martes, 25 de mayo de 2021

TEMPLARIOS Y CATAROS: NADA EN COMUN, EL FIN DE LA LEYENDA

A principios de los años 70, distintos trabajos de desigual calidad pusieron de moda los estudios sobre el templarismo y la herejía cátara. Algunos de tales estudios, siempre difundidos en medios próximos a distintos grupos ocultistas, popularizaron una idea que todavía hoy permanece anclada en numerosos cerebros. Los razonamientos encadenados definen a los cátaros como maniqueos (premisa 1); el maniqueísmo es una forma de gnosis (premisa 2); los templarios son, igualmente maniqueos (premisa 3); luego los cátaros y los templarios derivan del mismo tronco y son lo mismo (conclusión).

Los estudios de Ferdinand Niel sobre Montsegur y Queribús como templos solares, abonaban este razonamiento. Y otro tanto ocurría con los estudios que relacionaban el Grial con los cátaros. Sin embargo, ni Montsegur fue un templo solar, ni los cátaros practicaron culto alguno al Sol, ni tuvieron nada que ver con la gnosis templaria que ciertamente existió. 

LA GNOSIS TEMPLARIA, VIA DE LA ACCION

A efectos de nuestro estudio deberemos de resumir el estado de la cuestión: los templarios constituyeron una orden ascético-militar. No fueron la única de su tiempo, pero si la más poderosa y sobre la que recayó la sospecha de herejía (no fue tampoco la única: los Caballeros Teutónicos fueron acusados por el obispo de Riga en 1307 y Gregorio IX acusó a los Hospitalarios en 1258). Esta herejía, efectivamente, existía. No era compartida por toda la Orden sino por un "círculo interior" al cual solo ingresaban algunos templarios, tras acceder a la Orden. La función de ese círculo interior era reconstruir un "esoterismo católico" bajo la forma de gnosis. Así puede entenderse la acusación de escupir contra el crucifijo (rito en el que manifestaban su voluntad de trascender el mero culto exterior) o quemar recién nacidos y de adorar a un ídolo, el Bafomet (el Bafomet era en realidad una ceremonia iniciática en la cual el postulante recibía el "bautismo por el fuego", baphos-metheos, de ahí la confusión con la quema de recién nacidos); es de destacar que jamás se plantearon a los templarios objeciones teológicas. Hay que suponer que no existían diferencias doctrinales entre los templarios y la iglesia; simplemente, los templarios querían "ir más allá" de la simple fe.

En realidad, la lucha de la Iglesia contra el templarismo si pudo calificarse en rigor de "cruzada contra el Grial" (nombre del apologético libro escrito por Otto Rhan sobre el catarismo). En varios relatos del Grial los guardianes de la copa sagrada son considerados monjes-guerreros que, incluso, en Wolfram von Eschembach son llamados "templeisen". Uno de los antepasados de Galahad, el héroe del Grial, recibió del propio José de Arimatea, un escudo blanco con la cruz paté... es decir, la cruz templaria.

La vida del templario recordaba extraordinariamente a la sugerida como modélica para los caballeros de la Tabla Redonda.

Es significativo, igualmente, que los romances de la Tabla Redonda aparecieran con el templarismo y desaparecieran en la primera mitad del siglo XIII, cuando éste ya estaba suficientemente instaurado. Coinciden con el momento álgido de las cruzadas y con la incorporación del concepto de "guerra santa" a la cristiandad. Cuando en el siglo XIV y XV reaparecen algunos relatos graélicos se trata de obras estereotipadas y carentes de valor iniciático.

De hecho, todo induce a pensar que el templarismo apenas consiguió estabilizar su sistema iniciático durante apenas un siglo. El hecho de que se tratara de una orden guerrera, sometida a constantes situaciones bélicas y a la pérdida de sus mejores efectivos en combate, hizo que, hacia el último tercio del siglo XIII, la tensión metafísica de la orden se relajara. Cuando se produjo la detención de todos los templarios de Francia, ordenada por Guillaume de Nogaret en 1307, y en los interrogatorios que siguieron, da la sensación de que el significado de muchos ritos secretos ya se había perdido. Los templarios presos apenas eran capaces de describir las ceremonias a las que habían sido sometidas, sin entenderlas, en ocasiones pensando que se trataba de simples novatadas; pero el relato de algunas leyendas templarias (como aquella del caballero que copuló con la dama muerta y de su sexo nació el Bafomet, difundida entre los templarios de Armenia) y el esoterismo (aun perceptible) de las construcciones templarias, indican mucho sobre el esoterismo inherente en el seno de la Orden.

Vanamente buscaríamos algo parecido en el catarismo. El hecho de que pensemos que, efectivamente, tenían ceremonias secretas y rituales propios, no implica necesariamente que existiera un esoterismo cátaro. Este solo existió en la mente de muchos de sus admiradores y apareció con el siglo XX.

LA PRACTICA TEMPLARIA: INHIBIDOS, PERO BELIGERANTES

Resulta significativo que Bernardo de Claraval, el gran predicador contra el catarismo en tierras de Oc, fuera el inspirador de la Orden del Temple. San Bernardo, redactó la Regla de la Orden, les dedicó su libro "De la Nueva Milicia del Temple" y, finalmente, fue el principal valedor de la nueva orden ante el papa. Este mero hecho bastaría para disolver la supuesta identidad entre catarismo y templarismo.

Los votos templarios les impedían tomar las armas contra otros cristianos. Y los cátaros, aunque tenidos por herejes eran considerados, cristianos. Consta, sin embargo, que, si bien las encomiendas templarias de Occitania permanecieron neutrales en el conflicto, las simpatías de la Orden se decantaban hacia los cruzados del Norte. Más aun, se registran algunos episodios en los que los caballeros templarios tomaron las armas junto a los cruzados, nunca, absolutamente nunca, las tomaron por el campo opuesto.

Actitud opuesta adoptaron los hospitalarios -esto es, la Orden de San Juan de Jerusalén, llamada también Orden de los Caballeros Hospitalarios y, posteriormente, Caballeros de Rodas o Caballeros de Malta- que tenían unas relaciones más estrechas con la nobleza languedoquiana y eran fuertes en Toulouse, mientras los templarios tenían su mayor encomienda en Agen. Así quedaban establecidas las afinidades entre las dos órdenes militares y los bandos combatientes: Templarios simpatizando con la nobleza del Norte y hospitalarios haciendo causa común con la nobleza del Languedoc y, en particular, con los condes de Toulouse. Su feudo fue la zona donde mejor se implantó en Francia el Hospital.

Hay ejemplos de este orden de afinidades -ya que no de alianzas-; los hospitalarios realizaron los oficios fúnebres al rey de Aragón tras su muerte en Muret, mientras que Raymond VI de Toulouse, tras cruzarse, fue recibido en el Hospital de San Juan de Jerusalén como caballero armado. En Muret los hospitalarios de Toulouse fueron autorizados por Simón de Montfort para retirar el cuerpo de Pedro II. Inhumado en su cementerio tolosano, debió esperar el traslado a su emplazamiento definitivo. Su hijo, Jaime I, con apenas 6 años y medio, fue entregado al Gran Maestre de los Templarios de Aragón, Guillaume de Montredon, permaneciendo dos años y medio en el castillo de Monzón.  

Los templarios, por su parte, rescataron el cuerpo de Balduino de Toulouse, colgado por orden de su hermano, y le dieron sepultura en el claustro de Villadieu, una de las encomiendas de la Orden en el Languedoc. Los propios condes de Toulouse, pero también los de Carcasona, habían cedido, antes de la cruzada, amplias posesiones a los templarios.

Todo esto no será obstáculo para que en 1216 Montfort haga incendiar el barrio de Saint-Remy de Toulouse donde se encontraba la casa de sus amigos templarios que resultará igualmente dañada. Estaba situada entre los números 13 y 15 de la actual rue de la Dalbade. A partir de la destrucción de su casa en Toulouse, los templarios instalarán su cuartel general en la región en la encomienda de Villedieu, cerca de Montauban, donde todavía puede visitarse. Villadieu, está situada en un meandro del Garona, en la ruta principal del Midi. Durante un tiempo, Fulco de Tolosa, el ex-trovador devenido obispo de la ciudad, tuvo allí su cuartel general.

La casa de los Caballeros de Malta, por su parte, estaba situada cerca de allí, en el número 30 de la misma calle y fue reconstruida en el siglo XVII.

LA IMPLANTACION DEL TEMPLE EN OCCITANIA

Se tienen informaciones muy concretas sobre la implantación de los templarios en Occitania. Existieron encomiendas en Narbona, Mirepoix, Carcasona, Agen y otras poblaciones menores. La implantación templaria en la zona se remontaba a los primeros años de la orden. En 1136 el conde Roger de Foix y su esposa Ximena, fundaron en Nogarede, cerca de Pamiers, el primer centro templario en Ariege. Hoy llamado La Cavalerie. La comandería sigue siendo una gran explotación agrícola. El 13 de octubre de 1307 el último jefe templario del lugar fue detenido en Carcasona. Torturado confesó crímenes, pero luego se retractó.

