domingo, 31 de mayo de 2026

DOCTRINARIOS DE LA REVOLUCIÓN ALEMANA (1918-1938) – Edmond Vermeil

El título original francés, Les Doctrinaires de la Révolution allemande (19181938), fue publicado por Fernand Sorlot en París en 1938, en un volumen de 391 páginas. El año es decisivo: el libro vio la luz en el momento de apogeo del III Reich (tras la anexión de Austria y el desmembramiento de Checoslovaquia acordado por las cuatro potencias europeas reunidas en Múnich) y a las puertas de la Segunda Guerra Mundial. Vermeil no se limitó a describir el nazismo como un fenómeno político o militar; su ambición era mucho más profunda: rastrear los orígenes intelectuales y espirituales de aquella «revolución» que había llevado a Hitler al poder y que amenazaba con sumir a Europa en una catástrofe.

En la primera parte, Vermeil examina a un conjunto de pensadores y escritores que, en su opinión, prepararon el camino ideológico del nacionalsocialismo. Entre ellos figuran el filósofo Oswald Spengler, autor de La decadencia de Occidente, que con su culto al cesarismo y su veneración por el poder brindó al nazismo una justificación histórica; el economista y escritor Walther Rathenau, que había denunciado la mecanización de la vida moderna y reclamado una espiritualidad germánica; el conde Hermann Keyserling, con su «humanismo integral» que pretendía reconciliar Oriente y Occidente bajo el liderazgo de una élite; y el novelista Thomas Mann, cuyas reflexiones sobre la regeneración cultural de Alemania fueron reinterpretadas por los círculos nacionalistas. Vermeil muestra cómo todos ellos, cada uno a su manera, contribuyeron a forjar un clima de rechazo a la civilización occidental (racionalista, democrática y liberal) y a promover un modelo alternativo basado en la comunidad de sangre (Volksgemeinschaft) y en el liderazgo fuerte. En la segunda parte del libro analiza al Grupo Die Tat poniendo especial énfasis en su realismo, especialmente en materia de política exterior. A pesar de que Vermeil no toca el ámbito de la “revolución conservadora”, ni de los “jóvenes conservadores”, Die Tat formaba parte de este círculo y en las columnas de su revista se sintetizaba lo mejor de esta corriente multiforme.

La tercera parte del libro se adentra en los «doctrinarios de la revolución concreta»: es decir, los teóricos orgánicos del nazismo en la década de 1920 y 1930. Vermeil analiza, el pensamiento de Alfred Rosenberg y de su obra El mito del siglo XX, Walter Darré (ideólogo de la política agraria del III Reich), Gottfried Feder (creador del primer programa económico del NSDAP), Robert Ley (responsable del Frente Alemán del Trabajo) y al propio Adolf Hitler a través, exclusivamente de Mein Kampf. Vermeil se esfuerza por distinguir entre las distintas corrientes internas del nazismo —a veces enfrentadas entre sí— y por subrayar la profunda continuidad que existe entre los planteamientos del primer grupo (los «profetas») y los del tercero (los «realizadores»).

Como conclusión, Vermeil sostiene que el nazismo no como algo circunstancial, sino como la culminación de tendencias seculares del pensamiento alemán: la rebelión contra la razón, la exaltación de la voluntad de poder, el deseo de romper  el «marco estrecho de la realidad» para entregarse a «un sueño ilimitado de potencia». En esa línea, el germanista francés define el nazismo como «una mezcla de misticismo y de aplicación integral de la técnica y de la disciplina prusiana», una fórmula que ha hecho fortuna en la historiografía posterior.

La tesis vertebral de la obra es que el nacionalsocialismo no surgió de la nada, sino que hunde sus raíces en la historia intelectual alemana del siglo XIX y principios del XX. Vermeil, en efecto, rastrea una genealogía que va desde la Reforma luterana (con su principio de obediencia absoluta a los príncipes) hasta el romanticismo y el pangermanismo bismarckiano. En este sentido, su análisis anticipa en varios años el debate historiográfico sobre el Sonderweg (la Doctrinarios de la Revolución Alemana «vía especial» alemana) y sobre las conexiones entre el nazismo y la tradición prusiana.

