lunes, 13 de noviembre de 2017

CATALUÑA: ÚLTIMAS ¿NOVEDADES?



La tensión generada por la cuestión catalana, poco a poco, va descendiendo de intensidad. La semana del 5 al 12 de noviembre supuso otro duro golpe para las cúpulas independentistas y un premio de consolación para el independentismo de a pie con la manifestación “de las antorchas” del sábado que sirvió solamente para demostrar que los medios de comunicación van perdiendo cada vez más el interés por este tipo de convocatorias que, dadas las circunstancias, no aportan nada nuevo. Lo cierto es que Puigdemont lleva ya quince días en Bélgica, que Junqueras y los consellers andan una semana en la cárcel, que “los dos jordis” van a cumplir el mes, que la huelga general se quedó en embotellamiento y que los partidos indepes, incluidos los más radicales, han decidido pasar por las “horcas caudinas” y apuntarse a las elecciones del 21-D. Vamos a intentar dar algunas claves de la situación.

1. 21-D: “HORCAS CAUDINAS” PARA EL INDEPENDENTISMO

Se dice (o se decía antes) que “pasar bajo las horcas caudinas” suponía una gran afrenta o humillación para quien tenía que hacerlo, o bien era sinónimo de hacer algo que no se deseaba. La frase procedía del paso de las legiones romanas por los Apeninos en el 321 a.JC por el llamado “paso de las Horcas Caudinas”, un difícil desfiladero. Los lugareños atacaron y las legiones debieron soportar condiciones humillantes (entre otras pasar bajo una lanza horizontal, lo que les obligaba a agacharse o bien salir del trance vestidos solo con túnica). La frase, como todo lo que se refiere a la historia, ha caído en desuso… pero es, justamente, lo que han tenido que hacer todos los partidos independentistas: PDcat, ERC y CUP.

Fijémonos lo que supone:

- el reconocimiento tácito de que la “república catalana” es una ficción y que carece de capacidad para convocar elecciones por iniciativa propia.
- el reconocimiento, por tanto, de que el “procés” ha fracasado y que el lustro perdido en alcanzar ese fin se ha saldado con un cero absoluto.
- el reconocimiento, igualmente tácito, de que la “Generalitat de Cataluña” es un organismo “colaborador del Estado Español” en la gobernabilidad de una región y no una estructura que pueda hablar de igual a igual con el Estado sino que está subordinado a éste.
- el intento de no quedar fuera del sistema de subvenciones que mantiene con vida al independentismo y que se produciría si estos partidos no acudieran a las elecciones.

Esto es particularmente dramático en el caso de la CUP que ayer se enfrentó a un dilema que hace prácticamente imposible su existencia en el futuro: porque, éste partido, el único animador de los “comités de defensa de la república” va a tener dificultades en explicar cómo sigue sosteniendo que el proceso independentista ha concluido con el DUI y que, a partir de ahora, se trata de “vivir independientes” (como “ha decidido el pueblo catalán” por votación de su parlamento electo… o al menos de los diputados que se quedaron en la sesión) y al mismo tiempo, reconoce la autoridad del Estado Español para convocar unas elecciones en virtud del artículo 155.

Puede decirse que la CUP y el propio Puigdemont han caído víctimas de su maximalismo. Éste les ha cortado la retirada y, sobre todo, ha hecho muy difícil toda marcha atrás tratando de diluir la frustración y la sensación de derrota que están experimentando.

2. JUNQUERAS, PRÓXIMO PRESIDENTE DE LA GENERALITAT

Cuando alguien pasa por las “horcas caudinas” es que ha sido derrotado. Lo que ocurre es que existen “dulces derrotas” y “amargas derrotas”. La que se le viene encima a Puigdemont y a exCiU, hoy PDcat, va a ser una muy amarga derrota. La victoria presumible de ERC que contará con votos llegados de exCiU e incluso de desengañados por el ultrarradicalismo extraterrestre de la CUP (único responsable de los “embotellamientos” que tuvieron lugar en la jornada de protesta por las detenciones de miembros del govern) llevará a Oriol Junqueras a la presidencia de la Generalitat. Será, sin duda, el partido mayoritario. Derrota, desde luego más dulce.

Ahora bien, eso no quiere decir que todo vaya a seguir igual. Por muy bajo que sea el sentido de la realidad de Junqueras y de la dirección de ERC, los días de prisión y el calvario judicial que tienen por delante, les debe de inducir –si queda en ellos alguna neurona que no se haya contagiado por cinco años de triunfalismo, la borrachera independentista y el negarse a reconocer la realidad–, a reflexionar. La única consecuencia a la que pueden llegar era aquella a la que muchos habíamos llegado ya hace quince años: la independencia es imposible porque ni existe “mayoría social” a su favor, ni existe una situación internacional en Europa favorable para ella. Así que obstinarse en seguir esa línea es dejarse llevar inercialmente por la vía muerta en la que se encarriló ERC desde finales de los 80. La única salida para ERC es configurarse como un partido de “izquierda nacionalista catalana” en lugar del partido “radicalmente independentista” que es ahora. Eso implicaría renunciar a su pasado. La otra alternativa es la desaparición a largo plazo por incapacidad para alcanzar sus fines.

Estas elecciones conllevarán la desaparición completa del “nacionalismo moderado” que, en este momento está únicamente encarnado por Santi Vila (veremos lo que tarda en abandonar el PDcat). Así pues, sean cuales sean las simetrías electorales, ERC tratará de gobernar con lo que quede del partido de la Colau, algún diputado de PDcat y con el apoyo exterior de lo que quede de la CUP. La ruptura entre la Colau y el PSC en el Ayuntamiento de Barcelona indica a las claras cuál que el portento de oportunismo cambiochaquetista de la más que mediocre alcaldesa de Barcelona ha optado por apuntar a la Generalitat y apoyar el gobierno de coalición en la gencat que se anuncia para fin de año.

Cualquier otra vía está cerrada: si Junqueras, hombre que actúa más por los empellones que recibe por detrás que por iniciativa propia, persiste en la vía independentista, el artículo 155 seguirá siendo la “espada de Damocles” que impedirá un normal gobierno de la comunidad autónoma catalana. Su alternativa personal es: o seguir avanzando a empujones de los de atrás (y sufrir las consecuencias judiciales), ser un líder con iniciativa propia (y por tanto rectificar), o abandonar la política (y volver a un muy modesto puesto de profesor de historia en cualquier instituto de secundaria.

3. EL BOLSILLO Y LA EDUCACIÓN ES DONDE LES DUELE

Han pasado apenas dos semanas desde que se aprobó la aplicación del artículo 155. Sería inútil decir que Cataluña está como si no hubiera pasado nada: han pasado muchas cosas. La primera de todas es que los distintos sectores nacionalistas empiezan a ver que ya no disponen de la liquidez suficiente para seguir adelante con su faraónico ritmo de publicidad. La primera víctima es el diario Avui, deficitario desde el inicio de su andadura en los 70 (allí se quemaron buena parte de los fondos de Banca Catalana; en eso y en el apoyo al Omnium Cultural) y que al ver cortados los subsidios ha tenido que despedir a la mitad de su plantilla (49 trabajadores). Cabría preguntarse cómo un medio que en la actualidad es residual, puede contar con un centenar de trabajadores sin tener apenas lectores… La respuesta es clara: la teta de la gencat proveía, así que… El problema es que ahora ya no va a ser tan sencillo –mientras Montoro controle los gastos de la Generalitat- entregar subsidios como los que han beneficiado al Avui desde su lanzamiento. Y lo mismo puede decirse de la "prensa digital nacionalista" que está en todavía peor situación.