Los templarios poseían casa en Mirepoix, en 1207. También tenían molino cerca del río, granja en Comegoude y una iglesia dedicada a Saint Martin. En 1219 los templarios ayudaron a Amauri de Montfort durante su asedio a Marmande. Sino participaron, si al menos asistieron pasivamente, al saqueo de la ciudad que costó 5.000 muertos. En 1212 los templarios de Narbona volvieron a ayudar a Amaury de Montfort, albergándolo en su fuerte, tras ser asediada su casa durante un pequeño motín. En 1215 cuando, su padre, Simón de Montfort fue al concilio de Montpellier, debió albergarse en el castillo de los templarios situado fuera de los muros de la ciudad. En otro edificio templario, en 1209, recibió a los parlamentarios que cedieron, en nombre de Arges, viuda del vizconde de Carcasona, Trencavel, el abandono de sus derechos.

La comandería de Mas Deu fue la mayor posesión del Temple en el Rosellon. El lugar está situado a tres km de Trouillas y fue ofrecido por los Señores de Vilemolaque antes del año 1138. Cuando la cruzada contra los albigenses, el Rosellón pertenecía al reino de Aragón y estaba gobernado por el conde Sancho al que sucederá Nuño Sancho.

EL DESTINO DE LOS TEMPLARIOS, ¿LIGADO AL FIN DEL CATARISMO?

Por aquellas fatalidades del destino, los cátaros y los templarios tienen un nombre común, Guillaume de Nogaret. Nogaret, no solamente fue el gran perseguidor de los templarios, el hombre que selló su ruina, sino que también perteneció a una familia occitana.

Algunos estudios históricos consideran que Guillaume de Nogaret, oriundo de Saint Felix de Caramanh, la villa en la que tuvo lugar el primer concilio cátaro del Languedoc, quiso vengarse de la actitud de los templarios durante la cruzada contra los cátaros. El abuelo de Nogaret, hereje y relapso había sido ejecutado tras ser prendido por los templarios y entregado a la inquisición.

El papa Bonifacio VIII llegó incluso a acusar a Nogaret de pertenecer a una familia de contumaces "patarinos". En el estado actual de conocimientos históricos parece demostrado que no solo el abuelo, sino otros ascendentes de Nogaret fueron condenados por herejes, sancionados y ejecutados en algunos casos.

Llama la atención, eso sí, que se disponga de abundante documentación sobre otras familias de la zona, sin embargo, la saga de los Nogaret adolece de falta de fuentes documentales. Presumiblemente, el propio interesado se encargó de destruirla y apenas se salvó el archifamoso abuelo, un pequeño noble local cuyo nombre sobresalió en varios procesos.

Esto explicaría el odio irracional de Nogaret hacia los templarios y la saña innecesaria con que los persiguió. Explicaría también que, templarismo y catarismo, lejos de coincidir en punto alguno, estaban situados en trincheras enemigas.

ESOTERISMO TEMPLARIO EN EL LANGUEDOC. ¿MONTSEGUR?

Los templarios de Cominges, lejos de colaborar con los invasores del Norte, permanecieron en la más estricta neutralidad. Esta actitud quizás se debió, en parte, a que algunos nobles locales ingresaron en el Temple y, fieles a su voto, prefirieron permanecer al margen del conflicto, sin enfrentarse -pero tampoco sin apoyarlos ciertamente- a sus paisanos. Tal fue el caso de Dodon, conde de Cominges, armado templario en mayo 1174. Dodon entregó el gobierno del condado a su hijo Bernard IV. Este prometió a su padre proteger a los templarios de Montsaumes. Y si bien es cierto que durante la cruzada luchó junto a los condes de Tolosa y Foix, cumplió en todo momento la promesa realizada a su padre.

Bernard IV de Cominges era muy amigo de Raymond VI conde de Toulouse. Murió el 22 de febrero de 1225 y no realizó más donaciones a los templarios de Montsaumés. Una tradición dice que es allí donde se encuentra el sepulcro del terrible inquisidor Bernard Gui. Es posible que su sarcófago sea uno de los que pueden verse bajo las arcadas del pórtico de la iglesia.

Montsaunés es una típica capilla templaria. Austera y sencilla, recia y compacta, tiene la planta de un rectángulo terminado en un semicírculo o coro. La construcción realizada en estilo tolosano -esto es, en ladrillo- la construcción es muy perfecta y cuidada. Quienes la levantaron dominaban el arte de la construcción. Los capiteles están ornados con escenas del Antiguo Testamento y hojas de acanto corintias. Los firmantes de la obra dejaron una cruz en un círculo esculpido en una clave de bóveda de una pequeña puerta, la cruz es similar a la templaria. En otros lugares de la iglesuela pueden verse distintos signos lapidarios. Se detecta con facilidad la presencia de una fraternidad de constructores, verosímilmente, ligada a la Orden de los Templarios.

Esta hermandad sintetizó técnicas mediterráneas e irlandesas que habían sido conservadas por los monjes de San Columbano. Algunos de estos monjes, instalados en Lombardía, se situaron bajo la influencia cluniacense. En este núcleo tienen su origen los "Hijos del Maestre Jacques", futuros "Compañeros del Santo Deber de Dios", la hermandad que realizó las construcciones esotéricas en el Languedoc.

La iglesia de la encomienda de Montsaunés está repleta de signos astrológicos. Podemos ver fácilmente rosas de seis pétalos, flores de lis arcaicas, patas de oca. Pero el sello de la hermandad es un extraño rectángulo de ocho por cinco casillas de las cuales, una porción de tres por tres tiene en su interior aspas. Este "cuadrado mágico" no esconde el número de oro y guarda el secreto de la "divina proporción".

Solamente una hermandad de constructores capaz de haber conservado estas sutilezas estilísticas pudo reconstruir los castillos de Montsegur, Queribús y otros de la zona, dándoles el aspecto de templos solares. No, Montsegur, no fue un "templo para los vencidos" tal como sostenía Ferdinand Niel. En su estudio había tomado tierra impecablemente... pero se había equivocado de aeropuerto. Si Montsegur tiene innegables connotaciones esotéricas se debe a los templarios y no a los cátaros.

lunes, 24 de mayo de 2021

CRONICAS DESDE MI RETRETE: EL GOBIERNO DEL 52% DEL 50%

En Cataluña, finalmente, ERC y JxCat se han puesto de acuerdo in extremis. La principal razón ha sido evitar nuevas elecciones que no hubieran sonreído a ninguna de las dos formaciones políticas independentistas. El tour de forcé ha oscilado entre lo cómico y lo dramático. Lo cómico ha sido representado por los manifestantes movilizados por la ANC ante la sede de la gencat con pancartas de “Som el 52%”. Lo dramático, es que han olvidado decir que “somos el 52% del 50%”.

Nunca un gobierno en Cataluña, nunca, ha tenido tan escasos apoyos populares. Incluso La Vanguardia recordaba no hace mucho que la aceptación popular del independentismo había disminuido hasta un 42%, cifra que va disminuyendo de año en año y acerca, como resulta lógico pensar, al porcentaje de personas que en Cataluña se expresan habitualmente en catalán (el 32-35%), si tenemos en cuenta que “no todos los que hablan catalán son independentistas, pero sí, la inmensa mayoría de quienes no lo hablan, no lo son”.

¿Qué ha ocurrido para que pasaran casi 100 días desde las elecciones y nadie se pusiera de acuerdo? Ha ocurrido que la clase política catalana que ha salido de estas elecciones es de una irrelevancia tan absoluta, que ni siquiera se daban cuenta de que pasaban los días, las semanas y los meses y cada parte -ERC y JxCat- iban pasando y que el grueso de la población, era completamente indiferente a sus “negociaciones”. Además, estos retrasos generan, si cabe, una mayor pérdida de peso del independentismo, cuyos simpatizantes menos fanáticos, son sensibles a las informaciones que han ido apareciendo, sobre disputas de poder entre unos y otros… que no tienen nada que ver con el independentismo sino con las ambiciones de poder de todos que son exactamente iguales a las de los partidos estatalistas.

Hará unos diez días, suscribieron un principio de acuerdo sobre la base de que eran “independentistas y querían la independencia de Cataluña”. ¡Que novedad! Sobre todo, cuando, pocos son en ERC los que creen que el independentismo pueda llevarse a cabo en las próximas legislaturas (pero sus dirigentes se deben a su electorado y ni hoy ni nunca les dirán la triste realidad: la independencia es imposible, inviable e inimaginable en el siglo XXI), e incluso que valdría mas variar algo el objetivo final, porque, por mucha debilidad y abulia que tenga Sánchez a tratar el tema, si quiere seguir siendo presidente de algo más que de una escalera de vecinos, deberá mostrar fortaleza en la “mesa de negociaciones” tantas veces prometida y tan absolutamente imposible de concretar: las posiciones están claras. Unos quieren la independencia y a los otros le traería completamente al fresco de no ser porque el partido que dé vía libre a algo así, mejor que encargue su losa sepulcral para todo el Estado.

