Mostrando entradas con la etiqueta elecciones catalanas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta elecciones catalanas. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de febrero de 2021

CATALUÑA 14-F: ELECCIONES ANOMALAS (1 DE 3) - ELECTORADO INDIFERENTE - CANDIDATURAS RARAS

La campaña electoral en Cataluña -porque en Cataluña hay campaña electoral a pesar de que ni siquiera el catalán de a pie, esté interesado por ella- es extraña, anómala y, según los porcentajes de abstención, corre el riesgo de no servir absolutamente para nada. Por el momento, el principal quebradero de cabeza de la Junta Electoral es que uno de cada cuatro miembros, esto es, un 25%, de los elegidos para estar en las mesas electoral, se ha excusado: aprovechando el virus, dicen que no quieren estar en las masas. Tiene razón: a fin de cuentas, si el virus sirve para justificarlo todo, ¿por qué no va a servir para objetores de conciencia electorales? Pero esto no es lo más raro en estas elecciones.

Raro es, por ejemplo, que, hasta hoy lunes, uno no pudiera salir oficialmente del término municipal por aquello del “confinamiento perimetral municipal”, salvo para ir a algún mitin electoral. Hoy lunes, existe “solo”, un “confinamiento perimetral comarcal”, pero, ciertamente, el tráfico y los viajeros en transportes públicos que se han paseado de una comarca a otra, desde navidades, no han disminuido. Lo que, traducido, quiere decir, que las órdenes de la Generalitat, ya no las cumple nadie. 

Raro es que, una semana antes de las elecciones de hayan ampliado las absurdas “franjas horarias” en baretos y restaurantes, una horita (como si el virus fuera como la hora en Canarias).

Raro es que el candidato del PSC sea un individuo al que pesan sobre su espalda entre 60 y 90.000 muertos por Covid. 

Raro es, además, que algunas encuestas lo den como ganador. 

Raro es que el candidato del PP, primer partido de la oposición, sea un completo desconocido, con menos carisma que un salmón de piscifactoría. 

Raro es que ERC figure también entre los ganadores virtuales, a pesar de ser el partido que implícitamente ha reconocido el fracaso de aquel “procés” en el que tanto y tan bien estuvo comprometido. 

Raro es, sin ir más lejos, que otro partido que va subiendo en intención de voto -o, al menos, eso dicen- JxCat, sea el esponsorizado por el “capitán Fracaso”, “Napoleón del procés” y “exiliado”, siga diciendo que todo aquello fue un “éxito” y que “votamos a ganamos”, aludiendo al auto-referéndum de 2017. 

Raro es que el PDcat, descendiente directo de CDC tenga valor para presentarse. 

Y raro es que la CUP lo haya aludiendo a un “ciclo nuevo”. 

Raro es también que la campaña de Ciudadanos tenga como rostro a Inés Arrimadas que se encuentra en Madrid haciendo carrera política y, finalmente, 

Más raro aún es que, el partido considerado como “xenófobo y racista”, Vox, presente a un candidato de origen guineano como cabeza de lista.

No hay ambiente electoral en Cataluña. Las fotos de los políticos que cuelgan en las calles, solo merecen ironías por parte de los supuestos votantes. Nadie tiene esperanza en que salga algo serio e importante de estas elecciones. Esa indiferencia se ha puesto de manifiesto en que, automáticamente, sin que exista mano negra, ni conspiración alguna, un 25% de los llamados a estar presentes en las mesas electorales, a modo de sumos sacerdotes de la democracia, se haya negado con la excusa del virus.

¿Votará el 50% del electorado? Más del 50% puede ser considerado un exitazo, menos, “algo generado por el Covid”, por que el Covid lo explica todo y su contrario.

Y luego está la violencia. Algunos medios de comunicación y tertulianos se creen con derecho de distribuir patentes de democracia y de negárselas a otros. Si existe violencia estos días en Cataluña se debe a ellos y a nada más que a ellos: a TV3, a sus tertulianos y a sus satélites.

