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miércoles, 11 de septiembre de 2024

11-S: DIADA CATALANA DEL 2024. ASÍ ESTÁN LAS COSAS (nada bien, por cierto)

Escrito estas notas completamente desinteresado por los partidos independentistas y despreocupado de las cifras que mañana den los medios de comunicación amamantados por la gencat sobre asistencia a las manifestaciones de “la diada”. En cualquier caso, no será nada importante, ni relevante. El hecho es que el independentismo, como ya augurábamos hace años (ver, entre otros, el artículo: El Titanic independentista se hunde y la orquesta toca una sardana, escrito en 2019). Los partidos indepes, sin excepción, están en crisis; sus “organizaciones cívicas” atraviesan su peor momento y, sin embargo, parece como si todavía tuvieran la iniciativa política. ¿Qué está pasando en Cataluña?

LA CRISIS DE LOS INDEPES

La crisis no es reciente: empezó con Artur Mas, cuando Rajoy le dijo que ya no había más dinero para Cataluña y aquel se echó al monte. A partir de ahí, los medios de la gencat, empezaron a machacar a la opinión pública con la idea del “referéndum por la independencia”. El convocado por Mas fracasó. Y, Mas era todavía un alumno aventajado de Pujol que sabía como “negociar” con el gobierno de la Nación sin que pareciera un chantaje. Luego vino una larga serie de mediocridades (Torra, Puigdemont, Aragonés), cada uno más obtuso que el anterior, pero todos igualmente nacionalistas. Era normal que, después de la efervescencia del segundo intento de referéndum indepe, el de Puigdemont, la frustración por el fracaso se tradujera en dos meses de episodios de violencia en las calles y luego por un reflujo del independentismo, manifestado tanto en su apoyo popular, como en su empequeñecimiento electoral. Y, para colmo, a la vista de que las calles de Barcelona y de las ciudades, grandes y pequeñas, se convirtieron en pasto de acuchilladores y carteristas llegados de todo el mundo (era el resultado del “welcome refugies” que todavía hoy defiende aquella parásita que durante años años alcaldesa de Barcelona, la Colgau), se agravó la crisis del nacionalismo indepe.

Hoy, esta es la situación:

- En lo que se refiere a ERC, la formación “histórica” del independentismo, vive una situación interior angustiosa: dividido actualmente en dos candidaturas rivales de cara al próximo congreso (la de Junqueras y la de Marta Rovira), en la práctica es muy posible que aparezca en el congreso una “tercera vía” que trate de superar el choque entre las otras dos fracciones. Y todo esto, para un partido de apenas 8.500 miembros, de los que ¡3.000 son cargos públicos! (y, posiblemente, otros 3.500-4.000 sean “asesores de la gencat”, “asesores de los grupos municipales de ERC en los ayuntamientos”, “asesores de ERC en los consells comarcals”, “funcionarios del partido”. En la práctica, es posible que en torno a cuatro quintas partes de la afiliación vive de la política. Los fracasos del independentismo han pasado factura a ERC, sus acuerdos con Sánchez también; reiteradamente el bellaco de la Moncloa ha engañado al independentismo (Puigdemont sigue en Waterloo, no todos los delitos han entrado en una amnistía que se presentaba como “general”), tampoco nadie cree en la viabilidad del “concierto económico” y en que llegue a concretarse en los próximos meses. La explicación oficial que da ERC a su crisis es que, desde su fundación, el partido siempre ha tenido un desarrollo en “dientes de sierra”: unas veces con avances avasalladores y otras con pérdida drástica de votos… Pero, el que esto haya sido así en los últimos 40 años, no quiere decir que sea siempre igual de ahora en adelante.

- Por su parte Junts, heredera de la muy corrupta CiU y mafiosa, radicalizada y que todavía sigue a un auténtico botarate como Puigdemont, registra, no solo pérdida de votos como ERC, sino también pérdida de influencia social. Con menos afiliados que ERC, apenas 6.465 en 2022, se dan proporciones parecidas a las de este partido: 2700 concejales, a lo que hay que sumar una cifra ligeramente superior que ocupan cargos relacionados con la gencat.con fundaciones y ONGs vinculadas, directa o indirectamente, a la sigla. Prácticamente, en Junts, la inmensa mayoría de afiliados lo son porque viven a costa de las distintas administraciones. Es un partido, cualquier cosa, menos unido: no es que haya una dicotomía entre su presidencia (Puigdemont) y la secretaría general (Laura Borras), es que ésta última, ampliamente desprestigiada ante la opinión pública, es enemiga acérrima de su rival que le disputó el cargo, Jordi Turull. Como en el caso de ERC, también aquí existen distintas posturas ante el pedrosanchismo: unos quieren pactar considerando que pueden extraer del PSOE ventajas que de otro modo le serían inalcanzables, otros consideran que hacerlo con un estafador de manual, implica desprestigiarse a sí mismos y pasar por tontorrones ante la opinión pública, los hay que solamente piensan en que Puigdemont es el “verdadero president” y solamente quieren que vuelva en olor de santidad como hizo Tarradellas en 1978. Otros, en cambio, empiezan a pensar que el problema de Puigdemont es que no tiene excesivo interés en volver de su exilio dorado.

