Infok|krisis.- Habitualmente, en los primeros días del año realizábamos un artículo previendo lo que iban a ser los 12 meses que seguirían. Este año no lo hemos hecho, acaso porque lo que se nos venía encima era demasiado evidente y no valía la pena elaborar un catálogo de obviedades. Sin embargo, ahora, en pleno febrero rectificamos esta opinión. A veces, en efecto, no se trata de enumerar sino de denunciar. Estamos en un momento en el que resulta obvio para el observador que tiene ojos y ve y entendimiento y entiende (es decir, no para políticos ni para empresas periodísticas que no tienen ni entendimiento, sino intereses) que nos estamos precipitando hacia una guerra localizada en Oriente Medio que costará millones de muertos, dolor sin fin y destrozos generalizados. Esa será la guerra para salvar al capitalismo. No está claro, como algunos hubiéramos deseado (puestos a reconducir lo inevitable), que esos vayan a ser dolores del parto de un mundo nuevo. Difícilmente porque esas mismas clases políticas y esos mismos holdings periodísticos que permanecen de espaldas a lo que se está preparando, previamente han realizado una labor narcotizante sobre las poblaciones europeas. Es precisamente de ese letargo del que tenemos la obligación de ayudar a salir a nuestros compatriotas y a todos los europeos. Tal es la intención de este artículo.
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domingo, 19 de febrero de 2012
Lo que nos traerá 2012
Infok|krisis.- Habitualmente, en los primeros días del año realizábamos un artículo previendo lo que iban a ser los 12 meses que seguirían. Este año no lo hemos hecho, acaso porque lo que se nos venía encima era demasiado evidente y no valía la pena elaborar un catálogo de obviedades. Sin embargo, ahora, en pleno febrero rectificamos esta opinión. A veces, en efecto, no se trata de enumerar sino de denunciar. Estamos en un momento en el que resulta obvio para el observador que tiene ojos y ve y entendimiento y entiende (es decir, no para políticos ni para empresas periodísticas que no tienen ni entendimiento, sino intereses) que nos estamos precipitando hacia una guerra localizada en Oriente Medio que costará millones de muertos, dolor sin fin y destrozos generalizados. Esa será la guerra para salvar al capitalismo. No está claro, como algunos hubiéramos deseado (puestos a reconducir lo inevitable), que esos vayan a ser dolores del parto de un mundo nuevo. Difícilmente porque esas mismas clases políticas y esos mismos holdings periodísticos que permanecen de espaldas a lo que se está preparando, previamente han realizado una labor narcotizante sobre las poblaciones europeas. Es precisamente de ese letargo del que tenemos la obligación de ayudar a salir a nuestros compatriotas y a todos los europeos. Tal es la intención de este artículo.
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