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viernes, 31 de julio de 2026

¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN CEUTA Y POR QUÉ ESTÁ PASANDO? El “enemigo del Sur” al asalto

Las cadenas de televisión próximas o controladas por el gobierno, están hurtando información de lo que está pasando verdaderamente en Ceuta y, sobre todo, no aportan absolutamente ningún dato sobre lo por qué esta ocurriendo esta nueva crisis. Mientras Ceuta y Melilla eran invadidas, TVE y la Sexta, optaban a primera hora por dedicar lo esencial de la información al piso comprado por la Ayuso… que, a fin de cuentas, con sus 6.000.000 de euros de coste, es pecata minuta, comparado con los sucesos de Ceuta y Melilla y, sin olvidar, que toda la operación se ha hecho legalmente. Pero los directivos de estas cadenas conocen el odio de Pedro Sánchez hacia la Ayuso y tratan de echar leña al fuego. Sin embargo, a las 10:00 de la mañana, incluso esos dos canales se veían obligados a renunciar al “tema estrella”, para centrarse en la crisis migratoria. Este artículo se ha elaborado entre las 10:30 del viernes y las 14:00, tras el discurso de Sánchez en el ayuntamiento de Ceuta en donde:

- No ha reconocido la responsabilidad de su gobierno.

- Ha echado la culpa de la crisis a las “mafias”.

- Ha señalado la crisis como el resultado de la sentencia del Supremo.

- Ha recordado que la inmigración ilegal había descendido (ha aumentado como ha demostrado la “regularización masiva”)

- Ha dicho que tenemos que ser “generosos” y “solidarios”.

- Ha recordado que Ceuta y Melilla son España, pero sin explicar cómo se van a defender.

- No ha adoptado absolutamente ninguna medida efectiva para resolver la crisis.

- Se ha ido, mientras en la calle los ceutíes gritaban ante el ayuntamiento “Pedro Sánchez hijodeputa” y los abucheos han sido continuos, contrastando con los vítores de “Viva Pedro Sánchez” dados ayer por los invasores.

- Las caras de las autoridades ceutíes y del presidente JJ Vivas Lara, reflejaban decepción y abatimiento al retirarse.

Hemos visto a Sánchez más maquillado que nunca, y, sobre todo, habiendo perdido toda su capacidad de convicción.

LAS ARMAS DE LA GUERRA HÍBRIDA

(O, MÁS BIEN, DE LA “GUERRA DE BAJA COTA”)

Nos ha hecho gracia ver en cadenas -la Cuatro y Antena3- a tertulianos con los que nosotros mismos hemos polemizado hace veinte años sobre el tema de la inmigración, “indignados” por lo que están viendo. Entonces nos decían que no había que tocar el tema migratorio porque te podían confundir con la “extrema-derecha”. Hoy les decimos que lo ocurrido ayer y hoy en Ceuta y Melilla, era lo que podía esperarse hace 26 años.

Fuimos los primeros en afirmar que el gobierno marroquí había iniciado una “guerra de baja cota” contra España. Y lo hicimos en nuestra obra, Marruecos, el enemigo del Sur y Marruecos, la amenaza, firmadas por el seudónimo de “León Klein”. Hoy se prefiere utilizar el eufemismo “guerra híbrida” que, por el momento, solamente el representante de Vox en el parlamento europeo, Jorge Buxadé, ha utilizado. Pero el significado es el mismo.

En efecto, las “armas” que Marruecos utiliza para esta guerra son:

1) Inmigración masiva que permite una penetración territorial discreta, pero progresiva.

2) Exportaciones masivas de hachís marroquí y de cocaína procesada en Iberoamérica.

3) Guerra económica favorecida por la negativa de los gobiernos españoles a bloquear los acuerdos comerciales de la UE con Marruecos.

4) Reivindicaciones territoriales para la consecución del “Gran Marruecos”.

5) Acciones de terrorismo yihadista promovidas por marroquíes y por la “mocromafia”.

Para mayor información, remitimos a las dos obras que actualmente hemos reeditado y distribuido a través de Amazon. Por otra parte, estamos preparando una actualización de las mismas que estará disponible a finales de octubre: Marruecos, la lucha final.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

La crónica de lo que está pasando es relativamente simple: basta fijarse en las imágenes servidas por los diferentes canales y redes sociales y en las actitudes de Sánchez y de su gobierno. La situación puede ser resumida así:

1) Ceuta y Melilla están sometidas en estos momentos a una invasión clara, neta e indubitable.

2) No se trata de una invasión espontánea: el gobierno marroquí la ha favorecido directamente.

3) Cuando una ciudad pacífica de 90.000 habitantes está invadida por 50.000 marroquíes (hasta las 11:00 de la mañana del 31 de julio), estamos ante una situación excepcional que requiere medidas, así mismo, excepcionales.