- CUP: la Candidatura de Unitat Popular, en estos momentos es una estructura gaseosa, prácticamente difuminada, aparte de ser, desde su fundación, un amasijo de tendencias, intereses diversos (ecolomanía, lucha contra “el patriarcado”, ultrainmigracionismo de puertas abiertas, asamblearismo, pancatalanismo y ultraizquierdismo LGBTIQ+. Con 313 concejales y, posiblemente, en torno a 2 veces más “asesores” pagados por las administraciones municipales, sumados, prácticamente constituyen sus únicos afiliados (en 2021 declararon 462 militantes, hoy, posiblemente sean menos). La pérdida de cinco escaños en las elecciones a la gencat en 2024, condenaron al grupo a la extinción: lo que ha sido la CUP -y somos consciente de que hablamos en pasado- es, apenas, una reunión de todas las tendencias que nacieron de la matriz común, el PSAN (Partit Socialista d’Alliberament Nacional) clandestino en el tardofranquismo y que, regularmente, se ha partido en innumerables escisiones para luego reunificarse, luego volverse a divorciar y así hasta el fin de los tiempos. Los “Comités de Defensa de la República” que estructuró después del referéndum frustrado de 2019, tuvieron unos meses de activismo frenético antes de desaparecer por completo. La Cup es una formación con mas pasado que futuro. Que sean consciente o no, ya es otra cuestión.

- Asociación de Municipios por la Independencia, la Asamblea de Electos de Catalunya, Consell de la República, Asamblea Nacional de Catalunya, siguen existiendo y seguirán existiendo mientras reciban carburante económico de la gencat. Han perdido la fuerza que pudieron tener en el período previo al referéndum frustrado. En la práctica se han convertido -especialmente la Asamblea Nacional de Catalunya presidida por Lluis Llach- es pequeños grupos que, “tiran” de los partidos independencias, especialmente de ERC y de Junts, en la creencia de que siguen siendo “representantes” de las fuerzas sociales mayoritarias en Cataluña y que los dos partidos parlamentarios son excesivamente moderados y pactistas. Han amenazado con presentar candidaturas propias, algo que nunca han conseguido (y no por falta de ganas, sino de apoyos). Y, por lo demás, nadie entre ellos tiene una estrategia única, ni es capaz de reconstruirla, ni mucho menos de elaborar una “hoja de ruta” para alcanzar la independencia. Se trata de grupos que irán languideciendo mientras la gencat les siga fluyendo carburante económico, pero que desarrollan su actividad de espaldas a la inmensa mayoría de catalanes que ni siquiera saben de su existencia.

Así están las cosas, en lo que a los indepes se refiere. Si nos hemos preocupado por buscar sus cifras de afiliados y los cargos públicos que ocupan, la primera conclusión es que siguen existiendo para defender sus puestos de trabajo. Quien conoce la historia de la gencat, sabe que desde los años 30, cuando se instauró, ya era así y que, poco después de su fundación, todos los dirigentes de la JERC (juventudes de ERC) ya estaban pagados por los presupuestos de la gencat. ¿La doctrina? ¿el proyecto? Ante la imposibilidad demostrada de independencia, y ante la incapacidad para reconstruir una “hoja de ruta” y una estrategia, están, en conjunto, de capa caída. A pesar de que escribimos esto antes de conocer las cifras de asistencia a los actos del 11-S, lo cierto es que estamos convencidos de que será inferior a los últimos años y parecida a las asistencias de los años 90, cuando casi nadie en Cataluña pensaba en referéndums, secesiones y demás ensoñaciones.

EL PSC COMO SUSTITUTO DE LOS INDEPES

Uno de los motivos por los que el PSC fue el partido que más votos obtuvo en las pasadas elecciones regionales, fue por dos factores: se trata del partido que mejor ha sabido tentar al electorado de ERC y Junts con un programa “federalista” y “posibilista” en relación a la utopía indepe y, en segundo lugar, por haber atraído el voto de los “nuevos catalanes”, en torno a 200.000 inmigrantes naturalizados como “españoles”. El primer contingente fue hijo de la decepción de los nacionalistas con sus siglas. El segundo, gracias a la percepción de la inmigración de que, mientras gobierne el PSOE seguirán cobrando subsidios, subvenciones, podrán seguir haciendo lo que les dé la gana sin grandes riesgos, y vendrán más y más como ellos hasta islamizar el país.

