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lunes, 2 de noviembre de 2026

Entrevista a Ernesto Milá sobre "De Perejil a Ceuta: 23 años de guerra híbrida contra España"

Estos días se ha puesto a la venta en Amazon, la obra de Ernesto Milá, “De Perejil a Ceuta – 23 años de guerra híbrida contra España”, publicada por Eminves. El autor ha trabajado en esta obra tres meses, a partir del mismo día en el que se inició la invasión de Ceuta. Durante ese tiempo, ha estado concentrado en sí mismo y en su estudio, renunciando a cualquier otra tarea, tratando de comprender lo que estaba en juego y actualizando sus nociones sobre Marruecos, sus proyectos, su situación interior y su futuro. Han sido tres meses en los que, los únicos elementos que ha publicado en su blog, Info-krisis, han sido artículos dedicados a la misma situación y que no forman parte del libro, pero sí de la investigación. El libro, por cierto, en sus conclusiones, está dedicado a los ciudadanos de Ceuta y a lo que están teniendo que pasar en estos últimos meses. Y éste nos parece un buen punto para iniciar la entrevista.

Supongo que la idea de escribir este libro deriva de la invasión de 100.000 marroquíes a la ciudad de Ceuta…

En realidad, llevaba varios meses valorando la posibilidad de revisar mis dos obras anteriores sobre Marruecos, Marruecos, el enemigo del Sur y Marruecos, la amenaza, publicadas respectivamente en 2003 y 2005. Esta revisión era casi obligatoria a la vista de la política de las actitudes de Pedro Sánchez hacia Marruecos. Sin olvidar, por supuesto que 23 años han cambiado muchos elementos y en cierta medida, lo que publicamos entonces ha sido superado por los hechos. Convenía, pues, actualizar datos y presentar la nueva situación. Pero, el problema era que no encontraba tiempo para abordar un trabajo de este tipo. En la mañana del 29 de julio, al extenderse la noticia de la invasión, dejé cualquier otro trabajo pendiente y abordé la tarea que me ha llevado exactamente tres meses de trabajo.

De Perejil a Ceuta ¿es un trabajo de investigación?

No soy “periodista de investigación”, ni aspiro a competir con los medios que en estos últimos años han renovado este tipo de periodismo. Mi trabajo es de recopilación, análisis y previsión. Lo que el lector va a encontrar en esta obra es una síntesis de la situación actual de las relaciones en España y Marruecos, de lo ocurrido desde el “incidente de Perejil” y de cómo puede evolucionar la situación en el futuro. El periodismo convencional tiene un problema: la acumulación de datos puede constituir una hojarasca excesivamente densa y, aparentemente, inconexa, que, finalmente, oculte la naturaleza real de los problemas e, incluso, que tienda a generar en la opinión pública imágenes deformadas del conflicto. Porque estamos hablando de un conflicto querido por Rabat y que los últimos gobiernos de España, pretenden ignorar. De ahí que no me haya preocupado por “investigar” datos nuevos, sino más bien por recopilar, seleccionar, sintetizar los existentes y con ese material, juzgar la situación de la manera más objetiva posible.

¿Y a qué conclusión has llegado tras el análisis de los datos disponibles?

Ha sido bastante sorprendente. Sabíamos que Marruecos era uno de los paraísos de la corrupción (y, seguramente por eso, el entendimiento con el sanchismo ha sido absoluto), pero ignorábamos que ese es su único As en la mano. Marruecos, a lo largo de estos 23 años ha comprado al peso a políticos europeos, los ha chantajeado, los ha espiado, y gracias a ello, ha asegurado su desarrollo y obtenido fondos, ayudas e, incluso, un estatuto preferencial y único hasta ahora, en sus relaciones con la Unión Europea. Gracias a todo ello, Marruecos se ha desarrollado y prosperado. Y, al decir “Marruecos” quiero decir, el Majzén, porque para el marroquí de a pie, la única forma de prosperar sigue siendo recurrir a la inmigración. Como español y europeo, no puedo aprobar esa emigración masiva, innecesaria en Europa y que constituye una verdadera losa para nuestros sistemas asistenciales y sociales, pero entiendo perfectamente que los marroquíes deseen abandonar su país lo antes posible. En última instancia, la conclusión es que Marruecos “parece fuerte”, sólo porque, hasta ahora, los gobiernos españoles, el francés y la propia UE, han adoptado la estrategia de la “renuncia preventiva” ante Rabat.

