LA ÚNICA BUENA IDEA DE LA REFORMA
EDUCATIVA QUE LAS CCAA NI SIQUIERA PONEN EN PRÁCTICA: LA REVÁLIDA DE 6º DE
PRIMARIA
En el viejo bachillerado de los
años 50 y 60, los alumnos teníamos que pasar por dos reválidas que se
efectuaban fuera del centro de estudios. Era saludable y normal: si íbamos a un
colegio privado, siempre había la posibilidad de que nos fueran aprobando para
satisfacer a nuestros padres y seguir teniéndolos como “clientes”. Por lo
demás, también era un repaso para ver si estábamos o no a la altura de los
estudios que cursábamos o habíamos perdido el ritmo. Luego, esa práctica
desapareció y se estableció la selectividad con notas de corte para entrar en
las facultades universitarias. La reválida no se realizaba en la primaria ni en
la enseñanza media, sino en la Universidad. Es evidente que la supresión de las
reválidas no fue la única razón de la caída en picado de la enseñanza, pero sí
una de las múltiples causas que la han generado. Como se sabe, el
restablecimiento de la reválida fue inducida por la Ley Wert. Era su aspecto
más saludable.