Reconozco que si, a última hora no tengo nada mejor que hacer y hace buen día, votaré a Vox. Sin fe, sin respeto, claro, pero también, sin interés ni ganas. Si lo hago será porque siempre opto por apoyar a los que se sitúan en el punto de mira de los “ultraprogres”, “ultraindepes”, “ultrademócratas” y “ultragiliflautas” que han determinado que Vox no tiene derecho a los derechos que ellos sí se arrogan.

Lo sucedido en Vic, en Salt, y en otros lugares de Cataluña indica:

- el nivel de la “democracia catalana” cuya conselleria de interior opta por permitir que se produzcan altercados, filmarlos, para luego ir, casa por casa, deteniendo a los delincuentes; lo han hecho siempre así, no es una novedad, pero también indica el grado de “eficiencia” de la consellería.

- el nivel de violencia y negación de los derechos básicos que emana de TV3 y de los medios de comunicación de la gencat, que disminuyen cuanto más aumenta su orientación españolista, estatalista y, en última instancia “constitucionalista”. Y es que, desde Macià, la “autonomía” es algo que los independentistas juzgan que solamente ellos tienen derecho a administrar, interpretar y gestionar.

En estas elecciones lo que está en juego es muy poca cosa:

- el reconocimiento, gane quien gane, de que el “procés” es cosa del pasado y que la fantasía independentista ya ha quedado muy atrás; ahora, incluso los más independentistas, solamente aspiran a catalanizar al MENA de turno y convertirlo en probo “enxaneta” en la colla castellera de su pueblo.

- el reconocimiento de que el PSC seguirá intentado estar en el “centro” del cuadro político de Cataluña, tratando de contentar a los estatalistas y de hacer buenas migas con los independentistas de ERC que ahora ocupan un espacio parecido al que tuvo CiU durante más de 30 años. Es decir, el PSC quiere hacer lo que siempre ha hecho en 40 años: mariposear.

- la convergencia de los “radicales balarrasas” de la CUP, con los “radicales finolis” de JuntsxCat, que aparecerán unidos en el fracaso, mirándose mal unos a otros, pero reconociendo que solamente aproximándose pueden mantener a flote lo que queda del cayuco indepe.

- medir las distancias que seguirán separando a las tres opciones de la derecha estatalista: Cs, PP y Vox. Veremos lo que queda de Cs tras el recuento y veremos si se produce el temido “sorpasso” de Vox al PP, que implicaría el trasvase de una parte sensible del PP a esta otra opción y una renovación total del PP en Cataluña, que todavía no termina de funcionar como partido con cuadros suficientemente cualificados e imbricados en la política regional. Los resultados de las elecciones catalanas pueden repercutir en el ámbito estatal en la derecha.

Nada de todo esto es sustancial para el electorado catalán. Absolutamente nada. Afecta, sobre todo, a las cúpulas de los partidos y a las relaciones de poder, al reparto de cargos: no afecta en nada al ciudadano de a pie. Seguramente, lo que saldrá de estas elecciones será un gobierno de coalición -sociatas, esquerrosos y comuneros- que durará tanto tiempo como se prolongue la emergencia sanitaria, para después romperse, cuando alguna de las partes intuya que puede convocar nuevas elecciones y ganarlas en solitario.

El Covid es una excusa para justificar que no habrá mítines de masas. En realidad, las elecciones catalanas no interesan ni siquiera a los electores catalanes. La prueba es ese 25% de llamados a las mesas electorales que han dicho nones. O la pobreza de los envíos de propaganda electoral, o el nivel increíblemente bajo de los eslóganes. O, finalmente, la pobreza de la “democracia catalana” que, por primera vez en la historia, utiliza los medios públicos para estimular la violencia contra una opción política.

Cada elector debería plantearse, no a quien vota, sino si vale la pena votar. Por una vez, igual sería mejor quedarse en casa -con la coña del Covid nadie se lo reprochará- total, para lo que va a servir.