4) Una vez más, el gobierno de Pedro Sánchez, ha dado muestras de ineficacia criminal: ha tardado en reaccionar y, cuando lo ha hecho, las medidas han sido ridículas (envío de 15 agentes, luego de otros 40, poco más).

5) En su visita de Sánchez a Ceuta, el presidente zombi del gobierno español nos regalará frases “humanitarias”, recordará los 20 marroquíes ahogados, la necesidad de solidarizarse con los recién llegados y la negociación con Marruecos para que readmita a los invasores y, por supuesto, la entrega al “enemigo del Sur” de ayuda para controlar la riada migratoria. (Luego, al oír la intervención nos hemos confirmado en esta intuición previa)

6) Pero no anunciará ninguna medida que atenúe, palíe e impida que esta crisis vuelva a repetirse: palabras, palabras, palabras cuando todo un país y la población de Ceuta es lo que menos necesitan. Palabras sin valor, palabras de un mentiroso patológico y, lo que es aun más grave: palabras de un TRAIDOR. Porque Sánchez no debería de ser juzgado por las corruptelas propias, sino, sobre todo, por la traición permanente a su país. (Anaxo posterior a las 13:00 horas, lo anterior escrito antes de oír las palabras de Sánchez en Ceuta, han quedado ampliamente confirmadas)

7) Se ha dicho que la presente crisis migratoria es el resultado directo de la sentencia del Tribunal Supremo interpretando la disposición adicional 10ª de la Ley de Inmigración que excluye a los llegados por mar de la “expulsión en caliente”. Es mentira: el Tribunal Supremo interpreta la ley, pero es el parlamento el que la redacta. Así pues, los culpables, junto al rey de Marruecos, son el PSOE y los partidos que apoyan al gobierno Sánchez, que han bloqueado en el parlamento la reforma de la ley de extranjería.

8) Hoy se ha sabido que mientras Marlaska (Interior) y Albares (Exteriores), se encontraban en la tarde ayer en la “fiesta del trono” convocada por el embajador de Marruecos, sin preocuparse de lo que estaba ocurriendo en Ceuta, la Primer Ministro italiana, Giorgia Maloni, llamaba a cerrar el “espacio Schengen” a España. Al salir de la fiesta, Albares, como toda iniciativa, convocó al embajador italiano para “pedir explicaciones”… Eso fue todo.

9) Las noticias que se tienen en directo de Ceuta indican que siguen llegando marroquíes, la ciudad está completamente colapsada, los comercios no han abierto sus puertas, se han producido algunos incidentes y saqueos, y se están acumulando los elementos para que la “crisis migratoria” se vaya agravando en las próximas horas.

10) Parece cierto que están regresando algunos jóvenes invasores, pero no es menos cierto que están llegando otros. (A las 13:00 se habla incluso de 70.000 invasores entre Ceuta y Melilla)

11) Cuando una ciudad es invadida por 50.000 personas, a medida que pasan las horas, la situación se va agravando. Veinticuatro horas más, durante el fin de semana, la crisis, o bien se resuelve de manera fulminante con una repatriación del 100% de los que llegaron forzando nuestra soberanía, o se generalizarán los saqueos, los disturbios.

12) Las mujeres españolas de Ceuta y sus hijas están, literalmente, aterrorizadas por lo que están pasando: les resulta imposible salir solas a la calle.

13) Ceuta, convertida en la FRONTERA DE EUROPA, es objeto de una invasión por parte de ciudadanos de un país hostil. El gobierno español, paralizado por el verano, por los incendios y por su propia incapacidad, ya no sabe cómo reaccionar. El pueblo ceutí merece defensa, protección, apoyo, tanto como los culpables de haber llegado a este punto, merecen juicios sumarísimos por TRAICIÓN.

¿POR QUÉ ESTÁ PASANDO?

A pesar de que es todavía pronto para conocer la totalidad de los elementos que han conducido a esta crisis, si pueden establecerse algunos de los que, de forma indubitable, han contribuido a favorecerla:

1) El viaje de Sánchez a Argelia.

No es por casualidad, sin duda, que esta crisis haya seguido a muy poca distancia (apenas 40 días) al viaje de Pedro Sánchez a Argelia. Es muy probable que ese viaje fuera “sugerido” por el gobierno de la República Popular China a la que el gobierno argelino está muy unido (mientras que Marruecos lo está a EEUU). La versión oficial indicó que el viaje estaba motivado para cerrar definitivamente la crisis diplomática bilateral que duraba más de cuatro años, garantizar el suministro de gas frente a la inestabilidad en Oriente Medio y reactivar los mecanismos de repatriación de migrantes. En efecto, en marzo de 2022, cuando Sánchez rompió la neutralidad española al respaldar el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, provocando que Argelia retirase a su embajador y congelase el comercio. A partir de ese momento, se redujo un 25% el volumen de gas enviado a España. Italia pasó a ser el socio energético preferente de Argelia en el Mediterráneo. EEUU pasó a liderar temporalmente el suministro a España de Gas Natural. Meses antes de la crisis con España (a finales de 2021), Argelia ya había cerrado el Gasoducto Magreb-Europa (GME) (impulsado por Felipe González), que enviaba gas a España cruzando territorio marroquí, debido a su propia enemistad con Rabat. Desde entonces, todo el gas argelino llega a España exclusivamente por el gasoducto submarino Medgaz (impulsado por Aznar), que conecta directamente Argelia con Almería. El viaje de Sánchez trata de evitar comprar gas a EEUU y aumentar el flujo de gas argelino a España. Los sucesos en el estrecho de Ormuz y en Oriente Miedo, así como el descontrol actual de la inflación en España, hicieron necesario ese acuerdo. Obviamente, este intento económico de mejorar las relaciones con Argelio sentó muy mal en Marruecos que, ahora, se ha tomado la revancha.