¿Marruecos no tiene fortaleza suficiente para garantizar su propio desarrollo?

Ni remotamente. Marruecos quiere unos niveles de vida europeos, pero con un gobierno teocrático, autoritario gestionado por una oligarquía corrupta. Esa oligarquía dicta las reglas y las regulaciones y, como era de esperar, se aprovecha de ellas. La clase media crece a un ritmo lentísimo, mientras la brecha entre la población y la oligarquía no hace más que ampliarse. En esas condiciones, la clase media nunca tendrá la amplitud y consistencia suficiente para necesitar un sistema “a la europea”. Si no es por el apoyo de España y de la UE (arrastrada por los gobiernos de Sánchez y Macron), Marruecos ni siquiera podría aspirar a ser el país “líder” de África. Argelia, Sudáfrica y Egipto, compiten con Rabat en este terreno. Pero, la UE ha abierto las puertas de par en par a Marruecos, ha deslocalizado parte de su industria, ha entregado lo esencial de su agricultura a las exportaciones marroquíes. El día en que todo esto cambie -y todo induce a pensar que cambiará en pocos años- el parón de la economía marroquí será brutal y generará cambios drásticos en sus dinámicas interiores.

¿Qué cambios han ocurrido en Marruecos desde que escribiste tus dos libros a principios del milenio?

Muchos, pero el que más me ha llamado la atención es que la demografía marroquí, en estos momentos, está solamente a un paso de la demografía europea, pero con un matiz extremadamente importante: mientras que la demografía en su propio territorio está ya por debajo de la “tasa de reposición” (hijos por mujer fértil), en cambio, entre la emigración marroquí en Europa permanece como en sus mejores tiempos (tres hijos por mujer fértil). Hasta principios del milenio, la población marroquí, desde la independencia, se duplicaba cada veinte años. De hecho, hoy, el 46% de la población marroquí es menor de 35 años. Esta presión demográfica era vivida por el régimen como una amenaza y, hoy, la Generación Z, está completamente insolidarizada con el régimen. El coste de la vida, el paro -incluso entre los licenciados universitarios- y, sobre todo, la falta de perspectivas y la desesperanza ante la omnipotencia de su aparto oligárquico (el Majzén) que impide el progreso de la población, es lo que ha disminuido drásticamente la natalidad. Quien quiere tener familia numerosa (más de dos hijos), se va a Europa Occidental en busca de subsidios, ayudas, subvenciones y declaraciones de “vulnerabilidad”. Pero, muchos marroquíes empiezan a ser conscientes de que la UE no es la solución y que se está generando en territorio europeo, incluso en España, un caldo de cultivo que deja presagiar que la época dorada de los subsidios, está a punto de concluir. Y esto, en un plazo de apenas un lustro, hará inevitables los cambios políticos en Marruecos. O el gobierno cede a la presión de la Generación Z, o existe una posibilidad de que Marruecos desemboque en una guerra civil de carácter social.

En tus dos libros anteriores insististe mucho en el “poder del Majzén”, ¿ha aumentado o disminuido en el último cuarto de sigla?

Habría que explicar primero lo que es el “Majzén”. La palabra tiene relación con el término español “almacén”. Era el lugar en el que los sultanes guardaban sus fortunas. Hoy es el sistema oligárquico que tiene su centro en el palacio real y que reúne a los miembros de la familia real, a las grandes fortunas del país, a los servicios de inteligencia y seguridad y a los dirigentes de las fuerzas armadas. Eso es el Majzén: el verdadero gobierno oligárquico y autoritario de Marruecos. Es importante recordar que en el vértice se encuentra el “sultán” o rey de Marruecos y que nada se mueve en Marruecos -absolutamente nada, recalco- sin permiso del Majzén. Las políticas económicas, de defensa, las posiciones religiosas y sociales, no dependen del parlamento, sino que son impuestas por las “comisiones técnicas” centralizadas en el palacio real. Por eso decía antes que el Majzén es el principal beneficiario de las “regulaciones” que él mismo introduce en la economía. Y esto ha hecho que, cada día que pasa, el Majzén sea más y más potente. ¡Claro que ha crecido el poder del Majzén en el último cuarto de siglo! En la medida en que la economía marroquí es hoy mucho más viva y activa que a principios del 2.000, el poder del Majzén se ha introducido en todos los nuevos sectores económicos (desde telefonía, hasta agricultura, desde armamento a automoción, desde energías renovables hasta creación de infraestructuras).