Y si lo que se quiere es exteriorizar el voto de protesta, ahí está Vox, por que todo lo demás es un dejá vu, aburrido, obsceno, triste y sombrío.

 

lunes, 4 de enero de 2021

¿ILLA, CANDIDATO DEL PSC O CANDIDATO DEL NUEVO TRIPARTITO?

Que el PSC no haya encontrado mejor candidato que Salvador Illa, el ministro de sanidad, quemado y requemado por la ineficacia ante la pandemia, es significativo y remite a algo menos de un cuarto de siglo antes en la política catalana, cuando esa misma sigla no tenía como alternativa al pujolismo más que a Pascual Maragall, antiguo alcalde de Barcelona, con la salud muy deteriorada como sabíamos todos los que habíamos asistido a algún acto público con su participación. Se sabe cómo terminó aquello: el cerebro, ya entonces confuso de Maragall, una vez en el poder, al carecer de mayoría absoluta, selló un “tripartito” con Iniciativa per Catalunya y con la ERC dirigida entonces por Carod-Rovira. Aquellas aguas, trajeron los lodos locos del “procés”.

En efecto, Maragall, acometió la errática tarea de abordar cuestiones que entonces interesaban a muy pocos: el “nou estatut”, la “España provista de federalismo asimétrico”, fiel a su proyecto de desbordar a los nacionalistas por el lado nacionalista: no el PSC, sino Maragall, en aquellos años, en efecto, fueron más allá de donde el pujolismo había llegado jamás. Para eso contaron con Carod-Rovira que pronto se convirtió en motor real de aquel primer “tripartito”.

Hay que recordar que ERC, en aquel momento, era el típico partido “sierra”: subía y bajaba continuamente, parecía carecer de un electorado fiel y sus porcentajes se movían en lo residual. Fue con el tripartido como ERC consiguió despegar, gracias al PSC y a Pascual Maragall. Carod-Rovira, fiel a la tradición independentista de ERC fijó una fecha: “Independencia para el 2014”. Así pues, Maragall quería que el “nou Estatut” fuera la expresión de su idea excéntrica del “federalismo asimétrico”, mientras que Carod-Rovira aspiraba a que fuera un paso intermedio entre el “Estatuto” vigente desde la transición, a la independencia.

Hay que estar atentos al lenguaje, algo que los partidos no nacionalistas, especialmente en Madrid, nunca han entendido: desde la época de Macià, cuando un nacionalista habla de “Estatuto de Autonomía”, no entiende un gobierno regional autónomo, subordinado al gobierno del Estado, sino un estado intermedio entre la inclusión de Cataluña en el Estado Español y la independencia.

La desgraciada época del “procés” deriva, pues, del primer “tripartito” maragallano. Es, vale la pena no olvidarlo, un período aún no superado. Que hayan pasado siete años desde el objetivo de “independencia en el 2014”, que el “procés” dirigido por políticos de perfil cada vez más bajo (el día en que la historia redimensione lo ocurrido en la década anterior, la figura de Puigdemont aparecerá como la de un enano político casi microscópico) haya resultado un fiasco sin paliativos y que esté más que claro que el siglo XXI no va a ser el de los micronacionalismos, no impide el que los que lideraron el “procés”, se nieguen a reconocer públicamente lo que admiten en sus conversaciones personales: que la independencia de Cataluña es imposible y que, como máximo, sus partidarios pueden aspirar a un “federalismo español” y, a partir de ahí, ir subiendo el listón mediante pequeñas y simbólicas concesiones. Por eso, vale la pena no olvidarlo, ERC estará siempre junto al PSC. En otras palabras: diga lo que diga el candidato de turno del PSC, lo cierto es que, a la hora de la verdad -que no es antes de las votaciones, sino en el momento de formar gobierno- el PSC siempre se apoyará en ERC. Lo hizo el pobre Maragall y lo hará Salvador Illa, el ministro más quemado del gobierno.