La peor parte se la está llevando Puigdemont. El tiempo juega contra él. Es un personaje que está empezando a resultar incómodo para todos. Es posible, incluso, que se dé cuenta de que muy pocos en Cataluña lo recuerdan (incluso el interés que tiene para los informativos de TV3 es mínimo) y que, en los próximos años le va a faltar incluso fondos para mantener su pequeña corte de Waterloo que va perdiendo acólitos por goteo. Y todavía queda la decisión final de la justicia belga. A pesar de que el nuevo gobierno de la gencat (en absoluto el gobierno de CATALUÑA, ni mucho menos el gobierno DE Y PARA LOS CATALANES) tendrá a representantes de los dos partidos, hoy JxCat es una entidad dividida interiormente: están “los de dentro” y “los de fuera”. Los de “fuera” aspiran solo a mantenerse y a no ser completamente olvidados en los próximos 40 años. Y los de “dentro” lo que quieren es “pillar cacho” y gozar de las mieles del poder.

¿Programa político? Adivinen: referéndum de autodeterminación y mesa de negociaciones. Nada que pueda interesar al ciudadano medio catalán no implicado en el procés y que, después de casi 20 años de machaques por parte de TV3, Catalunya Radio y el RAC 105 (ya nadie lee los periódicos publicados en catalán y solo algunos las versiones en catalán de La Vanguardia y de El Periódico). Así pues, el nuevo gobierno volverá a ser una camarilla que, además de para sus intereses, gobierno para la satisfacción sentimental de entre un tercio y una cuarta parte de los catalanes.

Pere Aragonés, vecino mío y muy poco apreciado en su lugar de origen, no destaca ni por sus cualidades intelectuales, ni como negociador, ni como técnico, ni como político, ni siquiera como líder de partido. El problema de los mediocres es que siempre aplican el “principio de Peter” sobre los distintos niveles de incompetencia (un incompetente, siempre nombra a personajes más incompetentes que él para los cargos por debajo del suyo, con la seguridad de que no le harán sombra).

¿El futuro de este gobierno? Aprovechando la debilidad de Sánchez, como máximo arrancará un indulto para los presos y la promesa de una mesa de negociaciones en la que habrá muy poco margen para negociar. Antes o después, Puigdemont intentará tomar mayor protagonismo (por puro afán alimentario) y estallarán las contradicciones entre ERC y JxCat y en el interior de JxCat. Aburrido, ¿verdad? Pues ese es el futuro político de Cataluña. O, dicho de otra manera: en Cataluña hay “continuismo”, en efecto, el independentismo camina triunfal hasta su derrota final. Es el riesgo de pensar que estamos en el siglo XV y no en el XXI y seguir políticas vintage propias de los años 30 del siglo XX.

 

jueves, 20 de mayo de 2021

Un subgénero cinematográfico De la pornografía antinazi a las novelas “stalag” (8 de 8) – Anexo - La sexploitation en el comic: Hessa

A lo largo de los años 60, en España aparecieron algunos libros de fotografías sobre el tema de los judíos en los campos de concentración alemanes. Tuvieron cierto éxito y consiguieron mantenerse durante un tiempo inusual en las librerías (en ocasiones varios años) especialmente a causa de su bajo precio e, indudablemente, porque algunas de las fotos mostradas eran de grupos de mujeres desnudas… justo en un momento en el que en España para poder ver cuerpos femeninos desnudos había que recurrir a este tipo de literatura, a libros de arte con fotos de estatuas o bien a libros sobre etnología y poblaciones africanas. La escasez de literatura erótica en la época de Franco era casi total, a excepción de estos tres canales que suscitaban la atención de los adolescentes de los años 40–70. A partir de los años 60 y hasta el final del franquismo abundó este tipo de literatura buena parte de la cual tenía que ver con la temática nazi. Todo esto cambió inmediatamente se inició la transición española y las aguas que habían estado contenidas hasta ese momento se desbordaron. Fue entonces cuando apareció otro subproducto de la pornografía antinazi: Hessa.

En 1933. Una niña de apenas 13 años es objeto de un intento de violación por parte de su padre. Se trata de la condesa Hessa Von Thurm cuya madre, para restablecer el orden en la familia, envía a la adolescente a un internado remoto al que van a parar otras niñas salidas de ambientes conflictivos. La iniciativa resultará ser fatal porque el colegio tanto alumnas como institutrices parecen mucho más interesadas en el ejercicio de la sexualidad lésbica y del sadismo que en completar los programas de estudio. Al cabo de unos meses, Hessa, muchacha inquieta, harta de la rutina de todo aquello, simplemente, incendia el internado. Perecen todas las internas y profesoras. Hessa, por todo recuerdo se lleva el látigo de la directora que una década después le acompañará cuando asuma el mando de un improbable SS Sonder Sexo Sturmtruppen

La misión de estas unidades es utilizar el sexo como arma del Reich (algún guasón ha podido decir que los pezones erectos de Hessa hubieran sido la mejor “arma secreta” de Hitler). La unidad es conducida inicialmente a los países bajos para realizar algunas represalias. En el curso de este relato inicial, Hessa deberá asesinar con graves tormentos a Walter Van Dorn, un holandés que se ha enamorado de ella. Hará falta esperar al segundo cuaderno para saber que Van Dorn no está realmente muerto, sino que Hessa a quien ha asesinado verdaderamente es a su hermano... Logra encarcelarla, pero su amor es tal que no tiene valor para ejecutarla, así que se la entrega a Rouwerson, un gigante holandés ciego y que, por tanto, no puede apreciar los encantos de la mujer. Sin embargo, tal como era de prever, Hessa consigue engañarlo, seducirlo y asesinarlo y, finalmente, huye. Tal es el inicio de la saga que se prolongará a lo largo de casi cuarenta novelas gráficas.

Se ha dicho que la saga, italiana en su origen, estaba inspirada en la figura de la protagonista de Ilsa, la loba de las SS, una película de exploitation a la que ya hemos aludido. Pero algunos han querido ir más allá y ver en el personaje a Elsa Koch, esposa del comandante del campo de concentración de Buchenwald, sobre la que se urdió una leyenda. Porque, efectivamente, existió una Elsa a la que la literatura especializada sobre el Holocausto conoció como “la bruja de Buchenwald”. Los relatos truculentos sobre Buchenwald nos la pintan como especializada en confeccionar objetos decorativos con piel de los prisioneros: pantallas de lámparas, pisapapeles con cabezas reducidas y, los famosos guantes realizados con pieles humanas. Cuanta la leyenda que tenía tendencia a elegir entre fragmentos de pieles de presos que tenían bonitos tatuajes como si se tratara de un valor añadido.

Sin embargo, la vida de Elsa Koch es suficientemente conocida. Resultó procesada por el asunto de los guantes… y absuelta. Fue detenida en 1947, tras haber huido de la zona de ocupación soviética, procesada en los juicios de Dachau, el tribunal no estimó que existieran pruebas suficientes para conceder la ejecución que solicitaba el fiscal y fue condenada a cadena perpetua. Su marido, del que era segunda esposa, había sido ejecutado en 1945. En 1948 la condena fue reducida a 4 años, a pesar de la gravedad de la acusación, “crímenes contra la humanidad”. En 1951, la casación le concedió la libertad por falta de pruebas en contra. Sin embargo, a poco de salir de la cárcel fue detenida, procesada y condenada de nuevo, aunque, una vez más, el tribunal rechazó el considerar que hubiera construido guantes con piel humana. Se suicidó en la cárcel de Aichach cuando acababa de cumplir 61 años, el 2 de septiembre de 1967. En la carta a su hija escribió: “No hay otra salida para mí, la muerta es la única liberación”.

A pesar de que la historia sobre los guantes de piel humana no fue aceptada por los tribunales suele repetirse en todos los artículos escritos sobre ella. La leyenda cuenta que su marido le construyó un pabellón especial en Buchenwald para que torturara a los prisioneros e hiciera los famosos guantes allí. Los datos sobre Elsa Koch son pocos y dan la sensación de no estar suficientemente documentados. Hoy se sabe que Ilse Koch ni siquiera había llegado a entrar en el interior del campo de concentración. A lo largo de todo el proceso sostuvo que no era nada más que un ama de casa y jamás aceptó que una pantalla de lámpara que, al parecer había aparecido hecha con piel humana y que desapareció en el momento del juicio, hubiera sido suya o hubiera tenido algo que ver con ella.

Al parecer, la historia sobre sus perversiones sexuales se inicia con la declaración de un testigo, el monje franciscano Froeboeß Herbert, quien explicó que “Tuvimos que cavar una zanja profunda para tender un cable, estábamos en la zanja y, de repente, alguien gritó desde arriba: “Prisionero, ¿qué estás haciendo ahí abajo? Miramos hacia arriba y vimos a Ilse Koch. Llevaba una falda corta, sin ropa interior. Entonces nos golpeó con un látigo en la cara”… así pues, de esta breve descripción se desprendió lo esencial del personaje de “Ilse, la loba de las SS” y, posteriormente, de Hessa. Por cierto, el “franciscano” no era tal, sino un individuo que se había hecho pasar por clérigo. Tras la llegada de los americanos, se había ofrecido a testificar contra antiguos miembros de las SS a cambio de una elevada recompensa. En el proceso de Dachau llegó a describir los detalles exactos de los crímenes cometidos por cada uno de los 31 acusados, todos oficiales de las SS. Incurrió en innumerables contradicciones y no fue creído en la casación. Quien lo dice no es ningún autor revisionista sino el prestigioso semanario alemán Der Spiegel en su edición el 16.02.1950, reproducida en la actual web del medio (http://www.spiegel.de/spiegel/print/d–44447388.html).