¿Marruecos sigue siendo una monarquía teocrática?

En la nueva constitución la figura del rey ya no es “sagrada”, es, simplemente, “inviolable”… esa es la gran novedad. Pero, esa inviolabilidad, afecta a la consideración del rey como “comendador de los creyentes” y “descendiente del profeta”. Cuestionarlo es hacerse acreedor condenas a años de prisión. Gracias a genealogías, visiblemente falseadas e incompletas, Mohamed VI aparece como descendiente de Mahoma… versión ingenua e indemostrable, pero que le convierte, a la vez en líder político y líder religioso, pero también, en la medida en que ocupa la cúspide del Majzén, en la principal fortuna del país y orientador de la economía. Como si Felipe VI sumara a la vez, el cargo de Pedro Sánchez, el de la presidencia de la Conferencia Episcopal y el de presidente de la patronal… En la concepción marroquí, el rey es el detentados de la “triple espada” de dos filos, el poder espiritual y el poder político, con una empuñadura, el poder económico. Y lo que es más importante: no se permite a ningún medio de comunicación, ni a ningún partido, ni a ningún ciudadano, dudar de esta triple legitimidad, ni cuestionar estos rasgos del poder del sultán.

¿Con qué bazas cuenta Marruecos en su lucha contra España?

La más importante de todas -además de la mencionada política de “renuncia preventiva” practicada por Zapatero y Sánchez, es la amistad con EEUU. Marruecos fue en el siglo XVIII, el primer estado que reconoció la independencia norteamericana y, desde entonces, las relaciones entre ambos países, han sido extremadamente fluidas. Marruecos apoyó a los primeros marines de los EEUU en las “guerras berberiscas” contra la piratería argelina que atacaba a mercantes norteamericanos en el Mediterráneo. Roosevelt prometió, en plena guerra mundial la independencia al sultán de Marruecos, de espaldas a la potencia colonial francesa, su aliada, y no digamos a España. Incluso, cuando estalló la “guerra de Ifni”, España no pudo utilizar el armamento moderno vendido por EEUU contra Marruecos por una de las cláusulas de exclusión. En la Marcha Verde, el apoyo de la CIA fue público y notorio. Desde el origen de los EEUU, las relaciones con Marruecos han sido las más antiguas y productivas que con cualquier otro país del mundo. Hoy, la inteligencia norteamericana facilita información estratégica a Marruecos y ha allanado el camino para la normalización de las relaciones de este país con el Estado de Israel.

Esto nos lleva al programa Pegasus y al espionaje realizado por Marruecos sobre lideres políticos europeos, incluido Pedro Sánchez…

El software Pegasus es, como se sabe, de origen judío, pero no es la única herramienta de inteligencia que Marruecos ha comprado al Estado de Israel. Se suele olvidar que, con la excusa del “antiterrorismo”, Marruecos ha incorporado a su arsenal de inteligencia otro software destinado a intervenir y hackear lo que se llama “Internet de las Cosas”, esto es, equipos y redes informáticas con barreras de seguridad fácilmente franqueables y que abarcan desde cámaras de vigilancia urbanas, sistemas de seguridad de semáforos y comunicaciones, hasta equipos privados de domótica, limpieza y seguridad en hogares, elaborados también en Israel. Este intercambio de material de seguridad deriva directamente los “Acuerdos de Abraham” suscritos entre EEUU, Israel y Marruecos en 2020, que normalizaron las relaciones entre estos dos últimos países. Es del dominio público que Marruecos, pocos meses después, inició el espionaje a Sánchez y, como mínimo a cuatro de sus ministros, también a Emmanuel Macron y a su gobierno… pero es mucho menos conocido que también ha espiado a cientos de ciudadanos particulares y a inmigrantes marroquíes residentes en la propia Unión Europea. Y no, no cabe la menor duda de que el resultado de todas estas tareas de espionaje ha sido el cambio de orientación del Estado Español en relación al Sáhara y las políticas entreguistas de Sánchez en relación a Marruecos.