Si tenemos en cuenta que Salvador Illa, fue el “ministro de la pandemia” y que, ahora sabemos que, hubo latrocinio con las mascarillas, se sembró deliberadamente el terror entre la población, no hubo más “comisión de expertos” que Sánchez, Illa y aquel pobre enterado que daba la cara cada día como “especialista en pandemias”, que murió mucha más gente víctima de los tratamientos (primero entubando a los enfermos y hundiendo el virus de la garganta a los pulmones, y luego, literalmente quemando los pulmones insuflando oxígeno puro por los “respiradores”, y finalmente con unas vacunas que carecían de la más mínima garantía y que, para colmo, están siendo cada vez más reconocidas como causantes de la epidemia de muertes por ataques cardíacos que están causando “sobremuertes” que solamente se explican por los efectos secundarios de la vacuna), parece increíble, decimos, que Sánchez presentara a un tipo que carecía completamente de preparación en materia sanitaria (un simple licenciado en filosofía) e hizo una gestión desastrosa de la pandemia, como candidato a la presidencia de la gencat y aún más increíble que alguien le votara en lugar de recordarle lo nefasto de su gestión y la responsabilidad en las muertes que se produjeron y que siguen produciéndose… Pero, así es la democracia de masas.

Illa, el “ministro de la pandemia”, o mejor aún “el ministro de la muerte”, debió de contar con un socio para poder gobernar. Solamente había dos opciones: ERC o con Junts. Los siete votos de Junts en el parlamento del Estado, eran imprescindibles para la permanencia de Sánchez en la presidencia. Pero la exigencia de Puigdemont de ser él “president” era excesiva (especialmente a la vista de sus resultados electorales), así que, desde el principio, las posibilidades de obtener apoyos del independentismo se centraron en ERC que precisaba cargos oficiales y de asesores para su menguada militancia. ERC, sintió que era la última oportunidad para su gente y optó por exigir “el oro y el moro”. Si Illa quería sentarse en la poltrona, debía pagar. Y Sánchez dio la orden de que se cediera en todo y que se aceptara cualquier exigencia… luego ya se vería. Es probable que el “concierto” sea rechazado en el parlamento del Estado o por el Tribunal Constitucional o, incluso por la UE. Como siempre, Sánchez presentaba las cosas con su habitual forma desaprensiva: debió pensar que a los “paletos indepes” se les podía tomar el pelo una vez más. Ya lo había hecho con una amnistía que, de momento, no ha servido para traer a Puigdemont, así que, si habían picado una vez, no era raro que picaran otra. Los problemas interiores que podría acarrearle la cuestión del “concierto” lo resolvería en el próximo congreso del PSOE: “el que se mueva no sale en la foto”, o, dicho de otra manera, “el que no me siga con la fidelidad perruna pierde el sueldo”. Y, en última instancia, siempre está Tezanos para maquillar intenciones de voto (formas de condicionar el voto) y Escrivá en el Banco de España para proclamar la excelente salud de la economía española…

Y, aun así, el problema dista mucho de estar resuelto. Lo que más llama la atención es que Illa ha seguido la senda de Maragall: tratar de presentarse como “más nacionalista que los nacionalistas”, intentar rebasar a los nacionalistas en nacionalismo. Sus primeras medidas han sido elocuentes: reforzar especialmente la normativa lingüística (por la que solo los nacionalistas e indepes están interesados), obligar a los alumnos de origen iberoamericano a recibir clases de catalán, aumentar la presión para la rotulación de los comercios en catalán, incluso sus alcaldes se sienten cómodos con esa orientación: el de Molins de Rey alardea de no colgar la bandera Española (en 2023, el 82% de ayuntamiento catalanes hacían lo mismo y buena parte eran regidos por socialistas), el “taller de guerrilla urbana” promovido por el ayuntamiento de Granollers (PSC) otros alcaldes del mismo partido (PSC) utilizan banderas independentistas e, incluso, el propio alcalde de Barcelona, Collboní, inaugura su nuevo y lujoso despacho sin bandera española…

Pero, el problema en la Cataluña de Illa ya no es que el PSC quiera fagocitar a los indepes ofreciéndoles federalismo y a los nacionalistas accediendo a sus pequeños caprichos, sino el que las instituciones autonómicas, empezando por los Mossos d’Esquadra, terminando por el parlamento y pasando por los medios de comunicación amamantados por la gencat, cada vez están más desprestigiados (el chou de Puigdemont apareciendo y desapareciendo ante los Mossos no ha hecho, precisamente, ningún bien a una institución que, para el desarrollo de su función debe ser, sobre todo, “respetable”) y la situación en la calle se ha convertido en auténticamente insostenible: tanto Collboní como Illa, a partir de ahora, van a tener que bregar con el problema real, a saber, que Barcelona ostenta ya el dudoso honor de ser la ciudad más peligrosa de España a corta distancia con otras europeas. Todo youtubers que viaja a Barcelona -comprobadlo vosotros mismos- tiene la misma reacción al subir su clip: “Ciudad medio africana, superpoblada por ladrones peligrosos que las policías se muestran incapaces de controlar”. Y, vale la pena recordar que Barcelona vive del turismo. A pesar de la American’s Cup (que ha pasado completamente desapercibida para la población) este año, BCN ya ha registrado una merma de visitantes. Una “ciudad turística” (y que solo vive del turismo) no puede figurar entre las más peligrosas de Europa (la administración norteamericana ya ha advertido de esta peligrosidad a sus ciudadanos que visiten Barcelona).

