martes, 6 de enero de 2026

2025-2040: LA MUTACIÓN DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL HA COMENZADO EN VENEZUELA (1). La perspectiva internacional

Venezuela es uno de los grandes países del hemisferio Sur. Hasta ahora, desde 1999 hasta 2025 nunca hemos hablado de Venezuela en Info-Krisis. Inicialmente, nos sentimos inclinados a apoyar a Hugo Chávez y su intención de romper el duopolio de los dos grandes partidos que gobernaron el país desde 1958 (los socialdemócratas de Acción Democrática) y los democristianos del COPEI). Esto generaba paralelismos con España y nos animaba examinar el proceso bolivariano con atención y prudencia. Sin embargo, a poco de llegar Chávez al poder, se hizo evidente que la esperanza que representaba se apoyaba solamente en partidos de izquierda y de extrema-izquierda.

Con el tiempo, España se llenó de emigrados políticos venezolanos. Más y más. Mientras, el régimen afianzaba sus lazos con Cuba. Cuando se produjo la sustitución de Chávez por Maduro, ya era muy evidente la deriva que estaba tomando Venezuela y que los hechos posteriores han ido confirmando: corruptelas, financiación de opciones de izquierda radical, elecciones trucadas, aumento del narcotráfico en el país, y, en lo que se refiere a España, colaboración cada vez más estrecha, tanto con la banda de desaprensivos-gansteriles que hoy gestiona el poder sanchista, como con la otra banda de desaprensivos-finolis, capitaneados por Zapatero.

Sin embargo, los sucesos que han llevado al secuestro de Nicolás Maduro y a la actual situación del régimen y de la oposición, nos obligan casi necesariamente a hablar sobre Venezuela. A estas alturas, se ha dicho todo lo que podía decirse sobre la cuestión, pero creemos que no estará de más formular una serie de preguntas y unas respuestas breves con las que resumiremos la cuestión y estaremos en condiciones de proporcionar a nuestros lectores una visión global del conflicto y del reordenamiento del orden internacional que se está produciendo.


1. ¿CUÁLES SON LAS LÍNEAS MAESTRAS DE LA POLITICA EXTERIOR USA?

Al cabo de un año, ya estamos en condiciones de entender las líneas maestras de la política exterior norteamericana impuesta por Donald Trump y que se basa en los siguientes postulados:

- Reconocimiento de que hay tres polos de poder mundial que poseen territorio, población, recursos y tecnología suficientes para seguir siendo grandes potencias en el siglo XXI: China, Rusia y EEUU. El tiempo del “unilateralismo” norteamericano ha concluido y, a partir de ahora, EEUU reconoce la existencia de tres “superpotencias regionales”.

- Reconocimiento de que la “globalización” favorece solamente a China y, por tanto, no hay que facilitar su implantación en otras partes del globo y, mucho menos, en los EEUU. Es el “America First”, tan repetido en la campaña electoral y su política arancelaria.

- Reconocimiento de que una guerra entre las tres superpotencias supondría el fin de la humanidad y, por tanto, necesidad de un reparto del mundo en “zonas de influencia”.

- Reconocimiento de la necesidad de extinguir los focos de tensión internacionales, especialmente los que afecten a los intereses de las tres grandes potencias, como garantía de una convivencia pacífica: cada superpotencia tiene sus intereses regionales y estos deben prevalecer.

2. ¿CUÁLES SON LAS “ÁREAS DE INFLUENCIA” 

DE CADA SUPERPOTENCIA?

- El área de influencia de China es el Sudeste Asiático.

- El área de influencia de Rusia son los territorios de la antigua URSS.

- El área de influencia de EEUU es el “hemisferio occidental” (eufemismo para aludir a América) desde Groenlandia y Canadá hasta la Tierra de Fuego.

Puestas así las cosas, parece muy claro que la intervención de los EEUU en Venezuela abre el camino para otras intervenciones que, sin duda, se producirán en los próximos meses:

- El ataque contra la Venezuela “bolivariana” deja prever que EEUU tolerará gobiernos de izquierdas o de derechas, mientras los intereses económicos y geoestratégicos de los EEUU no sean puestos en peligro. El ataque es, sobre todo, un aviso para la Colombia de Gustavo Petro y la Cuba poscastrista.

- El actual “proceso de paz” que se está intentando acabar con el conflicto ucraniano solamente puede terminar con la “neutralización” de Ucrania y la pérdida de las zonas reivindicadas (y, hoy ocupadas) por Moscú. Haga lo que haga la UE, el destino de Ucrania está sellado desde el inicio de los combates en 2014.