España está en la cabeza de los países con más víctimas de Covid-19 por cada 100.000 habitantes. Según las encuestas, vamos los sextos en la clasificación, aunque otras sostienen que los terceros y, si nos atenemos al desfase entre los muertos oficiales y la diferencial con los muertos en 2019, somos, sin paliativos, los primeros. Parece, pues, arriesgado, e incluso, suicida colocar al ministro responsable de toda esta catástrofe como cabeza de lista. Sánchez es así: “¿Qué ministro ha salido más veces en televisión en los últimos meses? Illa. Pues bien, que Illa sea el candidato, es el más conocido…” Por una parte, era una forma de quitárselo de encima sin esperar a la patada para arriba de las elecciones europeos. Por otra, una apuesta que venía avalada por el propio PSC. Iceta, simplemente, no quería asumir el sabor de la derrota y ha optado por reservarse para mejor circunstancia promoviendo a otro para una posición muy expuesta.

No hay que olvidar tampoco la psicopatología de Sánchez, un ególatra como nunca antes se ha sentado nadie en La Moncloa, convencido de lo impecable y maravilloso de su gestión, un individuo pagado de sí mismo y adulado hasta el culto a la personalidad por su entorno. Alguien así es incapaz de ver lo que otros perciben: que Illa no es la mejor opción para el PSC, sino más bien una piedra atada a su cuello.

Pero no importa: al margen de los resultados y, excluyendo la combinación ERC+JxCat, la única que puede formarse es ERC+PSC (y quizás con Cataluña en Común, dependiendo del resultado de los anteriores). La única pregunta que cabe formularse es: ¿ERC ha pactado ya con Sánchez la presencia socialista en el futuro gobierno de la gencat a cambio del indulto a los presos? Respuesta: muy probablemente.

Quienes han percibido las maniobras inmediatamente son Puigdemont y su séquito. Saben que las diferencias que les separan de ERC son abismales y del peor carácter (resentimientos y odios personales entre sus direcciones). Roto el frente del “procés”, ERC va por su cuenta y optará por el “pragmatismo”: la única forma de liquidar el “procés” es volviendo al lugar en el que empezó todo con el “Pacto del Tinell” (aislar al PP), ahora se trata de aislar, no sólo al PP, sino a Vox, a JuntsxCat, es decir, a los que no quieren oír hablar de estatutos ni procesos, y a los que se empeñan en circular por senderos que han quedado atrás. ¿Cómo hacerlo? Resucitando la fórmula del “tripartito”, renovando el “pacto de las fuerzas progresistas”. Dependerá de las simetrías electorales que el “tripartido” se quede en “bipartito”, entre ERC y PSC, si con ello están en condiciones de gobernar. Todo sea para acaparar el poder unos años, lograr que JxCat se vaya disolviendo y los “puigdemoniados” se olviden de Waterloo y, mientras la derecha siga desunida, que pueda gobernar la “izquierda progresista”…

Ahora bien, un proyecto de este tipo, al que van encaminados ERC y el PSC, solamente puede salir bien si este último partido logra un resultado aceptable. Con Iceta, desde luego, lo más probable es que el PSC hubiera seguido conservando sus posiciones, arrancando algún voto procedente de Cs y poco más. La apuesta con Illa es mucho más arriesgada: resulta tan evidente que la crisis del Covid-19 se ha gestionado mal que parece difícil que haya un solo empleado o patrono del sector de la hostelería que le vote, o algún autónomo, o alguien que haya pasado estos últimos meses por un CAP. Si alguien quería protestar contra la gestión del gobierno Sánchez ante el Covid-19, no tiene nada más que negar su voto al PSC.

