Info|krisis.- El lunes 12 de enero nos hemos levantado con una sola noticia unánime en todos los medios de comunicación: la manifestación de París, presidida por una primera fila de jefes de gobierno entre los que figuraban varios criminales de guerra. No se ha tratado, en realidad, de una manifestación de protesta por los asesinatos islamistas en Francia, sino de una manifestación contra el Front National. Los convocantes (el pelotón de los jefes de gobierno) no han pretendido hacer una manifestación contra el islamismo sino contra el ascenso de Marine Le Pen. No una protesta contra el terrorismo islamista y contra quienes lo han hecho posible, sino de un apoyo a la casta política del “viejo orden” (miradlos, están todos en primera fila de la manifestación, aunque falte Barak Hussein, el más representativo de todos ellos) y un acto de afirmación contra todos aquellos que quieren una renovación política y social en Europa. No es raro que algunos la hayan llamado la “manifestation bobo”, la manifestación de los ilusos. Porque todo lo que iba detrás del primer pelotón de jefes de Estado y de gobierno, no eran más que buenas gentes salidas para apoyar a quienes han traído la inmigración islamista en Europa. Eran, en definitiva, los que ponen las víctimas en los actos de terrorismo. Los ilusos. Los que no se creen que el islamismo ha traído la guerra civil a Europa y piensan que quienes han tolerado y alentado esta llegada, ahora les salvarán de la sharia y de las cimitarras islamistas.
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miércoles, 14 de enero de 2015
La “manifestación bobo”, última trinchera del “viejo orden”
Info|krisis.- El lunes 12 de enero nos hemos levantado con una sola noticia unánime en todos los medios de comunicación: la manifestación de París, presidida por una primera fila de jefes de gobierno entre los que figuraban varios criminales de guerra. No se ha tratado, en realidad, de una manifestación de protesta por los asesinatos islamistas en Francia, sino de una manifestación contra el Front National. Los convocantes (el pelotón de los jefes de gobierno) no han pretendido hacer una manifestación contra el islamismo sino contra el ascenso de Marine Le Pen. No una protesta contra el terrorismo islamista y contra quienes lo han hecho posible, sino de un apoyo a la casta política del “viejo orden” (miradlos, están todos en primera fila de la manifestación, aunque falte Barak Hussein, el más representativo de todos ellos) y un acto de afirmación contra todos aquellos que quieren una renovación política y social en Europa. No es raro que algunos la hayan llamado la “manifestation bobo”, la manifestación de los ilusos. Porque todo lo que iba detrás del primer pelotón de jefes de Estado y de gobierno, no eran más que buenas gentes salidas para apoyar a quienes han traído la inmigración islamista en Europa. Eran, en definitiva, los que ponen las víctimas en los actos de terrorismo. Los ilusos. Los que no se creen que el islamismo ha traído la guerra civil a Europa y piensan que quienes han tolerado y alentado esta llegada, ahora les salvarán de la sharia y de las cimitarras islamistas.
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