2) Marruecos juzga que es hora de apuntillar la españolidad de Ceuta y Melilla.

Rabat sabe perfectamente que el gobierno Sánchez puede caer en cualquier momento y que, durante el próximo ciclo político se las va a tener que ver con un gobierno español de derechas y, con la presencia (o el apoyo exterior) de una fuerza (Vox) preocupado especialmente por la salvaguardia de las fronteras, la integridad nacional y el problema de la inmigración. Sin olvidar el giro histórico que puede darse en los próximos dos años en la UE con el aumento del potencial electoral de los partidos populistas y que puede cambiar toda la orientación política de Europa y con la política económica ante Marruecos. Los próximos meses, por tanto, son esenciales para Marruecos, para dar el carpetazo definitivo a la marroquinización de Ceuta y Melilla. Saben que, si no la consiguen ahora, Mohamed VI, no va a ver en vida la bandera marroquí sobre las Murallas Reales de Ceuta. Y está pisando con fuerza el acelerador.

3) La demostración palpable de que Marruecos puede ocupar Ceuta y Melilla en cualquier momento

Una “ocupación blanda” no deja de ser una “ocupación” y una usurpación de territorio. Con esta acción, Marruecos ha demostrado que puede hacerse con el control de las dos ciudades españolas, en apenas unas horas, sin dar tiempo a un gobierno español a reaccionar. De hecho, el gran problema que se plantea ahora es cómo resolver esta situación: los 50.000 marroquíes (dos horas después de haber iniciado la redacción de estas páginas, las cifras de la invasión de Ceuta y las que afectan a Melilla se han modificado al alza, cifrándose a las 13:00 horas del viernes en ¡¡70.000 invasores!!) declararán todos haber llegado “a nado”, acogiéndose a la “disposición adicional 10ª”, con lo que serán necesarios habilitar 70.000 expedientes personales que tardarán en resolverse meses y meses, si es que alguna vez pueden abordarse. La inmensa mayoría de marroquíes que han participado en la invasión han llegado para quedarse. Y no sólo eso: han llegado para expulsar a la población española de Ceuta y Melilla.

4) La enfermedad degenerativa de Mohamed VI.

Los medios de comunicación no suelen hablar de la enfermedad inflamatoria crónica de origen desconocido, conocida como sarcoindosis, que sufre Mohamed VI y que tiene como efecto un deterioro físico severo y progresivo. La formación de “granulomas” (acumulaciones de células inflamatorias) afecta principalmente a sus pulmones, riñones, ojos y corazón. Se trata con cortisona, cuyos efectos secundarios explican los drásticos cambios físicos del rey, como sus etapas de aumento de peso o su posterior pérdida extrema de masa muscular. También sufre una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) derivada de su antiguo hábito de fumar y lumbociática mecánica (lo que le obliga a ayudarse de un bastón). En los últimos meses, Muley Hussein, hijo del rey, de 23 años, ha ido asumiendo cargos de responsabilidad, entre ellos, el control del aparato militar marroquí (ha sido nombrado coordinador de las oficinas del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales, desde donde se planifican las operaciones tácticas de la “guerra de baja cota contra España”). En un año o año y medio, Mohamed VI se ha habrá ido a saludar a Alá. Eso explica los cambios en las políticas marroquíes.

5) El final inevitable del ciclo sanchista.

Marruecos es perfectamente consciente de que Sánchez, ni sus socios de gobierno, podrán, en mucho tiempo, regresar al poder. Consideran, incluso, que es probable que le espere un destino parecido al de Bettino Craxi (necesidad de autoexiliarse a un país con el que no exista tratado de extradición) y lo dan por completamente amortizado: saben que ya no van a poder sacar mucho más de él y, por lo tanto, les tiene absolutamente sin cuidado que la figura de Sánchez quede todavía más erosionada a causa de esta nueva crisis migratoria. De hecho, Marruecos ha hecho todo lo posible para que está crisis venga en el peor momento del sanchismo: después del proceso de regularización de 1.400.000 inmigrantes y en plena época de incendios forestales, lo que rebajará aún más las expectativas de voto del PSOE, sea quien sea el que lo dirija en los próximos años. Lo que sea que encontró la inteligencia marroquí en los teléfonos de Sánchez, Marlaska y Margarita Robles (y que, especialmente, en los dos primeros, debió ser altamente bochornoso), ya no da más de sí. Marruecos ha conseguido todo lo que se habia propuesto de Sánchez, ahora solamente queda hacer lo mismo que se hace con un limón completamente exprimido: arrojarlo a la basura. Esto es lo que Rabat está haciendo impulsando esta nueva crisis migratoria.

