Las elecciones de ayer y las declaraciones de la clase
política en las horas siguientes demuestran especialmente que nada va a
cambiar: los soberanistas seguirán con su erre que erre, los no soberanistas son
su “cúmplase la constitución” y las izquierdas socialistas y podemitas con su “ni
soberanismo ni españolismo sino todo lo contrario”. Como podía preverse, estas
elecciones no han solucionado nada. Todo
va a depender ahora de la capacidad de digerir los resultados que tenga cada
parte. Y me temo que tal capacidad es mínima. Se abre un período de alta
inestabilidad que, para colmo, se trasladará a todo el Estado cuando en las
elecciones de diciembre el PP no pueda revalidad sus resultados, y necesite de
algún socio para seguir gobernando. ¿Y Podemos? ¿ya no es una amenaza para la “estabilidad”?
Las elecciones catalanas también han contribuido a redimensionar a esta fuerza,
tanto como la gestión de sus alcaldes… no se puede decir que el balance de todo
esto haya sido muy brillante. Razón tenía Pablo Iglesias cuando desaconsejaba
participar en las municipales y autonómicas… veremos lo que queda de él en las
generales.