El episodio entra dentro de la gama de ataques a la sexualidad de los adversarios que se suele utilizar en operaciones psicológicas. A poco que nos fijemos: Ghedaffi, Saddam Huseim, Mao Tsedong, el propio Hitler e incluso el káiser Guillermo II, tienen en común haber sido objeto de ataques muy similares. Incluso a Ghedaffi se le achacaba el ir rodeado de una especie de guardia personal femenina mientras estuvo en el poder. Cuando fue asesinado, se añadió un elemento nuevo a la historia: habitualmente Ghedaffi violaba a las mujeres miembros de esta curiosa guardia. Otro tanto se dijo de Saddan. 

Es fácil establecer que la figura de Ilse Koch (y de su suicidio) y algunos aspectos de su proceso fueron aprovechados para construir a la protagonista de Ilse, la loba de las SS y, a su vez, el recuerdo de los pulp–stalag fue recuperado para elaborar el personaje de Hessa. La secuencia de las fechas permite establecer:

            1967 – Suicidio de Ilse Koch en prisión.

            1974 – Estreno de la película Ilse, la loba de las SS.

            1975 – Aparición en Italia de los cómics de Hessa (llegada a España, 1976).

La edición española apareció en 1976 publicado por Ediciones Elviberia, empresa radicada en Madrid que aprovechó la primera oleada de pornografía tras la muerte de Franco. Su venta estaba prohibida a menores de 18 años, tenía formato libro (17x12 cm) de 132 páginas impresas en blanco y negro y estaba encuadernado en rústica. Su aparición era mensual y estaba considerada como “Colección numerada de historietas”. Los primeros ejemplares se vendieron al precio de 40 pesetas y los últimos a 50. Llegaron a aparecer 36 ejemplares. Los primeros números, a la vista de la clasificación, se vendían retractilados para evitar que los menores los pudieran ojear en el kiosco. Más tarde pasaron a ser considerados como “publicación para adultos” y el relajamiento de la censura hacia 1977 hizo que los últimos números ya no se retractilaran.

La edición original había sido publicada por Edizioni ErreGi, editorial italiana especializada desde los años 60 en publicación de cómics (fumetis) eróticos, semipornográficos, pornográficos y de carácter sado–masoquista. A mediados de los años 70, Hessa fue el principal producto de la editorial. Durante los 70 y en buena parte de los 80, la industria italiana del cómic erótico gozó de gran prestigio social cuando algunos de los mejores dibujantes de aquel país (Hugo Prat, Milo Manara, Guido Crepax, Vittorio Giardino, etc.) aceptan crear historietas gráficas de temática erótico. En ese tiempo, Hessa no fue el único subproducto pornográfico de esta empresa, apareció junto a otras revistas como Lucifera, Belzeba, Zora la vampira, todos ellos de una calidad gráfica bajísima, estereotipados como los stalags y los pulps originarios y producidos y vendidos masivamente.

La editorial que los publicó todavía existe, si bien ha cambiado de nombre, llamándose hoy Ediperiodici. Renzo Barbieri (1940–2007) y Giorgio Cadevon fueron sus impulsores, dibujando el primero parte de la producción de la empresa. En 1972, Cavedon compró la totalidad de la empresa mientras que Barbieri fundará EdiFumetto. Las ventas de Hessa alcanzaron sus máximos históricos en Italia hacia 1974–76 (coincidiendo con la oleada de antifascismo promovida por el PCI y la extrema–izquierda y en plenos “años de plomo”).

Sin embargo, a diferencia de los stalag en Israel que lograron un éxito de masas y a cuyo “calor” se formaron los adolescentes hebreos de entre 1960 y 1965, lo cierto es que esta otra pornografía antinazi que apareció en la Europa del Sur en los años 70, distó mucho de alcanzar el mismo éxito. En Italia debió competir con otras muchas series pornográficas y coexistir con revistas eróticos y pornográficas de cierta solera que habían ido abriéndose paso desde los últimos años 50, irrumpiendo decididamente en los 60, especialmente a partir de la “revolución sexual”. Despertó un interés muy secundario, especialmente porque los amantes del cómic permanecieron ajenos a un material de tan ínfima calidad y porque en ese mismo país apareció el fenómeno del cómic erótico de la mano de dibujantes de primera fila.

Algo parecido ocurrió en España en donde todos estos subgéneros irrumpieron solamente a partir de los primeros meses de 1976, pero lo hicieron masiva y desordenadamente debiendo competir con cientos de productos que, bruscamente, aparecieron como hongos a lo largo de toda la geografía nacional.

En realidad, la aparición de estos productos solamente afectó a las “novelas del oeste” o a los pulps policíacos que hasta entonces eran leídos masivamente e incluso a las fotonovelas, género que intentó renovarse yendo al paso con la pornografía pero que apenas consiguió sobrevivir unas semanas más a su liquidación casi total. Hay que recordar que, en aquellos momentos, la irrupción de la pornografía parecía estar unida a la recuperación de las libertades políticas y era, sobre todo, asumida como uno de los primeros logros de la “democracia”, una democracia que, obviamente no podía ser sino antifascista.

En ese contexto, aparentemente, una publicación como Hessa (en la que se presentaba a una bruja pervertida cuyas convicciones políticas eran nacionalsocialistas) hubiera debido tener mucho más éxito del que tuvo. La mala calidad de los dibujos y la pobreza argumental de los guiones, por sí mismos, no explican su escasa repercusión, en cambio, el momento en el que apareció caracterizado por una salida masiva a la superficie de cientos de publicaciones, cómics, eróticos y pornográficos, nos ponen en la pista de por qué desapareció pronto. Más o menos, las causas de que el fenómeno se deshinchara son las mismas que ocasionaron la irrupción, el auge y la caída de las película de Naziexploitation: había demasiados productos para un público poco predispuesto. Era una literatura para adolescentes… pero que no llegaba a los adolescentes sino que la calificación oficial le atribuía un carácter “para mayores”. Y los “mayores” preferían otros productos…

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: LA HORA DE LOS MENAS

Esta crisis migratoria no ha sido como las demás. Mohamed VI ha querido presionar demasiado en muy poco tiempo, contando a su favor con cuatro factores: la debilidad manifiesta del gobierno español, el carácter de la nueva administración norteamericana, el monstruo burocrático en el que se ha convertido la UE y las orientaciones de los organismos internacionales. Pero se ha olvidado de algo: el hartazgo que genera en la opinión pública europea maniobras similares realizadas repetidamente en los últimos 20 años. Y es que la “post-verdad” solamente puede triunfar cuando aborda temas muy alejados del ciudadano medio. Pero los MENAS se han convertido en un problema allí en donde ponen el pie.

LAS BAZAS DE MOHAMED VI

Hemos dicho que son cuatro. Vale la pena enumerarlas:

