miércoles, 3 de junio de 2026

¡¡Atenta la compañía que viene el Papa!! (1 de 2) - ¿QUÉ VA A DECIR EL PAPA EN ESPAÑA?

Creo que a los Papas hay que darles un voto de confianza (al menos en un principio) y que sean sus declaraciones y encíclicas las que vayan definiendo su tarea pastoral. Era difícil que Leon XIV fuera “peor” para que su antecesor, pero también creímos que era imposible superar a Zapatero y ahí tienen a Sánchez, igualándolo, sino superándolo. Un mal líder puede entrañar el hundimiento de una opción concreta. Es difícil que el PSOE se recupere del zapatero-sanchismo y más parece que vaya a desaparecer, como ocurrió con el Partido Socialista Italiano. Pero en el caso del catolicismo, las cosas van en otro sentido.

Por el momento, el Papa Leon XIV va dando una de cal y otra de arena en sus declaraciones. Su encíclica Magnífica Humanitas me índice que tiene tendencia a meterse en “camisa de once varas”, callejones de difícil salida. Hay en el espíritu del documento cierta hostilidad hacia la Inteligencia Artificial en unos momentos en los que China y EEUU apuestan fuerte por estas herramientas que han llegado para quedarse (y que nadie lo dude). Solo la UE y, ahora el Papa, se han mostrado partidarios de regulaciones y más regulaciones. Es un mal territorio para establecer la doctrina oficial de la Iglesia en la materia y, sobre todo, un tema en el que entran consideraciones de todo tipo: el buen o mal uso de la IA no depende de la IA sino del sistema de valores en función del cual se aplique.

EL PÉNDULO RECUPERA SU POSICIÓN NORMAL

Se dice -y soy de los que no lo dudan, porque lo estoy viendo en mi entorno- que hay una “recristianización” de los jóvenes. Es una muy buena noticia. Pero, a diferencia de los años 60 y 70 esta “recristianización” se está haciendo “por la derecha”. De hecho, no es que los jóvenes se hayan “recristianizado”, sino que se han “derechizado” y uno de los rasgos propios de cualquier proceso de derechización en Occidente es asumir el catolicismo como valor.

 En los años del Concilio Vaticano II y en los 70, los jóvenes -puedo dar fe de ello porque estudiaba en aquel momento en un colegio de Escolapios y lo viví muy de cerca- los “jóvenes católicos” se estaban “izquierdizando”, seguramente por la influencia de sus profesores (la mayoría de padres escolapios que tenía como profesores, participaron en la “manifestación de sotanas” ante la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, terminaron afiliados al PSUC, ni uno solo continuó en la orden e, incluso, uno de ellos, “el pare Botey” acabó como Secretario General del PSUC (eso sí, cuando ya estaba casi extinto).  Hoy, la tendencia es justo la contrario. En primer lugar, las pocas vocaciones que entrar en los seminarios son de jóvenes “muy convencidos” de los valores católicos tradicionales y, por tanto, poco predispuestos a discursos sobre el “compromiso cristiano”, “curas obreros”: hay muchas más posibilidades que se conviertan en “curas trabucaires” que en émulos de Camilo Torres o de Helder Camara (que, por cierto, fue uno de los líderes del fascismo brasileño en su juventud para luego girar 180º).

Demos por hecho, pues, que los jóvenes se están “derechizando” y, por tanto, en gran medida, “cristianizando”. Y el jefe de la cristiandad es el Papa: León XIV… Así pues, todos estamos esperando qué dirá en el curso de su visita a España. De ello dependerá que esa “derechización” siga los parámetros de la Iglesia Católica, o más bien, se haga a sus espaldas. No olvidemos que dentro de la Iglesia existen “disidentes” que siguen considerándose católicos pero que desconfían de buena parte de las orientaciones vaticanas…

LA DUDA SOBRE LO QUE DIRA LEON XIV EN ESPAÑA

¿Qué se espera que diga el Papa en España? ¿Qué puede decir? Veamos…

El nacionalismo catalán, como siempre, ha empezado meando fuera del texto (y lamento no tener otra frase más amable para describir su actitud). Olvidando que solamente entre un 20 y un 25% de barceloneses (como máximo), habla catalán en su vida cotidiana, siguen sosteniendo que la lengua catalana es la propia de Cataluña. Y en esto tienen razón. El problema es que Cataluña forma parte del Estado Español y la lengua del Estado es el español… Si tenemos en cuenta que el Estado es superior a sus partes, habrá que concluir que el catalán es una opción lingüística que se sitúa por detrás de la “lengua de todos”, algo sobre lo que la gencat no quiere ni oír hablar.