La falta cada vez más acuciante falta de fondos se ha manifestado también en el “caso Artur Mas”, cada vez más airado por la falta de colaboración que registra en el pago a la multa de ¡5.000.000 de euros! a la que fue condenado por los hechos del 9-N. Artur Mas creía que podría pagar la multa mediante suscripción pública, a través de la póliza de responsabilidad civil suscrita por la Generalitat o mediante algún “fondo de reptiles” que le costa que existe en poder de Puigdemont… Pero nadie parece dispuesto a dar más allá de un billete de 20 euracos por el iniciador del “procés”. Los fondos que la gencat ha logrado eludir (se habla de 800 millones de euros lo que parece excesivo) no durarán eternamente, especialmente porque

- las campañas electorales que se avecinan son costosas y el Estado está muy observante de que ningún funcionario de la gencat realice desviaciones presupuestarias,
- todavía quedan por pagar las fianzas de Junqueras y de los consellers.
- se prevén multas y obligación del retorno de los dineros “desviados” durante el “procés” para eludir la acusación de malversación de fondos.
- los bancos no están muy predispuestos a conceder pólizas de crédito a los partidos indepes por múltiples razones; es más: cuando se serenen los ánimos, lo más probable es que empiecen a apremiar a ERC y al PDcat para que pongan sus pólizas a cero.

No es raro que los más conscientes de ERC no se hagan muchas ilusiones sobre el futuro; les quedan los “premios de consolación”: alguna manifestación como la del sábado -manifestación ad usum delphini-  que deslumbre por la presencia de antorchas, el ser el partido mayoritario en las próximas elecciones y… poco más. Pero lo cierto es que, en Cataluña, los problemas económicos se viven con singular intensidad y son el único contacto que todavía mantienen los independentistas con la realidad.

En cuanto a la educación, el otro factor que el independentismo considera “intocable”, seguramente lo es. El Estado no parece muy interesado en este momento en atacar en esa dirección, pero tampoco parece que el poder judicial vaya a dejar pasar la utilización de menores como argumento de propaganda. Lo que va a ocurrir –posiblemente en los próximos días- es que se sustanciarán las denuncias formuladas por padres de familia por “adoctrinamiento” y se investigarán las iniciativas de maestros (buena parte de los miembros de la CUP son maestros de escuela) para utilizar a sus alumnos en acciones de propaganda independentista. Y, al igual que con los mozos de escuadra, alguien tendrá que “pagar el pato”...

4. LA CATALUÑA NO INDEPENDENTISTA

Uno de los efectos colaterales de la crisis independentista ha sido el reconocimiento de que en Cataluña un sector de la sociedad (véase nuestro artículo La Cataluña de los cuatro cuartos), no solamente no es independentista, ni siquiera nacionalista, sino que se siente mucho más apegado al Estado y a la Nación española. Era el pequeño detalle que se le había escapado a los independentistas y que la colocación de Gabriel Rufián en las listas de ERC no bastaba ni remotamente para contrapesar. ¿Cómo queda el “mundo unionista” en Cataluña?

Hay que reconocer que el éxito de la estrategia del Estado en la crisis independentista se ha debido a la flema de Rajoy, pero todo induce a pensar que no será el PP, sino Cs, quien se beneficie del fracaso del intento secesionista. Las encuestan dan a Cs un espectacular ascenso en Cataluña. Se verá recargado con votos procedentes del PSC y por decepcionados de la izquierda podemita y de la Colau (la izquierda catalana todavía no ha comprobado que el situarse en medio, entre indepes y unionistas, no da resultado especialmente en períodos de mucha tensión y de decantación de las posiciones). En cuanto al PP posiblemente se lleve algunos votos del viejo nacionalismo moderado, pero, en cualquier caso, su ascenso será menor que el de Cs.

El PSC es un caso aparte: en esta ocasión comprobaremos lo que queda del partido y si logra recuperar algunos votos fugados a la galaxia podemita. Si lo hace será a condición de realizar una campaña fuerte, agresiva y con propuestas netas… La del “federalismo” en la que se enroca regularmente y que parece que será el leit-motiv en esta ocasión, le augura malas perspectivas. No puede proponerse algo en lo que casi todos convienen que genera más problemas que soluciones.

La campaña del mosaico independentista será victimista y lacrimógena, propia de derrotados que solamente aspiran a que sus líderes no salgan muy malparados de la aventura judicial que tenían al final de la vía muerta independentista. La campaña “unionista” exigirá reconocer las realidades y “gobernar Cataluña”. Hay que permanecer muy cauto ante lo que dicen las encuestas: el “voto oculto” sigue presente especialmente en el sector unionista, pero todo parece indicar que los independentistas tocaron techo en las anteriores elecciones y que presentarse divididos les va a perjudicar. No olvidemos, además, que los márgenes del independentismo están ahora convertidos en un sumidero de decepcionados y confusos, muchos de los cuales se sienten engañados, sino traicionados, por quienes les convencieron de que la independencia era posible y, a la hora de la verdad, han huido a Bélgica y cada día tratan de desandar lo andado.

*      *     *

Esto es lo que se refleja desde el más absoluto desapasionamiento, mirando las calles, hablando con las gentes y valorando cada noticia según el medio que la emite. ¿Mi opinión resumida? Esto aburre y cansa. Nadie puede sentirse satisfecho de escribir la crónica de cómo unos políticos impresentables y tontorrones han logrado partir en dos a la mitad de la sociedad catanala (porque la otra mitad es completamente indiferente al "unionismo" o al "independentismo"...). Y, por cierto, lo más lamentable de la crisis es que nadie recuerda que el verdadero problema de Cataluña no es este triste proceso que agoniza desde el mismo momento en que un grupo de pobres alucinados lo impulsaron, sino el TERRORISMO YIHADISTA QUE, ANTES O DESPUÉS, VOLVERÁ A LLAMAR A LA PUERTA EN LA MEDIDA EN QUE CATALUÑA ES LA REGIÓN MÁS ISLAMIZADA DEL ESTADO ESPAÑOL.

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jueves, 9 de noviembre de 2017

VIAJE A NINGUNA PARTE. Cuando Pamela Anderson es la última carta




Nuevos datos confirman a medida que van pasando los días que el proceso independentista se está deshinchando a marchas forzadas y para mayor desesperación de sus promotores (tanto de los que están en la cárcel, como de los que se preparan para entrar, como por parte de los que se encuentran en el “exilio” y, en especial, de sus últimos mohicanos, encuadrados en fantasmales “comités de defensa de la república”… Ahora queda prever cómo irán desarrollándose los acontecimientos y qué ocurrirá en las elecciones pre-navideñas. En cualquier caso, todo induce a pensar que –en esta ocasión– España “no se rompe”- lo que dista mucho de haber solucionado el problema. Lo que se ha resuelto es la crisis. Los indicativos de que así se están desarrollando las cosas son varios. Los enumeramos rápidamente.

1) ¿POR QUÉ LLAMAR “HUELGA GENERAL” A LO QUE SÓLO FUE UN  EMBOTELLAMIENTO?

El primer indicativo de que el independentismo ha perdido la perspectiva de sus propias fuerzas es el fracaso, no por anunciado menos estrepitoso, de la “huelga general” del miércoles 8 de noviembre que pasará a la historia como el primer gran batacazo de movilización sufrido por el independentismo. Ya era suficientemente insensato, pretender movilizar a la clase obrera y detener la vida económica de Cataluña con un paro convocado por un sindicato residual, sin apenas representantes sindicales y dirigidos por un triste individuo cuyo nombre estará vinculado a los que, quizás sean los tres asesinatos más repugnantes de la transición (mediante colocación de una bomba al pecho). En realidad, el sindicalismo “oficial” se abstuvo de pronunciarse ante la convocatoria de huelga o bien manifestó su intención de no seguirla. En la práctica, se produjeron alteraciones de la vida ciudadana en Barcelona y en los accesos a Barcelona. Nada más. Y todo se debió, más que a “piquetes”, a los “comités de defensa de la república”, estructurados por la CUP y, sobre todo, al absentismo de los “mozos de escuadra” que hubiera podido normalizar el tráfico pero que optaron por limitarse a ser convidados de piedra. El resultado final de la huelga ha sido más que discreto. Quien esto escribe, tiene noticias desde la lejanía sobre cómo se han desarrollado las cosas en su pueblo de mayoría independentista: nada, ni siquiera el pequeño comercio ha cerrado. La huelga lo que ha mostrado es la capacidad de movilización de la CUP y de sus allegados: mínima. Mensaje que genera este hecho: una cosa es protestar un par de horas por las detenciones de ex miembros de la gencat y “los dos jordis” y otra muy distinta perder una jornada laboral. ¿Lo peor? Que le independentismo radical ha mostrado sus cartas: escasas y que apenas son un castillo de naipes desmontable con facilidad, que el cabreo de los catalanes que deseaban acudir al trabajo y que se han visto, sin comerlo ni beberlo, detenidos durante horas no va a redundar en beneficio de la causa indepe. Finalmente, que La Vanguardia ha optado por ni siquiera mencionar en portada el estruendoso fracaso de la jornada de ayer.

