Querido nacionalista:
Te escribo cuando sin duda estás
asistiendo a la peor crisis de la opción política que defendías desde tus
tiempos de scout o desde que
estudiabas en las Escuelas Virtelia o eras compañero mío en los Escolapios. El
hecho de que hayamos pasado por algunos territorios comunes y que no te
considere fundamentalmente una mala persona, sino como máximo, un pobre
incauto, es lo que me anima a escribirte hoy.
Durante décadas, elección tras
elección has votado a CiU, has hecho oídos sordos a las pocas noticias que se
filtraban en Cataluña sobre la honestidad, moralidad y ética de quienes
dirigían ese partido y has decidido que un catalán “de seny” solamente podía
apoyar la opción que te parecía más razonable en tanto que defendía los
intereses de Cataluña, su forma de ser y su tradición. Y, bruscamente te
enteras de que la cúpula del partido al que entregabas tu confianza, te ha
traicionado. Más aún, empiezas a entrever, que te han utilizado, que una banda
de desaprensivos se ha envuelto en los colores de la bandera catalana y,
nuevamente, ha utilizado “el patriotismo
como trinchera de los bribones”.