6) La política de “tierra quemada” del sanchismo.

Marruecos ha detectado la estrategia del sanchismo cuando se vea obligado a abandonar el poder: hacer que todos los problemas acumulados y, prácticamente insolubles, generados por el gobierno en los últimos años, le estallen en las manos a su sucesor (en inmigración, pensiones, sanidad, educación, trabajo, paro, déficit, subsidios, etc.) para así poder organizar movilizaciones de protesta en la calle y tapar los juicios por corrupción que se van acumulando. Esperando que Vox rompa con el gobierno Feijó y el PP se desmorone. Dentro de este contexto, dejar “pudrir” la situación en Ceuta, es un elemento más de esta “tierra quemada”: otro frente abierto para el que el PP carecerá de solución.

7) La debilidad manifiesta del gobierno español en la “regularización masiva”.

La reciente “regularización masiva” orquestada por el gobierno de Pedro Sánchez ha triplicado prácticamente, el número de ilegales que aspiran a la “regularización”: de 500.000 a 1.400.000. Todavía es pronto para detectar cuántos fraudes se han producido y cómo terminará todo, sin embargo, al igual que en 2005, con la “regularización masiva” promovida por Zapatero, el gobierno español ha dado muestras de mala planificación, error en los cálculos de inmigrantes a regularizar (que, en principio debían ser entre 400 y 500.000) o voluntad deliberada de regularizar 1.400.000, que en apenas cuatro años se transformarán entre 5 y 6 millones más con las reagrupaciones familiares, saturando absolutamente todos los servicios públicos y aumentando aún más si cabe, la crisis de la vivienda. El gobierno podría haberse negado a esta regularización o limitarla, pero ha hecho justo lo contrario, incluso para provocar deliberadamente un “efecto llamada” del que la crisis de Ceuta es otra resultante. Como todo gobierno que se siente débil, el sanchismo tiende a hacer concesiones, pensando que va a recibir de los inmigrantes regularizados algo a cambio, cuando en realidad, va a ocurrir lo contrario: demostrada la debilidad, ahora van a ser los regularizados los que exijan más y más, pensiones no contributivas, subsidios, vivienda gratuita...

8) La exigencia marroquí de que la final del mundial de fútbol de 2030 se celebre en su territorio.

En el momento de escribir estas líneas, todavía no está claro dónde se celebrará la final del Mundial de Fútbol de 2030. La lógica implicaría que fuera en España, que, a fin de cuentas, fue el país de la selección que venció en el torneo de EEUU. Pero, el gobierno marroquí se está mostrando intolerante en este tema: a fin de cuentas, ellos llegaron a los cuartos de final y fueron la última selección africana en ser eliminada… Y, para colmo, el heredero del trono marroquí Muley Hassan (que, con seguridad, será rey en 2030) es un gran aficionado al fútbol: al tratarse de un joven sin experiencia política, es normal que actúe por impulsos primarios.

¿QUÉ OCURRIRÁ EN LOS PRÓXIMOS CINCO DÍAS?

A la hora de escribir estas líneas ya se han dado algunos saqueos de comercios, peleas y escaramuzas con las minúsculas fuerzas de seguridad del Estado presentes en Ceuta y Melilla. A lo largo de la tarde, tenemos la sensación de que irán creciendo. La presencia de Sánchez en Ceuta no ha traído ninguna medida adicional, sino, un torrente de palabras acusando a otros de lo que solamente es culpa suya. Parece muy claro que Giorgia Meloni y el gobierno finlandés, propondrán la exclusión de España del “espacio Schengen” y, en esta ocasión, el efecto visual que ha generado la invasión y que ha podido ver todo el mundo, será suficiente como para que el resultado de la votación pueda ser favorable.

Desde luego, la alocución de Sánchez, si ha servido para algo, es para acelerar su caída: nada puede esperarse del individuo mediatizado primero por Marruecos (a causa de sus secretos inconfesables) y ahora abandonado a su suerte: Sánchez, desde el día uno de su llegada a Moncloa ha estado viviendo de palabras. Éstas surtían su efecto entre quienes eran favorables a creerlo y, mucho más especialmente, entre quienes, querían aprovecharse de su debilidad (porque Sánchez ha sido un presidente débil, incluso más débil que Zapatero: débil por sus mínimos apoyos parlamentarios, débil por que su único objetivo era saquear el país, débil porque, tanto él como su entorno tenían mucho que ocultar, débil porque han aceptado ser ministros, auténticos mindundis, sin preparación, experiencia, ideas, ni capacidad de gestión y otros que, como Marlaska, verosímilmente tenían, como mínimo, tantas cosas que ocultar como su presidente).