Las relaciones entre Marruecos e Israel ¿cómo han sido aceptadas por la población?

Hassán II, había permitido a la inteligencia israelí grabar la reunión de la Liga Árabe en Casablanca en septiembre de 1965; los datos obtenidos en esa ocasión fueron claves para la victoria judía en la Guerra de los Seis Días en 1967. Por entonces, oficialmente, no había relaciones entre Marruecos e Israel, e incluso, Hassan II había puesto precio a la salida de la numerosísima comunidad judía hacia el Estado de Israel compuesta por unas 300.000 personas, de las que ahora, apenas quedan 3.000. El Mosad también colaboró en el secuestro y asesinato del dirigente la oposición marroquí, Mehdi Ben Barka. Así que se trataba de una vieja y no confesada colaboración de espaldas a sus hermanos árabes. Sin embargo, a partir de los Acuerdos de Abraham, esa cooperación se hizo pública y se amplió. La población marroquí, en principio, no mostró grandes resistencias, pero, a partir del conflicto de Gaza, el 89% de la población desaprueba las relaciones con Israel y considera que su lugar está junto a sus hermanos árabes.

Esto nos lleva al fundamentalismo islámico en Marruecos, en tus dos libros anteriores pintabas un marco muy pesimista. ¿Ha cambiado algo?

Recordemos, en principio dos elementos a tener en cuenta: el islam marroquí, de la escuela malikita, es “moderado”, pero, así mismo, la sociedad marroquí, como todo el mundo islámico, ha demostrado sobradamente la rapidez con la que individuos “moderados”, en poco tiempo, se radicalizan hasta convertirse en fanáticos yihadistas por cualquier pequeño factor o estímulo imprevisto. Dicho lo cual, reconocemos que después de 2003 se dio un elemento que cambió completamente el panorama. Antes, Hassan II, desde los años 70, había facilitado la difusión de textos salafistas para contrarrestar la influencia marxista en las universidades y los sindicatos. Y tuvo éxito, porque, desde entonces, la “izquierda”, prácticamente, ha desaparecido en Marruecos. Pero en 2003, los potentísimos núcleos salafistas protagonizaron los atentados de Casablanca en los que murieron 47 personas. El salafismo y su red de mezquitas habían escapado al control de la casa real. Entonces se inició una persecución contra los salafista que tuvo como consecuencia más indeseable el que, los que no fueron encarcelados o no abandonaron esas ideas radicales, terminaron exiliándose en Europa Occidental. Marruecos, no solamente no colabora de manera apreciable en la lucha contra el terrorismo en Europa, sino que ha sido el principal “exportador” de terroristas a nuestro continente. Y esto no es ajeno a que, en los grandes atentados yihadistas en Europa, los marroquíes hayan estado presentes. Marruecos ha resuelto su problema con el yihadismo, poniendo un “puente de plata” para que los yihadistas se establezcan en Europa Occidental.

Pero, la sociedad marroquí ¿sigue siendo mayoritariamente musulmana? ¿se han producido procesos de laicización similares a los que se han dado en Europa?

La laicización es un proceso normal en sociedades rurales que experimentan una transformación en sociedades urbanas, como ha ocurrido en Marruecos en estos últimos 23 años. Por eso, la sociedad marroquí es más indiferente al islam hoy que entonces, pero, aquí debemos de tener presente lo ya dicho: la facilidad con la que un cambio en las circunstancias sociales y familiares puede generar un deslizamiento desde el indiferentismo religioso o desde una práctica atenuada del islam, hasta posiciones yihadistas. Y sería suicida olvidarlo. Ha ocurrido en todo el mundo árabe: en los años 50, el “panarabismo” era una forma de socialismo occidentalizado, pero, a partir de la “revolución iraní” de Jomeini y de la invasión soviética de Afganistán, todo esto cambió radicalmente y las tendencias islamistas se deslizaron hacia los sectores más fundamentalistas. En realidad, el salafismo no está completamente derrotado en Marruecos, siguen existiendo grupos y organizaciones clandestinas o semiclandestinas que se reclaman de esta corriente. Pero, hay que reconocer que las redes sociales, la extensión masiva de Internet entre la Generación Z, ha sido una de las causas de la relativa laicización de la sociedad marroquí. Y este elemento es muy importante, porque el sistema marroquí se sustenta sobre una “legitimidad teocrática”: si esta falla, o se consiente que se ponga en duda, el sistema entero está condenado a derrumbarse.

