sábado, 22 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (226) – AGONIAS PARALELAS


Ayer fue un día trascendental en el “proceso soberanista”: los últimos mohicanos de la “república catalana” habían organizado “columnas”, hablaban de “batalla” y de “lucha” querían convertir a Cataluña en “ingobernable” y el hashtag que lanzaron fue #TombemElRègimen; en su delirio ultrancista declararon la “huelga general”. Una semana antes, nosotros mismos, en este blog calificamos todas estas actitudes de sectarias y numantinas, propias de un radicalismo infantil. Todo venía a cuento de que, en una de las estupideces a las que tan habituado nos tiene el okupa de la Moncloa, el copión de tesis doctorales, celebró el Consejo de Ministros en la Lonja de Barcelona y se sacó la foto con el troglodita que dirige la Generalitat, ni él mismo sabe para qué. Lo que ocurrió ayer, vale la pena meditarlo porque indica, una vez más, que no hay nadie en el timón y que el “barco”, esto es el Estado, está dirigido por grumetes obtusos como el del chiste aquel: “Capitán viene un barco por la derecha”. Y el capitán: “¡Se dice por babor!”. “Por babor capitán, viene un barco por la derecha”… grumetes que, en definitiva, ni siquiera han aprendido lo esencial para la navegación. Imposible tomarse en serio lo ocurrido ayer en BCN.

¿Qué esperaba el okupa de la Moncloa viniendo a Barcelona? El consejo de ministros aprobó dos tipos de medidas:
  • Medidas publicitarias: el aumento del salario mínimo. Aumento cicatero de un 2,5%. Si tenemos en cuenta que la inflación se prevé que suba un 2,2%, mucho me equivoco o ese aumento no se notará en los bolsillos de ningún ciudadano. El desfase entre el coste de la vida y el salario mínimo es tal que subidas inferiores al 25% apenas lo notarán los bolsillos. Por lo demás, el gobierno, triunfalmente, ha añadido que, gracias a esta medida, estamos al 80% del salario medio de la UE… Una mentira estadística. En Hungría o en Praga, en Polonia, el salario mínimo es menor… pero eso no es lo importante, sino la relación de éste con el coste de la vida. Y aquí, la distancia es abismal.
  • Mercancía averiada: Sánchez llegó a Barcelona como Colón a las Indias, regalando collares y baratijas al troglodita que dirige la Generalitat. Obsérvese las “concesiones”: el aeropuerto del Prat pasará a llamarse “Aeropuerto Josep Tarradellas”. Medida, no solamente es superficial, sino además ignorante: los indepes -empezando por el jefe del clan de los Pujol desde 1979- consideraban a Tarradellas como “traidor”, más próximo a UCD que al nacionalismo y, no digamos, al independentismo. La otra “concesión” es todavía más ridícula: la “condena al juicio de Companys”… ¡como si el “presidente mártir” hubiera sido un santirulín! En realidad, Companys fue culpable, en primer lugar, del asesinato sin juicio, a traición y por la espalda de su comisario de Orden Público, Andreu Reverter. Inapelable. O del asesinato de los hermanos Badía, dirigentes independentistas, fue ordenado por Companys y ejecutado por sus amigos de la FAI (de los que había sido abogado en los años 20). De todo esto ya hablamos en Quim Torra, dónde están las bestias y dónde están los “animales con forma humana” y a él remitimos. ¿Y cómo eximir de responsabilidades a Companys de los desmanes que ocurrieron entre julio y octubre de 1936 y que costaron 9.000 muertos, buena parte de la Lliga, por venganzas personales y odio social? Sin olvidar el golpe de octubre de 1934, al alimón con los socialistas, otro de los grandes “logros” de Companys. Si hubo un consejo de guerra merecido en la postguerra fue el que se sometió a Companys… éste que el okupa, el astronauta y sus ministronas han “rechazado y condenado”.

Pero la actitud de la Generalitat ante todo esto ha sido igualmente grotesca. Se preguntaba la portavoz del gobierno autonómico “¿Qué hay del “eje mediterráneo”, o del traspaso de aeropuertos y ferrocarriles? ¿y de inversiones en infraestructuras?” ¡En plena crisis independentista no cerrada, Kim-il-Torra aspira a que el gobierno del Estado invierta en infraestructuras estratégicas como “el eje mediterráneo”! como si aquí no pasara nada y como si fuera una obligación recompensar actos de rebeldía.

Sánchez ha dado unos pocos milloncejos que servirán a la Generalitat para pagar unos meses los sueldos de los funcionarios, cubrir el déficit de los medios de comunicación que siguen manteniendo viva la llama del independentismo, repartir subvenciones entre los amiguetes y poco más. El comunicado final de la “cumbre de los lerdos” ha sido significativo: la palabra “constitución” se sustituía por “seguridad jurídica”, se habla de “diálogo” pero no se indican ni los límites, ni los temas de diálogo y todo se pospone para después de navidades…



Lo realmente terrible en este momento, es que ni Kim-il-Torra, ni el okupa de la Moncloa, tienen “hoja de ruta” ni para nada. Cada uno teme que moverse de sus posiciones erosione definitivamente su opción electoral. Pero que vayan con cuidado: el socialismo ha desaparecido en Italia, remite en Alemania, apenas tiene poder en ningún país europeo, en Francia no sabe-no contesta, y en España está dando muestras de senectud desde el final del felipismo. Que vaya con cuidado Sánchez porque, de momento él ha sido responsable de la pérdida de Andalucía y ni siquiera ha averiguado los motivos. A la vuelta de un lustro puede encontrarse con que ese amasijo de tendencias, cada vez más inconexas y de tensiones internas por cuestiones autonómicas se le deshace entre las manos y la sigla centenaria entra en el basurero de la historia. Y en cuanto al independentismo, antes o después, su electorado empezará a pensar que alguien les ha estafado (de hecho, muchos ya lo están pensando).

En cuanto a las CUP-CDR, al menos han tenido el valor de reconocer que la “movilización” de ayer fue un fiasco. ¿Y Puigdemont? sigue en Waterloo y le va a resultar muy difícil volver, porque la acusación que pesa contra él, desde anteayer de haber “desviado” 9.000.000 de euros para el 1-O, va a tener pesadas implicaciones personales. La devolución de la cantidad desviada, multa multimillonario y demás…

Por la mañana, no más de 1.000 -algunos rebajan la cifra a 500- miembros de las “columnas” del CDR-CUP fueron caneados, arriba y abajo, por los Mossos. La frase que le dijo uno de ellos al tontorrón que tenía delante y que le instigaba a que defendiera la “república” pasará a la antología del “procés”: “La república catalana no existe, idiota”. Imposible ser más claro. Luego, por la tarde, vino la actual manifestación independentista: de compromiso, 40.000 personas según la Guardia Urbana. ¿Oradores? Sigue la broma: Marta Torrecillas… ¿quién es? Una que denunció “tocamientos” de la policía nacional. En fin… Y al frente de la manifestación, la pancarta de la ANC: “Tombem el régim”, belicosa, pero, detrás, las letras de “Freedom” y “Peace” tranquilizaban a la audiencia mundial.

No se ha producido el muerto que muchos temíamos. Así que hay que felicitarse de que todo haya quedado como el encuentro de un par de nulidades políticas, la CUP haya entendido que su fracaso cierra una etapa y sea evidente que el movimiento independentista remite (¡y de qué manera!). Lo peor no es que un proyecto político fracase: lo peor es haber partido sin meditar suficientemente si era o no viable y, mucho peor todavía, que, a estas alturas, no reconozca que ha fracasado, sino que opte por la larga agonía. Y aquí hay dos agonías superpuestas: la del proyecto independentista y la del socialismo español.