  • Debilidad del gobierno español. Incuestionable. Cada vez con los sondeos más en contra, incapaz de ilusionar, ni con las vacunas, ni con el fin del estado de emergencia, ni con la promesa de que pronto prescindiremos de mascarillas, ni con el “horizonte 2050”. Nada puede superar el aroma de derrota aplastante, las disensiones internas del PSOE, los problemas con Podemos, la crisis de esta formación, su desprestigio, incluso ante su propio electorado natural, la sobreactuación en materia de ideologías de género y de ultraprogresismo, la distribución de los cacareados fondos de ayuda europea que no llegarán ni a autónomos, ni a hosteleros, ni a pequeños empresarios, sino sólo a “grandes proyectos” presentados por los amigos del poder, ni la recomposición de la derecha que vuelve a ser alternativa real, tras la desintegración de Ciudadanos. Además, el caso de Ibahim Ghali, evidencia falta de línea en política exterior. Todo esto, sumado, huele a debilidad, unido de amateurismo político. Cuando el adversario geopolítico (Marruecos, el único que tiene España), advierte que el gobierno español está debilitado, es cuando asesta la patada en los testículos. Y lo ha vuelto a hacer.
  • El carácter de la nueva administración norteamericana. Que el poder en los EEUU esté en manos de un pobre arterioesclerótico sumido en una niebla mental, es lo de menos: en EEUU es frecuente que un presidente gobierne poco y que los verdaderos dueños del poder sean quienes lo han recluido en el despacho oval. Y en este caso, mucho más, dada la enfermedad de Biden. Está allí gracias a los “señores del dinero”, especialmente por la alianza entre el “dinero viejo” (el de las grandes dinastías económicas americanas que siempre han apoyado a los demócratas) con el “dinero nuevo” (las grandes fortunas de Syllicon Valley surgidas al calor de las nuevas tecnologías). Los valores de la nueva administración son globalizadores, multiculturales y ultra-neoliberales y el estímulo a las migraciones es una de sus constantes: Mohamed VI ha estimado que EEUU no se opondría a exportaciones masivas de carne humana a España, como, de hecho, así ha sido. Biden ha callado y ninguno de los que manejan los hilos que mueven al presidente títere y a la política norteamericana, ha objetado nada… por mucho que España esté en la OTAN y sea, por tanto, aliado preferencial de EEUU.
  • El monstruo burocrático de la UE. Incapaz de tomar decisiones a tiempo, influido por los “mundos de Bambi” introducidos por la izquierda marciana, el ultraprogresismo y los ecologistas, incluso por esa fuerza transversal que es la masonería internacional (¿o es que ignoráis que los partidos políticos europeos tienden a enviar a políticos amortizados miembros de la masonería al Parlamento Europeo?). Entre los valores insertados en la UE por toda esta patulea figuran los habituales de “multiculturalismo”, “protección a menores”, “inmigración masiva”, “discriminación positiva”, bonitos valores que, en la práctica generan un movimiento mundial en dirección a Europa sabedor de que, quien llega a la meta, será subvencionado hasta que muera. Y, lo que es todavía mejor, si es menor, podrá hacer lo que quiera: la legislación europea le apoyará como apoya las migraciones masivas, por encima de las leyes de cada nación. Mohamed VI lo sabe porque la economía marroquí en grandísima medida vive de la UE y de ser considerado como “socio preferencial”, lo que, unido a la debilidad de España, le permite ir en contra de un país de la UE, pero beneficiarse al mismo tiempo de la UE. El “rey moro” sabe, además, que el actual gobierno español es despreciado en la UE (por su petición insistente de limosnas y por la presencia de los impresentables de Podemos en un gobierno europeo). Y sabe también de la lentitud en reaccionar de la UE a causa de su pesado mecanismo burocrático que le da tiempo para atacar por sorpresa enviando una “marcha verde” por el mar, sin que se produzca una reacción contundente por parte de la UE.
  • Las orientaciones de los organismos internacionales. La pandemia ha visto como se difuminaban la Organización Mundial de la Salud y, a pesar de ser una “crisis mundial”, cómo ninguno de los organismos internacionales creados en 1945 ha mostrado un mínimo de eficacia, al igual que la ONU ha demostrado su inutilidad para detener conflictos internacionales. Se tiene la creencia de que esos organismos internacionales son dirigidos por representantes de todas las naciones. No es así: son dirigidos por cuerpos de funcionarios propios, con ideas propias y proyectos propios que no tienen nada que ver con los intereses de las naciones que están integradas en ellos y que aportan sus fondos para que ese cuerpo funcionarial pueda realizar su plan mundialista. El foco difusor de las ideologías de género, de la ingeniería social, del universalismo, de la ideología de los “derechos humanos” (de los que unos se priorizan sobre otros, a conveniencia), del inmigracionismo, de la multiculturalidad y demás lacras de nuestro tiempo, procede de estos organismos. Mohamed VI sabe que un gobierno débil y una UE torpe y pesada, optarán por la salida más fácil: seguir las normas dictadas por los organismos internacionales… por mucho que perjudiquen a la UE y, por supuesto, a España.

UNA MANIOBRA ASTUTA, PERO EXCESIVA

Los alquimistas antiguos lo sabían: “la dosis hace el veneno”, principio que luego asumieron los homeópatas. Algo puede ser o no dañino, todo depende de la dosis que se administre. Dañino es, por ejemplo, que hayan entrado en España en los últimos 25 años, 10.000.000 de inmigrantes cuando el país ha tenido siempre un mínimo de 2.500.000 y medio de parados y un máximo de 6.000.000. No eran necesarios en ningún caso y, en última instancia, si se trataba de paliar la crisis demográfica hubiera bastado una campaña de incentivos fiscales y ayudas directas a la maternidad. En general, esos 10.000.000 han entrado por goteo (3.000.000 en el período de Aznar, 3.500.000 en el período de ZP), 2.000.000 bajo el gobierno de Rajoy y 500.000 con el sanchismo). Es cierto que algunos han regresado a sus países, pero ese número se compensa con los nacimientos de sus hijos. Como la dosis estaba muy diluida, un buen día, nos dimos cuenta de que algunos barrios habían cambiado por completo y, no digamos ya, la población penitenciaria hoy con un 75% de presos de origen no español. Se pudo hacer sin generar grandes alarmas, porque la dosis fue por goteo. Y este ha sido el error de Mohamed VI: cambiar el goteo para abrir la espita y pasar al “modo chorro”. Lo hizo el pasado lunes: entraron 7.000 inmigrantes en un solo día (quizás más).

Cuando dos naciones son “enemigas geopolíticas”, no vale que una no se considere enemiga de la otra: lo que cuentan son las políticas de quien si tiene un objetivo claro. España no lo tiene: la izquierda siempre ha defendido que Ceuta y Melilla eran marroquíes. La derecha que eran españolas (que lo son, en la medida en que no existían antes de que Marruecos viera la luz). Pero nadie nos ha recordado porqué era necesario que siguieron siendo españolas: controlan el paso del estrecho de Gibraltar, un espacio geopolítico de primer orden. Por eso los ingleses tampoco quieren devolver el Peñón, su presencia allí les garantiza “poder geopolítico”. Y Marruecos quiere restar ese “poder geopolítico” a España. No creo que haya un ministro de defensa español, desde Narcís Serra incluido, que haya tenido puñetera noción de geopolítica (ni siquiera de lo que es “defensa nacional”) y por eso nadie ha sido consciente de porqué había que defender que la bandera española siga ondeando en Ceuta y Melilla: por patriotismo para la derecha, por una mala inercia para la izquierda, cuando en realidad es por razones geopolíticas. El gobierno español lo ignora. Pero Mohamed VI si lo sabe. Por eso presiona.

El problema es cuando se presiona demasiado y la presión tiene efectos secundarios. Entonces corre el riesgo de que la maniobra se vuelve contra quien la ha generado. A 72 horas del inicio de la crisis, parece existir un rechazo global a la actitud del “rey moro”. Mohamed VI sabe que luego podrá reconducir la situación: se mostrará “comprensivo”, admitirá el retorno de algunos expulsados, pedirá más dinero y más exportaciones a la UE (que dañarán más y más el campo español) y habrá erosionado un poco más al rival (generando división política y lastrando aún más el presupuesto con 2.000 niños más que nos costarán al mes 14.000.000 de euros y al año 168.000.000 y, dando por supuesto, que estos niños -algunos de 7 años- estarán una media 5 años tutelados, el desembolso de la operación global supondrá un lastre de 1.176.000.000 euros, en un momento en que la deuda pública española roza los dos BILLONES de euros).

Mohamed VI es consciente de que llegará un momento en el que España ya no podrá soportar esa presión y Ceuta y Melilla caerán en sus manos como fruta madura. Un buen plan, hay que reconocerlo. Pero con efectos secundarios… no en los gobiernos, sino en la opinión pública que, por primera vez, a nivel de todo el Estado y no de una localidad en concreto, se ha alarmado por la presencia de miles de MENAS y por más y más inmigrantes que NUNCA encontrarán acomodo en un mercado laboral que roza los 4.000.000 de parados. Y no solo la opinión pública española, sino también Europa Occidental se ha alarmado con las escenas: es lo que ocurre cuando se produce una invasión. Y esto tendrá costes para los gobiernos de Europa Occidental.

De ahí que los medios de comunicación hayan respondido al unísono: en las televisiones se han ofrecido inmediatamente, no imágenes de la invasión, sino de niños desvalidos, durmiendo en el suelo, en estanterías metálicas, imágenes desde todos los ángulos de una persona ahogada, de niños desfallecidos llevados en brazos por soldados: LOS MEDIOS PRESENTAN LA INVASIÓN COMO UNA “CRISIS HUMANITARIA”. ¿Con qué fin? Establecer una nueva “post-verdad” que no tiene nada que ver con la realidad, sino con los intereses y valores defendidos por el stablishment mundial.

Titulares de hoy de EL PAIS: “Cientos de menores quedan en el limbo”, titular de LA VANGUARDIA: “el desamparo de los menores agrava la crisis migratoria”, EL PERIODICO: “Ceuta para del miedo a la solidaridad con los migrantes – Los menores gran drama de la crisis migratoria”, etc, etc, etc. Para colmo, hoy se aprobará una nueva ley de protección del menor que contiene algunos elementos interesantes, junto con otros mucho más discutibles en relación a los MENAS. En ningún momento se dice en esta ley que el primer derecho de un menor es estar junto a sus padres en su país de origen. ¿Para qué? Esto no beneficiaría a la multiculturalidad, así que carece de sentido incluirlo en la ley…

El electorado suele tener mala memoria, pero las consecuencias de distribuir a 2.000 MENAS por todas las comunidades autónomas, tendrá repercusiones en el día a día de las localidades a donde vayan a parar. De eso pueden estar seguros. La post-verdad se derrumba ante la realidad inmediata. En lo personal, solo espero un gobierno que anteponga tres valores:

- Seguridad como primer derecho humano, sin el cual no puede ejercerse ningún otro.

- Derecho de los niños marroquíes a vivir con sus padres y obligación del Estado marroquí de cuidar a sus niños y no endosarlos al Estado Español.

- Fuerza del gobierno de la nación para garantizar la integridad territorial, su soberanía y su identidad, tanto como el bienestar de su población.