Escribimos estas líneas cuando hace 30 horas que se inició la invasión: la situación en Ceuta (pero también Melilla), empieza a ser desastrosa: ambas ciudades están sometidas a un caos absoluto, a lo largo de la tarde empezarán a manifestarse lo primeros síntomas de insostenibilidad: falta de alimentos y agua, no solo para marroquíes, sino para nuestra gente; jóvenes analfabetos arrastrados por sus instintos primarios que procurarán satisfacerlos aprovechando la debilidad de las fuerzas de orden destacadas en ambas ciudades. Inicio de saqueos: es cuestión de tiempo que los supermercados y los almacenes o cualquier punto en donde se sospecha que existan agua o alimentos, sean tomados por la fuerza.

A pesar de que las Fuerzas Armadas y de Orden Público deben haber recibido la orden de no utilizar sus armas de fuego, antes o después, deberán hacerlo si quieren contentar a una horda primitiva, famélica y sedienta, para la que el mayor bien es su teléfono móvil y que tratarán de apropiarse por la fuerza de todo aquello que necesitan. Es cuestión de tiempo que a los 28 muertos (cuando iniciamos este escrito eran solo 20, y cuando lo corregimos a las 16:00, ya son 43)) por ahogamiento, se sumen muchos más.

Por supuesto, no se van a producir expulsiones: los “expedientes” de los 70.000 (dentro de unas horas habrán llegado a 100.000) invasores, se tramitarán lenta y cansinamente, más de la mitad o incluso dos tercios nunca serán repatriados (como ocurrió con la invasión de 10.000 marroquíes en 2022 de los que menos de la mitad fueron expulsados a Marruecos), serán dispersados por toda la geografía nacional, especialmente en Madrid, Andalucía, Valencia y allí en donde existan gobiernos regionales peperos o apoyados por Vox. Cataluña y el País Vasco recibirán menos (por lo demás, Cataluña ya está sobresaturada de inmigración y, acaso por eso, es una de las zonas más castigadas por la delincuencia... Si Illa o Pradales creen que existen "fronteras naturales" entre sus autonomías y el resto de España, que sepan que no van a poder evitar que inmigrantes "depositados" en Andalucía se van a quedar allí: se instalarán en donde les apetezca. Así de simple. 

La población española de Ceuta y Melilla, irá disminuyendo. Hay que recordar que el abandono de Argelia por parte de De Gaulle, hizo que en pocos meses debieran hacerlo 1.000.000 de franceses que no quisieron esperar a ver las represalias del nuevo gobierno argelino independiente y de sus bandas de asesinos (el FLN). El éxodo en las dos ciudades españolas promete ser de similares características. Ciudadanos españoles se verán expulsados de sus tierras por la irresponsabilidad criminal y traidora de un miserable.

Hace menos de una semana, los medios informaron que los apellidos musulmanes ya eran mayoría en Ceuta y Melilla. Esta invasión trata de que ambas ciudades “caigan” como fruta madura en manos del sátrapa corroído por las enfermedades de Rabat. Y si fuera por el sátrapa de este lado del Estrecho, la entrega se realizaría a la voz de ya.





 

jueves, 23 de abril de 2026

LA POLÍTICA EXTERIOR DEL SANCHISMO O EL SUICIDIO ESPAÑOL A PLAZO FIJO (4 de 4) – “Migración circular” y “conflicto ucraniano”

6. La “migración circular” como iniciativa en política exterior

La “africanización” de nuestra política exterior, se está vendiendo como “pasos agigantados” para un “nuevo modelo migratorio” bautizado como “migración circular”, algo parecido a inventar la sopa de ajo en el siglo XXI. En la orwelliana guerra del lenguaje utilizada por el sanchismo, este nuevo invento consiste en un sistema de contratación que permite a trabajadores extranjeros viajar a España para trabajar en sectores específicos (como la agricultura o la hostelería) durante un periodo determinado y, una vez finalizado el contrato, regresar a su país de origen con la garantía de poder volver a ser contratados en la siguiente temporada… Por supuesto, este sistema es tan absurdo y engañoso como cualquier otra medida de Sánchez, pero justifica los acuerdos y los pactos suscritos en los dos últimos años con países africanos. El gobierno ha declarado que esta “migración circular” está diseñada para fomentar una migración “legal, segura y ordenada”…

