INDICE GENERAL (en fase de elaboración)

jueves, 23 de abril de 2026

LA POLÍTICA EXTERIOR DEL SANCHISMO O EL SUICIDIO ESPAÑOL A PLAZO FIJO (3 de 4) - “Sánchez el Africano”

5. “Sánchez el Africano”, o la africanización de nuestra política exterior 
(y la africanización de España)

Sin duda, algún becario de la legión se asesores de La Moncloa, o incluso el hijo de Soros, ha metido en la cabeza del presidente que “África es una oportunidad”. Ya que las puertas de Europa están cada vez más cerradas y, dado que la opinión pública es más desconfiada en relación a la UE, y China está demasiado lejos, o Iberoamérica constituye la opción más realista para el gobierno Trump (lo que excluye directamente a España), nuestro país, aparentemente, solamente dispondría de África como “zona de expansión económica preferencial”… De aquí derivaría el interés de Sánchez por África.

La realidad es que, además de China y por otros motivos, el “activismo” Sánchez en materia internacional se ha centrado sobre todo en África. Este “activismo” ha sido particularmente intenso desde la llegada de Trump al poder. La intención confesada es aplicar una estrategia de “partenariado estratégico” tendente a posicionar a España como el principal puente entre la Unión Europea y el continente africano. Es una nueva mentira. Ese interés por África tiene otras motivaciones muy diferentes.

Sánchez busca opacidad en todas sus relaciones: que las intenciones reales queden cubiertas por declaraciones de intenciones y actos públicos que den que hablar. El fracaso de Sánchez en Europa, la posibilidad con la que contaba inicialmente para coronar su carrera política con un cargo de presidencia en algún organismo internacional (la UE, la OTAN o, por qué no, la propia ONU) tras abandonar el gobierno, a raíz de los casos de corrupción, se ha saldado con un cambio de estrategia: ahora ya no se trata de mirar su futuro “político”, sino encontrar una zona de “refugio” para el futuro y un área en la que entregar cantidades ilimitadas a fondo perdido (con la excusa de favorecer el desarrollo, aplicar la Agenda 2030, ayuda humanitaria, etc, etc, etc) y percibir por ello las comisiones que son de rigor.

Digámoslo más claramente: todo el dinero que llega a África desde la independencia de los años 60, es dinero perdido para el donante que va a parar a ese pozo sin fondo y sin ningún control, que son los 54 estados soberanos que existen en el continente… Ni un solo Estado africano es capaz de justificar fehacientemente el empleo de las cantidades dotadas graciosamente por los Estados europeos.

Así puede entenderse que, con las excusas más vanas (desde la aplicación de los “objetivos globales” de la Agenda 2030, hasta la cuestión migratoria), Sánchez haya hecho de África otro centro de su política exterior en estos últimos dos años.

En 2024 se inició este giro tras la “crisis de los cayucos” que llegaron en bandadas a Canarias. Crisis que se hubiera evitado, de haber habilitado repatriaciones “en caliente” en el momento en el que apareció el primero. Pero no había voluntad de detener la invasión, sino más bien, de estimularla. Y eso fue lo que hizo Sánchez en su gira africana que le llevó a Mauritania (reuniéndose con el presidente Mohamed Ould Ghazouani en Nuakchot para firmar “acuerdos de lucha contra las mafias” y “programas de empleo temporal”… de los que no se han sabido los resultados), luego Gambia (firmando un memorando de entendimiento sobre seguridad y migración… del que tampoco se saben los resultados, ni las inversiones) y Senegal (para “reforzar la cooperación policial” y “visitar proyectos de formación profesional apoyados por España”).

Un país tan absolutamente irrelevante en todos los sentidos como Mauritania se ha convertido en un socio prioritario, siendo visitado por Sánchez en febrero de 2024 (entonces acompañado por von der Leyen para anunciar un paquete de ayuda financiera de la UE destinado a la estabilidad del país y el control de fronteras y, nuevamente, en julio de 2025 para dar seguimiento a los “acuerdos de migración legal y segura”.


Además de Mauritania y Marruecos, Angola, Senegal, Ghana, Ruanda, Tanzania y Sudáfrica, son los países que han abierto sus puertas a Sánchez “el africano”.