 

miércoles, 19 de mayo de 2021

CRÓNICAS DESDE MI RETRETE: EL “ENEMIGO DEL SUR” … DANDO POR EL SUR, OLIENDO DEBILIDAD

En 2002 publiqué un libro que se vendió muy bien y en muy poco tiempo se agotaron los 2.000 ejemplares de la primera tirada. Se llamaba EL ENEMIGO DEL SUR (ahora lo tenéis en formado libro electrónico en Amazon). A cada presentación que hacíamos, el consumado más próximo de Marruecos, enviaba a sus “espías”: no decían ni una palabra, ni siquiera se movían, permanecían impasibles, siempre en parejas. Eran, evidentemente, marroquíes, pero nunca se nos ocurrió decirles nada. La democracia es así, tolerancia y todo eso… Bien, pero la democracia no debe olvidar que eso de que “todo el mundo es güeno”, es una falacia. Existen rivalidades entre naciones y, aunque tú no lo quieras, otros si se consideran tus enemigos. En el caso de Marruecos las cosas vienen de lejos.

En los años de la Segunda Guerra Mundial, los ideólogos del Istiqlal, partido nacionalista marroquí, exiliados en Egipto, copiaron -literalmente copiaron- de otros movimientos árabes de liberación, la idea del “Gran Marruecos” (existía en aquellos años la idea de la “Gran Siria” (defendida por el Baas), la idea del “Gran Líbano” (que sostenían las Falanges Libanesas), así que no les fue muy difícil improvisar la noción del “Gran Marruecos”. En la sala del trono del palacio real de Rabat se encuentra un tapiz con el mapa de los territorios del “Gran Marruecos”: en 1956 estaba formado por el protectorado francés, el protectorado español, la ciudad libre de Tánger, Sidi Ifni, el Sahara Occidental, Ceuta, Melilla y las Islas Adyacentes, los territorios de Tinduf y Bechar (hoy argelinos), Mauritania y parte del Camerún… Pues bien, la política exterior de Marruecos ha consistido en realizar la ficción geopolítica del “Gran Marruecos”. Dieron zarpazos a Argelia tras la independencia (“guerra del desierto”), intentaron asaltar Ifni ocasionando una pequeña guerra y luego el territorio se entregó a Rabat. Se quedaron con el Sahara después de la Marcha Verde. Lo intentaron en Perejil. Y ahora, habiendo olido debilidad y cobardía en La Moncloa, han abierto una nueva ofensiva para quedarse con Ceuta y Melilla. Esa es la triste, la cruda y la evidente realidad que todos los comentaristas políticos conocen, pero que no todos tienen el valor de afirmar: MARRUECOS SIGUE SIENDO “EL ENEMIGO DEL SUR”.

Ahora bien, ¿qué opina Sánchez? Su socio de gobierno, el partido de los catetos, los colgaos, los fumetas, los rastafaris y las ideólogas de género, mimos, menas y memos, ha dicho por boca de Iglesias que, si por ellos fuera, acabarían con la “situación colonial” de Ceuta y Melilla, las “devolverían” a Marruecos. Entre esta propuesta, el “papeles para todos” y lo de “nuestros niños” referidos a los MENAS, sabemos de qué material está hecho el cerebro de Iglesias y de los suyos: corchopán regado por horchata aguada.

¿Y Sánchez? A Sánchez, simplemente, el destino de los ciudadanos españoles de Ceuta y Melilla, le importa un higo. Lo viene demostrando desde que se sienta en La Moncloa, como le importa igualmente poco cualquier cosa que no sea su ego. Lo que haga o deje de hacer, tenedlo bien en cuenta, no lo hará ni por los ciudadanos de aquellas plazas, ni para evitar la invasión que se está produciendo, sino que se tratará sólo de gestos para la galería. De momento, la crisis -iniciada por culpa de su ministra de exteriores que permitió al jefe del Polisario entrar en España sin ponerlo en conocimiento de Marruecos como era su obligación y dado el estado de guerra abierta entre Rabat y los polisarios- le ha cogido por sorpresa, antes de tomar una decisión (en este tema sólo la fuerza da resultados) deberá esperar que política le dictan desde el exterior: hará gestos para que Tezanos no tenga que multiplicar malabarismos en las encuestas del CIS y su sigla siga apareciendo como  partido mayoritario, pero hará lo que le “aconsejen” que haga otros: los “señores del dinero”, los EEUU y su admirado Biden (arteriosclerótico que ya ha tomado partido… por Marruecos), la UNESCO, los amiguetes de Davos, etc. Y sabemos lo que dirán: “cede, aquí no pasa nada, cuando más multiculturalismo, mejor, cuanta más inmigración menor, a fin de cuentas, Ceuta y Melilla están en África…, lo más ultraprogresista es ceder a los tiempos, no puedes hacer otra cosa: eso es progreso”.

Yo no me alarmo porque 7.000 marroquíes hayan cruzado la frontera obligando al ejército a intervenir por primera vez. Eso podía esperarse. De lo que me alarmo es de ver que El País y los principales medios de comunicación, incluidos varios canales de televisión, a primera hora de hoy, ponían el énfasis, no en la vulneración de miles de marroquíes de nuestras fronteras y de la legalidad internacional, no hablaban sobre la invasión ¡sino que ofrecían imágenes emotivas y sentimentales sobre uno que se ahogó, un par de niños, aparentemente desfallecidos, etc, etc.! Si alguien se pregunta ¿qué es la post-verdad? Pues bien, esas imágenes son la post-verdad.

La Verdad con mayúsculas importa muy poco en nuestra desgraciada era: vivimos tiempos en los que se trata de explotar lo emotivo y lo sentimental situándolo por delante de la Verdad, reemplazándola. Y, ni siquiera importa que esas fotos sean auténticas, de lo que se trata es de que, a fuerza de repetirlas, pasen a ser dogmas.

Es así como han entrado casi 10.000.000 de inmigrantes en España desde 1996.

Esas imágenes anticipan lo que va a ocurrir: los que entraron ayer, casi 2.500 MENAS, vienen para quedarse, para que usted y yo los mantengamos con nuestros impuestos. Cuando Marlaska dice que “se cumplirá la ley”, eso quiere decir que, dentro de poco, tendremos a esas 7.000 personas dispersas por todo el Estado pidiendo subvenciones en todas las ventanillas posible.

Pero la cosa no se detendrá aquí: Mohamed VI ha olido debilidad en La Moncloa: la derrota electoral madrileña, el hundimiento de Podemos, el hecho de que el PSOE mantenga el “gobierno de España” apoyado en la “no España” (podemos e indepes), le dar suficientes pistas como para pensar que, con un empujoncito de nada, si proyecto del Gran Marruecos dará otro paso adelante.

Porque, para Mohamed VI, el Gran Marruecos es el territorio actual, más Ceuta, Melilla y, no se olvide, Canarias. ¿O es que habéis olvidado que desde el otoño pasado se han multiplicado hasta lo indecible la llegada de pateras a Canarias?

No soy profeta, ni siquiera sé si hoy va a llover o no. Pero desde hace décadas, bastaba con conocer un poco la historia del Marruecos independizado y la doctrina del Istiqlal sobre el Gran Marruecos, para saber lo que sucedería… Bajo ese tapiz, con el mapa del Gran Marruecos, incluyendo territorios españoles, han desfilado desde Juan Carlos I hasta el último embajador español en Rabat. Ninguno ha advertido -seguramente, porque a ninguno le ha interesado- reconocer que Marruecos es “el enemigo del Sur”. No hay nada nuevo bajo el sol.

En situaciones así, o nos la envainamos o tomamos el Palacio de Invierno.  

 

Un subgénero cinematográfico De la pornografía antinazi a las novelas “stalag” (7 de 8) – Hacia una interpretación psicológica

 

En las novelas anticatólicas del siglo XIX, habitualmente escritas por pornógrafos librepensadores, se solía tomar como temática, las increíbles aberraciones sexuales del clero, incluso del papado. Autores como Léo Taxil (véase Revista de Historia del Fascismo, nº XI, artículo: Leo Taxil, antisemitismo y antimasonismo) no fueron una excepción en la época, de la misma forma que antes, la “leyenda negra” antiespañola se había cimentado sobre relatos similares. Así pues, el contenido erótico de los relatos stalags no es, de hecho, una novedad en las literaturas populares, lo realmente nuevo es que esta concretamente se destina a judíos que hubieran deseado “estar allí” (en los campos de concentración) pero que, por razones de edad no pudieron.

Esta literatura fue seguida masivamente y afectó sobre todo a los jóvenes. Era leído también por chicas adolescentes judías y sus dimensiones solamente pueden entreverse cuando se consulta la Biblioteca Nacional del Estado de Israel en donde están depositados todos estos pulps. Hacia 1965, el filón se agotó. Las tiradas bajaron a la frontera delo antieconómico y frecuentemente apenas vendían entre 300 y 400 ejemplares. El mercado se había saturado y la epidemia pasó con la misma velocidad que apareció. En 1965 el fenómeno estaba liquidado y los stalag publicados, en su mayoría, se convirtieron en pasta de papel sobre el que ya no volvería a imprimirse literatura pornográfica.

En los años siguientes, aumentó la tensión de Israel con el mundo árabe que desencadenó la guerra árabe–israelí, la llamada “de los seis días”. El Israel vencedor del conflicto ya no necesitaba sugestiones eróticas de tipo masoquista. En algunos de los últimos relatos, el esquema había variado sensiblemente: eran hombres de las SS los que torturaban a mujeres judías… y este planteamiento parecía excitar mucho menos a los lectores.