Y, seamos sinceros, los Mossos d’Esquadra, por el momento, solo han recibido instrucciones de aumentar sus cuotas de género, cuando en realidad haría falta dotarlos tasers o, simplemente, reclutar recios luchadores de sumo en lugar de “pubillas” rebasadas siempre en choques con la delincuencia…

CATALUÑA EN SU PEOR MOMENTO HISTÓRICO

Cataluña, con el “socialismo federalista”, con o sin concierto, con o sin amnistía, está viviendo los peores momentos de su historia. Mientras duró el franquismo, Cataluña y el País Vasco eran los motores industriales. Hoy ya no lo son. Claro que la gencat precisa un “concierto económico”: en Cataluña la paz étnica y social se compra a base de subsidios y subvenciones. Y lo que el Estado destina a Cataluña ya empieza a ser insuficiente para pagar a los recién llegados, a los menas y a los funcionarios de los partidos.

En el fondo el problema del “concierto” se reduce a un problema de lealtad. Las monarquías obsequiaban a las regiones, a las poblaciones y a los linajes más fieles, con “fueros”. Cuanto más leal era un grupo social, más autonomía recibía. Para eso servían los fueros. Pero en las últimas décadas, el gobierno del Estado premia la deslealtad: contra más amenazador, chantajista, insolidario y gritón es una región o un partido, el gobierno tiene la presunción de que dándole más margen autonómico lo callará. El pedrosanchismo vive en esa fantasía. En principio, considero que una región que haya demostrado “lealtad” hacia el Estado, merece AUTONOMÍA PLENA en todos los órdenes, incluso en el fiscal. Pero no es el caso de la gencat: se ha pateado y sigue pateándose dinero tanto para atenuar los lazos con el Estado, como para encontrar puestos de trabajo a los afiliados y amigos de los partidos indepes; Cataluña es en las últimas décadas una de las zonas más corruptas del Estado. Nada garantiza que en el improbable caso de que se aprueba el “concierto”, la gencat liquide la parte correspondiente al Estado, siempre encontrará excusas para que sea mínima; la posibilidad de que un concierto reduzca la presión fiscal en Cataluña se reduce a cero: es más probable, a la vista de lo visto, que aumenten tributos y cargas fiscales.

Estas ideas están relativamente extendidas entre los sectores económicos en Cataluña: alarmados porque la inversión extranjera huye de la región y prefiere Madrid, molestos por la desertización industrial creciente, el absentismo laboral, el paro y los EREs, por el avance exclusivo del sector servicios, por la presunción en la que está instalada la gencat de que Cataluña es “importante por su industria”, como si estuviéramos en año 1969. O exigiendo “libertad y amnistía” como si el reloj se hubiera averiado en 1975. Y el tiempo pasa inexorable: Cataluña se empequeñece en relación a otras zonas del Estado y sus problemas aumentan. No hay más que darse una vuelta por el centro para ver actuar a la delincuencia llegada de toda la galaxia, no hay nada más que ir a los barrios periféricos para ver riadas de burkas y chilabas inintegrables y ultrasubvencionadas.

Tezanos y el CIS o su traducción catalana (el Centre d’Estudis d’Opinió), los medios de comunicación mantenidos por la gencat, todos juntos pueden ocultar la realidad catalana: pero, el ciudadano, cuando sale a la calle la comprueba por sí mismo.

          

PARA APUNTILLAR AL NACIONALISMO
HAY QUE PRACTICAR EL DESCABELLO CON EL PSC

Los nacionalistas e indepes son un residuo en la política catalana. Cuatro gatos que defienden lo suyo (sus sueldos oficiales). Poco más. En Cataluña ha ocurrido lo mismo que en Quebec: a fuerza de dar la matraca con la independencia, a fuerza de convocar referéndums (y perderlos), el Partido Nacionalista Quebequois, terminó deshinchándose. Nadie puede proponer eternamente la independencia, fracasar en su empeño y pensar que va a salir indemne. En .cat, los nacionalistas e indepes siguen convencidos de que son “hegemónicos”. Pero no lo son: el uso del catalán está en su peor momento en 30 años. Se diría que la “inmersión lingüística” solo ha servido para formar jóvenes que hablan mal el catalán, hablan mal el castellano e, incluso, hablan mal el árabe de sus padres… que de todo hay.

Hoy, el socialismo es “hegemónico”. Y lo es en tanto que ha asumido eslóganes electores que pueden placer momentáneamente al electorado nacionalista y a los “nuevos catalanes”… Pero el programa socialista que resulta incapaz de definir cómo podría ser la transición entre el “Estado de las Autonomías” y el “Estado Federal” que proponen y cómo sería este “federalismo”, si “simétrico” (idéntico para todas las regiones de España) o “asimétrico” (como quieren Cataluña y el País Vasco), antes o después generará decepciones. La política debe solucionar problemas, no generarlos. Y el PSOE-PSC ha demostrado ser una máquina para generar conflictos donde antes existían remansos de paz, industria y trabajo.

