La aparición del nuevo libro de Ernesto Milá, José
Antonio y los no conformistas. Personalismo y Revolución Nacional a ambos lados
de los Pirineos, es una buena excusa para conversar con el autor sobre
esta obra.
- Hasta ahora nunca o
casi nunca te había interesado en el pensamiento de José Antonio, ¿Por qué lo
abordas ahora?
- Leí tempranamente la obra de Primo de Rivera
cuando apenas tenía 16 años y me influyó decididamente hasta los 20. Luego
amplié mis fuentes de formación doctrinal hacia otros autores: Julius Evola,
Jean Thiriart, la Nouvelle Droite, etc. Por otra parte, después de salir del
Círculo Doctrinal José Antonio de Barcelona, me convencí de que iba a ser muy
difícil revitalizar el movimiento falangista. Fue con la creación de la Revista
de Historia del Fascismo cuando volví otra vez a interesarme por el “fascismo
español”. M preocupé en primer lugar de los grupos fascistizados como Renovación
Española y Acción Española. Fue entre los artículos de esta revista que
encontré algunos ensayos de Ramiro Ledesma y de José Antonio y empecé a
dedicarle al primero una serie de estudios sobre su vida y su obra. La idea que
tenía era que Ledesma era el “único” doctrinario del nacionalsindicalismo y que
José Antonio fue, más bien, el propagandista. Pronto me convencí de que el
papel de éste en la formación de la ideología nacionalsindicalista era mucho
más importante de lo que había creído inicialmente.
- Dedicas tu libro
sobre José Antonio y los no conformistas a “los camaradas y amigos que siempre
se sintieron falangistas”. ¿Por qué?