¿Próxima etapa? Los juicios contra los independentistas presos… Si Michel Ende hubiera escrito ahora La Historia Interminable, la habría situado en la Cataluña del “procés”.



miércoles, 19 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (225) IDENTIDAD – IDENTIDADES – PASADO Y FUTURO


Hará como quince años escribí un pequeño folleto que se tradujo hace algún tiempo al portugués y se editó en España con el nombre de “Identidad – Identidad, patriotismo y arraigo en el siglo XXI”. Me reafirmo en todo lo dicho en aquel librito al que ahora acompañaría con alguna consideración de matriz joseantoniana. Creo que uno de los pensadores que ha sido peor interpretado en España ha sido, precisamente, José Antonio Primo de Rivera. En su percepción del concepto de “nación” estuvo particularmente inspirado porque va más allá de cualquier otra doctrina de los años 30. Esto se explica por las fuentes doctrinales de las que bebió José Antonio -muy insuficientemente ilustradas en el libro Falange y Filosofía, que apareció a principios de los 70 y que resulta excepcionalmente limitado en su contenido. La figura de Charles Maurras, por ejemplo (y su “empirismo organizador” o su “nacionalismo integral”) no aparece por ningún sitio, como tampoco los “no-conformistas” franceses que también conoció José Antonio y que bebieron como él en la fuente maurrasiana. Pero, además, José Antonio conocía la doctrina de los fascismos (solamente algún cretino puede pensar que fue por casualidad que prologó el libro de Mussolini El fascismo en su edición española). Y, al mismo tiempo, conocía al dedillo el pensamiento de la generación del 98. De Ortega y Gasset extrajo la idea de la “nación como unidad de destino”. Y, a partir de aquí integró el pensamiento de Maurras sobre la importancia de las regiones en la construcción de una Nación. El fascismo le facilitó la idea del Estado como encarnación jurídica de la Nación y como vehículo para la construcción de su destino histórico. Todo esto viene a cuento de que, cuando en nuestro trabajo sobre la “Identidad” aludíamos a la existencia de tres niveles de identidad, la región, la nación-Estado y Europa, olvidamos realizar una matización: ¿cuál es el orden jerárquico entre ellos?

http://info-krisis.blogspot.com/2011/06/identidad-manual-de-doctrina.html

Hoy, la triste realidad es que los últimos 40 años han destruido cualquier rastro de “identidad” en nuestro país: en realidad, la palabra “identitario” se utiliza de muchas maneras y en función de conceptos diferentes. Ciudadanos, por ejemplo, ataca cualquier doctrina “identitaria” por considerarla como la esencia y la matriz del nacionalismo y del independentismo. Para ellos, el único patriotismo es el “constitucional” (como para el PP aznariano) y las doctrinas “identitarias” son, o de extrema-derecha o independentistas. El PP está en una línea parecida. En lo que respecta a la izquierda, su problema es que, desaparecida la identidad obrera que estaba en su origen, la identidad nacional no le dice nada y opta por refugiarse en el ambiguo “federalismo” para ser capaz de proponer algo en la cuestión de la vertebración nacional. Vale la pena decir que Vox se encuentra en una tesitura que resultará significativa sobre su deriva: por una parte, se ha desgajado del tronco aznariano, por otra pide la desaparición de las autonomías, pero hace falta saber si distingue entre “regiones” y “rasgos regionales” de un lado y entre “autonomías” y “Estado de las Autonomías” de otro. Porque lo cierto es que el Estado de las Autonomías ha fracasado y hace falta restablecer la “normalidad” que, pasa por la reforma de los regímenes autonómicos y por volver a sus orígenes, cuando en 1976 se aceptaba unánimemente que era preciso “descentralizar el país”… pero no hasta el punto de fragmentarlo en 17 taifas que hacen imposible la existencia de una “historia nacional” que se enseñe en las escuelas.

Nuestro planteamiento era el siguiente:
  • Por una parte, existe el “hecho regional” que viene determinado por el nacimiento y que tiene mucho que ver con el instinto territorial propio de las especies animales. Es el tributo a nuestra herencia biológica, el arraiga natural en la tierra natal. Era lo que José Antonio llamaba, el “nacionalismo espontáneo”, el facilón y que, por tanto, ocupa el lugar más próximo a la materialidad, el más bajo, pero no por ello desdeñable -equivaldría a desdeñar nuestro soporte biológico-. Además, tiene raíces históricas porque antes de que se constituyeran los Estados-Nación entre el siglo XVI y el siglo XIX, lo cierto es que las comunidades se articulaban en función del este concepto regional.
  • Por otra parte, la evolución histórica, ha favorecido la aparición de Estados Nación como forma de organización, incipientes después del feudalismo y consolidados con las revoluciones burguesas del XVIII y XIX. Implicaba un intento de optimizar los recursos nacionales en función de una nueva “dimensión” espacial que alcanza su limite con las unificaciones de Alemania e Italia en el siglo XIX y con el fin de los Imperios Centrales tras la Primera Guerra Mundial en la que se vivió una especie de “aurora de las nacionalidades”. El Estado Nación sigue siendo hoy algo real, que dispone de estructuras, poder, legislación, soberanía, imprescindibles para poner coto a la globalización y constituir barricadas contra el rodillo mundialista.
  • Finalmente, en nuestro ámbito cultural existe Europa (a no confundir con la Unión Europea) e Iberoamérica, que suponen: por una parte, la herencia que hemos recibido del mundo clásico y por otra la proyección histórica que los pueblos de la Península Ibérica han realizado sobre el continente americano.

En cierto sentido: las regiones son el pasado, la Nación Estado el presente y Europa e Iberoamérica en futuro. Tener en cuenta el pasado es algo necesario (y, por ello, adoptar posturas jacobinas y reduccionistas en la cuestión nacional, negando y oponiéndose por sistema a cualquier integración de las regiones en la perspectiva del Estado-Nación constituye un error), de la misma forma que no puede aspirarse a dar marcha atrás a la historia y tratar de reconstruir los Estados Nacional traspasándolo a ámbitos medievales, más o menos adulterados, como están haciendo los independentistas (que, en el fondo, lo que contribuyen es a la destrucción de la barricada contra la globalización y a la creación de pequeñas y débiles estructuras sobre la imagen de los Estados-Nación que ya no es la del siglo XXI.

Porque éste, en el fondo, es el verdadero problema: que los Estados Nación son el presente, pero ya se muestran -desde 1945- incapaces de poder salvaguardar su soberanía nacional e incluso de poder afrontar los retos del siglo XXI. Un solo ejemplo: EEUU ha irrumpido en el comercio mundial mediante Amazon, mientras China lo ha hecho con Alibaba… ¿y España? Ausente por completo. Y otro tanto les ocurre a los distintos países europeos. ¿Qué implica eso? Implica que los beneficios obtenidos mediante el comercio informático irán a parar a los EEUU o a China… no a Europa. Otro ejemplo, en positivo: el proyecto Airbus en el que han colaborado las naciones europeas con industria aeronáutica -entre ellas España- y que es, hoy por hoy, la única alternativa a Boeing. Ninguna nación europea hubiera podido asumir una iniciativa con unos costes tan elevados. Lo mismo podría decirse de los sistemas de localización por GPS, de determinados proyectos de investigación en sectores tecnológicos de vanguardia (criogenia, nanotecnología, energía de fusión en frío, telecomunicaciones, robótica, etc.). Por mucho que el Estado Español, en este momento, invirtiera en cada uno de estos campos, los presupuestos necesarios para poder destacar, están muy lejos de las posibilidades de cada país europeos. Y esto genera otro problema: los mejores técnicos formados en Europa no encuentran acomodo en la economía y en la industria de vanguardia europea y deben emigrar a EEUU… o a China, mal que les pese.


Así pues, nos encontramos en un momento histórico particular: el Estado Nación ya no sirve para la realización de un determinado “destino histórico” (“lo difícil”, en contraposición a “lo espontáneo” en la tesis joseantoniana), ni siquiera para la definición de cuál puede ser ese destino histórico, porque, desde los años 40 nos encontramos en un momento en el que los actores político-económicos internacionales ya no son los Estados-Nación, sino los “Grandes Bloques” (la noción de Gran Bloque aparece en la Alemania pre-hitleriana en la revista Die Tat, adscrita al movimiento de la “revolución conservadora”, cuyos técnicos se integraron en el Ministerio de Exteriores y en el de Economía del Reich, aportando sus tesis que constituyeron la médula central del “nuevo orden europeo” y la inspiración para el “Pacto Tripartito”).