Hacia una interpretación psicológica

La vida de los pocos autores de stalags que ha podido ser localizados albergan tantos evidentes desequilibrios psicológicos que es fácil, a partir suyo, deducir toda una teoría sobre el por qué triunfaron estas novelas populares en Israel. Ya hemos mencionado a uno de ellos, Yehiel Feiner De–Nur, ante el que el doctor Freud se hubiera frotado las manos si lo hubiera visto en la antesala de su consulta. Pero no es el único. Otro de ellos, por ejemplo, localizado por los productores del documental Stalags, holocausto y pornografía en Israel, Eli Keydar, era un activista radical de izquierdas de madre judía alemana. Escribía para sobrevivir, pero sus padres, desde muy joven le habían repetido que no era “suficientemente bueno” para hacer gran cosa en la vida. Creció, pues, frustrado y acomplejado, inseguro, atemorizado por el hecho de que la previsión de sus padres se hiciera realidad. Él mismo, entrevistado para el citado documental, sostenía que sus padres eran “impredecibles” y que no quería nada de ellos. Tras fracasar como periodista pasó a la literatura popular. Un editor le mostró la portada de un pulp norteamericano, recordó el contenido de La casa de muñecas y así nació el nuevo género.

Keydar se limitó a invertir el paradigma sexual de la época: las mujeres, habitualmente, débiles y consideradas como víctimas se convertían en dóminas crueles y poderosas. Por su parte, los pilotos norteamericanos hasta entonces tenidos como símbolo de la masculinidad pasaban a ser peleles violados y asumir el papel de víctimas. La familia de la madre de Keydar había desaparecido en los años 40–45 y ella misma se sentía culpable por haber sobrevivido así que fingía con cierta frecuencia que se moría y culpabilizaba a su hijo de casarle cualquier disgusto. Es evidente que la vida familiar de Keydar no parecía ser el mejor, ni el más estable de todos los mundos posibles.

En aquella época en todo Israel se producían situaciones similares; la presión social sobre los supervivientes del “holocausto” les generaba a estos un complejo de culpabilidad: “¿por qué ellos han perecido y no yo?”. Y no se trataba de casos individuales. En 1960, la mitad aproximadamente de la población del Estado de Israel había estado detenida en campos de concentración de Europa Central durante la Segunda Guerra Mundial; un evidente complejo de culpabilidad sobrevolaba sobre los supervivientes: no solamente habían sobrevivido, sino que se preguntaban cómo diablos no habían hecho nada para impedir el gaseamiento de millones de los suyos, ellos que estaban allí, en los “campos de la muerte”, pasivos y resignados. Para colmo, era frecuente, incluso que los supervivientes se sintieran acomplejados pensando que otros tenían en mente que habían colaborado con los nazis para garantizar su propia supervivencia (¿cómo demostrar que no se había sido un odioso kapo colaboracionista y cruel simplemente para sobrevivir?). No era raro que algunos de estos judíos supervivientes fabularan historias en las que se presentaban como víctimas de indecibles tormentos. De hecho, en la postguerra, e incluso en nuestros días, aparecieron relatos falsos sobre el “holocausto” (y falsos residentes en campos) en donde algunos judíos narraban historias imposibles que en algunas ocasiones incluso fueron denunciadas por sus propios familiares como completamente imaginarias.

Por otra parte, en 1960, todavía no existían ni siquiera en Israel suficientes publicaciones que aludieran a los campos de concentración. De tanto en tanto aparecían artículos en revistas y muy ocasionalmente libros sobre el tema (realmente fue con posterioridad al proceso a Adolf Eichmann cuando todo esto se volvió algo habitual). La literatura stalag rellenaba este vacío y se adaptaba perfectamente tanto a los pensamientos más íntimos de los supervivientes y a su psicología profunda (el haber sobrevivido les generaba cierta pulsión masoquista, mientras que la ira oculta contra quienes creían que les censuraban el haber sobrevivido era el origen de otra pulsión sádica y vindicativa).

En aquel tiempo, entre la poca literatura que se había difundido sobre el “holocausto” se solía hablar de la figura siniestra del “kapo”, el preso colaboracionista que ayudaba a mantener el orden y la administración dentro del campo, así que no era raro –tal como se refleja en el citado documental– que la gente tendiera a pensar que los supervivientes habían sido los más “duros” e incluso, posiblemente, los más crueles con otros detenidos. Sorprende que en aquel momento –y nuevamente es el documental quien nos lo revela, un documental realizado por israelitas para la TV israelita– existiera cierta contención a la hora de hablar del “holocausto” en el interior del Estado judío.

Esta actitud cambió con la escenificación del proceso Eichmann. La opinión pública israelí pudo ver a los testigos supervivientes describir horrores sin fin y explicar que habían sobrevivido gracias al azar. A partir de ahí emergió una nueva literatura sobre el “holocausto” que tiende (en la medida en que todavía existe hoy cincuenta años después de aquel proceso) a presentar los sufrimientos de los judíos presos supervivientes, al menos tan intensos como los de los fallecidos. De hecho, uno de los leit–motivs de esta literatura es tender a demostrar que los muertos sufrieron menos que los vivos y que estar vivo y haber estado presente en el “holocausto” supuso un “plus” de sufrimiento que los muertos se ahorraron.

Pero los relatos stalag no sirvieron solamente para eso. Para algunos, esta literatura era un simple revulsivo contra la tensión asfixiante que rodeaba al Israel de aquella época, un Estado que parecía estar rodeado de enemigos, mientras que sus “aliados” estaban muy lejos. Para otros, el problema era con quién identificarse. En efecto, cuando se lee un relato stalag o se ve una película de Naziexplotation, el sujeto está obligado (por débil que sea la carga “artística”) a identificarse con alguno de los protagonistas. Por increíble que pueda parecer, el documental judío sobre esta literatura stalag sostiene que el espectador judío mantenía una actitud ambivalente ante lo que leía: “no estaba claro con quién se identificaba el lector”, dice textualmente la voz en off (y subrayamos que es un documental judío, pues, de otra forma, expresar un criterio así podría dar lugar a alguien que no perteneciera a la propia etnia hebrea, a arriesgarse a un juicio por “ofensa a las víctimas del Holocausto”), si con los desgraciados prisioneros o con las exuberantes SS femeninas. Parece deducirse que el lector albergaba ciertas pulsiones sado–masoquistas: de un lado se identificaba con el sufrimiento y la angustia de las víctimas, de otro con el poder de sus verdugos. Podemos imaginar los efectos deletéreos de esta literatura en los cerebros en formación de los jóvenes adolescentes, chicos y chicas, que leían estos textos a escondidas de sus padres.

El documental recuerda que los jóvenes judíos de los años 60 se sentían extraordinariamente atraídos por la estética del nazismo y que en los mercadillos solían comprar bota de montar de piel que les sugerían la sensación de poder e incluso se recuerda que uno de los personajes que más fascinación ejercieron sobre aquella generación fue el famoso doctor Mengele al que el documental define como “alto, joven, guapo, elegante, viril, atractivo, fuerte, inteligente”… y sobre todo “con poder sobre la vida y la muerte”.

Otro de los testimonios que saca a colación el documental es el de un joven judío actual que viaja frecuentemente a Alemania, sirve en los cuerpos de seguridad del Estado judío y no tiene inconveniente en confesarse coleccionista de relatos stalag. Afirma frecuentar a la hija de un antiguo SS (algo que parece relativamente improbable si tenemos en cuenta que el joven no debe tener más de 27 años y la supuesta hija debería, como mínimo, tener justamente el doble de edad) y explica que cada vez que la sodomiza le excita considerarlo como una “venganza por el Holocausto” y añade, textualmente: “me gusta pensar en su padre, el SS: tú mataste judíos ahora mira como sodomizo a tu hija…”. Insistimos, una vez más, en que todo esto puede verse en un documental filmado por judíos, lo que lo convierte en particularmente autorizado para hablar sobre estos temas. Pero no dice mucho sobre la salud mental del Estado de Israel.

Como hemos dicho antes, las religiones abrahámicas con su idea de pecado, culpa y falta sitúan a sus fieles ante una difícil situación: cada pensamiento, palabra y obra puede convertirse en una fuente de pecado. Otto Rank (de origen judío, por cierto) en su teoría sobre los complejos sostiene que estos son susceptibles de sublimarse (por tanto, de liberar al sujeto de su peso) y para ello basta con encontrar a alguien más culpable que uno mismo. La literatura stalag permitió a los judíos liberarse de sus complejos de culpabilidad (“¿por qué yo sobreviví y otros no?”) e incluso, permitió aligerar el complejo de culpabilidad colectivo de un pueblo que, castigado por Jehová por culpa de sus faltas, fue dispersado por todo el orbe y le fue negada la llegada de un mesías redentor.