- Nunca como ahora, la República Popular China está tan cerca de resolver el contencioso con los hermanos separados de Taiwán para controlar el sudeste asiático.

3. ¿QUÉ ZONAS DEL PLANETA QUEDAN FUERA DE ESTA DISTRIBUCIÓN?

- La Unión Europea, que todavía se autoconsidera “protegida” por la OTAN y, por los EEUU, en estos momentos tiene muy poco interés para el Departamento de Estado. En Washington son conscientes de la debilidad de la UE, de que la colonización de Europa Occidental por africanos y árabes, especialmente, genera un negro futuro y que, entre 4 y 8 años, Europa está gobernada por partidos populistas, o bien se sumirá en una guerra civil racial, religiosa y social. A los EEUU no le interesa seguir apoyando a una UE que insista en políticos suicidas que lastran esa alianza. Colonizada en lo económico por China y progresivamente africanizada y arabizada, los gobiernos europeos no se han dado cuenta todavía de que el temido “decoupling” (desenganche de los EEUU de la “defensa occidental”) ya se ha producido.

- Países como Canadá, Australia, India, Pakistán, carecen en estos momentos de una línea clara en política exterior. Canadá (que entra dentro del concepto de “hemisferio occidental”) y Australia, en el fondo, son prolongaciones de Europa con problemas muy parecidos. En cuando al conflicto indo-pakistaní inhabilita a ambos países para jugar un papel internacional decisivo en las próximas décadas.

- África negra sigue siendo la zona más atrasada, corrupta y primitiva del planeta, a la que resulta inútil ayudar a la vista de que en los 60-70 años de independencia, la “ayuda al desarrollo” enviada termina inevitablemente en bolsillos particulares. La política actual de las grandes potencias en África es explotar sus riquezas naturales y desentenderse de cualquier pretensión “desarrollista”, inviable en el estercolero africano.

- El Magreb y el mundo árabe son ajenos a las tres grandes superpotencias: ninguna de las tres aprecia ni considera al islam como integrable y las tres coinciden en desconfiar de las ideas político-religiosas de esta religión. A esto se une el que tres potencias de tamaño medio se disputan la hegemonía en el mundo islámico (Turquía, Irán y Arabia Saudí). La actitud de las grandes potencias dependerá de la orientación en política exterior que adopten cada una de estas potencias de tamaño medio. Serán ellas las que tendrán que decidir a cuál de las tres superpotencias apoyarán o que cuotas de poder económico cederán a cada una de ellas.

Solo el tiempo dirá si en alguna de estas zonas se erigen nuevas potencias regionales capaces de ejercer el liderazgo en estas zonas o de recuperar, como es el caso de la UE, el prestigio y el terreno perdido desde 1945.

4. ¿QUÉ PAPEL TIENEN LAS INSTITUCIONES INTERNACIONALES 

EN EL “NUEVO ORDEN MUNDIAL”?

Tanto la ONU como sus agencias asociadas han ido cosechando fracaso tras fracaso en los últimos 20 años. En la actualidad se encuentran en una situación muy similar a la que se encontraba su precedente, la Sociedad de Naciones, tras la invasión de Etiopía por parte de Italia: ha demostrado su absoluta incapacidad para resolver problemas realmente existentes y su extrema habilidad para generar problemas: no hay que olvidar que la “crisis COVID” vino avalada por la Organización Mundial de la Salud y que, de esa institución, partieron todas las medidas absurdas para contener la pandemia, de las que la vacunación fue, sin duda, la más aventurera y poco meditada, eso sí, para mayor gloria del sector farmacéutico mundial.

Por su parte, la ONU, que debía salvaguardar la “paz mundial” no ha resuelto ni un solo conflicto en décadas y, sin embargo, ha perdido el tiempo lanzando iniciativas “ideológicas” más que cuestionables: Agenda 2030, matriz del wokismo y de todos los estupefacientes “progresistas” hoy en distribución, antes los Objetivos del Milenio, incluso la muy zapateriana Alianza de Civilizaciones, sigue teniendo una existencia larvada en el edificio de las Naciones Unidas y, por supuesto, la “ideología del cambio climático”, hasta no hace mucho eran incuestionables y dogmas seguidos por todos los gobiernos. Hoy, han pasado a ser símbolos del fracaso de unos organismos internacionales caídos en manos de alucinados, elementos sectarios, negociantes de pocos escrúpulos y ONGs de pobres espabilados.

Los organismos internacionales creados en 1945, siguen existiendo, pero están cada vez más desprestigiados e inoperantes. Solamente algunos “progresistas” europeos y lo que queda de la socialdemocracia, siguen albergando algún respeto hacia ellos.