El viaje de Donald Trump a China, del que todavía
es pronto para medir las consecuencias, supone una nueva modificación en la
política internacional de la Casa Blanca. Contrariamente a lo que presentan los
“analistas” y “tertulianos” habituales, no se trata de otra “excentricidad” del
presidente norteamericano, sino de la enésima muestra de la rapidez con la que
toma decisiones en tiempos cuidadosamente medidos. Vamos a realizar un primer
análisis, escueto y sintético de lo que supone este viaje y de por qué se
produce ahora:
¿Cuál era el plan inicial de Trump?.- Respuesta: en las primeras semanas de su
segunda presidencia, Trump trató de fraguar una alianza antichina con Moscú que
no encontró en Putin al interlocutor predispuesto que esperaba. Putin teme que,
tras los cuatro años de mandato de Trump, vuelva a sentarse en el Despacho Oval
un presidente que crea en la globalización y vuelva a elegir como “enemigo
principal” a Rusia.
¿Cuál es el enemigo principal para Trump?.- Respuesta: China, solo China y nada más que
China. El realismo se impone en la Casa Blanca: el único competidor mundial que
tiene EEUU es China, en tecnología, en potencial económico, en capacidad
energética, en geopolítica mundial.
¿Qué iniciativas previas al viaje a China ha
acometido Trump?.- Los ataques a
la Venezuela Maduro y al Irán de Jamenei tenían como trasfondo el cortar una
parte importante del suministro de petróleo a China. Si baja el suministro de
crudo, baja también la velocidad de desarrollo de la economía china.
¿Por qué ha elegido Trump este momento para viajar
a China? Respuesta.- Las acciones
en Venezuela e Irán han demostrado que Trump no duda a la hora de desencadenar conflictos
para defender los intereses de EEUU ante China. Ahora Xi Jinping sabe que Trump
no quiere ser solo “Premio Nobel de la Paz” sino que sabe emplear la fuerza. A
esto se une el que China ha ralentizado su crecimiento económico, y la sociedad
china afronta problemas económicos generados por los aranceles y los embargos
de determinados chips, a los que se unen errores y fracasos de políticas
anteriores (la política demográfica y el endeudamiento de los gobiernos
locales). Es, por todo ello, un buen momento para negociar.
¿Servirá para algo el viaje de Trump a China? Respuesta: sí, a corto plazo. Se aleja el peligro
de guerra mundial durante unos años y se cambian piezas de ajedrez: China tiene
las manos libres para negociar la anexión de Taiwán y EEUU para liquidar
conflictos abiertos en Irán, o lograr neutralidad china en Cuba y el descenso
de la presión de Pekín en Iberoamérica.
¿Y cuál es el papel de Rusia en este contexto? Respuesta: Rusia es un territorio interminable a
los dos lados de los Urales y no ha demostrado ningún interés expansionista en
ninguna dirección. Solo quiere garantizar su seguridad (y de ahí el conflicto
ucraniano), la prosperidad del país y llevar a la práctica una política “convivencia
pacífica” con las otras dos superpotencias.
¿La política exterior de Washington se dirige
desde Tel Aviv? Respuesta.-
contrariamente a los argumentos antisemitas que ven en el eje Trump-Netanyahu
una muestra de que EEUU está dispuesto a embarcarse en cualquier guerra en
defensa de Israel, es justamente lo contrario lo que ocurre: la administración de
Tel Aviv ve en la política de la Casa Blanca el principal ariete para impedir
que Israel siga siendo la única potencia nuclear en la zona y actúa en
consecuencia, como aliado de EEUU tratando de que la destrucción de Irán (el
único país con tecnología y capital suficientes como para asumir la aventura
nuclear) sea lo más completa posible, reforzando con sus misiles la acción acometida
por el Pentágono sobre Irán. Dicho de otra manera: Netanyahu se “acopla” a las
acciones de Trump y no al revés. El objetivo de Trump no es solo Oriente Medio,
es mucho más ambicioso: atacar a Irán para recortar las garras del dragón
chino.
¿Y el papel de Europa y de la OTAN? Respuesta: hace lustros el escenario de la
economía mundial se ha trasladado del Atlántico Norte al Océano Pacífico, por
lo tanto, la OTAN y la UE han dejado de ser capitales para el comercio
norteamericano y para el Pentágono. Europa es hoy un “actor” secundario y
pasivo en este conflicto, gracias a las políticas de la UE y a los partidos que
han gobernado el continente desde 1945: centro-derecha y centro-izquierda.
¿Por qué algunos medios europeos insisten en que “el
peligro es Putin”? Respuesta:
porque eso les permite transformar la industria del automóvil europea, que
pronto colapsaría ante las importaciones de vehículos chinos, en industria de
guerra y, para eso hace falta excitar el fantasma del “peligro ruso”. Excitar
el “peligro” ruso implica armarse frente a un riesgo inexistente.
¿Por qué sigue activo el conflicto ucraniano? Respuesta: La UE difunde la falacia del “peligro
ruso” para rearmarse sabiendo que, de otra forma, la ciudadanía no admitiría la
subida del gasto militar, ni la transformación de la industria automovilística
alemana en industria militar convencional. Rusia tiene lo que quiere desde las
primeras semanas de conflicto (confirmar el control sobre las repúblicas del
Donestk y sobre la franja costera que las une a Crimea, zonas que, por otra
parte, siempre han sido rusas). Luego está el control sobre las “tierras raras”
sobre lo que ya se pusieron de acuerdo Putin y Trump en las primeras semanas de
mandato de éste. Es solamente los medios liberal-demócratas norteamericanos y el
gobierno franco-alemán que, con sus ayudas, mantienen vivo al régimen de Zelensky.
¿Qué resultados tendrá el viaje de Trump a Pekín a
largo plazo? Respuesta: parece
inevitable que China alcance la hegemonía tecnológica durante la Cuarta
Revolución Industrial. Su política interior, su política exterior y su política
comercial no cambiarán: más producción, más exportación, más inversión
tecnológica, más papel económico en todo el mundo, y, por consiguiente, más ventaja
en la lucha por la hegemonía mundial. El Partido Comunista China es fiel
garante de esta política que permanecerá constante e inalterable plan
quinquenal tras plan quinquenal. Mientras, los cambios políticos y las
administraciones se irán sucediendo y, con ellas oscilaciones en todas sus
políticas. China, antes o después, terminará consolidándose, inevitablemente,
como el país hegemónico en esta Cuarta Revolución Industrial.
Para demostrar este último punto, hemos elaborado
un dossier que pretende ser lo suficientemente rápido como para demostrar de
forma inapelable el destino de China. Para ello, vamos a incluir aspectos históricos,
concepciones del mundo, datos económicos, consideraciones globales.