El problema de la historia es que avanza (en forma de dientes de sierra o de espiral o de curva asindótica, sea cual sea la fórmula interpretativa que se adopte), pero no da marcha atrás. Ahora bien, la habilidad en la creación de un “destino” consiste, no en condenar las pasadas experiencias históricas, sino integrarlas: de ahí el riesgo que supone confundir la abolición del “Estado de las autonomías” con la liquidación del pasado, los rasgos identitarios supervivientes y las culturas regionales: son precedentes y partes de la historia nacional que solamente la aparición de pujantes burguesías regionales hizo que tuvieran la tentación de reproducir a escala reducida el romanticismo alemán del siglo XIX.

Podemos afirmar que nuestras “raíces” están en el mundo clásico. Esas raíces son, por lo demás, comunes a la historia de todos los pueblos de Europa (esas raíces se adaptaron y se convirtieron en “europeas” con el cristianismo y las convulsiones que siguieron a la caída del Imperio Romano). Irrenunciables: son la base de nuestra identidad cultural. Pero cuando aparecieron esas raíces, no existían los Estados-Nación, ni siquiera la noción de “nación” que aparece solamente entre los siglos XIV y XV y solamente se afianza definitivamente en la paz de Westfalia, siglos después. Lo que existió en todo ese período no fueron “naciones” (y ese es el gran error de los independentistas) sino REINOS.

Por tanto, hay que establecer una base sobre la que ha arraigado nuestra historia y sobre la que se asientan nuestras raíces: el mundo clásico, con su derivación, la catolicidad. Aunque hoy la Iglesia esté en crisis y la “catolicidad” ya haya quedado muy lejos, subsiste no como religión, sino como “concepción del mundo”, la filosofía y los contenidos del mundo clásico. Tales son las raíces de nuestra identidad.

Sobre estas raíces se ha producido un fenómeno que desafía las leyes de la botánica: los pequeños troncos que han sido sobre esas bases, han ido entrelazándose y constituyendo unidades. Los feudos, las marcas, los condados, los reinos medievales, dieron lugar a los Estados Nación en función de causas muy distintas: geopolíticas, dinásticas, históricas y económicas. Pero hoy la geopolítica se dirime en “grandes espacios”, las dinastías ya no tienen peso alguno y solamente la historia (el pasado) y la economía (el presente) puede tomarse en consideración para forjar unidades que mejor respondan al “tiempo nuevo” que está naciendo ante nosotros. Y esta es la disyuntiva: Europa o Iberoamérica.

Este tipo de debates, no son, desde luego, los que dan votos a tal o cual formación: pero son necesarios. El hecho de que los “partidos populistas” estén experimentando un crecimiento inusitado en la última década, solo implica que los partidos “del establishment” han acabado su ciclo. Los populistas más lúcidos realizan una crítica a la UE, pero no a “Europa”. Pero lo cierto es que, determinados problemas (la inmigración, por ejemplo) solamente se solucionarán definitivamente a escala europea: eso o habrá que dar como un hecho irreversible el mestizaje y la multiculturalidad. Es más, puede ocurrir, que unos Estados Nacionales dirigidos por populistas constituyan, sin excepción, fracasos inapelables ¿por qué? Por que los Estados Nación, lo repetimos por última vez, ya no están en condiciones de afrontar un destino histórico propio: ya no pueden definir su “misión y destino”, como no sea en función de “grandes espacios”. 

¿Qué es, pues, “lo identitario”? La doctrina que integra el arraigo en la tierra natal, el Estado Nación histórico y su proyección de futuro en un “gran espacio”. No existe “una identidad”, sino una suma de distintas identidades (cultural, social, regional, nacional, sexual, familiar, laboral) y no hay que perder de vista que la globalización solamente puede realizarse mediante la destrucción de las identidades, mientras que la reconstrucción de un orden orgánico sólo puede partir de la reconstrucción de tales identidades teniendo en cuenta el principio de que a cada período histórico corresponde una dimensión organizativa diferente. Y estamos en el siglo XXI.



martes, 18 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (224) – INMIGRACIÓN: EL DERECHO HUMANO QUE FALTABA


Me quejo -porque es para quejarse- que todavía hoy se tenga como fetiche la llamada “Declaración Universal de Derechos Humanos”. Y eso ¿por qué? 1) Por ser un documento redactado en la postguerra en la que los vencedores trataban de crear una legislación internacional intervencionista para afianzar su hegemonía internacional e imponer los cauces ideológicos por los que debería discurrir. 2) Por que fue redactada por una comisión presidida por Eleanor Roosevelt (lesbiana E hija de alcohólicos, cuya vida fue una completa mentira y cuya obra -la Declaración- trasladó la doctrina de la masonería de la que ella era miembro). 3) Porque, desde entonces, los “derechos humanos” han constituido una declaración formal que facilitaba la excusa para que una de las superpotencias (los EEUU) interviniera donde, cómo y cuándo les diera la gana y 4) Tienden a hacer creer que antes de la Declaración no existía Estado de Derecho y respeto por la condición humana y que, si se ha alcanzado, es por la promulgación en 1948 de dicho documentos que, junto con la instauración de las ONU deberían garantizar la paz mundial y el orden social… Basta mirar la historia de 1949 a 2018 para saber que no ha sido así y que, con demasiada frecuencia, se ha apelado a los “derechos humanos” para estigmatizar a tal o cual régimen molesto y lanzar sobre él la ira de la superpotencia norteamericana e imponer políticas que, aun absurdas, beneficiaban a determinados grupos de poder.

Vale la pena recordar que, la “Declaración de Derechos Humanos” constituye desde su promulgación uno de esos “estatutos tipo” utilizados para la redacción de constituciones democráticos, hermosas en el capítulo de definición de derechos, pero también sin el más mínimo interés ni voluntad de cumplirlos: todas las constituciones democráticas desde 1949 (incluidas las de todas las independencias africanas) han sido redactadas en función de esta declaración, hasta el punto de que puede utilizar aquel viejo refrán español de “dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces”.

Determinadas sectas iluministas y teosóficas (Buena Voluntad Mundial, Triángulos, Escuela Arcana, Lucis Trust) con gran influencia dentro del cuerpo funcionarial de la UNESCO, se preocuparon de la difusión a escala internacional de la “Declaración”. La idea de estos círculos era que la creación de la ONU en 1945 había inaugurado la “edad de la Luz”, concepto idéntico a la “new age”. No olvidemos que el primer secretario general de la UNESCO fue Julian Huxley y que su Secretario General Adjunto durante casi 40 años, Robert Muller, él mismo, era miembro de Lucis Trust. Las nuevas “tablas de la ley” de esa “edad de la Luz” sería la “Declaración de Derechos Humanos”. Pero faltaba un último punto que añadir: la inclusión del derecho a la inmigración. Es lo que se ha hecho en la cumbre de Marrakech.

¿Por qué se ha hecho? Por tres motivos principalmente:

1) Por que la secta que se encuentra detrás del cuerpo funcionarial de la UNESCO (una cosa son los “países miembros” y sus delegados y otra muy diferentes su “cuerpo funcionarial”, propio y que no tiene nada que ver con los países miembros) cree en la “paz universal, la igualdad universal, la religión universal, la economía universal, el gobierno universal…” y la creación de una “raza universal” surgida del mestizaje. Su idea es que los tránsitos migratorios generarán el ansiado mestizaje y la “multiculturalidad”.

2) Por que las resistencias de los pueblos europeos a los tránsitos masivos de inmigración hacia su territorio (la inmigración siempre se genera de sur a norte y de este a oeste, nunca en dirección opuesta) dejan presagiar que, en pocos años, se producirá un endurecimiento de las posiciones de los Estados europeos en esta materia y para la secta interesada en el “universalismo” corre prisa en transformar el tema en un “derecho humano” que justifique acciones punitivas contra quienes no lo respetan.