2) LA IMPOSIBILIDAD DE REALIZAR UNA LISTA UNITARIA INDEPE

En las anteriores elecciones autonómicas, ERC cometió un error garrafal: las encuestan indicaban que se produciría el “surpaso” y que sus resultados serían superiores a los de CiU. Sin embargo, el pensar que la independencia era posible implicaba realizar una lista conjunta con otras fuerzas que garantizara una cómoda mayoría parlamentaria capaz de asumir el proceso de desconexión con España. El resultado de la lista unitaria (JuntsxSi) no fue malo… pero no bastó para generar la sensación de que una mayoría social apoyaba al independentismo. En esta ocasión, dos años después, ERC se enfrenta al mismo problema, pero con tres factores nuevos: 1) CDC ha desaparecido y el PDcat es una sombra de lo que fue CiU durante casi 40 años, 2) ERC puede ser el eje del nacionalismo catalán en los próximos años: el “pal de paller” nunca más lo será el viejo “nacionalismo moderado” y 3) El independentismo ha demostrado que se enfrentaba a obstáculos insuperables. Así pues ¿para qué crear una nueva “lista unitaria” que, en primer lugar salvaría de la miseria a Puigdemont y lo salvaría de entrar este mes en el basurero de la historia? ¿para qué compartir con otros y diluirse en medio de otros cuando todo demuestra que la independencia en las actuales condiciones es imposible? ¿Para que soportar a incómodos aliados que, además, van a dar mucho que hablar en los procesos por corrupción que se avecinan? Y en cuanto a “los dos jordis”, en ERC son perfectamente conscientes que sin las subvenciones de la gencat sus organizaciones no son absolutamente nada. Así pues, el indicativo de que los indepes han aceptado su derrota es la inexistencia de una lista unitaria para las próximas elecciones autonómicas.

3) PUIGDEMONT: DE PRESIDENT A CARICATURA

“Los dos jordis” siguen en prisión desde hace unas semanas. Ya ni siquiera se escuchan caceroladas en su favor. No es que Manolo Escobar se haya impuesto en todos los barrios, lo que se ha notado es que cada vez más indepes dan la situación por concluida y no están dispuestos, ahora que el frío comienza, a abrir sus ventanas y dejar que ellos –o sus hijos- estén cinco minutos aporreando la cacerola de turno que ya empieza a estar abollada e irrecuperable. Los ex miembros del gobierno de la gencat están en la cárcel, procesados o en el autoexilio o esperando entrar en la cárcel por turno. Cataluña no ha estallado. No hay rastros de revuelta cívica, ni de paralización de la vida. Ni mucho menos signos insurreccionales. Los mozos y las mozas siguen haciendo lo que hasta ahora: en sus comisarías, recibiendo denuncias, “apatrullando” y poniendo multas. La presencia de Puigdemont en Bélgica está constituyendo una pesadilla para el gobierno belga. Cada día que pasa, con más nitidez, se percibe el carácter de “paleto pueblerino” del ex president que, si no se daba cuenta de la realidad de Cataluña cuando viajaba desde Plaza Sant Jaume a Girona, difícilmente va advertirla ahora a 1200 km de la pastelería familiar. Aludir a que su detención generaría una “guerra civil” es síntoma del nivel de irrealidad que tiene instalado bajo su flequillo. La agonía de Puigdemont en Bélgica va a ser digna de un culebrón. Y queda todavía el pequeño dato –que sin duda será sorprendente– de quién diablos está pagando los 6.000 euros semanales que les cuesta a las criaturas mantenerse en Bélgica. Puigdemont no se ha dado cuenta de que ya no está aforado, que está imputado, que no hay argumentos de peso para que se niegue a venir a España a declarar y que las leyes europeas, da la sensación, de que por mucho que se retuerzan, no le amparan. Los apoyos recibidos han sido mínimos: después de Yoko Ono, la contribución de Pamela Anderson no parece haber sido decisiva y la presencia de Varoufakis en Barcelona no ha ahorrado críticas a Puigdemont y señalar que el proceso independentista tuvo su desencadenante con la crisis económica de 2007

4) CON EL VLAAMS BELANG AL QUITE

No se puede quejar del todo Puigdemont, finalmente ha obtenido el apoyo incondicional del Vlaams Belang, la formación tachada hasta hace poco por los medios de comunicación catalanes de “xenófoba y racista” que, sin duda mal informada, o simplemente alucinada, ha caído en la cuenta de que valía apoyar a este pobre individuo, heredero de un partido que había introducido 1.250.000 inmigrantes en Cataluña y que ha sido el principal elementos de islamización de Cataluña en los últimos años. Hay que decir que el VB, además de su naturaleza de “extrema-derecha” es la única fuerza que todavía hoy sigue siendo netamente independentista en Flandes, el resto de “nacionalistas” han moderado extraordinariamente sus posiciones y sus programas (como el de la Liga Norte italiana), realismo obliga, no van más allá del autonomismo. Tengo que decir que no me cabe la menor duda de que el VB está mal informado al respecto por su corresponsal español que, siempre –y es curioso- siempre, inevitablemente, se equivoca en sus tomas de posición. Pero un partido como éste debería de haberse informado mejor y, sobre todo, informado directamente sobra la situación creada por CDC, el PDcat y Puigdemont y haber advertido que la situación de Bélgica no es la misma que la que existe en España, que las diferencias entre flamencos y valones son abismales y que la historia del país es reciente, mientras que Hispania ya tenía este nombre desde las guerras púnicas y catalán y castellano son dos lenguas  hispano-romances. Pero hay gente que se dejó seducir por el mapa de las regiones de Europa publicado por las SS al final de la guerra mundial y por la frase de que “el siglo XXI será el siglo de las identidades”, cuando, de momento, lo que está resultados es el siglo de la globalización. En cualquier caso, resulta significativo que el único apoyo nítido, claro e incondicional recibido por Puigdemont sea el de este grupo que se parece tanto al PDcat como un huevo a una castaña.

5) LA TRISTE SENSACIÓN DE QUE TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY

La primera impresión, cuando entraron “los dos jordis” en prisión era que se había elegido por individuos de poco calado, “panchas contentas”, amamantados por la gencat generosamente, como muestra de cómo podían acabar las cosas. Las fotos de ambos sobre un coche destrozado de la Guardia Civil los había situado ante el colimador de la justicia. Eran elegidos para un castigo ejemplar y punto pelota. Hubo protestas, pero Cataluña no estalló. Llovieron acusaciones de debilidad contra Rajoy. Pasaron los días y, de repente, nos dimos cuenta de que lo que el gallego nos había contado era cierto: la cosa estaba en manos de la justicia. Y la justicia nunca va a velocidad de vértigo. Esto, quizás sea lo más terrible de la situación de todos los ex consellers, del propio ex presidente y del último mozo y moza que se han destacado en el proceso como fautores del delito de “rebelión”: que ahora empiezan a tener la conciencia clara de que las advertencias que durante cinco años les lanzó Rajoy (“lo que hacen es ilegal, así que aténganse a las consecuencias…”) era verdad. Porque una cosa es repetir que “todos somos iguales” y que “la justicia es igual para todos” y otra, el creerse que uno está por encima de la justicia, simplemente porque durante años ha hecho lo que le ha dado la gana, sin que nadie se lo impidiera. El drama de la Forcadell o del propio Puigdemont empieza a cobrar forma de día en día: porque si el proceso independentista es imposible y ellos han llegado hasta donde han llegado, si la constitución no permite amnistías y, finalmente, si es cierto que la justicia es igual para todos… ellos tienen por delante un calvario de prisión, sanciones económicas e inhabilitaciones a perpetuidad, unido al drama de no poder hacer realidad su delirio indepe. Es un drama personal, pero no mayor que el del robagallinas al que un picoleto no particularmente malvado le ha advertido que no vuelva a intentar robar en un corral y él no se creía que un mal día terminaría por darle mazmorra fría. Lo va a tener muy difícil el abogado de los ex consellers para demostrar que España no es un país democrática y que aquí existen limitaciones a las libertades políticas…

6) ¿QUÉ PUEDE OCURRIR DESPUÉS DE LAS ELECCIONES?