Mucho más fácil lo tiene ERC: a este partido le basta con repetir la monserga nacionalista, insistir en el indulto a los presos (indulto ya decidido, sino pactado, para después de las elecciones), eludir el espinoso tema del fracaso del “procés”, criticar la tocata y fuga de la camarilla de Waterloo, criticar el extremismo infantil de la CUP, para ganar entre 2 y 5 escaños y presentarse como el amo del gallinero. Lo que le falte para la mayoría absoluta, lo obtendrá, verosímilmente, de un PSC que estará lamiéndose las heridas o de Cataluña en Común, que, según las encuestas, se quedará cómo estaba o perderá algo.

Este es el análisis pre-electoral. Inútil decir que el resultado electoral será un test también para el gobierno Sánchez. Su situación es tan frágil, que un batacazo de su partener catalán, podría marcar el punto de inflexión del “sanchismo”. De ahí que la derrota del PSC sea imprescindible para

- denunciar la gestión del gobierno Sánchez ante el Covid-19.

- acortar la vida del gobierno Sánchez y su alianza con los restos de Podemos.

- liquidar a la sigla que estuvo, con Maragall, en el origen del “procés”.

De lo que no puede albergarse ninguna duda es que ERC gobernará y practicará una política muy parecida a las del sanchismo: más inmigración, más “memoria histórica”, más progresismo, más presión fiscal sobre los que cobran una nómina, más subsidios… Dicho de otra manera: el fracaso del “procés” y la imposibilidad de repetirlo hacen de ERC lo más parecido en Cataluña a lo que el PSOE es en el resto del Estado. ¿Y el PSC? A remolque de ERC.

 

lunes, 28 de septiembre de 2015

Diario de la Desesperanza (XVII)


Hoy, por un extraño fenómeno astronómico, la Tierra se sitúa entre la Luna y  el Sol, dando lugar al fenómeno que se conoce como "Luna de Sangre"... La luna aparece teñida de rojo especialmente a partir de las doce. Luna llena, grande, enorme, plena. Roja. De sangre... Tiene gracia que esto ocurra justo cuando se abren las urnas y cuando se conozcan los resultados de las elecciones catalanas. Todo puede ocurrir: habrá derrotados, pero no vencedores... en estas elecciones nadie nada. Lo soberanistas se enfrentarán a su Némesis: ¿queréis independencia? ¡ahí la tenéis! A partir de ahora el marrón es vuestro. ¿No habéis logrado la mayoría en votos? Vuestras elecciones plebiscitarias no han dado la razón a la otra parte. Prepararos para la debable: porque la segunda parte será el estallido de la coalición. ¿Que ganan los estatalistas? No, no ganarán. ¿y si ganaran? Pronto descubrirán que no tienen proyecto de Estado... No gana nadie. La "luna de sangre" parece premonitoria como nunca...
http://info-krisis.blogspot.com.es/2015/09/diario-de-la-desesperanza-xvii.html

domingo, 27 de septiembre de 2015

Cataluña: una tierra, dos identidades


Info|krisis.- El triunfalismo de Artur Mas cuando el recuento andaba por el 75% de los votos era lo que cabía esperar. La claca soberanista ha aplaudido a rabiar y todos los miembros de la candidatura han aguantado la sonrisa y se han esforzado en mostrarse optimistas y vencedores… Pero esa victoria no está tan clara: los resultados obtenidos por Junts pel Sí son inferiores a los que obtuvo hace cuatro años ERC + CiU (38 en 2012… 32 en 2015: 6 diputados perdidos que han ido a parar a CUP: 3 en 2012, 7 en 2015 y el resto de votos a UDC). El soberanismo oficialista no ha avanzado: ha retrocedido, se mire como se mire.