Y este es el problema: que para Junts (y también para ERC, partido que, como es tradición, siempre ha mostrado posiciones anticristianas) el mensaje del Papa al consagrar la Torre de Jesús de la Sagrada Familia debe ser “en catalán”. Bueno… si son felices con eso, para qué vamos a discutir. A fin de cuentas, Junts se encamina hacia su holocausto final en el próximo ciclo electoral y no es de extrañar que aspire a prolongarlo lo más posible, pero todos, en Cataluña, saben que, ya sea en las próximas autonómicas, municipales o generales, Junts va a quedar muy, pero que muy mermada, por Aliança Catalana, a poco que este partido llegue unido a estos comicios. Pasemos a cosas más serias.

Hay dos elementos que el Papa Leon XIV no puede eludir:

  • La absoluta inmoralidad de un gobierno, corrupto, corruptor, tramposo y amoral, que se obstina en permanecer en el poder utilizando todo tipo de argumentos cizañeros y de mentiras enfermizas.
  • La absoluta y total degradación del orden público y de la seguridad ciudadana que se viene registrando en España y mucho más concretamente en Cataluña, generada por bolsas de inmigrantes masivas e inintegrables.

¿La paz mundial? ¿la guerra de Ucrania? ¿los derechos humanos en Palestina? ¿la fraternidad mundial? ¿el diálogo interreligioso con el Islam? ¿la Inteligencia Artificial?... Música celestial: todo esto son problemas de siempre ante los que un Papa no puede hacer gran cosa. Los problemas concretos que afectan al catolicismo español son otros y un Papa, digno de tal nombre, no puede dejarse arrastrar por la “corrección política”, la moda woke, los trending topic o los influencers de mediopelo.

No se trata de lo que a nosotros nos gustaría que dijera, sino lo que la sociedad española necesita oir para reforzar su fe y volver a tener confianza en el futuro...

  • Sería bueno que el Papa recordara que Europa es tierra cristiana y no musulmana.
  • Sería bueno que el Papa recordara la persecución de cristianos en varios países.
  • Sería bueno que el Papa recordara que esas persecuciones solamente son debidas a islamistas.
  • Sería bueno que el Papa recordara que el islam europeo es cada vez más agresivo.
  • Sería bueno que el Papa recordara que todas las políticas migratorias han constituido un fracaso.
  • Sería bueno que el Papa recordara que el “amor cristiano” no puede desembocar en la destrucción de las sociedades occidentales.
  • Sería bueno que el Papa recordara que los “yihadistas del islam” ya están en Europa.
  • Sería bueno, claro está, que el Papa recordara que la pureza de intenciones, la claridad en la gestión, la transparencia, la honestidad y la verdad, el trabajo bien hecho, son valores católicos, que deben de estar presentes en la vida pública (no, no hace falta que recuerde a la catedrático-cajera de las saunas gays, el hermanísimo que incluso falsificó, como su hermanazo psicopatón, títulos y doctorados, que Zapatero "el joyitas" o que todo el entorno del gobierno no pasa de ser una mafieta de baja estofa, o que un país no puede estar en manos de un gobierno a partes iguales formado por sumisos al number one y corruptos asociados al number one).
  • Sería bueno que el Papa recordara que inmigración y delincuencia, inmigración y descenso en la calidad de los servicios públicos, que inmigración y seguridad, que inmigración y violencia contra la mujer, que inmigración y aumento de la presión fiscal, están tan íntimamente unidos que solamente un idiota integral o un lobotomizado progre es capaz de negarlo…

Y, ya si me apura, sería bueno que el Papa recordara a Junts y a ERC, que hubiera preferido hablar en una lengua que fuera la mayoritaria que se habla en Barcelona, en lugar de la “lengua oficial de la gencat”. Y, de momento, no es el árabe sino el español... pero, apostamos que, de seguir así, cuando se inaugure el Pórtico de la Gloria de la Sagrada Familia, por entonces el árabe será mayoritario, de seguir así, y Barcelona será una ciudad con la sharia como ley oficial...

QUE HA DICHO EL PAPA HASTA AHORA SOBRE TODO ESTO

Vamos a ver qué es lo que ha dicho León XIV, hasta ahora, sobre la inmigración masiva.