Pero el problema es que resulta innecesario contratar en los países de origen a trabajadores para un país está próximo a los 4.500.000 de trabajadores reales en paro (aunque solo declare oficialmente 2.400.000…). En este terreno la “imaginería laboral” del Ministerio de Trabajo, ha rebasado las peores previsiones orwellianas: un parado es un parado, alguien que no trabaja, pero el ministerio, hoy, considera no-parados a los “fijos discontinuos inactivos” (900.000 personas), a los demandantes con "disposición limitada" (367.000 personas), a “Otros no ocupados” (casi 200.000 personas) calificadas como demandantes de empleo pero que el Ministerio no suma al dato de paro registrado a pesar de que no tienen un trabajo en ese momento: desempleados que siguen cursos de formación, estudiantes que buscan trabajo, etc.; y, finamente, 11.000 personas más procedentes de ERTEs. Y un contingente, posiblemente entre 800.000 y 1.000.000 de personas que, por algún motivo, reciben pensiones no contributivas y ni trabajan ni están inscritos en listas de paro, fundamentalmente inmigrantes en situación irregular. Sumado, todo esto, da una cifra que no puede ser mucho menor de los 4.500.000, número de parados reales.


En esta perspectiva resulta absolutamente innecesarios los pactos para generar “migración circular”, que no harán sino aumentar el número de ilegales. Desde el momento en el que un trabajador llegado de África logra insertarse en este programa en su país de origen, trabaja dos o tres meses (que es, como máximo, lo que dura una campaña agrícola), pero puede obtener permisos de residencia de ente 4 y 9 meses… tiempo suficiente como para entrar en contacto con otros africanos en paro que le comunican que el Estado los mantiene a ellos y a sus familias por tiempo indefinido, sin necesidad de trabajar ¿qué puede, pues, impulsar a ese beneficiario de la “migración circular” para regresar a su país de origen y volver al año siguiente? Obviamente, le resulta mucho más rentable no regresar y engrosar la cifra de ilegales en vías de regularización.

Por otra parte, si bien es cierto que falta mano de obra en España, no es menos cierto que falta mano de obra CUALIFICADA (especialmente en la construcción) y que el modelo de “migración circular no va a paliar: ni en África existe esa mano de obra que conozca los sistemas constructivos europeos, ni ese modelo migratorio les va a permitir adquirirla mediante cursos de formación profesional. En cuanto a la inmigración no cualificada, la única que puede encontrar trabajo en los campos, en España hay suficientes ilegales como para cubrir toda la demanda, así que importar más solamente supone agravar la cuestión migratoria.

Quizás en materia migratoria es donde la política Sánchez es más errática y suicida y no basta con interpretarla como “tierra quemada”. Él mismo, ha integrado sus medidas en materia de inmigración en el capítulo de “política internacional”: ya hemos visto sus reiteradas visitas a África, lo que ha dado y ofrece a cada país. El balance es netamente deficitario para nuestro país. La explicación oficial de tal política es que el gobierno quiere hacer de España el “socio estratégico” que lidere la influencia de la UE en África, combinando inversiones económicas con un modelo de migración legal y ordenada… pero, el problema es que Sánchez actúa por iniciativa propia, no por mandato de la UE, que lo considera un “maldito”, un disidente que juega un juego personal y propio que cada vez tiene menos que ver con la política central de la UE a la que sus medidas en materia migratoria están visiblemente perjudicando.

Y es entonces cuando llegamos a la “regularización masiva”. Inicialmente apoyada por el PP (que propuso “rebajar” la cifra de regularizaciones a 500.000 y que, luego, a la vista de la impopularidad de la medida, y del tirón de Vox, optó por desvincularse), finalmente iniciada en abril de 2026, como era de esperar, ha estimulado el “efecto llamada”, al anunciarse anticipadamente, has generado la llegada de inmigración procedente, no solo de África sino de inmigrantes en situación de ilegalidad en otros países de Europa, y que se realizará sin la más mínima garantía de veracidad de los documentos presentados y sin capacidad de verificación alguna.

En el momento de escribir estas líneas, ningún analista duda de que los “regularizados” rondarán entre los 750.000 y el millón, estimulando un nuevo “efecto llamada” que hará que en apenas unos meses nos encontremos con el mismo número de ilegales que en el momento actual. Y todo esto en un momento en el que la construcción de viviendas está a mínimos, los alquileres y los precios de la vivienda suben ¡como ocurre en una economía de mercado en donde hay más demanda de vivienda (400.000 inmigrantes al año) que no es cubierta por la oferta inmobiliaria.

Los gobiernos europeos, por otra parte, temen que esta regularización (que permitirá que los “legalizados” en España circulen por todo el ámbito de la UE) repercuta en sus propios países y esto genere una nueva oleada de votos hacia los partidos populistas, permanecen, entre temerosos y expectantes ante el desarrollo de la regularización.