Si hacemos abstracción de la encuesta realizada por el “CIS catalán” que puede calificarse de ciencia ficción, lo cierto es que parece claro que ERC subirá, que el PDcat bajará mucho, CUP otro tanto, la coalición Colgau-Podemos cederá votos al PSC y a Cs que experimentará un fuerte tirón y que el PP se quedará poco más o menos donde está. Veremos si el realismo se impone luego en ERC y empiezan a pensar en poner en barbecho (por fases) el independentismo y empiezan a circular por la senda del realismo (que, por cierto, nunca ha estado en sus genes). Lo que parece bastante claro (especialmente si tenemos en cuenta que el “españolismo” tiene una parte importante de “voto oculto” que no aparece nunca en las encuestas, es que en las elecciones anteriores, los indepes llegaron a su techo histórico y que ahora solamente les queda descender. Porque si insisten en el mito indepe pueden encontrarse ante la incapacidad de formar gobierno y ante la posibilidad de nuevas elecciones en seis meses y así sucesivamente… Lo peor para el área independentista sería perder el control de la gencat durante sólo unos meses: ver como sus medios de comunicación subvencionados caen uno tras otro, ver como TV3% y Cataluña Radio reorientan sus informativos, ver como la sociedad civil amamantada por las ubres de la gancat se disuelve como un azucarillo por falta de “carburante”. No es que esto sea lo que vaya a pasar el 22 de diciembre… pero sí que es lo que el nacionalismo tiene en perspectiva: la creación de nuevas naciones pertenece al pasado, el que no lo entienda se arriesga a desaparecer, poco a poco, eso sí, pero lenta e irremisiblemente.

CONCLUSIÓN


Pamela Anderson no va a “salvar” el “procés”. El salvavidas que utilizaba en la serie a la que debe su fama no tiene los colores de la bandera indepe, ni el independentismo tiene la dureza asiliconada de su delantera o de sus labios. El origen del revival independentista se inició el día en que Joan Comorera convirtió al PSUC de “partido obrero” en partido obrero con una fuerte carga reivindicativa nacionalista a finales de los 40. A veces los símbolos se convierte en sugerencias que merecen ser consideradas. Tanto el bañador como el salvavidas de la Anderson son rojos. Así que no estaría de más pensar si la tabla de salvación del independentismo sea emprender el viaje en dirección opuesta al que imprimió Comorera: dejar de ser independentista, reconvertirse al autonomismo como han hecho sus colegas europeos más conscientes y convertirse en una fuerza de izquierdas dejando atrás su irrealizable fantasía indepe. Sólo así, ERC podría seducir a sectores de la izquierda catalana para reconstruir un frente común. Ya es triste que sea Pamela Anderson la que marca el camino… pero o ERC se reconvierte en eso aprovechando la E de su sigla o se enfrentará en años sucesivos a la progresiva pérdida de vigor del ideal nacionalista, cada vez más desubicado en el mundo globalizado.


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miércoles, 1 de noviembre de 2017

1926-1934-2017: TRES PATINAZOS PARA UN MISMO NACIONALISMO




La última astracanada del pobre Puigdemont es creerse un Macià redivivo y emprender como él, un camino del exilio antes de su triunfo definitivo. Veremos si el gobierno belga acepta el marronazo (que será condenado por toda la UE y corre el riesgo de acabar con el frágil equilibrio interior belga) de admitir en su territorio a un “gobierno catalán en el exilio”, que no es gobierno, que nadie ha exiliado y que más que catalán está compuesto por paletos provincianos (no lo digo yo, sino el Diari de Girona que conoce muy bien a Puigdemont y cuyo artículo Catalunya no és Girona recomendamos leer). La aventura independentista, por tercera vez en noventa años, ha terminado en astracanada. El nacionalismo ha alcanzado un promedio de treinta años entre “flamarada” y “flamarada”. Y no cambia. Pero así como la primera broma en 1926, los “fets de Prats de Molló” pudo terminar mal y, de hecho, hubiera terminado si parte de los aventureros no hubieran sido chivatos de distintos servicios policiales de Francia, Italia y España; así como la segunda broma rondó la tragedia con algunos disparos y 48 muertos; la tercera –la protagonizada por el tándem Puigdemont-Junqueras- ha sido, desde el principio, una simple ensoñación, tan romántica y apasionada como ingenuo-felizota.

Los protagonistas de las dos primeras “flamaradas” fueron Maciá y Companys, ambos mitificados hasta el absurdo y pasados a la condición de intocables por el nacionalismo. Por la misma regla de tres, el nacionalismo catalán, en el 2050 habrá elevado a los altares a Puigdemont y Jonqueras. No en vano tienen los mismos méritos que sus dos precedentes históricos.

CON PRATS DE MOLLÓ EN EL CORAZÓN

Maciá… el “coronel Maciá” (la juventud barcelonesa decía en 1933: “ets mes ranci que la momia d’en Maciá” y tenían razón porque intentaron momificarlo tras su muerte), su trayectoria es la de un metepatas al que otros allanaron el camino que le llevó a la presidencia de la Generalitat a poco de instaurarse la República. Autoexiliado durante la dictadura, en 1926 se le ocurrió tramar un “complot” independentista. Primero buscó apoyos interiores: la CNT agrupaba al proletariado catalán. Trenzó con ellos un acuerdo. Luego, Pepe Bullejos, secretario del PCE, le invitó a conocer Moscú. Allí los esperaba Andreu Nin, catalán y entonces de estricta observancia leninista, dirigente del Komintern. Le presentaron a Zinoviev y este les prometió lo que hiciera falta: armas, municiones, dinero…

Al volver a París, Maciá se encontró con dos problemas: el primero era que la CNT al conocer su pacto con los stalinistas, rompió relaciones con el nacionalismo catalán; el segundo no era menos grave: justo al tomar el tren de regreso, Stalin había destituido a Zinoviev, iniciándose la primera de sus afamadas purgas… Así que de lo hablado, nada. Alguien normal y corriente se hubiera dedicado a su familia y a visitar París. Pero eso suponía no conocer lo que Maciá llevaba dentro: así que tramó la invasión armada de Cataluña, cruzando la frontera con 100 partidarios y otros 120-130 italianos de la Legión Garibaldina, dirigidos por Riccioti Garibaldi. Sí, este Garibaldi era sobrino nieto del “libertador de Italia” y se encontraba igualmente exiliado en París. La Legión Garibaldina era un amasijo de libertarios, ácratas, republicanos, aventureros y algún que otro delincuente que era todo lo anterior, todos malviviendo a la desbandada en París.

Lo que ignoraba Maciá es que la mayoría –empezando por Riccioti Garibaldi- vendían informaciones a la OVRA (la policía italiana), a la Sûreté Française, a la embajada española e incluso la Internacional Comunista tenía a sus agentes infiltrados. Maciá emitió unos bonos firmado por “El gobierno provisional de Cataluña” (¡la manía de un alucinado nacionalista de hablar en nombre de toda Cataluna, como se ve, no es nueva) para financiar la operación. De los 5.000.000 millones emitidos, se vendieron unos pocos miles entre los catalanes radicados en Cuba… Ni uno se vendió en el interior de Cataluña.

Maciá no debía ignorar que, de haber superado la frontera, las “dos columnas” que debían realizar una maniobra de “tenaza” sobre Olot, se hubieran enfrentado a un regimiento de infantería de guarnición allí, un cuartel de carabineros, unidades de la Guardia Civil y el somatén que hubieran movilizado a bastante más de lo que agrupaban a las fuerzas invasoras. Suerte tuvo Maciá de que, cuando se dirigían desde distintos puntos de Francia a Prats de Mollo, todos los miembros de la aventurilla fueron detenidos. “Ens han trahit!”, grito Maciá al conocer las primeras detenciones… pero no dio la orden de detener la operación que acabó con Maciá y sus compañeros ante los tribunales franceses.

