña González, Editorial Fundamentos, Madrid 2007 En la pág. 52 de dicha obra se incluye una biografía de Delgado Barreto. En Gracia y Justicia, aparecido poco después de la proclamación de la República Delgado escribía: “La alegría de la república somos nosotros” y calificaba a Ortega y Gasset y a su Agrupación al Servicio de la República de “simpático iluso”.
(28)  Rafael Casas de la Vega afirma que Manuel Delgado Barreto fue sacado de la Cárcel Modelo en la madrugada del 4 de noviembre de 1936 en una saca organizada por un miliciano socialista apellidado “Vergara” y conocido con el alias de “Papá pistolas”. Según esta versión, sería asesinado en las inmediaciones del cementerio de Rivas-Vaciamadrid. Otros redactores y colaboradores de La Nación corrieron el mismo destino: Sangermán Ocaña, redactor jefe fue preso en la cárcel Modelo y fusilado en Paracuellos el 7 de noviembre de 1936. Juan Laguia Lliteras redactor, fue fusilado en Madrid. Gonzalo Latorre Martínez, también redactor de La Nación, asesinado el 12 de octubre de 1936. El sobrino de Manuel, Leoncio Delgado Cruz, encargado de los deportes y que firmaba con el seudónimo de El Capitán Grant, fue fusilado en Madrid, así como Gerardo Fernández de la Reguera ‘Areuger’, renombrado dibujante que acompañó a Manuel Delgado Barreto desde el proyecto de El Mentidero, realizando los dibujos de las portadas (Datos extraídos del artículo Sobre el periodista Manuel Delgado Barreto, Eduardo Palomar Baró, 30 de enero 2005, http://www.generalisimofranco.com/opinion/109.htm).
(29)  Cfr. J. Peña, op. cit., pág. 73.
(30)  Fue implacable en sus ataques a la constitución republicana. Escribió por ejemplo sobre El Título II, De la Nacionalidad: “Art. 21. Son españoles: 1º, Los hijos de padre y madre que no se hayan divorciado con anterioridad, nacidos dentro o fuera de España, siempre que sean republicanos y trabajadores liberales democráticos, 2º Los nacidos en España de padres desconocidos o que tengan dos o más padres, porque de todo hay. 3º Los rusos que vengan a encauzar la cuestión social. Art. 22. La calidad de español se pierde: 1º Por no creer en Don Niceto, 2º Por no serle simpático a Galarza, 3º Por aburrimiento. Título III. Derechos y deberes de los españoles. Capítulo 1º. Garantías individuales y políticas. Art. 23. Se establece la igualdad de derechos de dos sexos, excepción hecha de las suegras que podrán siempre más. No habrá ricos ni pobres. Tampoco habrá nobles. Todos seremos villanos. Art. 24. No habrá religión. Se disolverán las órdenes religiosas. Se quemarán los conventos. Art. 25. La conciencia es libre y cada uno profesará la religión que le dé la gana, siempre que no sea una religión reaccionaria. Art. 27 Queda abolida la pena de muerte. Solo podrán aplicarla los anarcosindicalistas” (J. Peña, op. cit., pág. 73-74).
(31)  Indudablemente la que más fama le reportó fue encarnar el papel de “Marqués de Leguineche” en La Escopeta Nacional dirigida por Luis García Berlanga, en la que Escobar parecía caricaturizarse a sí mismo. El éxito de la cinta fue tal que tuvo dos secuelas en las que él fue protagonista indiscutible de Patrimonio Nacional y Nacional III.
(32)  Los datos sobre el diario La Época están extraídos de http://www.arbil.org/(74)epoc.htm.
(33)  Cfr. El antisemitismo en España: la imagen del judío, 1812-2002, Gonzalo Alvárez Chillida, pág. 312.
(34)  Idem.
(35)  Eduardo González Calleja, escribe textualmente: “Juan Pujol, el filonazi director de Informaciones, que hacia mayo de 1934 ofreció los servicios de su diario a la Embajada alemana por 3-4.000 pesetas mensuales.” (Eduardo González Calleja, La prensa carlista y falangista durante la Segunda República y la Guerra Civil (1931-1937), El Argonauta español [En línea], 9 | 2012, Publicado el 15 enero 2012, consultado el 08 abril 2013. URL : http://argonauta.revues.org/819).(36)  Idem. El autor de esta obre confunde a Juan Pujol Martínez, el colaborador en el nacimiento de El Fascio, con Juan Pujol García, quien pasará a la historia con el nombre de “Garbo”, agente doble que consiguió engañar a la inteligencia alemana dando una ubicación errónea del desembarco de tropas aliadas en Normandía.