La primera noticia que llegó a
los medios de comunicación era que dos jóvenes españoles habían sido agredidos
por hooligans rusos en Colonia. La primera idea que se nos vino a la cabeza es
que los hooligans rusos debían estar borrachos y ser unos energúmenos capaces
de cualquier atrocidad. Luego, esta opinión cambió. Todo acto de violencia es
rechazable, pero en ocasiones, en algunos países europeos todavía rige aquello
de que “la letra con sangre entra”. El primer toque de atención fue que los
jóvenes españoles agredidos rechazaron la asistencia consular. “Lagartuak”, que dicen en Donostia.
Luego resultó que los alegres
jóvenes españoles eran antifascistas que estaban colocando pegatinas llamando a
la violencia contra… los fascistas. En España es habitual que este tipo de
grupos vaya colgando sus pegatinas. En Alemania no y, según parece, en Rusia
tampoco. Claro está que en estos países el sistema educativo todavía se
mantiene en pie y en España hace décadas que está quebrado. Resulta que los
agredidos que eran tres (la tercera mujer, que no fue ni siquiera molestada)
pertenecían al grupúsculo “Cienpozuelo Antifacista”, llevaban una camisera de “refugiados welcome” (en Colonia, la
ciudad que en la pasada noche de fin de año se multiplicaron las agresiones
contra mujeres alemanas protagonizadas por inmigrantes). Cuando se ve la página
de este grupo ( https://ciempozuelosantifa.wordpress.com/
), se percibe un inequívoco aroma de violencia (“antifa”, pero violencia al fin
y al cabo porque cualquiera puede ser
tenido por “fascista” y hacerse acreedor de la agresividad de estos merluzos.