En tu libro hablas de que Marruecos nunca como ahora ha tenido que hacer frente a tantos enemigos. ¿A cuáles te refieres?

En nuestro trabajo hemos enumerado cinco enemigos, algunos de ellos, ya existían en 2003 y 2005, pero otros, especialmente los “enemigos interiores”, son nuevos. España, en principio, no debería de ser “enemigo” de Marruecos, pero la voluntad de este país de realizar la ficción geopolítica del “Gran Marruecos”, incorporando Ceuta, Melila, Islas Adyacentes, Islas Chafarinas y Canarias, atenta contra nuestra integridad nacional y lo que hace que Marruecos sea en estos momentos el único enemigo real al que deben estar atentos nuestras Fuerzas Armadas. Marruecos está en situación de guerra latente contra el Frente Polisario, pero también contra Argelia y, por lo mismo: la obsesión con reivindicar territorios de ambos países y considerar como un “hecho consumado” la anexión del Sáhara. A esto se suman dos enemigos más: por una parte, la Generación Z y por otro el nacionalismo rifeño. Una generación “conectada” nunca podrá ser una sociedad regida por principios teocráticos y dictatoriales, especialmente, cuando vive sin esperanzas. Los disturbios que tuvieron lugar a finales de 2025 y principios de 2026, cerrados con cientos de detenciones y condenas penales, ha evidenciado que la Generación Z ni está, ni posiblemente esté nunca, a favor del Majzén y de la casa real. Y luego, finalmente, está la revuelta rifeña, latente desde los primeros tiempos de la independencia, pero que sólo ahora ha reverdecido. Hassan II se vengó de la oposición rifeña, excluyendo a la región de cualquier programa de desarrollo. Y eso ha sido lo que ha generado un odio profundo entre el grupo étnico rifeño, completamente diferente al resto de la población, hasta el punto de que el partido nacionalista local, ha propuesto un entendimiento con España para combatir a la monarquía alauí. Cinco enemigos, suponen cinco frentes a los que estar atentos…, demasiados para un país como Marruecos que, militarmente está superado, tanto por Argelia como por España.

Hagamos un alto en el camino y retrocedamos un poco: ¿no sería más lógico que EEUU se decantara a favor de España que, a fin de cuentas, es miembro de la OTAN, en lugar de hacerlo del lado marroquí?

En realidad, no. Marruecos ofrece a EEUU la posibilidad de ser el portaviones que permite a los marines desembarcar y aterrizar en África. Marruecos es, para EEUU, la puerta de África, como Israel supone el acceso a Oriente Medio. Esto le da cierta ventaja estratégica. Por otra parte, el Pentágono no tiene ninguna fiabilidad en la actitud de España. Sabe perfectamente que, a partir del zapaterismo, no ha existido ningún consenso en la política exterior española, y que España es, hoy por hoy, un aliado “poco fiable”, en sus relaciones con EEUU e, incluso, en su actitud hacia la OTAN. Los gobiernos españoles de izquierdas han demostrado un antiamericanismo casi infantil, escaso interés, no sólo en la OTAN, sino, incluso hacia las Fuerzas Armadas Españolas, lo que se ha reflejado en los presupuestos de Defensa. España es hoy un país cuya política exterior no genera ninguna confianza en ningún centro de poder, acaso porque no existe. Incluso en los años del franquismo, el Pentágono se decantaba a favor de Rabat porque preveía la imposibilidad de que el régimen español subsistiera en el tiempo, mientras que una “dictadura hereditaria” en Rabat, era mejor garantía.