Ahora bien ¿qué ha impulsado a Sánchez a esta medida absurda e impopular? No cabe decir solamente que busca una situación de “tierra quemada” (que su sucesor se vea desbordado, no esté en condiciones de afrontar la crisis y en unos años, el socialismo vuelva a gobernar el país), porque, otras medidas sugieren que Sánchez prepara lo más parecido a un “pucherazo electoral” (especialmente con la concesión de nacionalidad a ¡nietos de republicanos exiliados!).

La respuesta está en la foto de la reunión de Barcelona de la “internacional progresista”: Sánchez y el hijo de Soros, sugieren que el primero, en su afán de supervivencia, ha hecho suyas las tesis que ha defendido Soros en las últimas décadas. Y todos los gobiernos europeos han entendido perfectamente y desde hace años que Soros es un aventurero de la política, interesado en sus maniobras especulativas y en la defensa de sus “mitos progresistas” generados en su infancia de judío húngaro obsesionado por su origen étnico y deseoso de ANULAR cualquier sistema de identidad étnica o nacional que consideraba culpables de la discriminación de la que era objeto. Para ello era preciso anular la diferenciación racial y eso solamente podía hacerse mediante el mestizaje.

El delirio de Soros (avalado por los miles de millones entregados a su fundación Open Society) y coincidente -por otros motivos- con las políticas de la clase funcionarial de la ONU y de sus agencias (especialmente de la UNESCO), es el que ha hecho de la inmigración masiva un tema defendido por la “izquierda progresista mundial”. No es que a Sánchez le interese una verdadera mierda el plan de Soros, es que es uno de los pocos puntos de apoyos con los que cuenta en ese momento y Sánchez hará con Soros lo mismo que ha hecho con Marruecos, seguirle la corriente si eso le ayuda a permanecer unas semanas más en el poder.

Pero el resultado objetivo de todo esto es dramático para el futuro de España:

1) España está cada vez vas lejos del pelotón de cabeza de la UE (Francia y Alemania) que, en la práctica, están marginando y evitando a Sánchez por todos los medios (dar la mano y/o fotografiarse con un corrupto es un lastre de futuro). Sus choques con EEUU, su trilerismo en el tema de las negociaciones con la OTAN, su juego personal en detrimento de cualquier proyecto o política europea, le abocan a ese aislamiento.

2) España se está “africanizando” a marchas forzadas: en primer lugar, por la diferencial demográfica que hace que los africanos (magrabíes y negros) sean cada vez más y tengan cada vez más hijos y los españoles de origen seamos cada vez menos y con menos hijos. Medidas como la permisividad a la “inmigración masiva”, la “migración circular”, los acuerdos con países africanos apuntan en esa dirección.

7. La cuestión ucraniana en la política exterior española

Sánchez mantiene un apoyo verbal y material continuado a Ucrania, aparentemente alineado con los socios de la OTAN y la Unión Europea. Sánchez afirma creer en el “multilateralismo” apoyado por la UE, pero, una vez más, sus palabras desmienten los hechos. Alguien que rompe con los EEUU, abre de par en par las puertas a China y opta por Ucrania en guerra con Rusia, no está por el “multilateralismo”, sino que, no tiene una opción clara y diáfana en política exterior. O dicho de otra forma, cualquier iniciativa en política exterior de Sánchez sigue estando subordinada a sus intereses personales.

Creer en el “multilateralismo”, en principio, supondría aceptar que Rusia tiene derecho a asegurar su defensa nacional y la integridad de sus ciudadanos, especialmente de aquellos que fueron incluidos en Ucrania, pero que se sienten rusos y viven en territorios que SIEMPRE han sido rusos.

No olvidemos que el conflicto de Ucrania se inició por la “marcha hacia el Este” de la OTAN, iniciada durante el derrumbe de la URSS y que ha proseguido inexorable hasta la frontera ruso-ucraniana. La pretensión de la OTAN de incluir a Ucrania en su dispositivo, fue la causa, la única causa del inicio del conflicto: no ha existido, desde el derrumbe de la URSS ninguna aspiración rusa sobre Europa Oriental, ni mucho menos ahora.

Sin embargo, el hecho de que en Polonia, los países Bálticos, y los Países Nórdicos, exista en estos momentos una psicosis de guerra (que se intenta extender a Alemania) y se esté a la espera “de un momento a otro” de un ataque ruso, es una ficción que ha nacido de la necesidad de la UE, especialmente de Alemania, de encontrar una industria que sustituya a la del motor, que quedará prácticamente liquidada por la competencia china. Esa industria “de sustitución” es la industria armamentística. Pero los armamentos no se “consumen” si no se estimula el miedo a un conflicto bélico. Esa es la razón por las que en algunos países se vive una psicosis de guerra.

En lo que se refiere al conflicto ucraniano, prácticamente está liquidado desde las primeras semanas de guerra. Rusia tiene desde hace años lo que pretendía: el dominio sobre el Dombass y Crimea. No aspira a más, tiene en Siberia territorios inexplotados e interminables, provistos de riquezas minerales, así que no necesita de “sueños imperiales”, ni de peligrosas fantasías expansivas. Sin embargo, Zelensky se niega a dar por finalizado un conflicto en el que, antes o después, irremisiblemente, va a tener que aceptar pérdidas territoriales.

