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sábado, 9 de febrero de 2019

365 QUEJÍOS (267) – LAS OPCIONES DE SÁNCHEZ ANTE LA CRISIS DEL PSOE


La gran broma del mes de enero fue plantear que, si se convocaran elecciones, Sánchez las ganaría. Que ese y todos, absolutamente todos los sondeos anteriores realizados sobre intención de voto, resultan manipulados por el chef del CIS, es algo que no vale la pena ni mentar. Que el CIS es uno de esos organismos procedentes del franquismo (se creó en 1963) que deberían hoy ser “controlados” y seguidos por comisiones de sociólogos y juristas, es casi obligado porque se trata de una institución oficial adscrita al Ministerio de la Presidencia. Si en otras oficinas la corrupción se basa en comisiones a repartir, en el CIS la corrupción consiste simplemente en pasar por cocina los datos obtenidos y reelaborarlos para que beneficien al inquilino de turno en Moncloa.

No hacen falta cifras oficiales para saber que estamos viviendo uno de esos momentos de recrudecimiento de la delincuencia en las calles: es evidente para el que tenga ojos y vea. Así que las cifras triunfales que da Interior son, simplemente, falsas y tratan, de manera torpe y mendaz, de alterar la realidad que, usted y yo, vemos con nuestros propios ojos. Y, de manera análoga, no hace falta tomar en consideración las encuestas del CIS por que van en la misma dirección y tratan, de manera tan evidente como perversa, de encubrir el hundimiento del gobierno Sánchez que, como ya le ocurrió a Zapatero, lejos de solucionar alguno de los graves problemas del país, abre otros nuevos.

A diferencia de ZP, que creía verdaderamente en la ideología de la UNESCO y en el humanismo-universalista que destila este organismo en su “núcleo duro” (una verdadera secta new-age animada en su interior desde el origen de la institución) y, para él, la “ingeniería social” era la forma de cambiar España en dirección a las propuesta de la UNESCO, mucho más que de la Internacional Socialista, lo cierto es que Sánchez es un tipo que carece incluso de ideas y que ni siquiera cree que sea importante tenerlas. Todo consiste en aprovechar cada momento para aplicar las medidas que le sugiere un entorno compuesto por julays, feminitudas y astronautas, tratando de recuperar votos de Podemos y de no perderlos por el centro. Eso explica la falta de rumbo fijo del gobierno.


La figura del “relator” ha durado menos de una semana. Las esperanzas en que el gobierno del Estado aceptara negociar los 21 puntos titulados “Propuesta del gobierno de Cataluña en la cumbre con el Gobierno de España: un pacto de Estado para solucionar el conflicto entre España y Cataluña” (ver artículo detallado sobre el tema en este link) se han ido al garete, no por la actitud de Sánchez, sino por la de los “barones” regionales (hoy llamados “patas negras”). Ni siquiera los regalos presupuestarios a la gencat han servido para que el extraterrestre de Waterloo aceptara apoyar parlamentariamente al gobierno y el troglodita que ejerce como “president de la gencat” se ha sorprendido de que su propuesta de 21 puntos fuera rechazada. Pero es que el PSOE no puede permitirse el que las elecciones de mayo le supongan un segundo descalabro generado por la sífilis independentista catalana. Para colmo, el cambio de actitud en relación a Venezuela ha sido otro de los rasgos de esa falta de criterio propio de Sánchez que va a remolque del que grita más.

Y ahora le queda esperar el resultado de la movilización del domingo. Por adelantado podemos afirmar que los convocantes hablarán de “más de un millón de asistentes” que el gobierno civil de Madrid reducirá a “ciento cincuenta mil” y el ayuntamiento a “cincuenta mil”. 