En tu libro haces un repaso a las “armas” que Marruecos utiliza contra España. ¿Se confirman tus previsiones formuladas en 2003 y 2005?

Sí, con una particularidad. En 2003, yo aludía a la “guerra de baja cota” y hoy se utiliza el término “guerra híbrida”. La única diferencia entre ambos conceptos es que en 2026 se ha incorporado la “guerra electrónica” a los cuatro elementos utilizados por Marruecos en 2003: la exportación de inmigración masiva, la exportación de drogas, la exportación de delincuencia y la guerra económica. Eso es todo. Uno de los memes más difundidos en los últimos meses es: “Marruecos, el destino más seguro para el turismo… todos los delincuentes están en España”, obviamente se trata de una exageración, pero que hace referencia a un hecho real: los delincuentes liberados por los distintos indultos de Mohamed VI, incluidos los yihadistas, han emprendido el camino hacia horizontes más benévolos con sus actividades delictivas. España es uno de esos destinos, acaso el principal. En la exportación de drogas algo ha cambiado: las mafias marroquíes extraen hoy más beneficio del aprovechamiento de las redes ya establecidas de tráfico de hachís, incluyendo cargamentos de cocaína negociados con los carteles colombianos y mexicanos. También puede hablarse de una convergencia de bandas marroquíes es lo que se ha bautizado como “mocromafia”, que cada ve actúa con más armamento de guerra y uno de cuyos centros operativos está en Marbella y Barcelona. En cuanto a la inmigración masiva, tanto la UE como España pagan cantidades mensuales importantes a Marruecos para que controle el grifo de la inmigración… pues bien, no solamente no detiene el tráfico de subsaharianos, sino que, además, facilita las salidas a sus propios súbditos. Del casi 1.200.000 regularizados en 2026 por el sanchismo, más del 20% son marroquíes, lo que demuestra la desidia deliberada de Rabat en la materia. Y, en cuanto a la “guerra económica”, nuestros mercados se ven cada vez más invadidos por productos agrícolas marroquíes de escasa calidad y con altos niveles de toxicidad, de los que sistemáticamente se oculta su origen con distintos subterfugios. Tanto España como la UE, gracias a las políticas globalistas y a las exigencias marroquíes, están perdiendo soberanía alimentaria, condenando a nuestra agricultura a la extinción, mientras aumenta la incidencia de determinadas enfermedades por uso y abuso de pesticidas, vermicidas, fungicidas y abonos prohibidos en la UE, pero que son frecuentemente utilizados en Marruecos. Podríamos seguir, pero creo que está claro que, hoy más que nunca, la “guerra de baja cota” de Marruecos contra España prosigue a ritmo creciente. A lo que hay que añadir el espionaje electrónico al que ya hemos aludido.

¿Es posible llegar a un conflicto abierto con Marruecos?

Rabat se contenta con aguijonear a España, para pulsar el estado de ánimo de nuestro gobierno y su capacidad de reacción. La “operación Ceuta” le ha confirmado en la debilidad del sanchismo, pero la reacción de la población española y de la población ceutí, le ha confirmado que la anexión de las dos ciudades y de Canarias, va a ser mucho más conflictiva de lo que preveía. Una legislatura más con Sánchez en el poder y se hubiera llegado a la co-soberanía de ambas ciudades, paso previo para el tránsito a la plena soberanía marroquí en poco tiempo. Pero sin un Sánchez o un Zapatero en el poder, es decir, sin la traición y la debilidad hecha “gobierno de España”, las cosas van a ser más lentas, sino imposibles. El ejército marroquí no puede competir ni con el español, ni tampoco con el argelino. De hecho, es posible que ni siquiera esté preparado para una guerra abierta en el desierto. Confía, sobre todo, en los drones kamikazes mucho más que en sus fuerzas blindadas; su única experiencia en combate es en la guerra contra el Polisario. Sus fuerzas navales son muy reducidas y si bien es cierto que se está rearmando con reactores norteamericanos, lo cierto es que, incluso en aviación de combate, va muy por detrás de España. Nuestro país dispone de mejores tropas de élite y de mayor preparación para el combate, a pesar de que el ejército marroquí sea más numeroso. Marruecos es consciente de esta inferioridad y busca solamente practicar el binomio diplomacia-espionaje, ambos muy agresivos, para mejorar posiciones y lograr sus objetivos. Suele firmar acuerdos de compra de armamento con países a los que pide, a cambio, apoyos políticos en determinados temas (la cuestión del Sáhara, la final del Mundial de Fútbol 2030, etc)… esto hace que su ejército parezca una verdadera feria de armamento, con blindados procedentes de seis o siete países diferentes, algunos de los cuales, ni siquiera han experimentado su utilidad en situaciones de combate real. España, por su parte, vende torretas para blindados de última generación, y Sánchez, literalmente, ha regalado ¡por un euro! torpedos y góndolas para bombarderos. Es un ejército que, sobre todo, tendrá importancia en conflictos civiles interiores, pero en su proyección exterior es meramente decorativo. El hecho de que sus mejores unidades blindadas, estén apostadas lejos de las fronteras con Argelia y de las zonas de combate con el Polisario, indican que Rabat fía toda su estrategia a los drones.