Pero, al mismo tiempo, los relatos stalag presentaban una serie de prácticas sexuales sado–masoquistas que tenían una doble vertiente: por una parte eran condenadas por la norma moral, pero por otra, no eran ejercidas por judíos, sino por mujeres nazis, lo que facilitaba el que sus lectores tuvieran la oportunidad de excitarse con las descripciones pero sin asumir la parte de culpa del placer sado–masoquista que les proporcionaba: la responsabilidad histórica de las crueldades recaía sobre… los nazis, aunque la satisfacción íntima fuera de adolescentes judíos. Ellos, los nazis, eran los únicos culpables y los relatos stalag contribuían a aumentar esa sensación: hay víctimas y hay verdugos; si los nazis son los verdugos y, por tanto, los judíos son las víctimas.

Sería difícil demostrar que la efusión de relatos stalag fue favorecida oficialmente justo en el momento en el que Israel había asestado un golpe al derecho internacional, secuestrando a Adolf Eichman en Argentina, a fin de sublimar la conciencia de culpabilidad, pero es, en cualquier caso, significativo, que apareciera en los días del proceso al antiguo oficial de las SS. Pero, todo lo dicho hasta aquí vale para los relatos stalag, un producto solamente difundido en Israel. ¿Qué puede decirse del resto de pornografía anti–nazi difundida en Occidente? ¿Qué explicación se le puede dar? ¿Por qué tuvo cierta audiencia en algunos países, entre ellos España, pero especialmente en Italia?

Es fácil explicarlo: en occidente, la pornografía es uno de los caminos problemáticos por los que ha derivado la sexualidad. En sí misma, la pornografía no es condenable ni inocente, es, simplemente un recurso para quien precisa un apoyo para su sexualidad, para quien está obsesionado por el sexo, o bien para quien tiene fantasías inconfesables imposibles de llevar a la práctica.

Más que un recurso para vivir intensamente la vida sexual en pareja, la pornografía es, antes bien, un recurso para vivir la sexualidad en solitario o bien para alimentar unas fantasías eróticas imposibles de llevar a la práctica o de muy difícil traslación a la realidad. Nuestras sociedades buscan la liberación en el sexo, cuando en realidad de lo que se trata es de liberarse de la obsesión compulsiva por el sexo. La pornografía refuerza esta obsesión. Liberarse de la obsesión por el sexo no implica abstinencia, castidad, ni contención, sino simplemente, dominar el sexo en lugar de ser dominado por él.

En realidad, en todo lo que tiene que ver con la sexualidad, las relaciones de poder, de dominación y sumisión están siempre presentes, en ocasiones deliberada y voluntariamente y en otras simplemente son inherentes y están implícitas en la vida sexual. Las campañas antinazis, pero también la misma estética del nacionalsocialismo, tienden a mostrar al III Reich como una “opción de poder”, acaso como la “voluntad de poder” en estado puro. Las relaciones sexuales son, así mismo, relaciones entre una parte dominante y otra dominada, entre alguien que penetra y otra que es penetrada, entre quien tiene la fuerza para dominar y quien tiene el poder de seducción. Las propias campañas antinazis elevaron el listón del concepto de “poder” que se forjó el NSDAP: para el partido fundado por Adolfo Hitler se trataba de que la “comunidad del pueblo” aceptara la dirección de un “führer” en el cumplimiento de su destino nacional. La misma presencia del führer implicaba la idea de un “consenso” en la totalidad de la población. El führer era el baluarte de la nación y la encarnación de su mismo “genio” racial. Hasta aquí lo que fue real y objetivamente el nacionalsocialismo.

Sin embargo, la propaganda antinazi convirtió el nazismo solamente –y esto es importante, “solamente”– en sinónimo de dictadura, de la más férrea de todas las dictaduras, de una idea de poder sin límites en donde una pequeña superélite (las SS), emanada de una élite (el NSDAP), tenía todo el poder sobre la vida y la muerte. Y esta visión, para algunos erotónomanos, especialmente tentados por las fantasías sadomasoquistas, resultó extremadamente excitante: quien tiene el poder sobre la vida y la muerte, tiene también el poder sobre la sexualidad y sobre todas las fantasías y manifestaciones de la misma.

Las fantasías eróticas deseables para algunos, pero irrealizables en tanto que su brutalidad las proscribe y da lugar a responsabilidades jurídicas y penales, se viven en la intimidad y en la oscuridad de una sala de proyección, visualizando cintas en las que las peores perversiones (presentes de alguna manera en los deseos ocultos de quienes han acudido a verlas sabiendo lo que se encontrarán: nadie ve un western si odia los duelos a pistola, los caballos y los ranchos, nadie asiste a una proyección del subgénero de Naziexploitation si es un alma cándida que se horroriza por la violencia y abomina de la brutalidad en la vida sexual…) aparentemente se hacen realidad: el sujeto se identifica con una de las partes, con el SS torturador o con la víctima torturada, o incluso con ambos, en complejos sado–masoquistas.

Mientras Israel, la literatura stalag exorcizó los fantasmas del pueblo judío, en Occidente fue un puro producto de ocio perverso. Lejos de ser un síntoma de “liberación sexual” (las películas de Naziexploitation no aparecieron antes, sino después del inicio de la llamada liberación sexual), eran, más bien, un síntoma de la miseria sexual de Occidente. Una sexualidad que ha ido derivando cada vez más hacia el terreno de las parafilias y de las obsesiones y la sexualidad imaginaria que contenía se ha ido separando cada vez más de la sexualidad real y realizable.

A fin de cuentas, el subgénero de Naziexploitation ha sido una muestra del pansexualismo contemporáneo mucho más que una forma de antinazismo. El hecho de que muchos de sus productores y directores hayan sido de origen judío o progresistas orientados hacia el antifascismo es completamente secundario: negamos, por ejemplo, que Pasolini aspirase a realizar denuncia social con su Saló o los 120 días de Sodoma, en realidad lo único que hacía era trasladar sus fantasmas a una filmación. Y en cuanto a los productos de peor gusto, difícilmente podían entrar en un contexto de una campaña antifascista, sino que más bien eran meros subproductos en los que la falta de imaginación erótica se conjugaba con sado–masoquismo y ultraviolencia.

El fascismo y el nazismo en todo este cine era solamente un vehículo (como por lo demás lo fue también el estalinismo en algunas producciones del mismo tipo una década después y como actualmente es el “terrorismo islámico” en algunas producciones de diferente estética que hace gala de los mismos contenidos) accidental. Simplemente el fascismo y el nazismo constituían el eslabón más débil de las ideologías políticas en los años 70; en Italia (en donde emergieron buena parte de estas producciones, incluso Visconti, Pasonini y Liliana Cavani eran italianos, como el 75% de directores de Naziexploitation) la campaña antifascista alcanzó su clímax en los mismos años en los que este género eclosionaba.

Es cierto que años después, algunos directores que participaron en estas producciones quisieron imitar a Pasolini (que explicaba que mostrar escenas de coprofagia ambientadas en la República Social Italiana estaba destinado a denunciar la “comida basura”…), justificando sus producciones con argumentos de denuncia antiterrorista y demás excentricidades. Era evidente que se trataba de capear como se pudiera la responsabilidad en la difusión de un género de crueldad inaudita, escenas aberrantes y sexualidad enfermiza, brutal y violenta. Si no habían sido capaces de producir mejores películas, tampoco iban a ser capaces de encontrar argumentos más válidos.

Lo más sorprendente en este género es que la moral sexual del III Reich osciló entre lo convencional y lo sorprendentemente avanzado, pero nunca, desde luego, ni desde los altavoces del régimen, ni desde la práctica misma del gobierno, se estimuló absolutamente nada que pudiera ser considerado aberrante o enfermizo. Es cierto que Goebels reconoció en su diario en varias anotaciones que “la homosexualidad era el cáncer de partido” y que, en la cúpula dirigente, especialmente en las SA, existieron cuadros de alto nivel que lo eran (tal como explicamos en el número 14 de la Revista de historia del Fascismo, en el dossier: La noche de los cuchillos largos. La purga de los leales), pero todo induce a pensar que se trató de opciones personales. Contrariamente a lo que sugiere todo este cine, desde Visconti y su Caída de los dioses, lo cierto es que Himmler modeló a las SS a su imagen y semejanza: y, no hay ninguna duda de que, en esa institución, la homosexualidad nunca fue admitida y que las ordenanzas implicaban que el SS debía tener un alto control sobre sí mismo, incluida sobre su sexualidad. Si tenemos en cuenta que las SS llegaron a tener 900.000 hombres y que la mitad de ellos cayeron en combate, resulta hasta cierto punto grotesco presentarlos –a no ser que se trate simplemente de denigrarlos como se suele hacer en toda propaganda de guerra contra el enemigo– por sus supuestas veleidades sado–masoquistas.

La pornografía anti–nazi es, por todo ello, una caricatura que evidencia la crisis de la sexualidad de una época (los años 60 y 70, en donde se encuentra el período dorado de estos géneros), pero no de la sexualidad del III Reich (que hacía ya un cuarto de siglo que había desaparecido), sino de la sociedad occidental burguesa. No son las realidades del III Reich lo que se muestra en estas cintas sino los horrores y frustraciones, los deseos inconfesables, las prácticas más reprobables, los fantasmas sexuales y las perversiones de la sociedad occidental conformada por los vencedores del conflicto. No es raro que, como hemos visto, muchos de sus directores no solamente fueran erotómanos de la peor especie, sino que también fueran antifascistas.