* * *

Para el lector de hoy, Doctrinarios de la Revolución Alemana posee al menos tres valores incontestables. En primer lugar, es un testimonio de primera mano escrito antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, cuando la naturaleza exacta del nazismo era todavía objeto de debate en Francia. Leer a Vermeil es asomarse al mundo del otro lado del Rihn, al que pretende describir, con una mentalidad racionalista y positivista; un “vencedor” que presenta el pensamiento de los “vencidos”, como si ambos tuvieran el mismo estado de ánimo. Esta es la principal crítica que puede hacerse a la obra de Vermeil. Solo atiende a las razones francesas e ignora (y ridiculiza en algunos puntos) las aspiraciones alemanas a su propia seguridad. Por el momento en el que se lanzó la obra, hay que suponer a Vermeil extremadamente preocupado por el resultado de la Conferencia de Múnich y el desmembramiento de Checoslovaquia, país artificial y verdadera creación de la política francesa de cerco a Alemania.

La parte más positiva de esta obra es que se trata de una “caja de herramientas conceptuales” sobre la ideología de la “Revolución Conservadora”, útil para analizar no solo los contenidos de la doctrina nacionalsocialista, sino también otras variantes del nacionalista y del autoritarismo contemporáneo. Ahora bien, el gran error de Vermeil es limitarse, especialmente en el caso de los doctrinarios nacionalsocialistas, a deducir su ideología de libros como Mi Lucha o El mito del siglo XX, escritos mucho antes de que el NSDAP llegara al poder. Al hacerlo, el 30 de enero de 1933, Hitler se vio obligado a adaptar los conceptos que había expuesto a la “realpolitik”. En otras palabras: el Hitler, Führer y canciller del Reich, no es el Hitler que diez años antes escribiera Mi Lucha. Hitler renunció a algunos aspectos que habia expuesto en su obra y así lo reconoció ante un conocido periodista francés, rogándole que se centrara en lo que estaba haciendo en esos momentos y no en lo que había escrito diez años antes.

Cuando Vermeil escribe esta obra, han pasado cinco años desde la llegada de Hitler al poder y se mostraba como un pragmático y, por tanto, renunció a aplicar algunos puntos del programa de 1920 en sus años de gobierno. Realizó, en primer lugar, una “revolución social” (integración de los millones de parados, obras sociales para ganarse a las clases trabajadoras y dignificarlas) que abarcó desde 1933 hasta 1936 y, a partir de ese momento, recuperada la economía, con el país en marcha, abordó la segunda parte de su programa, la “revolución nacional” (incorporación de todos los territorios amputados por el Tratado de Versalles, realización del viejo sueño pendiente desde la época bismarckiana de integración de Austria en la Gran Alemania), todo lo cual hizo que en el momento en el que Vermeil escribía estas líneas, hubiera nacido un Estado nuevo en la Mitteleuropa, provisto de 100 millones de seres humanos, galvanizados por el régimen nacionalsocialista y una economía productiva que hacía gravitar, junto con el Eje con Italia, la economía europea en torno a Berlín. Cinco años más y Europa habría sido “alemana”, no por una guerra de destrucción masiva, sino por los logros económicos y los intercambios comerciales. Era algo que el mundo anglosajón no podía permitirse. Por eso estalló la Segunda Guerra Mundial.

Podemos calificar esta obra de Vermeil como un estudio de la doctrina del nacionalismo alemán de las entreguerras y de su origen. Y en este sentido, es un estudio brillante que nos proporciona, sobre todo, claves conceptuales. Pero Vermeil se detiene ahí y renuncia a captar los problemas de fondo de la política francesa, alemana y europea de la época. Si hemos decidido traducir y publicar este libro es porque entre los títulos de nuestra iniciativa editorial existen otros dos complementarios a este: Los responsables de la Segunda Guerra Mundial de Paul Rassinier y 1939 de Michele Rallo, que recomendamos paralelamente a esta obra. Así mismo, la obra de Armin Mohler sobre La Revolución Conservadora y la de Pierre Faye con su libro Los lenguajes totalitarios, pueden ser considerados como complementos indispensables para la comprensión de la “ideología alemana” de las entreguerras.