Manifestaciones como ésta, Zapatero tuvo que aguantar media docena. Pero hay una diferencia: ahora, el centro, la derecha y la derecha nacional van juntas. Está claro que los medios de comunicación al servicio del PSOE destacarán unas cuantas decenas de manifestantes de grupos “de extrema-derecha”, pero, vale más que no se engañen: los errores y fracasos de Sánchez son de tal calibre (desde el tragicómico asunto del traslado de los restos de Franco hasta el fracaso de la “Operación Relator”, pasando por el anunciado reglamento de armas que ha movilizado contra el PSOE incluso a los clubs de air-soft…) que, si piensan que todo esto lo va a compensar la publicación del “manual de resistencia”, es que la galaxia de la que procede la izquierda extraterrestre es más distante de lo que imaginábamos.

Lo importante de la manifestación de mañana no son las cifras sino la impresión que va a causar en los candidatos del PSOE para las municipales. A estas alturas y no está todavía muy claro a quienes van a incluir en las listas, pero todo induce a pensar que no van a figurar muchos “notables”, sino que se tratará de listas de habituales mindundis con aspiraciones y ambiciones. Los que ven la serie “Vota Juan” pueden imaginarse el fuste, temple y calidad de los candidatos socialistas…

¿Qué le queda a Sánchez aparte del CIS y de los editoriales de El País? Que la caña al viento que es su gobierno, opte por la “dureza” ante el independentismo. Era la postura lógica después del resultado de las elecciones andaluzas. Lo que le recomendó Borrell (el único ministro del gobierno con perfil propio e historial y cuya mujer, no se olvide, es presidenta del partido): recuperar la iniciativa política siendo él quien aplique el artículo 155 para así sustraer un tema a la oposición y resolver la “cuestión indepe” para siempre.

Era una decisión fácil de realizar: total, el independentismo está hoy en horas bajísimas (dividido por oposiciones irreconciliables, en donde antes había tres provistos de hoja de ruta, ahora hay cuatro, cada uno por su parte, y dentro de cada partido hay distintas valoraciones de la situación, las últimas movilizaciones han constituido un fracaso: 11-S, 21-D, 7-E… la última de las cuales, una “huelga general”, se suspendió y trasladó a finales de febrero y con una visible selección a la inversa: siguen los más radicales y cegatos, abandonan los más inteligentes).

Y, no nos cabe la menor duda, de que Sánchez, el hombre-desprovisto-por-completo-de-ideas-propias, tanto para su tesis doctoral como para su “Manual de Resistencia”, escrito por Irene Lozano (y que había sido rechazado por Planeta hace dos años…), si el único “puente de plata” que le permita recuperar votos, es la aplicación del 155, lo aplicará sin que le importe un higo todo lo dicho y hecho antes. El que no tiene ideas nunca puede ser considerado traidor a sus principios y Sánchez -que no las tiene- gustaría de presentarse como un “pragmático” partidario de, primero diálogo y luego medidas enérgicas.

Es lo que tienen los figurones sin ideas, que no les importa hacer mañana lo que habían criticado hasta ayer. Uno se pregunta, a la vista de todo lo que ha ocurrido en el PSOE desde el tercer gobierno de Felipe González, cuando ya estaba más que claro que la corrupción generalizada era el único factor verdaderamente nuevo introducido por éste partido en la política española. ¿Cómo es posible que haya sobrevivido el PSOE y no fuera él el primer partido socialdemócrata que se desintegraba como un azucarillo, tal como le ha ocurrido al socialismo francés o al italiano? ¿Cómo es posible que sobreviviera la sigla a un Zapatero? Y, finalmente, ¿cómo ha podido llegar a ser Pedro Sánchez presidente del gobierno?

Pero hoy, las tensiones internas del PSOE son insuperables. El último comité federal ha sido significativo: los “patas negras” han tumbado todas las iniciativas del presidente, mientras los presupuestos siguen atascados y ni siquiera el chef del CIS consigue dar credibilidad ni al gobierno ni al partido. En el interior del partido se vive pesimismo: perdida la esperanza en que el PSC se recupere de su bache y con el miedo a que el nuevo gobierno andaluz saque de las alfombras más basura de la que podía esperarse, lo cierto es que, hundidos estos dos puntales, para el PSOE gobernar con mayoría absoluta es, a partir de ahora, una quimera irrepetible.

