Info-krisis.- Durante la transición,
los franquistas, a cambio de aceptar la democracia de los partidos, recibieron
el que España siguiera siendo monárquica. Todos contentos: la oposición
democrática tenía legalizados a sus partidos y los franquistas creían que con
el Rey seguía proyectándose la voluntad del aquel que reinstauró la monarquía
en España, Franco. Sin embargo, hasta el 23-F, la monarquía no fue aceptada ni
tomada en serio. Desde entonces ha llovido mucho. Hoy, la crisis política del
régimen y la corrupción en el entorno de la Familia Real nos han situado en
puertas de la sucesión.
Desde hace semanas se vienen produciendo
algunos “movimientos” en torno a la imagen del rey que parecen indicar que nos
encontramos al final de un ciclo y al principio de otro. La erosión física del
monarca parece irreversible a pesar de sus 76 años, pero hay algo todavía más
deteriorado: la imagen de la institución monárquica.