Por último, ¿es cierto que la salud de Mohamed VI es mala y que el Majzén está promocionando a su hijo, futuro Hassán III?

Sí, es rigurosamente cierto que la salud de Mohamed VI es más que precaria: está afrontando un catálogo de enfermedades degenerativas en estado avanzado que derivan de su, digamos, “alocada juventud” y de vicios que ha seguido practicando en su madurez. El mismo día en que 100.000 marroquíes invadían Ceuta, en la Fiesta del Trono, la imagen que dio el sultán fue de un hombre decrépito, débil y acabado, a pesar de su relativa juventud (62 años). Franco a esa edad, pescaba salmones, después de haber sufrido gravísimas heridas en combate en su juventud… Obviamente, el sucesor será su hijo, pero hay un problema: Mohamed VI está separado de su esposa, una mujer rifeña, muy independiente, que jamás ha utilizado el velo islámico, pelirroja, y que vive en un palacio cerca de Rabat con sus dos hijos: ella es la que ha modelado el carácter de su hijo Muley Hassán y existe la posibilidad de que lo haya hecho desde una perspectiva “occidentalizada”. Por de pronto, el futuro rey no permite el “besamanos”, gesto típico de sumisión practicado hasta ahora por todos los sultanes. Es una medida, indudablemente, inducido por su madre. Se trata de un heredero joven, 23 años, que todavía no está preparado para ocupar el trono y que, para colmo, genera desconfianza dentro del Majzén por sus tendencias “occidentalizadoras”. Los sectores más conservadores de la oligarquía marroquí, preferirían que la corona la ocupara Muley Rachid, hermano de Mohamed VI, una persona más en sintonía con la tradición marroquí. Por el momento, el Majzén presenta a Muley Hassán como “el rey de los jóvenes”, en un desesperado intento de atraer a la Generación Z, batalla perdida por anticipado. El tema de la sucesión es otro de los puntos negros que genera más incertidumbre en la cúpula del poder.

Pregunta.- Con todo esto, nos hacemos una idea del contenido de tu libro “De Perejil a Ceuta”, pero quedaría una última cuestión para terminar: ¿has utilizado la IA para componer las casi 500 páginas de la obra?

Respuesta.- En 2003 y 2005 me serví, fundamentalmente, de los partes de EFE. Por mi trabajo entonces, tenía acceso a la base de datos de la Agencia y eso facilitó mi tarea. Hoy, por supuesto, Google, que en 2003 estaba en pañales, está mucho más desarrollada y, obviamente, su IA, Gemini, me ha ayudado a confirmar o desmentir algunos datos, pero hay un punto en el que, si he consultado a tres IA, Geminis, Chat GPT y DeepSeek, y lo he hecho constar; es una cuestión, digamos, “comprometida”. Realicé la misma pregunta a estas tres IA: “¿Existen nexos entre el narcotráfico y el Majzén?”, en los tres casos, la respuesta fue afirmativa… En el resto, como he dicho al principio, esta obra es de recopilación de datos, análisis y opinión, por tanto, refleja, como podrán comprobar los lectores las conclusiones a las que me han llevado los datos reunidos en más de 400 fuentes consultadas y referenciadas en la obra.