Info|krisis.- Estamos en crisis, la economía mundial se ha ralentizado de nuevo… pero
España, este año alcanzará un récord en pernoctaciones turísticas. Sesenta
millones de extranjeros visitarán nuestro país. La oleada empezó con los años
60, pero ahora se ha convertido en una verdadera pandemia. No somos un “país
turístico”: nos hemos convertido en una reserva turística frecuentada por
turismo basura y que genera trabajo basura. Esa ha sido el “modelo económico”
que prevale en España de manera indiscutible desde nuestra adhesión a las
Comunidades Europeas (hoy Unión Europea). Un verdadero suicidio económico.
Los vecinos de Magaluf (Mallorca)
se quejan del salvajismo reiterado de los visitantes. En Lloret de Mar las
batallas con turistas borrachos y drogados durante días, son frecuentes a todas
horas pero especialmente a partir de altas horas de la madrugada. Las playas de
Benidorm, la segunda ciudad española que recibe más turismo, parecen un
verdadero universo concentracionario. En Salou, los turistas adolescentes
llegados de todo el mundo se tiran desde los balcones de los hoteles a las
piscinas con más frecuencia que los banqueros de Nueva York lo hicieron durante
la crisis del 29. No es posible pasear por ninguna calle de Barcelona sin
chocar con miles de turistas que cámara en ristre fotografían los lugares más
absurdos e intrascendentes; y si el barcelonés baja a las Ramblas, encontrará,
sin duda, alguno de los 200 clubs del cannabis abiertos para atraer el turismo “fumeta”, especialmente alemán. España
se ha convertido en un “parque temático” para turistas a los que puede
aplicársele el calificativo que les dio Pérez Reverte en 2010: son,
efectivamente, “turismo basura”.