La única esperanza era una fórmula de centro-izquierda en alianza con Ciudadanos. Pero, para ello hay que resolver antes la “cuestión indepe” (e, incluso si se resuelve y Cs pierde el que hasta ahora ha sido su gran y único caballo de batalla, es muy posible que el centrismo desaparezca en una o dos legislaturas como le ocurrió a UCD). Por lo demás el “pacta andaluz” ha indicado las preferencias de Cs en las actuales circunstancias

¿Unión de la izquierda? Solamente hay una fuerza política que está más desmoralizada que el PSOE: Podemos, al que las encuestas condenan a niveles similares a los de Izquierda Unida en los años 90. Y apoyarse en nacionalistas con futuros “gobiernos Frankenstein” es una perspectiva muy problemática a medio plazo. Quizás un Cs reconducido por Valls podría ser el único aliado del PSOE… pero no está muy claro que el enviado de la masonería francesa para poner orden en la política española pueda hacerse un hueco en España.

La realidad es que el PSOE lo tiene difícil, incluso, para reconstruir un sistema de alianzas. Tras la ruptura de las “conversaciones”, los nacionalistas no quieren ni oír hablar de Sánchez. ¿Única esperanza? Aplicar el 155 desde la Moncloa y enfocar una política de alianzas con Cs. ¿Imposible? Las cañas al viento se mecen hasta que se rompen.

Cuando en un ruedo sale del toril un toro manso o con alguna deficiencia, se vuelve a los corrales, luego se le apuntilla y finalmente se ofrece su carne al lado de la de otros productos de casquería. Que el PSOE se vaya haciendo a la idea de que, en las actuales circunstancias, no puede durar mucho y que la única sigla que ha sobrevivido a la transición, está ya a poco de la estación-término.


viernes, 8 de febrero de 2019

365 QUEJÍOS (266) - PROS Y CONTRAS DE UNA MANIFESTACIÓN



No hará ni veinte días escribíamos un Quejío titulado “Algo está cambiando en el mundo”, en el curso del cual indicábamos que la globalización estaba remitiendo y que las cifras del comercio mundial así lo indicaban. Distinguíamos entre la globalización económica y el mundialismo como ideología y decíamos: “La Santa Alianza entre el capital financiero y la multiculturalidad son los verdaderos enemigos de la identidad de los pueblos”, para concluir en la siguiente entrega, afirmando que los “enemigos principales” en el terreno político son, hoy por hoy -mañana puede cambiar- el PSOE que se muestra a favor de la globalización económica y del mundialismo y Podemos que se define contra la globalización económica, pero a favor del mundialismo.

En política, si vale la pena definir entre “enemigos principales” y “enemigos secundarios” es, porque, a partir de ello, se deduce automáticamente, como consecuencia, el régimen de alianzas y a quién hay que dirigir los ataques. Resulta un error de agitación decir “ni derechas, ni izquierdas”, porque en las doctrinas militares de todo el mundo está claro que aquel que combate en dos frentes siempre es derrotado (con la excepción histórica, claro está, de César en Alessia… pero hoy no estamos en aquella época y faltan líderes políticos que lleguen a la altura de la suela de César). Una cosa es una definición doctrinal y otra definir al enemigo: y esto es algo dinámico, a diferencia del “enemigo doctrinal” en cuya definición entran consideraciones más rígidas. Lo que quiere decir, en realidad, quien dice “ni derechas, ni izquierdas”, es “ni capitalismo, ni comunismo” Pero confundir “doctrina” con práctica política es peligroso y puede llevar -lleva, frecuentemente- al aislamiento y a la esterilidad (encerrarse en la propia torre de marfil). El “enemigo principal” de hoy, puede dejar de serlo mañana. De la misma forma que el aliado en una fase de la lucha política, puede convertirse en el competidor en la siguiente.

