lunes, 15 de junio de 2026

¡ATENTA LA COMPAÑÍA! BALANCE DE LA ESTANCIA DEL PAPA (3 de 4): Cayucos y caridad cristiana, los silogismos falsos

El razonamiento pro-inmigracionista, sobre todo, es compartido mayoritariamente por gentes de no pertenecen al ámbito de la Iglesia Católica. Las bases del catolicismo son muy sensibles a las masacres de católicos y al hecho de que el islam llegado a Europa esté permanentemente a la ofensiva. La realidad, es que hay pocos pro-inmigracionistas en el seno de la Iglesia. Entonces ¿de donde surge este permanente apoyo vaticano a los inmigrantes?

Podemos intuir el razonamiento: se basa en cuatro falsedades asumidas a la ligera:

- Primera Falsedad: los inmigrantes son pobres

Desde el primer momento, todos los inmigrantes que han llegado a España “eran pobres”: todos llegaban con móviles de última generación, todos habían pagado, entre 3.000 y 6.000 euros para que las mafias los introdujeran en España. ¿Dónde está la pobreza cuando con ese dinero se podían iniciar pequeñas empresas en cualquier país africano?

- Segunda Falsedad: los inmigrantes no tienen donde ir

Tienen donde ir. Su marchan voluntariamente de su país: los refugiados son un número escaso en relación al total de inmigrantes. No elijen países de su entorno, sino países “ricos” en donde, los que han llegado antes, saben que existe “manga ancha” para acogerlos y predisposición para acceder a todas sus exigencias. ¿No sería mas “cristiano” que se quedaran en su país, para levantarlo en lugar de esperar vivir de paguitas en otro?

- Tercera Falsedad: cuando llegan a Europa no reciben ayuda suficiente

Desde el momento mismo en el que pisan tierra española, reciben toda la ayuda que precisan: sanitaria, alimentaria, ropa, teléfonos, alojamiento, asistencia y ayuda jurídica de todo tipo. El problema es que algunos africanos llegan relativamente engañados: creen que los gobiernos europeos tienen la obligación de darles “lo mismo” que tienen los europeos.

- Cuarta Falsedad: en tanto que pobres, merecen toda ayuda

Los pobres, efectivamente, merecen ayuda: pero no eternamente. La legislación norteamericana en estos es mucho más razonable que la europea: permiso de residencia durante un año con ayudas sociales a cambio de aprender el idioma y buscar un trabajo. Si al cabo de ese plazo no han hecho ni lo uno ni lo otro, retornados a sus países. En Europa estas ayudas son ad infinitum y al margen de que se hayan integrado o no.

Nada de todo esto ha sido tenido en cuenta por León XIV que solamente ha considerado a un tipo de inmigrante: el pobre de solemnidad, perseguido en su país que no puede ir a ningún sitio y que no se sabe por qué ha llegado a Europa. Pero estos rasgos son excepciones a la regla y no responden en absoluto a la inmigración real.

No resisto citar los dos casos que comentó el Papa en su visita al Proyecto Social CEDIA 24 horas, encomiable obra de Caritas. Allí dos inmigrantes leyeron saludos. Una era cubana, Niurka, que habló de sus dos hijos, Ares y Atenea; el otro era Khadry, un africano. La primera había llegado desde Cuba un año atrás, estando embarazada de sus mellizos, sin recursos y con una profunda angustia por el futuro. No quedó claro cómo el gobierno cubano la dejó salir, pero sus dos hijos, Ares y Atenea se bautizaron en el CEDIA 24 horas, nacieron en España y, por tanto, son españoles. El Pontífice mencionó su caso para recordar que la caridad no es una fría beneficencia burocrática, sino un encuentro humano directo de respeto y amor. Muy edificante, sino fuera porque “Ares” y “Atenea” son los nombres de los dioses de la guerra griegos que nacieron mellizos… ¿Es que no había en el santoral católico nombres de mellizos? Sin apurar, se me ocurren, por ejemplo: San Gervasio y San Protasio, San Cosme y San Damián, Santa Escolástica y San Benito de Nursia, San Crispin y Crispiniano… y, seguro que me dejo alguno. No parece ser “cultura católica” lo que destila el caso de Niurka.

El otro, que atiende al escueto nombre de Khadry, es un joven migrante senegalés que dio el segundo gran testimonio de la tarde ante el Papa León XIV en el centro CEDIA 24 horas. Su intervención fue uno de los momentos más emotivos del acto debido a sus lágrimas de agradecimiento y a un gesto muy simbólico que tuvo con el Pontífice. Khadry relató que llegó a España en el año 2020 (en plena pandemia de COVID-19) tras sobrevivir a una durísima travesía en patera de una semana cruzando el Océano Atlántico. Debido a la profunda emoción de tener al Papa enfrente, se bloqueó brevemente por los nervios y las lágrimas, teniendo que sacar un papel (su "chuleta") para poder continuar leyendo su discurso, lo que despertó una sonrisa afectuosa del Pontífice y los aplausos del público.

