Lo haríamos usted y yo y
cualquier persona que al contacto con otra mano encontrara una especie de sudor
y grasilla resbaladiza. Le pasó a Pedro Sánchez cuando iba en busca de votos.
Como se sabe, el PSOE solamente tiene dos dogmas: el primero que la educación
en España es cosa de ellos y de nadie más (y así nos va: todas las reformas del
sistema de enseñanza que han tenido lugar en España han sido impuestas por los
socialistas. Acaso por eso estemos a la cola de la educación en Europa). El
segundo es todo lo relativo al “papeles para todos” y “¿inmigrantes? ¡cuantos
más, mejor!”. Históricamente, los socialistas llevan veinte años intentando
transformar en toda Europa las bolsas de inmigración en votantes propios.
Y a eso iba Pedro Sánchez cuando
saludó delante de las cámaras a un grupo de negros. Se notaba que era la
primera vez que lo hacía. No pudo evitar que al terminar, con la cámara
siguiéndolo, se frotara las dos manos en actitud de limpiárselas, en un acto
reflejo que la derecha ha calificado como “racista”. Sí, porque el vídeo ha
sido aprovechado por el PP en el curso de su campaña electoral. La idea era que
en insalvable “soldado Sánchez”, sería un racista de tomo y lomo. El vídeo
tardó poco en volverse viral.