3) Por que el 1 de enero de 2019 -es decir, dentro de 13 días- los EEUU de Donald Trump se hará efectivo el abandono de los EEUU de la UNESCO y, a partir de ese momento, sus resoluciones carecerán de la fuerza suficiente como para hacerse efectivas en todo el mundo. No olvidemos que los “derechos humanos” son aprobados por la ONU, pero promovidos por su ariete socio-político-cultural, la UNESCO.


Los resultados de la “conferencia de Marrakech” (léase la noticia) han sido más modestos de la esperado. Es un primer paso, pero sin la fuerza suficiente como para que llegue mucho más allá de una declaración de buenas intenciones. Una serie de países europeos se han desvinculado del texto afirmando que su contenido es “incompatible con su soberanía” (Austria, Hungría, Polonia, Estonia, Bulgaria, República Checa; Italia ni siquiera ha acudido). Estos, junto a un grupo mayor de países (EEUU, Australia, Israel), han afirmado que el pacto generará un nuevo “efecto llamada”. Los dos puntales europeos que han apoyado las resoluciones de la conferencia de Marrakech han sido Angela Merkel y Pedro Sánchez, un cadáver político y un okupa que gobierna en España por pura chiripa.

Así pues, es muy problemático el que, tal como está evolucionando la situación mundial (cuando cada vez sectores mayores de la población muestran su hostilidad hacia los tránsitos masivos de inmigración), los “derechos humanos” puedan ver incluido el “derecho a la inmigración”. De todas formas, la “secta” está intentando dar pasos adelante: hace dos años, bajo el impacto de la guerra de Siria, ya se intentó una regulación internacional (La Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes) que suponía el primer pasó en esa dirección. Pero desde entonces ha llovido mucho más de lo que parece.

En lo personal creo que cuanto antes se incluya la inmigración como “derecho humano universal”, mejor. ¿Me he vuelto loco? En absoluto: ese debería ser el “casus belli” para revisar lo que ha sido la “doctrina de los derechos humanos” y establecer si ha servido para algo, o simplemente ha sido una muestra de la retórica universalista proclamada por una secta, tras la cual se han defendido intereses imperialistas en lo internacional, corrección política y se ha establecido un régimen de “corrección política” que indica -más allá de toda discusión y de cualquier objeción- de lo que se puede y de lo que no se puede discutir.

El día en que una Europa, reconstruida en lo político, sea capaz de poner el ALTO a los desmanes del mundialismo universalista, habrá dado muestra de fortaleza. Y su más alta obligación moral será liquidar el régimen ideológico generado entre 1945 y 1948: es decir, entre el final de la Segunda Guerra Mundial y el principio de la Guerra Fría. ¿Liquidarlo en beneficio de qué? En beneficio de la soberanía nacional, la libertad de los pueblos, sus tradicional y su identidad… ¿O es que hay que recordar que la democracia empezó en Grecia hace 2.700 años y no en la “Era de la Luz” hace 73 años? El rechazo a la inmigración masiva es una buena excusa para arrojar a la cesta de los mitos ideológicos ese la “Declaración Universal de Derechos Humanos”, el gran tótem ideológico de estas últimas décadas, tras la cual se han justificado las peores tropelías (bombardeos a Yugoslavia en 1998, bombardeos en Siria desde 2014, por citar los crímenes más recientes amparados en aquel texto elaborado por Eleonor Roosevelt, aquella mujer que vivía una doble vida: “primera dama” de día, “lesbiana” que odiaba a su marido de noche… verdadera perífrasis simbólica de esa misma dualidad que supo otorgar a la “Declaración”.

De ahí la importancia de lo que se ha tratado en Marrakech. No lo dudéis: los árboles hay que cortarlos, no por sus últimas ramas (la declaración aprobada en Marrakech), sino por sus raíces… La calidad del acuerdo es tal que, si por ellos fuera, criticar a la inmigración masiva (es decir, lo que hace una parte creciente del electorado europeo, mayoritario en algunos países) debería de estar prohibido… Es decir, la multiculturalidad, el mestizaje y la inmigración masiva, están por encima y por delante de la libertad de expresión. Felicidades Doña Eleanor…

lunes, 17 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (223) DE LAS MINI-CASAS A LOS PISOS-ATAUD


En EEUU están de moda las mini-casas. Es posible que ustedes hayan visto algunas en televisión. Se trata de viviendas de un máximo de 20 metros cuadrados -si 20 m2-, habitualmente sobre ruedas (no se trata de los antiguos remolques o “roulottes”), que imitan un chalet, con un altillo superior (que suele ser el “dormitorio”), un porche en el que difícilmente cabe una persona sentada y una cocina-salón en la planta baja, unido a un lavabo-ducha tan grande como el de un yate pequeño. Por lo visto están en torno a 10-25.000 dólares y constituye la única posibilidad de un “hogar” para la clase media baja norteamericana. Siniestro ¿verdad?

Uno ve esos programas sobre mini-casas y la ilusión con la que los ocupantes -habitualmente parejas jóvenes- esperan que se les entregue y piensa: “Veremos a estos pobres dentro de 5 años, cómo están después de convivir en estas cajas de cerillas y de ver que nunca más podrán salir de ahí y que esa vivienda es como un mueble de IKEA: dura entre tres y cinco años, nada más”. Por supuesto, ni podrán tener hijos (aunque, curiosamente, varios de ellos tienen mascotas), ni evitar sentirse en una ratonera. Recuerdo uno de estos programas en donde un veterano de Afganistán y su novia, llamaban “espacio multimedia” apenas a 50 cm2 en donde pensaban colocar un ordenador portátil, la video-consola y un minúsculo plasma. ¿Han oído? “Espacio multimedia”: la cuarta parte de lo que servidor utiliza como mesa de trabajo. Al veterano ni siquiera le cabe la esperanza de que sea “la nación agradecida” la que le haya pagado el cuchitril tras su licenciamiento.

Pero, dejemos a los EEUU en su larga agonía. Estamos en España. Alguno de mis hijos anda por Barcelona. El otro día, un amigo me decía que su hija, de 28 años, ha tenido que irse a vivir con otras tres amigas para poder pagar un piso desvencijado de 1.000 euros. Me lo creo, por que mi hija, de esa misma edad, está viviendo en Hospitalet con otras dos amigas. A los 28 años,  mi mujer y yo teníamos ya dos hijos. Pero si alguien cree que esta es la peor situación a la que puede verse abocado un joven, ayer, sin ir más lejos, antes de revisar los estrenos de los distintos streammings, veo unos minutos un informativo de TVE1: las mini-casas no han tenido éxito en España, pero en Barcelona ha aparecido un producto nuevo: la casa-ataud.


En la Barcelona de Ada Colau, la que hizo su campaña contra los desahucios (y durante sus casi cuatro años de mandato los desahucios por impago de alquileres han alcanzado sus más altas cotas), la que hizo campaña contra la invasión hotelera (y en cuyo mandato la Ciudad Condal, se ha “hotelizado” como nunca), la que ha rematado la obra de anteriores ilustres inútiles, orgullosos de haber contribuido, cada uno más que el anterior, a la decadencia barcelonesa, en esta ciudad con olor a porro, gasolina quemada, meada de perro, cloaca y zotal, han irrumpido un “nuevo concepto habitacional”.

Se trata de espacios de 85 m2, dotados de un pequeño lavabo y de una cocina, altos para la convivencia de 14 personas en otros tantos habitáculos de 1,20 metros de altura. Cada espacio individual no tiene puerta, solamente una cortinilla. A cambio de ello, el “inquilino”, deberá pagar entre 200 y 225 euros al mes ¡por 3 m2! Para su “uso y disfrute” y para el acceso a la cocinilla (en realidad un micro-ondas) y al lavabo (un simple plato de ducha). El propietario -obviamente, un consorcio de capital-riesgo- se llevará la bonita cifra de 3.150 euros/mes: la rentabilidad de máxima de los 85 m2. Como para darse con un canto en los dientes. Son lo que en Japón se llama “hoteles-nicho”. La vivienda del conde Drácula.