De momento este conflicto está despoblando Ucrania que ya ha perdido casi una cuarta parte de su población desparramada en países de Europa del Este. Los desertores del ejército ucraniano, los que se niegan a vestir uniforme y optan por ir a Europa, las familias que huyen de la guerra por encontrarse en zonas militares, los muertos en el conflicto (que organismos imparciales evalúan entre 500 y 600.000 personas, mientras que Zelenski solo reconoce 55.000, a lo que habrá que sumar entre 25 y 50.000 civiles) y los que se encuentran en regiones de mayoría rusa que nunca se han considerado ucranianos. Los 43 millones de habitantes que tenía el país en 2022 se han reducido a 33. La UE ha absorbido la mayoría de esa merma que se suma al 20% del territorio ocupado por los rusos. A esto se une la “catástrofe demográfica”: la natalidad se ha desplomado cayendo por debajo de un hijo por mujer. En 2025 y principios de 2026, se ha registrado una proporción de tres muertes por cada nacimiento.

El diagnóstico, por todo lo anterior, es fácil de establecer: Ucrania ha perdido en este conflicto, puede darse como “parte derrotada”. Sin embargo, Zelensky entendió muy pronto que la guerra le sirve para muñir a los países occidentales, especialmente a la UE. No hay que olvidar que, Ucrania arrastra una corrupción endémica que se ha centuplicado con la guerra y con el gobierno de Zelensky (que ha tenido que prescindir de varios colaboradores de su propio entorno, por esta causa). Como no podía ser de otra manera, Sánchez es una de las personas con las que Zelensky se siente más cómodo… y por ello ha viajado en cuatro ocasiones a España para entrevistarse con Sánchez.

España ha comprometido una cifra total de casi 4.000 millones de euros en apoyo militar bilateral desde el inicio del conflicto. El pasado 18 de marzo de 2026, durante la cuarta visita de Volodímir Zelenski a Madrid, Sánchez anunció un nuevo paquete de 1.000 millones de euros para este año. Una novedad clave de este acuerdo es el impulso a la coproducción y cofabricación de material bélico (drones, misiles y radares) trabajando "codo con codo" entre empresas españolas y ucranianas. Entre los paquetes más recientes de ayuda (finales de 2025 y principios de 2026) se incluyen sistemas de defensa antiaérea y antidrones, radares de exploración y vigilancia aérea, munición y equipamiento defensivo diverso valorado en unos 300 millones de euros. A lo que hay que sumar el apoyo total (financiero, humanitario y para refugiados) estimado en casi 17.000 millones de euros. También se han habilitado partidas específicas para acelerar la reconstrucción de infraestructuras críticas y desminado humanitario. Finalmente, en el capítulo de “acogida de refugiados”, España, a pesar de la lejanía, ha facilitado el estatus de protección temporal a 338.576 ucranianos, que han pasado a residir principalmente en Alicante, Barcelona, Madrid y Malaga.

Mientras que la asistencia a “refugiados” (en realidad, en muchos casos, a simples desertores que se niegan a cumplir su servicio militar) es la baza “humanitaria”, el resto de acuerdos tienen un trasfondo militar. Esta es la baza que esgrime Sánchez ante Trump y ante la propia OTAN asegurar que ha subido el “presupuesto de defensa”.

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Hasta aquí las líneas esenciales de la política exterior sanchista. A nadie se le escapa que se trata de una política internacional improvisada, sin garantía de continuidad, que, por eso mismo, va a continuar aumentando el descrédito y la irrelevancia de España en materia internacional, además de ser una auténtica sangría para la economía española que invierte de forma ingente más y más fondos que nadie sabe a ciencia cierta a dónde van realmente a parar y en qué se emplean. Una política que es, a fin de cuentas, contradictoria y elaborada para dar una excusa al CIS para elevar la intención de voto al PSOE.

Como hemos dicho desde el principio, no se busca le “interés nacional”, sino que es una política de baja cota, guiada por los “intereses personales” de Sánchez, Zapatero y de personajes nefastos y ya olvidados como José Bono, instalado definitivamente en su palacete de la Medina de Tánger, una zona privilegiada con vista al estrecho de Gibraltar y al puerto de la ciudad. Toda esta patulea de terminará cayendo antes o después… el problema es qué quedará de España y, dado el tema de este estudio, qué quedará de la política exterior española. Por que quien venga detrás deberá reconstruir partiendo prácticamente de cero esa política exterior.

Un gobierno digno de tal nombre, por cierto, consensua la política exterior con el principal partido de la oposición, para evitar giros bruscos que terminen restando credibilidad internacional. Y eso, precisamente, es lo que Sánchez no ha intentado como mínimo desde 2021.