No cabe duda de que Médicos sin
Fronteras (MSF) es una de las ONGs más eficientes que operan en el mundo. Casi
diríamos que es la única eficiente. Lo normal sería que esta ONG se comportara
en los escenarios de sus misiones como lo haría en Europa. Y en Europa,
obviamente, lo normal sería que se comportara cómo se comportan los europeos.
Pero no: son los “ayudados” y no los “ayudadores” los que marcan el ritmo; son
los “visitantes” y no los “visitados” quienes imponen sus condiciones.
Todo esto viene a cuento de que
en el campamento para inmigrantes de Idomeni, en la frontera Macedonia, MSF
tiene un puesto de ayuda. Inmensos carteles recuerdan a los miembros de MSF
cuáles son las actitudes y prácticas autorizadas durante el “mes sagrado del
ramadán”.