En España, la legislación establece que, como mínimo, un lugar, para ser habitable debe tener, al menos, 5 m2. Por tanto, algún lúcido juzgado, al enterarse colocó el precinto a uno de estos locales (unos bajos que, en otro tiempo, debieron ser un comercio). Lo que vimos por televisión fue sorprendente: una cuadrilla de albañiles, simplemente, quitaba el precinto por iniciativa propia (si no trabajan, no cobran, así que la responsabilidad es para ellos, no para la empresa inversora) y proseguían las obras ante las protestas de los vecinos que gritaban “un ataúd no es una vivienda” y lindezas por el estilo…

A esto se ha llegado: cuando Aznar -Aznar y no otro- abrió las puertas a la inmigración, proliferaron los “pisos patera” (en los que estaban empadronados cientos de inmigrantes) y luego el régimen de “camas calientes” (donde los inmigrantes se turnaban solamente para dormir), los chicos establecieron en el Raval pisos amueblados solamente con literas para albergar a más inmigrantes en menos espacio). Y todos dijimos: “Bueno, son inmigrantes, aceptan voluntariamente una vida de perros en un país en el que no los atan con longanizas, pudiendo elegir quedarse en su país”. Pero éste es nuestro país: estas son nuestras ciudades, estos nuestros barrios y otro nuestro estilo de vida. Pues bien, delante de los ojos -y con la permisividad- de los ayuntamientos podemistas, se está gestando el “gran cambio social”: aumento disparado de los alquileres, precios de venta solamente aptos para fondos de inversión, imposibilidad para las parejas jóvenes de formar una familia y tener un hogar dignos de tal nombre, masificación y embrutecimiento de las condiciones de vida: y todo esto apunta contra las nuevas generaciones de clase media, uniéndose a la batería de iniciativas para conseguir grupos sociales atemorizados por tener que vivir bajo un puente, no pode optar en su tierra natal, no ya a un trabajo remunerado, ni siquiera a una vivienda digna.

Los alquileres se han disparado, al precio de la vivienda le ha ocurrido otro tanto: no es lo mismo que hace diez años: ahora no es el “crédito para todos” lo que ha generado el alza en las ventas de inmuebles, sino los fondos de inversión extranjeros, los que comprar, sin discutir mucho el precio, reforman y promocionan sus adquisiciones como “pisos turísticos”. Cuando dejen de ser una “buena inversión”, los venderán y, en Barcelona, está a punto de ocurrir. ¿Y mientras? Mientras, nuestros hijos, en la Barcelona de la Colau, ni siquiera pueden aspirar a una “mini-casa”, deben conformarse con un piso-ataúd: como si se tratara de barracones en campos de concentración.

Quejarse es poco: proponer el fusilamiento (tras un juicio sumarísimo, claro está, no somos bárbaros) de quienes nos han conducido a esta situación, parece excesivo… ¿o no? Piénsenlo.

viernes, 14 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (222) EL "PROCES" DESCONTROLADO Y TERMINAL


¿Os acordáis del “procés”? Es como la abuela que cumplió 114 años: se ha muerto. En efecto, el “procés” se ha ido diluyendo en el año que termina y ahora solamente queda certificar su defunción, retirar los trapos colgados de los balcones, esperar que los lazos amarillos se los lleve el viento, los servicios de limpieza municipales o ciudadanos hartos de ver sus ciudades afeadas por pobres diablos cuyo único proyecto consiste en exteriorizar su existencia mediante el amarillo. En otras ocasiones ya hemos dicho que, el otrora llamado “procés”, se encuentra en una fase de sectarización y liquidación. Y, como suele ocurrir en estos casos, los más prudentes han dado un paso atrás y han dejado que los resortes de poder los ocupen los más irresponsables que, suelen ser, al mismo tiempo, los más cenutrios. Ahí está Kim-il-Torra para demostrar que con Puigdemont la “rauxa” catalana todavía no había tocado fondo. El día 21 de diciembre -fecha en la que el irresponsable okupa de La Moncloa ha convocado un consejo de ministros en Barcelona, dando la posibilidad a la extrema-izquierda independentista para realizar su guerrilla urbana- vamos a ver si hay algún elemento nuevo, o, incluso sus propios mentores, reconocen que ya no hay mas cera que la que arde. Vale la pena realizar algunas consideraciones sobre esta fase del “procés”, cuando ya no hay nadie con grado suficiente al timón y “negras tormentas agitan los aires”…

DEL CENTRO A LO EXCÉNTRICO: CDC -> ERC -> CUP

Recordemos: inicialmente fue el “nacionalismo moderado” de CDC quien impulsó el “procés”, a la vista de los juicios por corrupción que se acercaban contra sus cúpulas y de que el Estado se encontraba en 2010-11 en su peor situación y ya no podía acceder al chantaje permanente de CiU. Pero, poco después, cuando CiU ya sentía el aliento de ERC en el cogote y se daba por cierto que iba a producirse el “sorpasso” de ésta, optó por el radicalismo (que parecía estar en el ambiente con la aparición del movimiento del 15-M y de “los indignados”).

Es falso que los procesos por corrupción no afectaran a CiU: de hecho, culminaron en la desintegración de esta coalición y en la descomposición de sus dos fracciones, una de las cuales, el PDCat es judicialmente considerado como heredero y co-responsable de las medidas judiciales que afectan a CDC. Esto hizo que, a poco de iniciado el proceso, el eje fuera pasando, poco a poco, de CDC a ERC, partido con una línea política, más minoritaria, pero más constante que los “nacionalistas moderados”. Además, era lógico: la fecha-fetiche de 2014, trescientos aniversario de la entrada en Barcelona de las tropas borbónicas, que había previsto su antiguo Secretario General Carod-Rovira para alcanzar la independencia, estaba a la vuelta de la esquina. A partir de 2014, ERC fue la que tiro del carro del “procés”.

La astucia parece haber sido la única herencia dejada por Pujol a su partido y de ella se apropió un personaje, en condiciones normales, irrelevante, gris, sin oficio ni beneficio, con un historial en el que no había lugar a tesis doctorales plagiadas, sino que apenas tenía el COU, dos carreras empezadas y abandonadas en el primer curso, procedente de la “Catalunya profona”. Cuando ERC hubiera podido liderar en solitario el “procés” y anular por completo a exCDC, Oriol Junqueras cometió el error de acceder a ir a las elecciones autonómicas en una lista unitaria en la ERC renunciaba a la hegemonía política ¡porque creía verdaderamente que era posible alcanzar la independencia y aspiraba a una lista unitaria… encabezada por Puigdemont! La astucia pueblerina de Puigdemont, legado del pujolato, lo encumbró a presidente de la Generalitat y luego a residente permanente en Waterloo. Pero ERC, pronto, se dio cuenta del error y, a partir de ese momento, se rompió el “frente unido independeta”.

A partir del segunda seudo-referéndum, en 2016, cuando los tribunales entraron en acción, el “nacionalismo moderado” ya no existía: el PDCat había asumido las tesis del aprendiz de pastelero encumbrado a “President”: “ser más independentistas que ERC y llevar la independencia a sus últimas consecuencias”. Los dirigentes de ERC, presos desde hace algo más de un año, perdieron completamente el control de la situación y permanecen a la espera de nuevas elecciones en las que han manifestado, por activa y por pasiva, que nunca más irán en coalición con sus competidores.
A partir de la “huelga general” posterior al frustrado segundo seudo-referendum, se evidenció que el motor de lo que quedaba del “procés” estaba pasando a manos de los sectores más radicales. Y estos se engañaban sobre su fuerza: aquello no tuvo nada de “huelga general”, sino que fue, tan solo, un embotellamiento.