Todo esto es muy edificante y merece respeto. Pero la cuestión de la inmigración masiva no puede concluirse con los casos de la cubana y el senegalés. Estamos hablando de millones y millones de inmigrantes que, literalmente, nos están colonizando. Y no se trata de una colonización “superior”, sino más bien de un tipo de colonización que está distribuyendo, como una mancha de aceite, el salvajismo, el odio, el rencor aculado, la guerra social-étnico-religiosa y modelos de sociedad incompatibles con el modelo europeo. Salid a la calle y mirad la inmigración que está llegando masivamente. Comparad el panorama de vuestros barios con el que se daba hace 30 años y me diréis qué es lo que ha cambiado y si ese cambio ha ido a mejor o a peor…

El gran error del Papa es asociar el fenómeno de la pobreza al fenómeno migratorio. Y esto lleva a todo tipo de falsos silogismos:

- Premisa mayor: Todos los inmigrantes son pobres

- Premisa menor: es obligación de los católicos dar limosna a los pobres.

- Conclusión: es obligación de los católicos apoyar siempre a los inmigrantes.

Pero este razonamiento cojea en todas sus premisas: ni todos los pobres son inmigrantes, ni en el país de acogida atan los perros con longaniza. ¿Y qué me dice de los jóvenes que no pueden formar una familia y que, incluso trabajando, ni siquiera pueden comprarse un piso o deben dar el sueldo de uno para pagar el alquiler? ¿es que no hay familias de clase media que se han empobrecido, por muchos motivos, que merecen ayuda y que, dicho sea de paso, siempre han estado aquí, son como nosotros, sus antecedentes, padres, abuelos, han contribuido a mantener este país…?

León XIV, a lo largo de su viaje mencionó en once ocasiones al “Papa Francisco”, cuyo pontificado no puede decirse precisamente que fuera la “alegría de la huerta”, recibió ataques tanto de la derecha, como de la izquierda, con la diferencia de que la “derecha” estaba dentro de la Iglesia, y la “izquierda”, generalmente lo hacía desde fuera o desde la puerta de salida. Su documento Fiducia supplicans (2023) autorizó las bendiciones pastorales no ritualizadas a parejas del mismo sexo. Por no recordar que, mediante el documento Traditionis custodes (2021), Francisco limitó drásticamente la celebración de la misa según el rito antiguo (en latín). Si a esto unimos, cierta ambigüedad doctrinal, paletadas alternativas de cal y de arena, podemos concluir que el pontificado del Papa Francisco, no pasará precisamente a la historia por nada en especial. Evidentemente, la obligación del Papa que le sigue, no es reconocer las imperfecciones del que le precede, aunque esté obligado para demostrar la continuidad de la herencia de san Pedro.

Como buen argentino, el Papa Francisco citó una frase, casi psicoanalítica, que recuperó León XIV en su primer discurso: “Como nos ha enseñado el Papa Francisco, existe, en efecto, una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma”. Pero, el problema es que la Iglesia, en el tema de la inmigración y en el tema del islam, están operando una distancia entre la “idea” y la “realidad”, o, hablando más claramente: se están distanciando, a pasos agigantados, de la realidad, apoyándose en la “idea” (católica, esto es, “universalista”).

LO MEJOR DE LA VISITA: EL ENCUENTRO CON LOS JÓVENES

En mi modesta opinión, el mejor discurso del Papa fue durante la Vigilia de Oración con los jóvenes. Allí demostró sus dotes de evangelizador y supo hablar a los jóvenes presentes con palabras que calaron hondo en ellos. Mencionó a San Juan Crisóstomo, “pico de oro”, del que dijo que “tenía mucha valentía. No tenía miedo de hablar delante del Emperador, de decir cosas que eran a favor de la justicia y no sólo para complacer al otro. Era un hombre de palabra.”. Mencionó también a Santo Tomás de Villanueva, “obispo de los pobres”, en tiempos de Carlos V, cuando los pobres a los que mencionaba eran “nuestros pobres”.

Pero, creo que lo más valioso que dijo fue en torno al silencio:

Para reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio, ahí creo que es muy importante que cada uno de nosotros busque desarrollar la capacidad de estar en silencio. Muchas veces vamos con audífonos, vamos con la música, vamos con la distracción y no sabemos estar en silencio. Creo que muchas veces es precisamente en esta experiencia de silencio donde Dios puede hablarnos o donde podemos discernir la voz de Dios. Cuando buscamos el silencio, decidimos qué no escuchar y de qué ruidos no dejarnos distraer. Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas engañan nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por interés. En el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece. Aquí también quisiera subrayar la importancia de buscar la verdad, porque muchas voces, muchas cosas en las redes nos engañan y nos cuentan mentiras. ¡Buscad siempre la verdad!”.