Hace falta entender quién es el “enemigo” de una vez por todas. No existe “un enemigo”, sino que cada momento histórico tiene uno concreto. Durante la época del “procés” parecía muy evidente que el nacionalismo y el independentismo eran “el enemigo”, de la misma forma que en el período de CiU, el hacedor de todas las corruptelas era esta sigla maldita hoy felizmente desaparecida. Hoy el enemigo es el PSC: reducto de todas las ambigüedades, de todos los oportunismos, dirigido por el “ministro de la muerte” convertido en “honorable”, con un programa que, en síntesis, propone desmontar el Estado de las Autonomía para montar un Estado Federal, que quiere adelantar en nacionalismo a los nacionalistas (la estrategia maragallana) y en progresismo a los más alocados progres

La islamización de Cataluña es el gran problema social, la brutalización de la vida en las calles y en los transportes públicos, el que una parte sustancial de los “recién llegados” vean en el turismo el objetivo principal de sus exacciones, la fuga de la industria, la merma de su tejido industrial, son factores que no se van a poder ocultar en los próximos dos años. El independentismo ya no es responsable (veremos lo que queda de ERC tras su congreso y tras evidenciarse su ingenuidad suicida al creer en las promesas de un tipo como Sánchez) de nada: el responsable único, de ahora en adelante, de todo lo que ocurra en la gencat es exclusivamente del PSC.

ALIANÇA CATALANA: ANTES CON INDEPES ANTIINMIGRACIÓN QUE CON SOCIALISTAS PROINMIGRACION

Son indepes, vale, pero los veo con una enorme simpatía. Al menos, Aliança Catalana han tenido el valor de decir alto y claro: “¿gencat? ¡tenemos un problema!” y ¡qué problema!. Entiendo perfectamente que catalanes “de la montaña” hayan dado vida a este partido y denuncien que la identidad catalana se está difuminando a marchas forzadas.

Nacida en comarcas en las que la butifarra, los espatecs, la cría del cerdo, son tradicionales, allí han llegado aquellos cuya religión les prohíbe comer cerdo, visten como en otros horizontes geográficos y temporales, adoran a “Alá” y su religión considera la guerra como su “sexto pilar”; por supuesto, ni se han integrado ni se les espera. Han creado innumerables problemas de convivencia. Nadie entiende cómo siguen llegando, como se les sigue subvencionando y cómo nadie, ni el gobierno del Estado, ni mucho menos la gencat, hacen NADA para evitar lo que ya es inevitable en buena parte de Europa: la guerra civil étnica, religiosa y social. Cuando han fracasado todas las políticas integración por generosas que hayan sido en los países más democráticos del mundo, parece claro que solamente hay una solución. No vamos a hablar de la “expulsión de los moriscos” con la que los Reyes Católicos garantizaron la paz étnica y religiosa durante más de 500 años, pero si de una “reversión del fenómeno de la inmigración”, esto es, que los que se van sean más que los que llegan, que solamente nos quedemos con la inmigración que se integra, que no crea problemas, que trabaja y estudia. El resto, ni hacen ni pintan nada entre nosotros y un día, si Europa sobrevive, se preguntará cómo hizo el canelo permitiendo, subvencionando y estimulando a un contingente, cuando seguía existiendo paro especialmente en España.

El fenómeno Aliança Catalana, no es, ni de lejos como el fenómeno Alvise, flor de un día, o el fenómeno Plataforma per Catalunya, mal dirigida, es un partido que irá creciendo paulatinamente a medida que las tres siglas indepes se vayan deshinchando. Y se deshincharán. ERC, no se ha dado cuenta de que integrar en sus listas electorales a musulmanes le ha hecho perder votos. Al menos en Junts han sido más prudentes (el fenómeno Orriols nació dentro de Junts, por cierto) y no han alardeado del concepto idea analfabestia de un “Islam catalá”. En cuanto a la CUP, uno de los varios motivos de su desaparición práctica de la escena catalana es que, además de inmigrantes en sus candidaturas, integró también a transexuales, antipatriarcales, y demás candidatos poco apreciados -a la vista de los resultados- por el electorado catalán. No ha sido raro el que, en la noche del 10 al 11 de septiembre, los pocos miembros que quedan en la CUP, se hayan enfrentado a los miembros de Aliança Catalana en el Fossar de le Moreres.  

Lo cierto es que, de todas las formaciones indepes, Aliança Catalana es la única que tiene posibilidades reales de crecer e incluso de suscitar entusiasmos en sectores de la sociedad catalana. Su crecimiento irá en detrimento, especialmente, de la clientela de Junts y mermará también a aquel sector de ERC que nunca ha creído en el “Islam catalán” y que está más que alarmado por el cambio de paisaje (y de paisanaje) en sus ciudades.

A la vuelta de un par de elecciones, Aliança Catalana tendrá el peso suficiente como para que el Illa de turno no pueda amenazarla con “vigilarla de cerca” (como hizo en la sesión del parlamento con Silvia Orriols). Obviamente, en las declaraciones de esta última hay “desenfoques” notables (atribuir al “Estado Español” el querer “aniquilar la raza catalana”). Pero no importa: lo realmente importante es que, también en España, el tema de la inmigración se ha convertido en el elemento central de decantación política, en tanto que -junto con la economía, la corrupción y el gasto público/presión fiscal- principal preocupación (y riesgo) de los ciudadanos.

