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jueves, 7 de marzo de 2013

No te lo han dicho, pero la monarquía ha fallecido



Infokrisis.- El caso Urdangarín y el caso Corina han llegado en el peor momento de la monarquía y contribuyen a acentuar la crisis institucional de nuestro país. No solamente un país camino de los 6.000.000 de parados no puede permitirse el ver como la rapacidad y la depredación están instalados en las altas instancias del Estado, sino que la crisis de la monarquía llega en el momento en el que las últimas cinco operaciones realizadas en Juan Carlos I y su visible y creciente deterioro físico, nos indican a las claras que estamos, sino ante una abdicación al estilo del de Benedicto XVI, sí ante una sucesión inevitable.

Y este es el problema, porque si en 1975, Juan Carlos se beneficiaba de una situación en la que la derecha franquista estaba dispuesta a defender a capa y espada la monarquía, aunque solamente fuera para que la oposición democrática no se llevara el gato al agua de la “ruptura democrática”, ahora, no hay fuerzas sociales lo suficientemente fuertes como salvaguardar la permanencia de la institución monárquica, sino que tampoco existen fuerzas políticas con suficiente convicción y compromiso para asumir esa defensa de manera ni remotamente numantina. Ni siquiera las fuerzas armadas parecen muy dispuestas a decir nada al respecto.

martes, 13 de diciembre de 2011

Caso Urdangarín: otro aspecto de la crisis política


[Info-krisis] Se sabe la teoría que hemos ido defendiendo a lo largo de estos últimos cuatro años, a saber: que la crisis económica, al persistir, se transformará en crisis social (¿de qué otra manera hay que llamar a los 5.000.000 de parados que en 2012 habrán subido a 5.500.000 o incluso 6.000.000 según los más pesimistas?) y esta terminará generando una crisis política de envergadura que dará al traste con el régimen surgido en 1978.

Hasta las elecciones municipales y autonómicas de mayo pasado todavía no se había cruzado la delgada línea roja que separa la crisis social de la política, pero era previsible que se atravesara a la vista de que 5.000.000 de parados, necesariamente, debían responsabilizar a los grandes partidos de su situación de miseria, sin olvidar –dato esencial- que sobre esos dos grandes partidos se asienta el sistema político español de bipartidismo imperfecto.