Todo esto viene a cuenta del debate suscitado en nuestros medios sobre si hay que apoyar la manifestación anti-PSOE del próximo domingo. Acudir tiene su pro y su contra. El pro, obviamente, es que el PSOE se encuentra en estos momentos -y a pesar de la cocina del CIS- en una situación de debilidad, posiblemente, como nunca antes en su historia. Solamente tiene parangón con el final del período zapateriano, si olvidamos que a ZP lo eligieron en las urnas y que a Sánchez no lo ha elegido nadie. Tanto PP, como Cs, han detectado la intranquilidad y debilidad del PSOE (y especialmente de sus barones regionales) ante la actitud del presidente en la “crisis indepe”, y se han lanzado a movilizar la calle. Vox se ha sumado y otros grupos menores están en ello. Si antes hemos dicho que, aquí y ahora, el PSOE y Podemos son los enemigos principales y los motivos por los que lo son, lo más coherente es, no solamente, acudir a la manifestación sino animar a otros a que lo hagan: porque en estos momentos y antes de que el gobierno realice más destrozos que pueden marcar a varias generaciones (como realizó Zapatero en su momento: si estamos en dos billones de deuda impagables es porque el ciclo deudor de inició con su política para superar la crisis y si hoy tenemos crisis independentista fue por su debilidad -y la de sus predecesores- ante CiU y ERC).

Pero hay alguna estimación que podría percibirse como contraria a la oportunidad de esa manifestación. Lo que logrará es confirmar y ampliar una “fractura vertical” en la sociedad española, entre derecha e izquierda. Poco importa que Cs tenga en este esquema problemas de ubicación política, porque cuando hay dos fracciones, o se está a la derecha o se está a la izquierda y el espacio de centro, como siempre hemos dicho, es una ficción propia de momentos puntuales de crisis. Es más, la actitud de Cs propiciará el inicio de reajustes interiores que pueden acelerar la voluntad de Manuel Valls de anticipar la disputa del cargo de secretario general a Albert Rivera. En lo que se refiere al PP, la movilización de la calle es el único recurso al que puede recurrir actualmente para superar su estancamiento… con el riesgo de que, una vez en la calle, Vox demuestre tener mas “punch” y el electorado de derecha opte, finalmente, por votar a una opción más “comprometida” con el ideario conservador. Por que, si el PP vuelve alguna vez al poder, está claro que ya no podrá aplicar esa política de pasotismo que caracterizó a Rajoy ante el “problema indepe” y que ha situado al PP en la crisis.

¿Existe riesgo de fractura vertical? No desde luego al nivel que existía durante la Segunda República y que terminó en guerra civil. Ni siquiera al riesgo de lo que en estos momentos se está produciendo en Venezuela. Pero sí existe un riesgo de radicalización de los discursos políticos situados a la derecha y a la izquierda


¿Sería buena o mala esta radicalización? Sería excelente que, de una vez por todas, el discurso político fuera claro y sin matices: se está a favor de la “unidad del Estado” o en contra, se está a favor de la “reinserción de presos” o de la “defensa de las víctimas”, de está a favor de que la enseñanza cumpla su función formativa o se sigue desconociendo que la enseñanza en España está quebrada, se defiende la sanidad pública y sin fisuras y se amplían las coberturas, o se está a favor de la privatización, se compromete el Estado a la defensa de las pensiones o se llama a la privatización, se está a favor de una reforma de la UE o se considera que la UE en su formato actual es el mejor de los mundos, se acepta la globalización y el mundialismo o se rechaza, se está a favor o en contra de la corrupción, se recupera soberanía o se cede soberanía, se está a favor de la inmigración masiva o se está en contra, se defiende la identidad nacional o se disuelve, se supera la guerra civil o se está obsesionado por ella… y así sucesivamente. Radicalizar, quiere decir, “ir a las raíces”, evitar compromisos titubeantes en busca de centrismos inestables. Radicalizar no es generar caos ni confusión, sino todo lo contrario: situar los debates en los términos que le corresponden, por graves que sean.