En la materia hay cierta ambigüedad, justo en un momento, en el que el tiempo de las dudas ha quedado muy atrás. Es más bien hoy, el tiempo de las “afirmaciones absolutas y de las verdades soberanas” (que debía uno de los innombrables). Pregunto a la IA y la IA me responde: “El papa León XIV defiende el derecho de los Estados a regular sus fronteras y controlar el orden migratorio, pero exige con absoluta firmeza que se garantice siempre un trato humanitario y el respeto a la dignidad inherente de los migrantes”. Lo dicho: una de cal y otra de arena. Empate a iguales… Claro está que la cosa quedaría mucho más clara si el Papa hubiera añadido -está a tiempo de hacerlo- un estrambote final: aludiendo al respeto que deben tener los inmigrantes a la cultura que los recibe. Lo que implica, hablando en plata, que si esa contrapartida no se respeta: “a la puta strassen” que dicen los alemanes.

Cuando el Papa volvió de su gira africana, enfatizó que los inmigrantes son seres humanos y que “hay que tratarlos como seres humanos, no como animales ni “peor que a las mascotas de casa”… Y este es otro problema porque a las “mascotas de casa” se las trata a cuerpo de rey. También aquí haría falta hacer una precisión: “los inmigrantes deben comportarse como seres humanos, no exigir más de lo que merezcan, hacer lo que parece que han venido a hacer, trabajar, y no pedir más que los ciudadanos autóctonos que han construido sus países a lo largo de generaciones”.

Por supuesto, el Papa condena todo tipo de “discriminación” y -me dice la IA- que “Ha instado reiteradamente a la comunidad internacional a combatir la indiferencia colectiva, pidiendo (textualmente) ‘mirar a la cara a aquellos que llegan desde tierras lejanas y sufrientes’ para acogerlos sin estigmas ni odio”. Todo esto parece muy razonable y, por tanto, católico… pero ambiguo, porque haría falta haber aprovechado la “gira africana” para pedir que cesaran las masacres de ciudadanos blancos en Sudáfrica o las violencias contra católicos en el continente. El Papa, vale la pena recordarlo, no es un “diplomático”, es un “líder espiritual” y esa función hace de él un personaje que debe de respetar y defender la Verdad con mayúsculas. Y eso, muy a menudo, supone enfrentarse a la “corrección política”. En África casi nada va bien. Y, por otra parte, si África es el “continente negro”, lo que nadie duda, ¿no sería bueno recordar que Europa es el “continente de la raza blanca”?

El Papa ha aclarado explícitamente que “nadie dijo que se deba tener fronteras abiertas. No es cierto: la izquierda, desde hace décadas viene sosteniendo que “no pueden ponerse puertas al campo”, “que ningún ser humano es ilegal”, cuando no se muestra a favor de las fronteras abiertas de par en par, “derecho humano” reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos (en realidad, le declaración no menciona explícitamente a la inmigración, pero reconoce, en su artículo 13, “el derecho de toda persona a salir de su país, a buscar asilo frente a la persecución y a regresar a su propia patria”, lo que es interpretado por la progresía como el “puertas abiertas obligatorio”).

Como otra muestra de “una más de cal y otra más de arena”, es cierto que el Papa, admite que una “entrada desordenada” puede provocar desajustes sociales en los países de destino, pero recalca que la saturación de un Estado no justifica el maltrato hacia quien ya ha llegado a la frontera… Entonces, ¿cómo se ataja el problema? ¿con paños calientes? ¿sustituyendo las concertinas por paños de seda? ¿cómo se acaba con la delincuencia y la violencia? No, don Robert Francis Prevost, conocido en la cristiandad como León XIV: en España, no solamente, no hay maltrato a la llegada de un inmigrante a España, sino que se le trata con el mismo cuidado que a un recién nacido: nunca ninguna autoridad le exige nada, así que poco a poco va creyendo que se lo merecen todo (en Ia Inglaterra de ese cadáver político que es Starmer, se ha autorizado a los sijs a que luzcan en la calle y a diario sus famosos puñales…), sin preguntarse de dónde sale todo ese dinero que reciben en concepto de pagas no contributivas.

Por tanto, cuando el Papa habla de IA omite lo esencial (y vale la pena recordar lo que es…): la Naturaleza es sabia… a medida que aparecen nuevas herramientas que suplen a los humanos, va disminuyendo la tasa de natalidad. Y allí donde esas herramientas están mas extendidas es donde los ciudadanos tienen menos hijos: la IA resta mano de obra… por tanto, cuantos menos seamos, mejor. Entonces, ¿para que aceptar una inmigración en países como España, de muy baja natalidad y nulo valor añadido y donde, dentro de poco, las actividades más elementales las realizarán máquinas, robots humanoides, los trabajos de campo desaparecerán o poco menos, la construcción será modular y el albañil que hemos conocido terminará desapareciendo?…

A pesar de desdecir el bíblico “crecer y multiplicaros”, la realidad del mundo moderno se impone: cada vez menos, hacen más… Por ello, los Estados, desde el punto de vista católico, deberían de aceptar sólo refugiados políticos y a condición del compromiso de regresar a sus países de origen en el momento en el que hayan desaparecido la situación que los lanzó al exilio y, siempre, a condición de asimilarse e integrarse, durante su estancia en la Nación que les ha recibido. Esa es una postura “católica”, y cuanto más clara sea, más “universal” será. Por eso decía que, abordando el tema de la IA como objeto de su primera encíclica, el Papa no ha estado muy oportuno.