Si eran elecciones “plebiscitarias”, el plebiscito no ha ido bien para sus promotores

Tal como se esperaba, los independentistas han ganado en escaños pero han salido derrotados en votos. Después de cuatro años de obsesión soberanista y de presión continua en los medios de comunicación catalanes, Artur Mas no solamente no ha logrado avanzar, sino que ha retrocedido. Que él y si claca hayan optado por enmascarar la realidad ante su parroquia y presentar los resultados como una “victoria histórica” quizás logre emocionar a algún incauto soberanista de corazón blandengue, pero ni entre los analistas políticos, ni entre las cancillerías europeas, las consecuencias de estos resultados pueden enmascararse: el 47,5% de los votos han ido a parar a las dos candidaturas soberanistas; el 52% a las no soberanistas… a pesar de que los 72 escaños soberanistas les den mayoría parlamentaria.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Diario de la Desesperanza (XVI)


¿Tener fe en las elecciones? Nunca he creído que una campaña electoral pudiera servir para algo verdaderamente importante. Louis Ferdinand Celine decía de las elecciones: "Nunca voto, sé que la mayoría de la gente es idiota así que ya sé quien va a ganar". Los estoicos romanos lo decían con más sutileza: "Hagas lo que hagas, no te preocupes, te equivocarás". De lo bajo nunca puede salir lo alto, como de una cagarruta jamás se podrá reconstruir la tersura originaria de una manzana. Y el pensar que un 51% de violadores puede tener razón en algo sobre el 49% de gentes honestas, me revuelve las tripas. No es que no sea demócrata (todos los que me conocen saben que discuto con no importa quién sobre lo que haga falta). Lo que no soy es "parlamentarista" (parlamento = lugar donde se habla). Y lo que creo es que hoy hacen falta más proyectos, más imaginación, más decision y menos palabras. Las campañas electorales me molestan profundamente porque son sólo palabras. Triste y pobres palabras que se lleva el viento y que olvida pronto la memoria del elector. 

*     *     *

lunes, 14 de septiembre de 2015

Diario de la Desesperanza (VI)



NUEVA FASE DE LA CRISIS MUNDIAL A RITMO DE SAMBA. Desde hace medio año estamos entrando en una nueva fase de la crisis económica mundial iniciada en 2007: esta fase tiene un nombre desencadenante: BRASIL. Brasil lo tiene todo para ser una superpotencia regional (población, territorio, recursos, tecnología, mares y ríos navegables) ¿Qué le falta? EXTRAER CONCLUSIONES DE LA ANTERIOR FASE DE LA CRISIS. Especiamente de la forma que tuvo en EEUU (subprimes) y en España (burbuja de la construcción y del crédito). La banca española y la británica son las más expuestas en este momento: 7.585 millones de dólares. La cosa es todavía más importante porque desde 2008 la banca privada española trasladó su negocio a Iberoamérica para compensar pérdidas en la península y ausencia de beneficios. ¿PROBLEMA? QUE EN LA GLOBALIZACIÓN LAS CRISIS SON VIRALS Y SE EXTENDIENDEN DE UN PAÍS A OTRO COMO LA PÓLVORA.

Nadie sabe cómo van a ser los resultados electorales en Cataluña. Ni si va a ganar el soberanismo en escaños pero no en votos, ni si va a ocurrir al revés, ni si ocurrirá lo contrario... ni si habrá un empate técnico. En cualquier caso: habrá abstención, habrá voto ciego (poco meditado), habrá voto de protesta, voto útil, habrá error técnico y habrá despistados que no saben ni lo que votan, habrá voto en blanco y voto nulo... ¿Y CON ESTO QUIEREN LA INDEPENDENCIA? Parece increíble que una fotografía movida del electorado en un momento dado ¡sea la excusa suficiente para algunos como para justificar la independencia a despecho de cualquier otra consideración! Pero el soberanismo es así: inestabilidad política, repliegue económico, deslocalización al otro lado del Ebro... Claro está que el "estatalismo" anclado en su defensa numantina de la constitución tampoco da mucho más de sí, ni es lo que se decide "estimulante"... ¿Terceras vías? "federalismo asimétrico" socialista... o como no resolver ningún problema ycrear otros nuevos... ¿Algún consejo? Votar al menos cretino. A fin de cuentas en partidocracia es a lo máximo que se puede aspirar.