Y el próximo domingo deben estar en la calle todos aquellos que perciben la política del PSOE como la más nefasta que pueda mantenerse en estos momentos. Hay veces que uno debe salir a la calle para parar la locura instalada en las oficinas ministeriales: menos de un año de presencia de Sánchez en Moncloa han colmado los telediarios de discursos obsesivos de sobre “ideologías de género” y sobre “memoria histórica”, actitudes ignorantes y peligrosas sobre el independentismo catalán y antifascismo de los años 30. Es preciso una clarificación del discurso político en España y “clarificación” implica “radicalización”, ir a las raíces de los problemas, llamar al “pan, pan y al vino, vino” y dejarse ya de poses.

Hay algo con lo que los convocantes de la manifestación del domingo parecen no haber contado. Salir a la calle el domingo va a implicar, sobre todo, que las cúpulas del PP y de Cs, se van a ver arrastradas y obligadas a “radicalizar” sus discursos: esto perjudicará sobre todo a Cs y abrirá una pugna interior. Pero, si la posición de Cs es la más arriesgadas (un centrismo que, a fin de cuentas, se escora definitivamente a la derecha, no es un centrismo, sino un centro-derecha sin posibilidad de establecer puentes con el PSOE), la del PP no lo es menos: si radicaliza su discurso, puede encontrarse haciendo campaña para Vox… Pero lo que está claro es que el PP, si quiere sobrevivir, ya no podrá nunca más hacer como Aznar “que hablaba catalán en familia” o como Rajoy que miraba a otro lado esperando que las situaciones se resolvieran solas o que un juececillo dictara una sentencia “conforme a derecho”.

La tendencia actual del debate político en España es a una polarización de las posiciones: a un lado el “progresismo” (el conjunto de la izquierda y de las fuerzas independentistas en torno a un programa “mundialista y universalista” deducido de los documentos de la UNESCO), al otro el “populismo” (Vox y un PP-“voxicizado”, nacionalista, conservador). ¿Y el centrismo de Cs? Cuando se enteren que existe Cs porque existe el independentismo catalán y que, una vez conjurado el fenómeno (y si no lo ataja la clase política, lo hará la propia historia pues, no en vano, el independentismo circula en dirección opuesta al sentido de la historia), ocurrirá con el centrismo lo que ocurrió con UCD cuando terminó la transición (que se descompuso en apenas unos meses), ya será tarde con Valls o con Rivera o con el que quede en el chiringo.

Un último punto, finalmente. La parte más cuestionable de la manifestación del domingo es la que propone “la defensa de la constitución” (utilizamos la minúscula porque hay nombres que no merecen ni el esfuerzo de pulsar con el meñique la techa BloqMayus). Cada vez está ganando cuerpo la opinión de que esta constitución fue el producto de una época y de unos consensos que han quedado muy atrás. Defender la constitución como algo sagrado e inviolable, aquí y ahora, es elevar a la categoría de dogma religioso lo que fue un simple acuerdo entre élites político-económicas, grupos mediáticos e intereses extranjeros. Ha funcionado tanto como ha creado problemas. ¿Por qué? Porque fue hija de la ambigüedad. Esta constitución no sirve. El hecho de que, en la actualidad, no existan consensos suficientes como para elaborar otra, no quiere decir que haya que sobrevalorarla o exaltarla a un documento que ha permitido la parcelación del Estado en 17 taifas, o que un cretino como Sánchez, esté de carambola ejerciendo un cargo para el que no ha sido elegido, buscando relatores y relatos para mantenerse unas semanas más en el poder.

De ahí que nos fijemos en el lema de la manifestación: “ELECCIONES YA”. Aquí y ahora, eso es lo que hace falta. Luego, ya veremos… Ja en parlarem