Si Aliança Catalana desgasta a las formaciones indepes, si asume la batalla contra Illa y el PSC, antes o después, entenderá que todos los que estamos contra la inmigración descontrolada y masiva, en España y en Europa, en esta hora triste para un continente en fase avanzada de islamización, ESTAMOS DEL MISMO LADO. Y, me alegraría mucho que el Frente Obrera consiguiera desgastar a las formaciones pijo-progres de izquierda, recurriendo también a esta temática.

PREPARARSE PARA EL DESPLOME DE LA SOCIEDAD CATALANA

Un análisis objetivo de la realidad catalana es que, con o sin amnistía, con o sin concierto, con o sin Illa, la sociedad catalana está extremadamente debilitada y de seguir por la pendiente de la decadencia de su natalidad (junto con Japón, la más baja del mundo), es -como hemos dicho en otras muchas ocasiones- mucho más probable que la gencat termine en la Liga Árabe más que en la UE. De momento ya se parece mucho más a Rabat que a Budapest.

Illa y su socialismo federalista de rostro nacionalista no va a lograr detener ese desplome. Los mismos que hace veinte años estaban más preocupados por instalar cámaras en el interior de las comisarías de los Mossos y por defender los “derechos humanos” de los detenidos, hoy siguen sin haber extraído consecuencias de sucesivos fracasos. Una tonta del bote como la Colgau que instaló durante años en el balcón del Ajuntament de Barcelona la pancarta inolvidable de ”Welcome refugies” (y vinieron en masa…), y una izquierda progre, todavía no ha querido entender que esto ya no puede seguir así durante mucho más tiempo. Ante la situación de ineficiencia de los Mossos para detener la delincuencia, están empezando a notarse “huidas” de Cataluña: quien puede se va. Ahí queda eso. “¡Disfrutad de lo votado!”. Ese goteo, mañana -como ocurrió en Marsella entre 1980 y 2000- se convertirá en flujo constante después y, finalmente, en riada.

Y ante este panorama es preciso que fuerzas contrarias a la inmigración masiva y a la islamización de Cataluña empiecen a pensar en que son solidarias frente al bloque pro-inmigracionista o simplemente frente a timoratos de “estilo Feijóo”. O se defiende el “estilo woke-pijoprogre-LBTBIQ+-inmigracionista, o se defiende la estabilidad de la sociedad, el carácter europeo de las distintas regiones de España y la necesidad de combatir la pérdida de identidad del continente, en sus naciones históricas, en su conjunto y en sus autonomías, o un día nos daremos cuenta de que se ha producido el “gran reemplazo”: ¿y qué es el “gran reemplazo”? Resumo: “acostarnos en una sociedad y despertarnos en otra”.








 

viernes, 25 de octubre de 2019

Crónicas desde mi retrete (38) CUATRO DETALLES DE LA "CRISIS CATALANA" QUE NO HAS CONSIDERADO, NI SON NOTICIA.


Los datos que pasan desapercibidos para la opinión pública y que se publican estos días son cada vez más alarmantes. No es que se "oculten", sino que aparecen en lugares muy secundarios en relación a la marejada de información sobre el traslado de los restos de Franco o sobre la solidaridad de los manifestantes de Hong-Kong con los indepes catalanes... Hay más, pero estos cuatro nos parecen esenciales relativos a la economía, a la construcción, a la inmigración y al consumo de drogas. Mientras los manifestantes se desgañitan en las calles pidiendo lo inviable, Cataluña avanza con paso firme, de la mano "amantísima y paternal", eso sí, de la gencat, hacia el despeñadero.

1. - CATALUÑA DESTACADA EN PÉRDIDA DE EMPLEO

La EPA publicada ayer confirma algo que se temía: en lo que va de año se han destruido 15.200 empleos en Cataluña. No es mucho, puede pensar alguno, pero la realidad es que en el resto del Estado se han creado 90.100 puestos de trabajo, globalmente, el número de parados ha descendido 11.800 menos que hace un año.

¿Por qué estas cifras tan negativas para Cataluña? Chakir el Homrani, conseller de trabajo, lo atribuye a la desaceleración del comercio internacional… Ya, pero es que Cataluña solamente exporta el 25% del total del Estado y la economía del Estado ha generado empleo, así pues, la explicación es falsa y mendaz. La caída del empleo y de la actividad industrial en Cataluña se debe, obviamente, al proceso, a la inestabilidad catalana y a la inseguridad que se respira en esta región más que en ninguna otra de España.

Que la economía se está desacelerando es algo evidente y aceptado por todos; que la economía catalana está en vanguardia de esta desaceleración en España es algo que solamente los indepes no pueden ni quieren reconocer. Pero este dato, esencial para los especialistas, vital para el futuro de Cataluña y enésima prueba de la irresponsabilidad del “procés” soberanista, apenas tendrá incidencia en las próximas elecciones, a pesar de que garantizará que ningún economista (salvo la pequeña tropa de funcionarios que jalea a la gencat) votará a una candidatura indepe.