De no ser masón el ministro del interior francés de la época, de no quedar el tribunal sorprendido por lo que calificó como “aventura senil” y de no mediar una brillante defensa, Maciá hubiera muerto en prisión. Sobre, el llamado “complot del Garraf” (en el que unos extremistas pretendían poner una bomba en uno de los túneles ferroviarios para que estallara al paso del convoy que llevaba a Alfonso XIII a Barcelona) hay menos que decir: en esta operación hubo casi tantos infiltrados de la policía como en “els fets de Prats de Molló”.

CON EL 6 DE FEBRERO DE 1934 EN EL CORAZÓN

Llegamos al 6 de octubre de 1934, cuando, muerto ya “el coronel Maciá” y reemplazado por “el Pajarito”, Lluís Companys, a éste se le ocurre otra genialidad. Proclamar el “Estado Catalán dentro de la República Federal Española”… Ejem. Companys, a decir verdad no era separatista, o al menos no era tan separatista como Maciá. Lo suyo era el “federalismo”. Sobre lo que ocurrió ese día todavía se sabe lo justo. Se ignora, por ejemplo, porqué los mozos de escuadra permanecieron acuartelados siendo como era el conseller de interior, Josep Dencás, el hombre más dispuesto para la acción de entre los independentistas. De hecho, se ignora incluso porqué Companys eligió a Dencás para el cargo. Dencás, a todo esto, era un habitual de la embajada italiana y aspiraba a que la nueva república fuera reconocida por la Italia Fascista.

Bastó un cañón colocado ante la puerta de la Generalitat para que aquel “Estado Catalán” dentro de una inexistente “República Federal Española”, durara diez horas. Todos acabaron en la trena. Todos procesados. La Generalitat intervenida, un gobernador general –masón por más señas- enviado a Cataluña y hasta la victoria del Frente Popular, los condenados siguieron en la cárcel. Algunos independentistas resistieron algo más de lo normal en la sede del CADCI, el sindicato de dependientes. Y ahí terminó todo. Sin épica, sin heroísmo, sin dignidad. Porque se perdió hasta la dignidad. A partir de ese momento, el nacionalismo ya no levantaría cabeza en los cuarenta y tantos años siguientes, a pesar de que siguiera llevando las riendas de la Generalitat. En la guerra civil se eclipsó. Companys fue incapaz de mantener el orden, rebasado por unos y por otros, no hubo columnas de ERC, ni de Estat Catalán en las vanguardias que lucharon en Aragón contra las tropas franquistas, ni mozos de escuadra dispuestos a separar a anarquistas, trostkystas y stalinistas en la guerra civil dentro de la guerra civil que tuvo lugar en marzo de 1937. No hubo milicias nacionalistas que salvaran la dignidad perdida el 6 de octubre de 1934.

El 6 de octubre de 1934 hubiera sido una segunda broma, de no ser porque murieron 38 civiles y 8 militares. Mientras la resistencia socialista en Asturias fue numantina, el nacionalismo demostró una vez más que tenía la mandíbula blanda. Pero quien creía que diez horas para un “Estado Catalana dentro de la República Federal Español” son pocas horas, y que en ambas ocasiones el ridículo y el bochorno más absoluto acompañaron a la aventura, es que todavía no había visto a Puigdemont y a Junqueras en su particular “cuento de la lechera”. 

EL CUENTO DE LA LECHERA EN VERSION INDEPE

“Tenemos una región que no es región, sino que es nacionalidad”, dado que “tenemos una nacionalidad histórica, debe tener un organismo de autogobierno”, “como somos especiales, este organismo de autogobierno debe ser más que el de cualquier otra autonomía del Estado”, “para ser más ahora ya no somos nacionalidad, sino nación”, “como toda nación tiene un Estado, la generalitat es el embrión del Estado Catalán”, “y como algo tan excelso como esto es bueno para nosotros, es bueno para Cataluña”, así que “a despecho de leyes, constituciones y sentidos comunes, nos declaramos independientes”… y ya está. El cántaro, finalmente, se rompió. La “flamarada” hizo “llenya”.

Porque este tercer intento ha sido, si cabe –y no cabe mucho- más ridículo que los otros dos anteriores: protagonizado por un individuo sin lustre, ni historial, un perfecto don nadie de provincias, con un título de bachillerato por toda preparación profesional (miren en wikipedia y advertirán pronto que cuando se dice que “tiene estudios de filolofía catalana y de ciencias de la información” quiere decir que se matriculó pero que no terminó ni una ni otra carrera”), con una carrera asentada de aprendiz de pastelero en el negocio familiar, cargos de tercer y cuarto orden en medios amamantados por la gencat, luego alcalde de Girona casi por chiripa y, finalmente, al frente de la gencat, sin tener ni repajolera idea de dirigir un negociado… Ese es Puigdmont.

¿Y ESTOS HAN LIDERADO EL “PRUCÉS”?

No voy a salir en defensa de Rajoy y de Soraya, pero, ciertamente, impresionan más sus títulos universitarios, sus oposiciones triunfantes y su experiencia profesional. En fin, Puigdemont siempre podrá vender “Borrachos de Amer” y “Delicias de Amer” (especialidades de la pastelería familia) en Molenbeck, rivalizando con esos simpáticos pasteleros magrebíes que pueblan aquel suburbio bruselés. Porque otra cosa, la criatura, no sabe hacer. Y doña Marcela Topor, la ciudadana rumana que oficia de amantísima esposa, de pasado incierto (y digo bien porque cuando su marido se hizo cargo de la gencat, se contrató a una empresa para que borrara todo su historial previo en internet, con lo que su inofensiva condición de “actriz” que alega en su biografía no viene avalada por ni una sola prueba tangible y fehaciente), siempre podrá vender platos rumanos con el “gallo de Horezu” el símbolo de la buena suerte en su región, amuleto que le regaló a su marido al ser elegido “president”… y él, paleto de provincias, se lo creyó.

Para dirigir una aventura independentista hace falta más cuajo, más preparación, más liderazgo, más cabeza y más testículos. Puigdemont carece de todo esto. En cuanto a Junqueras, con aspecto de glotón, permanentemente desaliñado, sudoroso, emotivo, propenso al llanto, pero también al engaño, a falsear estadísticas, a creérselas, a embarcar a otros en sus dobles saltos mortales sin red, a tener valor para mentir pero no para reconocer fracasos, hábil en debatir con los amigos, pero permanentemente vapuleado cuando en el debate se introducen elementos ajenos al nacionalismo… es, como mínimo, un personaje mediocre, con el carisma de un tapón de corcho y el lustre de una piedra sin desbastar. Producto de su generación, dignos herederos de Carod Rovira… Mediocres, sin proyecto, sin estrategia, emotividad pura, sentimentalismo a flor de piel. Si menciono aquí a Carod es porque fue el primero en reconocer que a él lo que le importaba era la independencia… después de la independencia podía caer el diluvio universal, eso ya no iba con él.

AQUÍ TERMINA TODO…

Que el “conflicto indepe” ha llegado a su fase final es algo que parece claro. Uno tras otros, consellers, presidenta del parlament, organismos, partidos, se van plegando a la disolución del gobierno de la gencat y a la convocatoria de nuevas elecciones. La increíble “huelga general” que un sindicatillo minúsculo, casi inexistentes, la Confederación Sindical Catalana,  subsidiado por la gencat durante 40 años, había convocado ¡de 9 días de duración!, ha sido desconvocado. La "combativa CUP" y sus "combativos comités de defensa de la república" preparando las elecciones convocadas por Rajoy... ¿La última carta? ¿Instalar un gobierno de la “República Catalana” en el exilio?, en Molebeck sin duda, para no decepcionar al “dernier carré” de bonzos indepes. La idea surgió el lunes, el miércoles quedaba prácticamente desechada. Puigdemont es un político amortizado que, a partir de ahora, dará sólo que hablar en los tribunales.

La partida está decidida. El nacionalismo, por tercera vez en 90 años, se ha inmolado en el altar de la estupidez. Y nos tememos que todavía quedan por ver las escenas finales, los estrambotes de última hora y las lágrimas que quedan por manar del siempre emotivo independentismo ultrancista. ¡Menudo marronazo el que la ha caído al gobierno belga! Pero tres ridículos a cual mayor, son demasiados papelones para menos de un siglo. Yo les recomendaría que, más que a elaborar programas políticos y proclamas ingenuo-felizotas, se dedicaran a guionizar chous del club de la comedia.

