Este fin de semana se reúne en el
Hotel Goya de Zaragoza el Gran Oriente de Francia. La noticia es curiosa porque
habitualmente se cree que todos los masones de un país están adscritos a alguna
Gran Logia Nacional de ese mismo país. Y no es así. Eso explica, por ejemplo,
que cuando se dice que en la Gran Logia de España o en la Gran Logia Simbólica
de España, no existen masones que tengan una notoria relevancia social y
política, eso quiere implica que la masonería española no tiene a ningún
personaje influyente. En realidad, no es así: por ejemplo, en España existen
masones –nacidos en nuestro país- adscritos a “obediencias masónicas”
extranjeras.
Los más selectos y discretos son
miembros de la Gran Logia Alpina (suiza) que garantiza mucha más
confidencialidad y, especialmente, buenas relaciones para los negocios. Pero también
otras logias masónicas europeas acogen a masones españoles y, a la inversa,
masones extranjeros pertenecen a la Gran Logia de España. Ernest Lluch, el
político del PSC asesinado por ETA pertenecía a una logia francesa. A la
inversa, la Logia Ramón Llull de Palma de Mallorca y casi cuarenta logias más
de la Gran Logia de España están compuestas por ingleses residentes en nuestro
país, especialmente en Levante, Baleares, Canarias y Andalucía. Existe, incluso
dos logias danesas (en Nerja y en Fuengirola, Málaga) , dos holandesa (en
Teulada y en Alfaz del Pi, Alicante), una francesa (la Nova Scotia en Figueras,
Gerona), dos alemanas (en Fuengirola y en Rojales) e incluso una logia
portuguesa itinerante (la Logia Encontros).