El silencio nos enfrenta con nosotros mismos. Solo en silencio podemos meditar. En silencio es cómo aprendemos a relajarnos y como, sólo en silencio, es posible abrir una vía a la trascendencia. Oímos demasiado: “muchas veces las redes nos engañan y nos cuentan mentiras”. ¿Cómo no pensar en los tertulianos del “ente público”, entre los “programas desinformativos” de TVE?

Y, más adelante, añadió unas frases sobre la oración, al acabar las cuales dijo: “¡Buscad todos en vuestros corazones este fuego del amor de Dios!”, frase sobre la que deberíamos meditar en silencio, porque no se trata de un mero alarde retórico, sino probablemente de la idea con más contenido de los casi 150 folios de discursos y alocuciones que dio Leon XIV en su periplo español. Siguió un elogio al matrimonio y una exhortación para el comportamiento:

“Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los demás lo que querrían que los demás hicieran con ellas (…) ¡Vosotros podéis cambiar la historia! ¡Hacedlo con el amor!”

Bastante más discreto y evitando las grandes cuestiones fue la tarde en el Movistar Arena el domingo 7 de junio. El evento fue conducido por Carlos Franganillo y Lara Síscar, y reunió sobre el escenario a figuras tan diversas como Antonio Banderas, Sara Baras, Carolina Marín, Teresa Perales o Rozalén, que aportaron testimonios y reflexiones desde sus respectivas trayectorias. Además de la presidenta de la Comunidad de Madrid, se encontraban presentes algunos ministros del gobierno: Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda; el ministro de Economía, Carlos Cuerpo; la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen; y la ministra de Política Territorial y Memoria Democrática, Milagros Tolón, ninguno de los cuales se caracteriza por su acrisolada fe católica. A pesar de que el Papa se había declarado del Real Madrid, estuvo también presente el entrenador del Atlético, Pablo Simeone. Los 12.000 asistentes aplaudieron a rabiar todas las intervenciones. El leit-motiv del acto era “Tejer redes” que venía al pelo en estos tiempos de “redes” poco sólidas y que, en realidad, parecen telas de araña que nos atrapan. León XIV advirtió que las redes cristianas debían ser personales, duraderas, llenas contenido, en absoluto de “usar y tirar”.

Pero, sin duda, el momento más comprometido de su estancia en Madrid fue el encuentro con los miembros del Parlamento Español. Allí, mencionó a los grandes de la cultura española (Cervantes, Unamuno, Telesa de Ávila, la Universidad de Salamanca, Isabel y Fernando). Salió airoso… a cambio de ser el menos espontáneo de todos, no fuera que algún grupo parlamentario se sintiera ofendidito. Estoy seguro de que muchos grupos parlamentarios debieron apretar los dientes durante todo el discurso, esperando que en cualquier momento lanzara una puya contra la corrupción, la falta de apoyo popular del gobierno o la facilidad con que unos y otros mienten a destajo cada día. Un discurso olvidable como el parlamento en el que lo pronunció. Pero si algo hay que destacar de este discurso es, sin duda, la última frase:

“Que esta noble nación jamás pierda la memoria de sus raíces ni la audacia de mirar al futuro”...

Al día siguiente, ante la conferencia episcopal, volvió a hablar de “raíces”, pero en un sentido muy distinto: “una persona sola, sin raíces y sin recursos, es alguien que sufre terriblemente y que con gran dificultad puede establecer vínculos sólidos en el lugar adonde llega”. Era un mensaje dirigido a la inmigración. Y este mensaje plantea una duda: si el día anterior en el parlamente, había dicho que debíamos defender nuestras raíces, ¿cómo compatibilizar “nuestras raíces”, con las de los que llegan aquí “sin raíces”?. La contradicción indica los límites diplomáticos del viaje y de la prédica del heredero de la cátedra de San Pedro: dice el viejo refrán español que “no se puede estar en misa y repicando” y antes, la filosofía aristotélica había sentenciado que “A” y “no-A” son incompatibles. Y el amor a Dios, la caridad, no sirven para unificar contrarios en el mundo de lo contingente.

En el fondo, lo que se deja traslucir tras el discurso a la élite de los obispos es que no descuiden la evangelización de los inmigrantes… ¿para que no caigan en fabulaciones islámicas? ¿en manos de sectas destructivas y destructoras? Podría interpretarse así, aunque nos parece un punto de vista demasiado optimista. Lo cierto es que, durante los discursos del Papa en su visita a España, la palabra “raíces” se repitió en 16 ocasiones. Que las raíces son importantes, está claro, pero, lo que no está tan claro, sobre todo, a la vista de mensajes ecuménicos y universalistas, son los peligros que amenazan a esas “raíces” y que no hubiera estado de más enumerar y denunciar con voz alta y clara.