Tras el levantamiento del artículo 155, Kim-il-Torra se hizo cargo del poder. ¿Experiencia política? Nula. ¿Liderazgo sobre los grupos independentistas? Cero. ¿Proyecto político? Independencia ultrancista. ¿Modelo? Los sectores más minoritarios, extremistas y desaprensivos del independentismo en los años 30… ¿Resultado? La pérdida absoluta de rumbo, la adopción de posturas cada vez más irresponsables, la pérdida creciente de apoyos, la falta de “autoridad” en la administración catalana, el hartazgo creciente de sectores cada vez más amplios de la población, hartos de lacitos, hartos de un gobierno incapaz de entender que hay una vía que permanece cada vez más cerrada y un apoyo prácticamente sólo de la CUP (para la ocasión convertida en CDR) y del asociacionismo que come de la mano de la Generalitat.

Y así es como se llega al órdago del próximo 21-D.


21-D, NUMANCIA EN BARCELONA: BUSCANDO EL MUERTO

Que la situación ya no puede alargarse mucho más parece claro, incluso para la CUP. “O Caixa, o faixa”, como se dice en Cataluña: o independencia ya o larga agonía (como el proceso que ha desintegrado por completo al independentismo quebecois en Canadá). Y para ello hace falta poner el pie en el acelerador. Pedro Sánchez les ha inspirado: el 21 de diciembre (es decir, en una semana) tendrá lugar el Consejo de Ministros en el edificio de la Lonja de Barcelona (gótico por dentro, neoclásico por fuera… trampantojo arquitectónico que encubre otro tanto en el plano político).

El porqué de esta estúpida iniciativa es algo que deriva del resultado de las elecciones andaluzas: si Cs y Vox han obtenido excelentes resultados en aquellas elecciones se debe a su postura inequívoca, clara y diáfana sobre la cuestión catalana: Cs “aplíquese la ley”, Vox “supresión de las autonomías”. Y ha calado en el electorado andaluz harto de que sus familias residentes en Cataluña les pinten el cuadro del país de Kim-il-Torra. De hecho, lo que ha hundido al PSOE en Andalucía, no ha sido la corrupción consuetudinaria al régimen socialista de aquella comunidad, sino los hechos de Cataluña. Y el okupa de La Moncloa ha decidido contratacar con una batería de medidas partidarias, la primera de las cuales consiste en convocar el consejo de Ministros en Cataluña. Era la ocasión que las CUP esperaba para una movilización que les puede aportar el muerto que llevan meses buscando para lograr una “mayor sensibilización” (está claro que en Cataluña existe “libertad” y que el Estado no es un régimen dictatorial, pero el muerto es lo que escenificaría la “represión” de cara a la opinión pública internacional).

La jornada de incidentes está cantada y hará falta ver cómo soportan los Mossos d’Esquadra la ausencia de órdenes de la “superioridad”, el dejarlos acartonados soportando insultos, pedradas, lanzamientos de bolsas de pintura y demás lindezas y la perspectiva de ser despreciados por las CUP-CDR y considerados como la policía más inútil de todo el Estado por los otros, incapaz de restablecer la normalidad en la ciudad. A los Mossos, les ha tocado el papel más ingrato en todo este embrollo. Parece inevitable que se envíen a BCN a dotaciones de la policía nacional para mantener el orden. Desde luego, el lugar elegido para el Consejo es el más desafortunado de todos y favorable para que se produzcan incidentes (las callejas estrechas del casco antiguo se prestan para las acciones de guerrilla urbana.

Habrá un antes y un después del 21-D. Para Sánchez, en ese instante empieza la campaña electoral. Para los CDR, tener un muerto sería el regalo de Navidad sobre el que justificarían más movilizaciones y la renovación del victimismo propia de cualquier secta mesiánica.

LA CAMPAÑA ELECTORAL DE SÁNCHEZ EMPIEZA EL 21-D

¿Hasta cuándo se podrá mantener Sánchez en el poder? Probablemente, menos del que los restos de Franco tarden en ser trasladados fuera del Valle de los Caídos. Las elecciones andaluzas han sido un primer toque: lo peor, no es solamente que haya perdido el bastión andaluz (que junto con el también perdido bastión catalán garantizaban las mayorías absolutas socialistas), lo peor es que el conjunto de la izquierda se ha desplomado y, mucho peor aún que ha aparecido un “populismo” con Vox que, si bien todavía incorpora solamente votos de la derecha, puede ocurrir que, como ha ocurrido en toda Europa, suponga también un polo de atracción para descontentos con la izquierda-de-toda-la-vida. Para colmo, las cosas no les van mejor a los de Podemos, convertidos en casi la quintaesencia de la ineficacia con el “Kichi” al frente, seguidos por la corrupción zaragozana, las decisiones erróneas en los ayuntamientos de Madrid y Barcelona y el desencanto general de su electorado por lo que no ha terminado siendo más que una IU-bis.

Resumiendo:  la única esperanza que tenía Kim-Il-Torra de que unas próximas elecciones registraran una mayoría de izquierdas, se han disipado y el escenario que, incluso, un cenutrio puede prever, es que las próximas elecciones, sean cuando sean, las van a ganar los “unionistas”; y el PSOE va a reforzarse esta etiqueta. El Consejo de Ministros de BCN es el primer acto de Sánchez en esa dirección. Pero habrá otros.

Según cómo se desarrollen las cosas el 21-D, el artículo 155 puede aplicarse de nuevo. Sánchez necesita presentarse ante el electorado como el garante de la “unidad nacional”, o de lo contrario, no logrará remontar sus actuales insuficiencias electorales. Todo sea por ganar unas elecciones, perdidas de antemano. Y va a tener que esforzarse: Kim-il-Torra es el tonto útil sobre el que podrá tomar como “chivo expiatorio” el okupa de la Moncloa. Dependerá de las órdenes que dé la Conselleria de Interior a los Mossos d’Esquadra el próximo 21-D que se ponga de nuevo en marcha el mecanismo del 155. Y este es el drama: que Kim-il-Torra se verá presionado entre lo que le pide el cuerpo (que los CDR asedien a los miembros del gobierno) y su obligación constitucional de asegurar el mantenimiento del orden en Cataluña. Lo primero implicará la aplicación del 155 en versión “hard”. Lo segundo, con los CDR apalizados por los Mossos, implicará aumentar la brecha de Kim-il-Torra con los que, hoy por hoy, son su único sostén: los independentistas de extrema-izquierda.

OPOSICION AL INDEPENDENTISMO VERSUS RECHAZO A LAS AUTONOMÍAS

Que los hados protectores de la tierra catalana no lo quieran, pero mucho nos tememos que el 21-D un muerto convendría tanto a los CDR, por las razones dichas, como al gobierno (para justificar la nueva aplicación del 155). Dramática esta siniestra lotería pre-navideña ¿verdad?

El “procés” está más que liquidado, pero falta enterrarlo. Ocurra lo que ocurra el 21-D, lo más probable es que cada vez más españoles y, desde luego, más españoles de Cataluña, se convenzan de que el “Estado de las Autonomías” es el gran fracaso de la democracia española. Dicha propuesta, estaba en el ambiente, pero no terminaba de coagularse: a fin de cuentas, centro-derecha y centro-izquierda han sido los partidos más beneficiados, junto a los nacionalistas, por el régimen de las taifas. Ahora la situación es diferente: la aparición de Vox hace que exista un polo de referencia y de protesta contra el desmadre autonómico. Por primera vez en 40 años, en las próximas elecciones generales vamos a ver cuántos españoles están en contra del sistema autonómico. El test será ilustrativo y puede generar en Vox ese cambio que necesita: de recoger solamente votos procedentes del PP, el “anti-autonomismo” puede aportarle esa transversalidad inherente a cualquier “populismo” del siglo XXI y que, por el momento, todavía está ausente en la formación de Abascal.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (220) – LA ORGIA DE LOS SABORES FALSOS


Debo reconocer que mi vocación frustrada es la de “probador de alimentos”. Todos conocemos el sabor de unos callos a la madrileña, de unas habas a la catalana o de unas migas extremeñas. Es el sabor familiar, el de siempre, el que, por sí mismo, nos lleva a los recuerdos de nuestra infancia. Es como un simple olor, que es capaz de servir como trampolín para reconstruir momentos pasados. Los sentidos, a fin de cuentas, nos ayuda a tener pasado, a estar arraigados, a tener tradiciones propias, algo que está en el ánimo de todo conservador como el que suscribe. Pero, de hecho, el mirar atrás, solamente genera una inevitable tortícolis, por tanto, junto al arraigo -las raíces del árbol- deben estar también las hojas que tienden hacia lo alto y que nos lleva a todo lo que es presente y futuro. De ahí que mencionara mi vocación frustrada. Me encanta probar los nuevos sabores. Es duro y difícil, lo sé, pero es una de las pocas posibilidades que todavía me quedan para “vivir peligrosamente”.