2.- EL FRACASO DEL “PLAN DE ÁREAS RESIDENCIALES ESTRATÉGICAS” DE LA gencat

Sobre la “nueva burbuja inmobiliaria”, cabe decir otro tanto: ha pinchado antes en Cataluña que en España. Hoy se puede alquilar un piso de 90 metros cuadrados, frente al club náutico de Blanes por 600 euros, cuando hace solamente un año se cotizaban a 750. Por otra parte, el precio de la vivienda de obra nueva hace dos meses que remite en Barcelona, mientras que en Madrid, sigue subiendo. “Había subido demasiado y ahora debe bajar. Es el mercado…”, dice la gencat.

Pero lo que la gencat no responde es por qué en Cataluña baja antes que en el resto del Estado: solamente hay una respuesta doble: en primer lugar por el “verano caliente barcelonés” en el que se ha evidenciado la situación de total descontrol del orden público que reina en Barcelona y en otras ciudades, especialmente de la costa Catalana y que se ha traducido en 15 asesinatos en apenas tres meses y la obtención a nivel internacional de la calificación internacional de “ciudad sin ley”. Esto, necesariamente, debería afectar al turismo. El remate han sido las manifestaciones indepes de las últimas semanas que rematarán este proceso.

¿Es bueno para la población la bajada del precio de la vivienda? ¡Es maravilloso y es algo que debería ser impuesto por el Estado y no por la crisis! Pero no serán los ciudadanos los que se beneficien de estas bajadas, sino los consorcios de capital-riesgo que podrán comprar más barato. El ciudadano solamente se beneficia de estas bajadas cuando los bancos tienen abierto el crédito (lo que no es el caso) y cuando el empleo genera buenas perspectivas personales (lo que tampoco se da en momentos previos a la gran crisis prevista para 2020 y ya presente en .cat). Y esto sin conocer todavía el efecto de los incidentes violentos de estos días en BCN.

Por el momento, las cifras de construcción de nuevas áreas residenciales que se habían previsto en Cataluña en 2009 para paliar la falta de vivienda, evidencian lo que está ocurriendo: en 2009, cuando se desencadenó la anterior fase de la crisis económica, se proyectaron 73 “ensanches” para paliar la falta de pisos y la escasez de vivienda. ¡Solamente se han construido 2! Hay que decir que el “ambicioso plan” fue creado por el “tripartito” de la gencat con el pomposo nombre de “Plan de Áreas Residenciales Estratégicas”. De las 73.000 nuevas viviendas, 40.000 debían ser de protección oficial. Hoy, la gencat, dice que aquel plan está “obsoleto” y que se elaboró “en plena efervescencia de la construcción” ¿En 2009? ¿cuándo ya se había hundido el sector y estaban fracasando los “Planes E” de Zapatero?


3.- LA SUSTITUCIÓN DE POBLACIÓN EN CATALUÑA

¿Qué ha ocurrido para un fracaso tan rotundo? En primer lugar, que se ha construido mucho menos de lo previsto ¿Cómo ha sido posible, si la población catalana ha pasado de 7.377.107 habitantes en junio de 2008 a 7.615.000 en 2019? ¿Dónde viven y quienes son los “nuevos catalanes? Respuestas:
- En estos momentos en Cataluña hay 1.250.000 inmigrantes con “tarjeta de residencia” en vigor.

- Ahora bien, solamente en 2018 han obtenido la nacionalidad en Cataluña 20.000 extranjeros (de ellos, 10.000 marroquíes) y, en total, en los últimos 10 años se han concedido 125.000 nacionalidades en la región, a las que hay que sumar otras 250.000 concedidas desde el año 2.000, con lo que la cifra se eleva a 1.675.000 inmigrantes.
- A estos hay que sumar los que han llegado de otras partes del Estado ya con la nacionalidad concedida y los hijos de los que han ido naciendo desde el año 2.000, momento en el que se produce el inicio de la gran inflexión (cuando los primeros recién nacidos de las cuatro provincias catalanas fueron hijos de inmigrantes), cifra difícil de calcular porque los hijos de los inmigrantes nacidos en España “son españoles” (aunque se críen con las tradiciones de su país). El único dato cierto es que, dadas las bajísimas tasas de natalidad de la población española en Cataluña, hay que suponer que de 136.100 recién nacidos en Cataluña entre 2000 y 2018, y dada la desproporción de nacimientos entre españoles e inmigrantes (o naturalizados) es de 1 a 4, de esa cifra, 75.000 son hijos de no nacidos en España.

Todo lo cual permite pensar que en estos momentos en Cataluña hay, como mínimo, 1.750.000 inmigrantes (a los que habría que sumar los que, tras su llegada a España y su naturalización se han instalado en Cataluña, sobre los que no existe absolutamente ningún dato), de los que 350.000-400.000 han llegado o nacido en los últimos diez años ¿Dónde viven? ¡En viviendas que van dejando libres los españoles y catalanes que, o bien abandonan Cataluña o bien fallecen!
Así pues, en Cataluña se está asistiendo, no a un “incremento de la población” como alardea la gencat, ¡sino a una sustitución de población autóctona por población venida especialmente de África!