Finalmente, nos gustaría explicar cómo tuvimos conocimiento de esta obra. En 1983, al retornar del exilio, José Manuel Infiesta (q.e.p.d.), entonces miembro del Círculo Español de Amigos de Europa, estaba impulsando la publicación de una obra colectiva que, finalmente se editó con el título de La cultura de la obra Europa (que luego ha sido objeto de varias reediciones). Entre los autores que me tocó presentar se encontraba Moeller van den Bruck de quien apenas tenía una vaguísima idea. Fue precisamente Jorge Mota (q.e.p.d.), entonces presidente de CEDADE, el que me prestó la obra de Vermeil y de allí extraje lo esencial sobre Moeller. Desde entonces conservé una especial simpatía por esta obra que ahora ofrezco a la consideración de los lectores y amigos.

 

Contenido

Nota Introductoria

Doctrinarios de la Revolución Alemana

PRÓLOGO

INTRODUCCIÓN - Particularismo tenaz y exaltación nacional

LIBRO PRIMERO
PROFETAS DE LA POSGUERRA

CAPÍTULO PRIMERO - Los apóstoles del Renacimiento espiritual

I. — HACIA UN NUEVO HUMANISMO

II. — EL PROBLEMA EUROPEO

III. — La misión de Alemania

CAPÍTULO SEGUNDO - La obra de Oswald Spengler

I. — EL MÉTODO EN LA HISTORIA

II. — ELEMENTOS DE UNA SOCIOLOGÍA

III. — LAS GRANDES CULTURAS

IV. — EL MUNDO EUROPEO

V. — PRUSIA—ALEMANIA

LIBRO SEGUNDO
EN BUSCA DE UN NUEVO ORDEN

CAPÍTULO TERCERO - Moeller van den Bruck

I. — LOS ORÍGENES

II. — MIRADAS HACIA ORIENTE Y OCCIDENTE

III. — EL PRIMER Y EL SEGUNDO REICH

IV. — El Tercer Reich

CAPÍTULO CUARTO - Víspera de la Revolución - El grupo «Die Tat

I. — LAS OPINIONES DE E. ROSENSTOCK SOBRE LAS REVOLUCIONES EUROPEAS

II. — LA NUEVA POLÍTICA INTERNA DEL REICH

III. — HACIA UNA NUEVA POLÍTICA EUROPEA

LIBRO TERCERO
EL NACIONALSOCIALISMO

CAPÍTULO QUINTO - Hitler y Rosenberg

I. — CONSIDERACIONES PRELIMINARES

II. — CONTRA LAS INTERNACIONALES

III. — LA ALEMANIA DEL PASADO

IV. — RACISMO Y BIOLOGÍA AUTORITARIA

V. — EL RÉGIMEN INTERNO DEL TERCER REICH

VI. — LA NUEVA POLÍTICA EXTERIOR

CAPÍTULO SEXTO - Algunos doctrinarios nacionalsocialistas

I. — HANS F. K. GUNTHER Y EL NORDISMO

II. — ROBERT LEY Y EL PROBLEMA SOCIAL

III. — GOTTFRIED FEDER O LOS ORÍGENES DEL SISTEMA ECONÓMICO NAZI

IV. — WALTER DARRE Y EL PROBLEMA AGRARIO

V. — GÖBBELS Y LA PROPAGANDA DEL REICH

CONCLUSIÓN

 

CARACTERÍSTICAS

Tamaño: 15 x 23 cm

Páginas: 562

Impreso en papel blanco de 80 grs.

Encuadernado en rústica.

Portada en cuatricomía

Precio de Venta al público: 33,28

Pedidos: DOCTRINARIOS DE LA REVOLUCION ALEMANA (1918-1938)

Contacto: eminves@gmail.com