Sin ir más lejos, el domingo pasado veo una bolsa de patatas fritas, Frit Ravich. Esta y otras marcas han variado su producto originario. En mi infancia el mejor regalo que podían ofrecernos nuestros padres y abuelos era una bolsa de papel cebolla y de color (amarillo, rojo, azul, verde) con patatas fritas artesanales. De hecho, mi primera pelea con un niño de mi edad debió ser a los tres años cuando me negué a compartir con él el contenido de una de estas bolsas. El cabronazo -porque hay niños que ya a los tres años demuestran tener potencial y vocación de cabronazos- pretendía quitarme la bolsa en unos jardines de la Avenida de Roma. Fue a partir de los años 80 cuando las patatas fritas empezaron a diversificar sus sabores: que si a la pimienta, que si “artesanales”, que si “al punto de sal”.

Poco a poco, allí conde antes había “colmados” o “tiendas de ultramarinos”, empezaron a verse “supers” que, fueron ampliándose hasta las macrosuperficies que conocemos hoy. Dos secciones, parecieron crecer desmesuradamente: la de los lácteos y la de los fritos. De hecho, hay mucha gente joven que hoy ya ni debe saber cómo sabe un vaso de leche recién extraída de la vaca, ni el sabor de una patata. Lo más aproximado son los cientos de productos con otros tantos sabores artificiales que encubren el originario y verdadero.

Lo dicho, el otro día veo una bolsa de patatas fritas Frit Ravich con el siguiente nombre: “Chips – Premium – Sabor y textura llevado al máximo” y en más grande: “Sabor oliva y anchoa”. Lo compro, como no podía ser de otra forma y, efectivamente, tenían un remoto sabor a oliva y anchoa. Es curioso porque unos meses antes había comprado un producto similar con “Sabor a huevo frito” (seguramente ácido sulfhídrico diluido y absorbido por algún micropolvo como excipiente). Y, al día siguiente de comentarlo por el chat familiar -recurso cuando hijos y padres están dispersos- mi muy querida hija me cuenta que pruebe otras que han salido con “Sabor a queso de Cabra y Cebolla Caramelizada”. Así lo haré, como hará unos treinta años hice con unas “Rufles Matutano al fesco pepinillo”, anunciadas por la mismísima Pamela Anderson (en el esplendor de sus curvas cuando se emitía la serie Vigilantes de la Playa), me abrieron, por decirlo así, al exploración de nuevas perspectivas alimentarias.


Si a esto unimos que hay patatas fritas con sabor a “cóctel de gambas”, “a páprika”, “a queso”, etc, etc., no sorprenderá que una de las dudas existenciales que pueden sumir al consumidor en la más profunda de las depresiones es: “¿Pero qué sabor voy a consumir hoy?”.

Me ocurre lo mismo con otros productos: en Alemania localicé un “Afri-Cola” absolutamente sorprendente, la bebida casi oficial de los barrios turcos. Por no hablar de la Pepsi-Cola transparente que no logró imponerse: un líquido incoloro con sabor al refresco. O el Trinaranjus con burbujas. O la Coca-Cola con sabor a cereza, a vainilla… Los supermercados canadienses son un escaparate de “sabores y sensaciones”. De entre todos los productos, me quedé con un refresco con sabor a galleta que, efectivamente, tenía un amago de lo que anunciaba. En Costa Rica la Fanta de cereza arrasa. Y así sucesivamente. Hay todo un mundo de sabores por explorar. Mundo que entraña ciertos peligros.

En efecto, los especialistas suelen aconsejar, como norma para mantenerse en buena salud, consumir productos que no contengan más de tres “E”. Se trata de aditivos, conservantes, colorantes, saborizantes, estabilizantes y demás añadidos que facilitan que estos productos lleguen a los comercios, prolonguen su vida y tengan un sabor y una textura particulares. Me ha sorprendido, por ejemplo, que se admita que no todos los aditivos “E” utilizados en la alimentación no estén “autorizados” e incluso que estas autorizaciones varíen en cada país. En Canadá, por ejemplo, el país con mayor y mejor “seguridad alimentaria”, en estos momentos están prohibidos como cancerígenos aditivos que todavía se discute en Europa si son peligrosos o no. Buena parte de los sabores alimentarios se obtienen por simple suma de productos químicos. La “química de los sabores” es uno de los sectores más desarrollados de esta rama de la industria. Porque, obviamente, las patatas fritas con sabor a queso de cabra o a olivas y anchoas, no tiene ni rastro de lo que pregona: es todo química. ¿Se entiende lo que decía sobre “vivir peligrosamente”.

El problema no es zamparse una bolsa de patatas al fresco pepinillo (lamentablemente desaparecidas del mercado a poco de su lanzamiento), sino engancharse a ellas: el efecto acumulativo de los aditivos parece ser demoledor. Nadie se convierte en toxicómano para toda la vida, por fumar un porrito, de la misma manera que nadie va a contraer en cáncer de colon por regalarse una bolsa de patatas con sabor a cóctel de gambas y sin rastro de gambas. Es la insistencia, la adicción, lo que hace a todo esto peligroso.

Un último ejemplo. El otro día decidí que hacía un buen día para desayunar frente al mar. Así que me compré en el super de la esquina algo que parecían ser pastas de sobrasada. Eso y una cervecita ante unas aguas serenas, alimenta el espíritu y algo más que el espíritu. Miré la etiqueta (siempre hay que mirar la etiqueta, antes de comprar…): podían contarse en total ¡18 ADITIVOS “E”! ¡Y pensar que solamente las cajas de cigarrillos advierten de su peligrosidad! Tomarse una caja de esas pastas de sobreasada (que, por supuesto, no contenían absolutamente nada de sobreasada: lo rojizo del relleno era tomate, más colorante, junto a “atún” del cual juro por El Capitán Trueno que no se notaba ni rastro) era como colocarse una soga al cuello y tirar de ella.

Un consejo, no os obsesionéis con todo esto. Simplemente, controlar vuestra dieta y diversificad al máximo vuestra alimentación: no consumáis habitualmente un producto con más de tres “E”. Así reduciréis los riesgos. Es lo más que puede aspirarse en este país en donde los políticos suben y bajan, pero la inseguridad alimentaria permanece, legislatura tras legislatura y de autonomía en autonomía.

Recomiendo esta web sobre aditivos, clasificados según su seguridad o peligrosidad: E-Aditivos

martes, 11 de diciembre de 2018

365 QUEJÍOS (219) – FALANGE ESPAÑOLA Y LA GUARDIA DE HIERRO, PARALELISMOS Y DIVERGENCIAS (4 de 4)


Queda por tratar el espinoso problema del antisemitismo y de las relaciones entre ambos partidos y las correspondientes dictaduras del Mariscal Antonescu y del General Franco, para redondear la imagen que podemos hacernos de los paralelismos existentes entre la Guardia de Hierro y Falange Española

La cuestión del antisemitismo

Obviamente, en España no existía problema judío, por tanto, no es de extrañar que en el programa falangista no existan rastros de antisemitismo. No sólo eso, alguno de los miembros de la “corte literaria” de José Antonio, concretamente Samuel Ros, pertenecía a la comunidad judía española. En el caso de Ernesto Giménez Caballero, ya hemos dicho que, no solamente era vecino del financiero de origen chueta mallorquín, Juan March, sino que además contó con el apoyo del banquero y jefe de la comunidad judía española, Ignacio Bauer, para hacerse cargo de su revista, La Gaceta Literaria, cuando empezó a perder ventas.