4.- BARCELONA: CAPITAL MUNDIAL DEL CONSUMO DE DROGA

Por otra parte ¿quién puede desear vivir en la que hoy ha sido declarada como “la ciudad que consume más cocaína del mundo? ¿Exageración? En absoluto, es el resultado de un estudio sobre 120 ciudades en 37 países diferentes y que se ha publicado hoy. Barcelona aparece como líder en consumo de cocaína y, seguramente, lo es también en clubs de cannabis por miles de habitantes. Además, Barcelona aparece como la octava en donde se consume más éxtasis “con tendencia creciente”, según explica el informe. Más aún: Barcelona duplica el volumen de consumo de drogas de otras ciudades españolas (incluida Valencia).

No ha sido una sorpresa: el barcelonés atento podía darse cuenta con solamente ver la orientación de los negocios abiertos en los últimos tiempos. La única limitación que impone el ayuntamiento es que deben estar separados por 100 metros (antes era por 150). En toda Cataluña existían 200 asociaciones de consumidores de cannabis. En la actualidad oscilan (se abren y se cierran de continuo) entre 800 y 1.000, de las que más de 500 están en Barcelona y de esas, la mayoría en el casco antiguo y en torno a las Ramblas.

Así pues, Barcelona puede alardear de competir con Ámsterdam en “turismo de cuelgue”, una “inteligente alternativa” al turismo cultural al que aspiraba y que ha perdido irremisiblemente por una serie de infelices circunstancias.


¿A QUIEN HAY QUE CULPAR DE TODO ESTO?

En democracia, el culpable último es el que vota. Porque todos los errores enumerados anteriormente han sido cometidos por representantes electos de partidos políticos. A diferencia del político que se equivoca o que actúa de manera irresponsable, el ciudadano que entrega su voto alocadamente, lo paga caro con su seguridad, su estabilidad y su tranquilidad. Vale la pena no olvidarlo, aunque solo sea para evitar esa frivolidad simplona a la hora de entregar el voto a unos o a otros.

Luego están las instituciones que parecen embarcadas en una competición a ver quién resulta más ineficaz y tiene menos visión de futuro. Y aquí es difícil establecer si es el Estado, el Ayuntamiento de Barcelona o la gencat, más responsable en el evidente deterioro político, social, económico y cultural que está sufriendo Cataluña.

Y, finalmente, están los partidos y sus clases dirigentes, aunque, ya se sabe, estos engañan sólo a lo que quieren ser engañados. En la misma etimología de “partido” está implícita su función. Procede, en efecto, de “partire”, verbo latino que significa “dividir, cortar o despedazar algo”.
Edmund Burke distinguía entre “partido” y “facción” y entendía que los primeros defendían los intereses de una parte de la población que consideraba que beneficiarían al conjunto, mientras que la facción defendía solamente intereses egoístas y sectoriales. Pero, claro, esta definición es el del siglo XVIII y hoy lo que se entiende por “partido” corresponde a lo que Burke denunciaba como “facción”.

Las “facciones” que han llevado a Cataluña al borde del colapso -porque a eso camina- tienen nombres, rostros, siglas e historial a sus espaldas. Si usted decide ir a votar, lo mejor que puede hacer es mirar a Cataluña, ver en lo que se ha convertido y repasar la historia de las últimas décadas. No es que eso le vaya a indicar la papeleta que debe elegir, pero sí le dirá mucho sobre las responsabilidades.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Diario de la Desesperanza (XV)


Hace mucho tiempo dejé de "creer en la humanidad" (¿creí alguna vez en ella?) No me lo enseñó nadie, bastó que me asomara a la ventana y mirase al mundo. ¿Se puede creer en algo sin algún tipo de reserva mental? Sí, todo depende de las ganas que tengas de equivocarse. Lo que me sorprende es que haya gente cuya única ocupación en la vida sea equivocarse. Ni escuchan sus instintos, ni utilizan su cerebro. Creo que la evolución ha ido demasiado rápida para ellos.

Mañana el electorado catalán "reflexionará" (si ello es posible en Cataluña) sobre la imagen de un balcón del ayuntamiento convertido en símbolo de lo que está ocurriendo en Cataluña. Los concejales escenificaron involntariamente lo que está ocurriendo en la sociedad catalana: 1) fractura vertical entre soberanistas y no soberanistas, 2) una fiesta (La Merced) convertida en conflicto y spot electoral, 3) Unos nacionalistas que se realizan mostrando la bandera e impidiendo que otros la muestren. 4) Un ayuntamiento que no "ayunta" y 5) Unas "autoridades" que cada vez gobiernos menos ante el enfrentamiento creciente que se instala en la sociedad catalana y que parece que la cosa no va con ellos: mirar las fotos. El conflicto está servido.