Va a ser en las Islas Canarias donde el Papa deberá a hablar necesariamente de inmigración. Canarias es hoy la “parada y fonda” previa a la llegada de la inmigración africana a Europa: una verdadera invasión en la que está presente la barbarie, el salvajismo, la ausencia completa de formación humana, social y cultural… procedente de países que son independientes desde hace 50, 60 y 70 años. No son refugiados políticos: son aspirantes a “paguitas”. Nada más… ¿Tendrá el valor de recordarlo el Papa, u optará por la “corrección política” o el equilibrio diplomático de alternar cal con arena?

Esta ambigüedad calculada no es propia de un discurso racional en este primer tercio del siglo XXI. La primera exhortación apostólica del papa León XIV se titula Dilexi te (Te he amado) está y está dedicada al amor hacia los “pobres”… Y no es una mala exhortación, a condición de no confundir “pobres” con “inmigración”. A pesar de que en la exhortación se diga que la opción preferencial por los más débiles no es una simple actividad de asistencia social o una oficina burocrática, sino una exigencia teológica fundamental de la fe cristiana, hay que decir en voz mucho más alta que entre nuestra gente también hay pobres, que hay movimientos sociales que están empobreciendo a Estados enteros y a grupos sociales literalmente extorsionados por sus administraciones para dar “paguitas” a recién llegados que esperan recibirlas por el resto de sus días sin dar nada a cambio.

Mucho más razonable es la exhortación papal cuando señala que las carencias del ser humano actual no son solo materiales, sino también morales, espirituales, culturales y sociales. Y este es el problema porque, acto seguido el Papa insiste en que la Iglesia no debe simplemente “llevar a Dios a los pobres”, sino salir a las periferias para “encontrar a Dios entre ellos”... sin advertir que es mucho más probable que te encuentres a un yihadista o simplemente a un delincuente machete en mano que a un “pobre”.

De hecho, desde que llegan, los “pobres” lo hacen con un móvil de última o penúltima generación y las amplias franjas de la inmigración que se dedican a la delincuencia, viven mucho mejor que un honesto funcionario europeo de clase media. Un mantero africano, que recibe mensualmente su paguita, recibe ayuda del ayuntamiento de turno, no paga medicinas, no cotiza a la seguridad social y, de paso, de saca unos cientos de euros al mes vendiendo mercancía falsificada sin que le ocurra absolutamente nada, puede vivir mucho mejor que una familia europea.

La “exhortación” termina con un llamamiento a los fieles para realizar actos concretos de caridad, enfatizando de manera explícita la urgencia de educar a los marginados y “acoger dignamente a los inmigrantes”… ¿en spas y en hoteles de primera línea de playa, como se está haciendo? ¿qué más quieren? ¿Y sus deberes? Sí ¡QUEREMOS OIR BIEN ALTO, CUÁLES SOIN LOS DEBERES DE LOS INMIGRANTES QUE LLEGAN Y A LOS QUE SE LES AYUDA Y SE LES TRATA A CUERPO DE REY, CON GENEROSIDAD Y DE MANERA PREFERENCIAL!

Así que, para la próxima “exhortación apostólica”, sería bueno que el Papa definiera exactamente qué es lo que entiende por “pobreza” y a qué se refiere: por que alternar retórica sobre la “pobreza moral” con alegatos a favor de la “pobreza material”, no es resolver la cuestión que importa: Europa no puede hacerse cargo de la pobreza africana: LOS AFRICANOS HAN QUERIDO SER INDEPENDIENTES, LO SON DESDE HACE DÉCADAS: ¡¡QUE PIDAN AYUDA A SUS ESTADOS, en lugar de irse, Y SUS "ÉLITES" LES EXPLIQUEN QUE HAN HECHO DURANTE 40, 50, 60 Y HASTA 70 AÑOS CON TODA LA AYUDA QUE LES HAN ENVIADO LAS ANTIGUAS METRÓPOLIS COLONIALES!!