¿Qué ocurrirá en las elecciones? El CIS catalán dice que se volverá a repetir el resultado de hace dos años. Luego añadió que el independentismo había subido nueve puntos… Es el CIS catalán. Otras encuestas dan resultados diferentes: catástrofe para el PDcat, subida de ERC, bajada de CUP, del PSC, de la Podemos-galaxy, subida fuerte de Cs y moderada del PP… Lo que está claro es que, aun en la hipótesis –que, desde luego dista mucho de estar confirmada, la crisis indepe ha generado en ese sector una crisis de confianza innegable en sus líderes- de que los “nacionalistas” lograran formar una mayoría de gobierno (lo que se haría con votos de la Podemos-galaxy) no estarían en condiciones de seguir manteniendo el mismo tema de la independencia, confirmada su imposibilidad desde todos los puntos de vista. Los efectos de las “flamaradas” indepes durante unos meses, pero Cataluña es una sociedad, a fin de cuentas, realista que, antes o después, advierte los patinazos (prueba de ello son los editoriales de la prensa catalana, incluida la indepe, en la última semana: ni uno solo apuesta por seguir la vía ya fracasada de Puigdemont-Junqueras (que, por cierto, no se hablan desde el viernes 27 de octubre).

PD1.- [no] Podemos.- La gracia es que el desastre independentista, de manera absolutamente increíble, ha afectado también a Podemos. Iglesias, que se había comprometido demasiado con el independentismo, ha aprovechado parar bailar la yenka (delante, detrás, un, dos, tres) y desembarazarse de la “Corriente Anticapitalista” que –pásmense- “ha reconocido” a la “República Catalana”. Veremos ahora Podemos-Cat y Cat-en-Comú, como se las apañan y que proponen: “ni 155, ni independentismo”… que es como recordar que gracias a la ambigüedad del PSC en la materia y a propuestas similares, como pasó de ser el primer partido catalán a ser una fuerza residual. ¡Que cruz deben soportar los electores de izquierdas! Si hemos de creer las encuestas, parece que [no] Podemos ha perdido un 30% de su electorado. 

PD2.- Los ultras en el imaginario indepe.- Un último apunte: la extrema-derecha ha estado prácticamente ausente de la crisis… salvo para los independentistas que la han visto detrás de cada guardia civil, debajo de cada bandera española, detrás de cada casette de Manolo Escobar. Una pegatinas puestas sobre la furgona de TV3% ha sido considerada por ellos como una “agresión violenta de ultraderecha” y, por tanto, los 300.000 (¿o era 1.000.000? ¿si unos engordan cifras porqué no las van a engordar otros?) que andaban por ahí, son ultras sedientos de sangre… todo esto forma parte de la ensoñación independentista y de su imaginario colectivo. ¡Nois, ja va sent hora de despertar!

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domingo, 29 de octubre de 2017

LA CRISIS INDEPENDENTISTA A UN MES DEL 1-O


Llueve en Budapest, así que eso me permite dedicarle unos minutos a darle un vistazo a la prensa internacional para hacerme una idea de lo que está ocurriendo en Cataluña. Existe inquietud en Europa. Die Welt se pregunta si es el inicio de una guerra civil en España. Los diarios ingleses no destacan excesivamente lo que ocurre en Cataluña y solamente la prensa francesa se interesa algo más de lo normal. En Italia, Il Corriere destaca que Puigdemont ha llamado a la “resistencia pacífica” y otro tanto hace Liberation. En cuanto a Le Monde, muestra en portada a jóvenes con banderas españolas. El Diario de Noticias de Lisboa apenas destaca la información sobre el gobierno español y Publico (porque el diario que fracaso en España sigue renqueando en Portugal) lo coloca en primer plano: en interior, una foto del matrimonio Puigdemont-Topor acompaña al titular: “Normalidad en Cataluña” Eso es todo. En Europa, el tema indepe preocupa muy relativamente. Otra muestra de fracaso de “mister Proper”, de su Diplocat y de que la clausura de las “embajadas catalanas” en el exterior era casi obligado: simplemente no han aportado nada a la causa indepe: es el riesgo de dar sueldos a los amigos y cuñaos para ocupar cargos para los que no están preparados...

LA INDEPENDENCIA DE LOS PALETOS

A casi 3.000 km de distancia de la patria, todo lo que leo me confirma en que la crisis catalana ha sido una tormenta en una palangana. No podía ser de otra forma. Ni había condiciones sociales para la independencia, ni la política internacional ayudaba, ni mucho menos la economía. Todo era, a fin de cuentas, el sueño de una banda de paletos que, después de 40 años de promover la provincianización de Cataluña, creyeron que eran un Estado en ciernes. Y así se entiende la tocata y fuga.

El paleto se caracteriza porque considera que su tierra es el centro del mundo y que todo gira en torno a ella. Como nadie les recordó que la Generalitat de Catalunya era un organismo colaborador en la gobernabilidad del Estado, ellos –pobres paletos- creyeron que era el embrión de un Estado. Y dieron el salto, sin red. Le deben agradecer a Rajoy que el costalazo no haya sido mayor. Ahora, los más inteligentes –que alguno queda- estudian cómo no salir descalabrados de la aventura. Las encuestas publicadas hoy no les auguran lo que se dice un éxito en las próximas elecciones. Y lo que es peor: las elecciones borran cualquier efecto que pudiera tener el 1-O y los siete años de "prucés".

RAJOY: ENEMIGO QUE HUYE, PUENTE DE PLATA

La aplicación soft del famoso 155 se basa en el axioma militar: “al enemigo que huye, puente de plata”. Rajoy lo que no quiere es una victoria que cree resentimientos, con un reguero de mártires y argumentos para una mayor victimización de la parte derrotada (porque aquí hay vencedores y vencidos y cuando uno se ha propuesto una “República Catalana Independiente” y la bandera española sigue ondeando en la cúpula del Palau de la Generalitat y, más que nunca, en las calles de Barcelona, es que ha sido derrotado en toda línea).

Lo que Rajoy no busca es “derribar el Barrio de la Rivera” –lo que hizo Felipe V tras la caída de Barcelona en 1714- para que los indepes lo conviertan en nuevo muro de las lamentaciones, sino simplemente restablecer la normalidad. De ahí su política de “apaissement” (apaciguamiento). En 1934, ver a todos los irresponsables que habían participado en la “independencia de las 10 horas”, con Companys al frente, entre rejas, fue uno de los elementos que generaron la victoria del Frente Popular en febrero de 1936. Los “mártires”, de momento, son dos cretinos integrales, mezcla de chalados y de aprovechados, que resultan insoportables hasta para sus compañeros de celda, “los dos jordis”.

¿NEGOCIACION RAJOY-GENCAT?

Luis del Pino dice que ha habido negociación bajo cuerda entre el gobierno del Estado y la gencat. No lo creo: quizás algún contacto, negociación no. La estrategia de Rajoy ha consistido en dejar pasar el tiempo, atrincherarse en una visión legalista de la crisis, impedir que el problema se “internacionalizada”, garantizándose el apoyo de la UE y el aislamiento en Europa de la gencat, golpear psicológicamente al sector más moderado con las ya casi 2.000 empresas que han abandonado Cataluña, detener a segundones para que los “primeros espadas” percibieran cuál era su futuro, no dejar impresionarse por manifestaciones en la calle ni por declaraciones dramáticas… cuando el otro sector de la sociedad se manifestaba en contra del independentismo ¡en Cataluña! y evidenciaba que no había fuerza social suficiente para alcanzar la independencia.

La política de Rajoy no era, desde luego, la que querían ver “unionistas”, “españolistas” y/o “extrema-derecha”, pero, de momento, ha ido desmantelando sistemáticamente las posiciones indepes hasta el punto de que puede decirse que el doble salto mortal sin red realizado por Puigdemont-Junqueras, en realidad, ha tenido en Rajoy al más preocupado de que no se rompieran la crisma y de recogerlos en brazos antes de que se estrellaran en el frío suelo. Rajoy ha evitado desarzonar el intento separata colocando un cañón delante del Palau de la Generalitt, como ocurrió en octubre de 1934. Pero quienes estaban dentro han huido igualmente por las alcantarillas.