Vale la pena mencionar que Giménez Caballero, además, era el máximo representante del llamado “neo-sefarditismo” en los años 20 y 30 trató de restablecer contactos con las comunidades judías sefarditas expulsadas de España en el siglo XV. Dicha teoría, a la que se adscribió el propio Franco o personajes de la transición como Blas Piñar, implicaba que ver a la comunidad judía, no como un todo, sino escindida en dos ramas: los sefarditas y los azkenazíes. Los primeros habían demostrado ser “reciclables” en el cristianismo, tal como demostró el que el santoral del Siglo de Oro registra la presencia de varios de ellos como hijos de conversos y perfectos católicos. Frente a ellos se encontrarían los “irrecuperables”, askenazíes, cuya presencia se encuentra en todos los movimientos revolucionarios desde el siglo XVI hasta nuestros días. Estos serían completamente refractarios a cualquier abandono de sus tradiciones.


Así pues, en el ámbito falangista no puede hablarse de ningún rastro de antisemitismo, sino quizás como imitación de algún sector hacia otros modelos de fascismos extranjeros. Sin embargo, en Rumania la situación era muy diferente: allí se daba el caso de que, entre las pocas adhesiones que había suscitado el bolchevismo, se encontraban judíos dirigiendo el partido comunista; además existía un increíble pero muy real monopolio ejercido por los judíos en las profesiones liberales y especialmente en el comercio. Esto hacía que las clases medias “cristianas”, urbanas, vieran en los judíos a sus competidores más obstinados y peligrosos. El 80% de la población rumana era campesina y allí se había mantenido siempre un elevado tono antisemita en buena medida derivado de la religiosidad dominante. De los 142 almacenes comerciales de Bucarest, 134 eran propiedad de judíos. La proporción de estudiantes judíos en determinadas carreras superaba a la de rumanos, llegando incluso al 48% en derecho. El grupo de prensa más importante del país era, así mismo, propiedad de judíos. Y, para colmo, las acciones más discutibles emprendidas por el Rey Carol, se realizaron bajo la influencia de su concubina, madame Lupescu, judía. Todo esto creaba el caldo de cultivo para un antisemitismo concebido como defensa de las clases medias rumanas contra sus competidores y de los campesinos contra el “adversario religioso”.

El antisemitismo estaba presente en todos los partidos desde el centro hasta la extrema-derecha. Y, por supuesto en la Guardia de Hierro. Ahora bien, el antisemitismo de Codreanu era muy diferente al de los sectores de la derecha y de la extrema-derecha rumana. Por ejemplo, Codreanu admitía -al igual que el neo-sefarditismo español- que los judíos pudieran convertirse y ocupar un lugar en la sociedad nacional rumana. Él mismo tenía amigos -y el propio pope que ofició su ceremonia nupcial- eran judíos de raza, pero no de religión. Lo que Codreanu exigía de los judíos, en tanto que nacionalista, era que se asimilasen y dejasen de ejercer el monopolio de determinadas profesiones. Una de las iniciativas más interesantes de la Guardia de Hierro, fue la creación del llamado “comercio legionario”, red de empresas y cooperativas que ofrecían servicios de todo tipo a precios asequibles, en competencia con las redes judías. Hoy, los historiadores reconocen que el antisemitismo del Partido Nacional Campesino y de la Liga de Defensa Nacional Cristiana era mucho más duro y primario que el de la Guardia de Hierro que, simplemente, pedía asimilación.

Ahora bien, cuando se produjo el asesinato de Codreanu y tras las primeras semanas de gobierno del Mariscal Antonescu, con ministros de la Guardia de Hierro, arrecieron algunas acciones antisemitas que tenían su origen en medios extremistas del partido. En todos los casos, los incidentes fueron organizados por miembros del Cuerpo de Obreros Legionarios, fuertes en algunos distritos de la periferia de Bucarest. Pero, hoy todos los historiadores tienden a reconocer que el antisemitismo del que hizo gala la Guardia de Hierro era muy relativo y, desde luego, los pogroms protagonizados por el Cuerpo de Obreros Legionarios no eran compartidos por el partido.

Franco – Antonescu, ¿vidas paralelas?

Quizás sea el momento de regresar, en estas líneas finales a las relaciones de ambos partidos con los jefes del Estado, Francisco Franco y el Mariscal Ion Antonescu. En este caso si que cabe tratar de vidas paralelas: ambos militares tenían experiencia en combate, eran conservadores y paternalistas en lo político, monárquicos, y ejercieron el poder con plenos poderes dictatoriales. Pero -y esto es lo que nos interesa- ambos se apoyaron inicialmente en los respectivos partidos fascistas nacionales para lograr un engarce con las masas populares.

En efecto, cuando el Mariscal Antonescu decidió asumir mediante golpe de Estado los plenos poderes, lo hizo apoyándose en la única fuerza que tenía peso político y seguimiento popular como para poder aportar una base de masas para el nuevo régimen. Franco, hizo algo parecido y pronto se demostró que las masas de la “España nacional” tendían a sumarse a la Falange antes que a otras organizaciones. Y otro tanto ocurría con las banderas falangistas que, inicialmente en julio de 1936, aportaron la mitad de lo que aportaban las milicias tradicionalistas, pero que al acabar el conflicto suponían el doble. Sin olvidar que los sindicatos solamente habían podido ser organizados por los falangistas.

Pero la colaboración entre los dictadores y los partidos fascistas fue breve: en el régimen franquista, los falangistas solamente fueron hegemónicos entre 1937 y 1942, mientras que en Rumania la colaboración duró solamente unos pocos meses. Ambos dictadores, propusieron al “partido fascismo” el ser nombrados jefes políticos. En el caso de Falange Española, Franco no tuvo gran problema en imponerse como jefe después del decreto de unificación de abril de 1937, pero en lo que se refiere a Rumania, la Guardia de Hierro no aceptó que Antonescu fuera considerado como el sucesor de Codreanu. Precisamente su negativa, más que cualquier otro factor, supuso el inicio de una fase de alejamiento que terminaría con la represión contra la Guardia de Hierro. Solamente una minoría de miembros de la Guardia de Hierro (entre ellos el padre de Codreanu) aceptaron colaborar con el régimen. En cambio, en España, las resistencias al decreto de unificación fueron mínimas y el propio “jefe nacional provisional”, Manuel Hedilla, no se resistió a él, sino que se quejó de la forma en la que se había elaborado.

No hay que tomar en consideración el que España no entrara en la Segunda Guerra Mundial y que Rumania, en cambio, si lo hiciera. Rumania, por su situación geográfica y por los conflictos que había tenido con la URSS en 1940, estaba casi obligada a implicarse en el conflicto (por otro lado, el empresariado alemán, ya en tiempos de paz, había penetrado profundamente en la industria petrolera rumana), mientras que la situación geopolítica de España favorecía el mantenerse aislada y neutral. Ahora bien, ambos países registraron cierta participación en la “Cruzada Antibolchevique”: España enviando los 25.000 voluntarios de la División Azul y Rumania participando con varios cuerpos de Ejército en la penetración alemana en Ucrania y Crimea, dirigidos en persona por el propio Antonescu.

Esto, y el hecho de que el dictador rumano muriera fusilado en 1946 y Franco en la cama entubado en 1975, cierran este rápido repaso a los paralelismos y divergencias entre ambos movimientos nacionales que encarnaron el fascismo en sus respectivos países.

Falange Española – Guardia de Hierro, paralelismos y diferencias (4)