LAS NACIONES SE CONSTRUYEN A SANGRE Y FUEGO

Hay muchas razones por las que Cataluña, no ha sido, ni será nunca independiente. La primera de todas es que, aquí y ahora, no hay ni un solo independentistas dispuesto a morir por su causa. Desgañitarse gritando y llorando, realizando cinco minutos de caceroladas, quizás, mas no. El pequeño dato que se les escapaba a los armadores de la empresa, era que las naciones, todas, siempre, se forman y se independizan sobre ríos de sangre. No es retórica: es realidad. En las únicas donde han existido adioses tranquilos es en donde las partes nunca habían tenido conciencia histórica de ser una nación (Checoslovaquia).

Y nadie está dispuesto a morir por la “República Catalana Independiente”… en cambio, a toque de corneta, los banderines de enganche para formar freikorps contra la secesión de la gencat, registraría llenos absolutos, no sólo en el resto del Estado sino también en la propia Cataluña. Esa es la pequeña diferencia entre el nacionalismo español (que sigue siendo combativo, esa “bestia” dormida durante décadas y que la aventura de la gencat ha despertado involuntariamente) y los indepes que querían “una revolución de las sonrisas” y una independencia “high quality” con un esfuerzo “low cost”.

Decía Ezra Pound que quien no tiene valor para luchar por sus ideas, o sus ideas no valen nada o él no vale nada. Parafraseándolo podemos decir que aquella nación por la que nadie está dispuesto a dar la vida o no es una nación, o sus “nacionalistas” no valen nada, o ambas cosas. Los que siempre -desde pequeñitos- hemos despreciado al nacionalismo catalán por su cobardía intrínseca, teníamos razón.

NACIONALISMO CATALÁN: NUEVA RUTA O DESAPARICIÓN

A nadie con dos dedos de frente se le escapa que este fracaso (fracaso en diferido, fracaso por partes, fracaso a plazos) de la gencat alterará profundamente el nacionalismo catalán. Lo primero sobre lo que deberían reflexionar es que a partir de aquí se inicia una nueva ruta: ya se ha demostrado que la independencia es imposible, a partir de aquí, o rectifican su programa o van a perder inevitablemente clientela y, lo que es peor, se van a convertir en arcaísmos fuera de la historia. ¿Qué sentido tiene un “nacionalista” cuya “nación” nunca puede alcanzar la independencia sino ser, simplemente, un proyecto frustrado y un ideal inalcanzable? Sin olvidar, claro está, que el día en que el nacionalismo pierda el control de la Generalitat de Catalunya, se redimensionará a su tamaño real: sin subsidios, sin subvenciones, sin 3%, sin el control sobre los medios de comunicación, sin clientelismos posibles…

El futuro del nacionalismo en la época de la globalización es muy negro, pero si a esto se le une un fracaso histórico de la magnitud del actual (acompañado de ribetes sainetescos, cobardía, bochorno y engaño a la propia parroquia), cabe preguntarse si el nacionalismo tiene algún futuro más allá de reciclarse como partidos regionalistas que pongan cierto énfasis en lo regional y poco más.

EL PROBLEMA DEL ADOCTRINAMIENTO NACIONALISTA

A muchos “unionistas” les ha preocupado que Rajoy no pusiera especial énfasis en actuar sobre los dos principales puntales de los indepes en estos momentos: a educación y los medios de comunicación de la gencat. Los funcionarios de los segundos han “amenazado” con no respetar las reglas que les vengan impuestas… Bueno, TV3% tiene apenas un 13% de cuota de audiencia en Cataluña, lo que quiere decir que la oyen "convencidos” (conozco indepes que han hecho voto de ver solamente TV3%...) y con pérdida progresiva de audiencia… así que ¿para qué dar importancia a algo que es pura anécdota?

Lo de la educación es mucho más grave. Desde quince días antes de que se anunciara la aplicación del 155, los sectores nacionalistas menos radicalizados habían iniciado una campaña (especialmente en pueblos) “La escuela catalana no se toca”… Es significativo. Más significativo todavía es que partidos como CUP tienen una mayoría de cuadros que son maestros en la escuela pública... En este terreno, Rajoy ha intentado de nuevo no tocar un punto sensible para evitar que el animalico herido, la gencat, se revolviera en su agonía: pero dudo que se le haya escapado que si ha existido en 2017 un absurdo proceso soberanista, ha sido después de 20 años de “inmersión lingüística” y de casi cuarenta años de “historia de ficción” y adoctrinamiento en las escuelas catalanas.

¿Que la gencat nacionalista no quiere que se toque la escuela catalan? ¿Qué no quiere lo que sería normal, esto es que cada familia elija la lengua en la que quiere que se eduque a sus hijos? Bien… eso lo único que implicaría es que el Estado debería crear en Cataluña una red de escuelas paralelas con un programa de estudios propio y enseñantes propios. ¿Se atreverá el Estado a tomar una medida así? De momento, no se lo ha planteado nadie, pero resulta evidente que una de las consecuencias de esta crisis es que todas las partes se han quitado las caretas: ahora ya está claro el adoctrinamiento operado en las escuelas de la gencat y el que en lugar de “ciudadanos del Estado”, lo que han intentado ha sido crear “ciudadanos de la república catalana independiente”. Ahora hace falta partir de cero en este terreno: seleccionar profesorado, elaborar planes de estudios y, sobre todo, articular una escuela eficiente desde el punto de vista pedagógico (que la actual escuela de la gencat dista mucho de ser).

Y, posiblemente, también la crisis indepe haya servido para algo: para abrir los ojos a los ciudadanos, recordarles que la escuela española está en crisis y que hace falta reconstruirla. Quizás, el punto de arranque de esa reconstrucción sea Cataluña en donde se trata de partir de cero con nuevos conceptos pedagógicos y nuevos programas de formación.

EL TRISTÍSIMO PAPEL DE LA IGLESIA CATALANA

Uno de los elementos más risibles de esta crisis indepe ha sido el papel jugado por la Iglesia “catalana”. Desde los medios indepes se ha llegado a exigir que la elección de obispos se realice por votación popular de los fieles… Las banderas indepes han colgado de los campanarios y se han producido declaraciones de obispos más independentistas que las de los más radicales de la CUP. El problema es que la Iglesia catalana no etá en su mejor momento pastoral: el seminario de Vich que hace 100 años tenía un millar de alumnos, está desierto. Montserrat es un centro turístico, no el “centro de la espiritualidad catalana”, hay más fieles en las mezquitas que en las Iglesias católicas...

Vale la pena recordar que el nacionalismo logró sobrevivir durante el franquismo, travestido de regionalismo, en las sacristías (el propio Pujol es un producto de esa ambiente), el problema es que la Iglesia catalana es hasta tal punto débil en este momento que ya no está en condiciones de recoger y reavivar lo que quede del nacionalismo después de que esta crisis quede finiquitada. No habrá un grupo Cristians Catalunya, como durante el franquismo, para acoger los restos del inevitable hundimiento nacionalista, ni cientos de agrupaciones de boy-scouts parroquiales para seguir el adoctrinamiento…

EL DÍA 21 VOTAMOS ¿A FAVOR DE…? ¡NO! ¡CONTRA EL INDEPENDENTISMO…!

Habrá elecciones autonómicas anticipadas, que nadie lo dude. Contrariamente a lo que algunos creen, luego ya nada será igual. Los indepes llevan lustros dando la tabarra con su tema obsesivo y monotemático. Cansan y aburren. La “independencia” de una región es algo que ha quedado muy atrás en la historia. Ya no responde a la realidad del siglo XX: la forma en que se hizo la transición, el bipartidismo imperfecto, que hacía imprescindible el concurso de “los catalanes” en la gobernabilidad el Estado a cambio de manos libres e impunidad… todo eso, ha terminado. Sólo hace falta que el electorado lo vaya comprendiendo. No será cuestión de un día o de una legislatura, pero la historia siempre avanza. 

De la misma forma que los feudos han quedado atrás, la época de los nacionalismos también está superada.

No es raro que los independentistas no crean en esta realidad, porque, como el paleto de pueblo, no atienden a más argumentos que los que se dirimen en las sobremesas del “casino” mientras juegan al dominó, ni su horizonte es más amplio que el que puede divisarse desde su pequeño campanario aldeano. Pero la grandeza del océano existe, aunque la rana de la charca jamás pueda entreverla.


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domingo, 22 de octubre de 2017

155 SOFT Y EL NIÑO DE LA VECINA.


1. El jueves Rajoy acude a la cumbre de la UE y el sábado comunica la aplicación del Artículo 155. Blanco y en botella. Como podía pensarse, por otra parte. Por mucho que dramatice la gencat, lo cierto es que le han ahorrado el espinoso trance de tener que convocar elecciones anticipadas, reconociendo el fracaso de su aventura independentista; sin olvidar que las competencias económicas ya estaban en manos del Estado desde mediados de septiembre y que sus competencias en educación no han sido tocadas. Si todo acaba con el “peazo multa” con que se ha adornado a Artur Mas por el 9-N y con “los dos jordis” en la cárcel y Trapero y la otra moza, imputados, la gencat debería de darse con un canto en los dientes. No ha salido tan mal parada como hubiera podido salir.

2. ¿Y ahora qué? Ahora toca mirar debajo de las alfombras (y en los archivosborrados). Claro que ahora los interventores mirarán debajo de las alfombras, cuantificarán los gastos generados por el 1-O, publicarán los dineros alegremente sustraídos a la sociedad catalana para alimentar a las asociaciones independentistas y, veremos qué otra cosa encuentran de la que hayan quedado huellas.

3. Lo que queda del independentismo movilizado se manifestó ayer. Al conocerse la noticia, hay que reconocer que la reacción del independentismo ha sido mucho menor de lo que se esperaba (como fue menor la reacción contra la detención de “los dos jordis”. Una vez más, se ha movilizado en BCN a “parroquia” de toda Cataluña. Lo que se manifestó ayer es lo que queda del independentismo activo (a lo que habría que restar un 30% compuesto por los que deploran la aplicación de una “medida de autoridad” sea la que sea, que es como decir a los “soberanistas no independentistas”… enfin).

4. Es significativo que La Vanguardia de hoy no aluda en lugar destacado a la manifestación de protesta del sábado. No les gusta, obviamente la intervención de la generalitat pero, a diferencia del Ara, evitar dar mucho relieve a la mani. Cualquier analista, más o menos riguroso, debería reconocer que el “procés” estaba muerto desde el comienzo, por falta de realismo político (ver nuestro artículo de 2012: La perspectiva de una Cataluña independiente). Ayer, hablando en conversaciones informales con gente de la calle, alguien me decía: “lo que le ha pasado a la generalitat es que estaba mal asesorada”. Algo hay de eso: si Romeva (el mister proper que ejercía de “ministro de exteriores”) hubiera confesado que todos los gastos de su departamento no habían dado ningún resultado positivo y que no había sido capaz de entrevistarse más que con terceras o cuartas filas de partidos de segunda fila y que no había podido arrancar ni un solo apoyo concreto, probablemente la gencat hubiera ralentizado el proceso y lo habría reducido a un ejercicio táctico propio del pujolismo.

5. Si los medios de comunicación de la gencat hubieran contado con profesionales cualificados, en lugar de con funcionarios de partido fanatizados, hubieran transmitido una realidad catalana completamente diferente de la que alardeaban a todas horas (véase nuestro artículo La Cataluña de los cuatro cuartos). Si hubieran pedido dictámenes en algún departamento de sociología o de ciencias políticas, hasta un alumno de primer curso que mantuviera el cerebro frío, les hubiera confirmado que no existía “fuerza social” suficiente para convocar un fereréndum y que si lo convocaban, en igualdad de condiciones, lo más seguro es que lo perderían.

6. ¿Puede sostenerse la postura leguleya de Rajoy esgrimiendo que la “soberanía reside en el pueblo español” para negarse al 9-N y al 1-O? A pesar de que siempre hemos dicho que los argumentos legales se pueden retorcer a voluntad (“la justicia es como el timón, hacia donde se le da, gira”) hay que reconocer que el precedente catalán hubiera acarreado, en este país de charanga y flaviol, de Frascuelo y Meritxell, una oleada encadenada de referendos en todas las autonomías como ya ocurrió hace 35 años con los “estatutos de autonomía” que inicialmente deberían haber sido para las “nacionalidades históricas” y luego, regiones que jamás lo habían reivindicado, se encontraron peleando por uno… El problema es que la gencat siempre ha pretendido un trato diferencial con el Estado y todavía no se ha dado cuenta de que fue creada para administrar una región de ese Estado, como “administración de proximidad” producto de la necesaria descentralización.

7. La gencat es como el niño de los vecinos. El niño es, literalmente un hijoputa asilvestrado. Desde que nació, llora y grita en cualquier momento y ante cualquier situación. Sus padres, un par de canelos bobalicones, es incapaz de decirle que se calle, que debe aprender a controlarse, que no puede hacer lo que le da la gana y que existen unas normas… El niño de la vecina, ya es un gaznápiro que ha superado los 30 años y sigue haciendo lo que le da la gana, pone la música a todo volumen, toda la escalera huele a sus porrso y, a pesar de que sus padres y algún vecino, hemos intentado hacerle entrar en razón, ya no hay forma: si durante toda su vida ha hecho lo que le ha dado la gana, ahora ya es demasiado mayor para que acepte que hay normas… Simplemente, no lo puede entender. Pues bien, ese es el problema de la gencat: que, después de creerse algo radicalmente diferente al resto del mundo, después de que “papa Estado”, no le regañara por sus malos modales, de repente, después de años de silencio, a un Rajoy se le ocurre decir: “oye estás vulnerando las normas”… ¿Qué normas? Para el niño hijoputa de los vecinos las únicas normas que le interesan son las que él mismo ha puesto. Así que…

8. No crear más tensión de la estrictamente necesaria. Tal es la estrategia de Rajoy. El hecho de que el PP se negara hace una semana a apoyar la moción de Cs en el parlamento para intervenir la educación en Cataluña, el hecho de que en la aplicación soft del 155 tampoco se aluda a ese terreno, es significativo de que el Estado no aspira a crear más tensión que la necesaria. Ahora, veremos lo que ocurre. Seis meses sin subsidios es mucho más de lo que puede soportar el independentismo. Seis meses sin poder seguir contando con los medios de comunicación de la gencat como altavoces del independentismo no va a contribuir precisamente a difundir su causa. Les permitirá, eso sí, acrecentar su victimismo y utilizarlo como argumento de campaña en las próximas elecciones autonómicas.

9. Ahora toca que los independentistas se vayan haciendo a la idea de que se ha certificado su fracaso en una partida que no podían ganar. Por mucho que Puigdemont proclame la independencia, por mucho que el parlamento regional le apoye con la mitad de los escaños vacíos, por mucho victimismo que se ejerza en los próximos meses, lo cierto es que, al menos los sectores menos intoxicados por la fiebre nacionalista, irán, poco a poco, comprendiendo que hay vías muertas que no llevan a ninguna parte. Porque eso ha sido el independentismo: el camino a ninguna parte. Algo que se verá cuando se pongan de manifiesto las próximas cifras macroeconómicas. El nacionalismo militante (el independentismo) es cosa de una cuarta parte de la sociedad. Hasta que no se convenzan de que no pueden hablar en nombre de toda Cataluña no se despertarán de lo que para ellos es un sueño y que el resto de la sociedad tiene como una obsesión cargante.

10. ¿Veremos a algún partido nacionalista defender un programa realista en las próximas elecciones? Así que los partidos independentistas harían bien en preparar un programa de gobierno realista y seductor, para una comunidad autónoma que, al menos desde el punto de vista, legal, es solamente un poco más autónoma que la mayoría… Este es su verdadero problema y no salvar el honor declarando una independencia que llevará directamente a Puchi a las duchas del módulo 1 de Soto del Real, junto a “los dos jordis”. Todos tendrán mucho que recriminarse.

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