El hecho es que todos estos acuerdos, onerosos para la economía española, no han dado los logros que se justificaban: la migración procedente de África ha proseguido (17.788 llegadas de cayucos a Canarias en 2025 y 7.030 hasta el 15 de abril de 2026… lo que permite suponer que este año pueden llegar fácilmente a 30.000. Y estas son las cifras reales, el resto es maquillaje estadístico.

Tal como hasta el más cateto de los asesores de La Moncloa podía esperar, el anuncio de la “regularización masiva”, ha estimulado la llegada de población africana, no solamente del continente del Sur, sino de inmigrantes ilegales que había llegado a países europeos y que no habían obtenido la regularización: ahora pueden hacerlo desde España y es muy probable que la cifra real de regularizados esté, al final de la campaña, cerca de un millón, mucho más que del medio millón que se preveía inicialmente.

Antes, en 2022, Sánchez había visitado Sudáfrica, el país en donde se está produciendo un verdadero genocidio de población blanca, motivado oficialmente “para fortalecer lazos comerciales y de inversión”. Desde entonces le une una entrañable amistad con el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, asistente obligado a la cumbre de Barcelona de este mes de abril de 2026

Ramaphosa es un hombre muy discutido en su país que se enfrenta una serie de controversias que abarcan desde escándalos de corrupción interna hasta crisis diplomáticas de alto nivel. Ramaphosa es una especie de “Sánchez negro”: el país esta actualmente envuelto en el llamado “escándalo Phala Phala”, el robo de cientos de miles de dólares en efectivo ocultos en muebles de su granja privada en 2020, hecho que no fue reportado formalmente a la policía en su momento. Poco antes de viajar a Barcelona, la policía sudafricana confirmó que aquel robo fue ocultado por la mala conducta de altos mandos policiales que buscaron recuperar el dinero sin seguir los procedimientos legales. El caso judicial contra los acusados del robo se ha aplazado hasta mayo. Los partidos de oposición han reactivado las solicitudes de juicio político (impeachment) tras los nuevos hallazgos sobre el abuso de poder para proteger los intereses financieros privados de Ramaphosa. Por otra parte, la administración norteamericana le ha acusado de permitir la limpieza étnica contra granjeros blancos y promover leyes de expropiación de tierras "discriminatorias" hasta el punto de que, en febrero de 2025, la Casa Blanca ordenó detener toda la asistencia extranjera a Sudáfrica y en 2026, vetó la asistencia de Sudáfrica a la cumbre del G20 en Miami.

Otros frentes abiertos contra Ramaphosa son la corrupción dentro de la propia policía sudafricana, la infiltración mafiosa en las fuerzas de seguridad y varios mandos policiales procesados por contratos irregulares. Sin olvidar que, tras las elecciones de 2024, Ramaphosa gobierna en coalición (Gobierno de Unidad Nacional) al haber perdido el Congreso Nacional Africano su mayoría absoluta por primera vez desde el fin del apartheid. Esto ha debilitado su capacidad de maniobra y lo obliga a negociar constantemente con los partidos que antes eran sus principales críticos. ¿Lo ven como no exagerábamos cuando decíamos que Ramaphosa es el Sánchez negro? Los paralelismos resultan increíbles

Angola es otro de esos países en donde se han firmado más y más acuerdos comerciales en los que el denominador común no es diferente a otros países del continente negro: España es “pagadora” y el gobierno local “receptor” a cambio, oficialmente, de permitir la actividad de empresa españolas en su territorio. Si hacemos caso a las cifras, los pagos a Angola son desmesurados en relación a los resultados obtenidos: se han entregado a ese país casi 1.000 millones de euros desde 2021 en distintos créditos y líneas de crédito para estimular el comercio mutuo.

En el año 2023, el presidente angoleño João Lourenço, llegó en visita oficial a España como respuesta al viaje que realizó Sánchez a Angola en abril de 2021. También aquí le firmaron acuerdos de cooperación económica y se abordaron proyectos en sectores como la energía, las infraestructuras y la defensa. En noviembre de 2025, Sánchez realizó otro viaje a Angola para asistir a la Cumbre Unión Africana - Unión Europea celebrada en Luanda. En este encuentro, como no podía ser de otra manera, el presidente español destacó la importancia de Angola como “centro de diálogo” para abordar el “cambio climático” y el “respeto al derecho internacional" y bla-bla-bla…

¿Y quién es este João Lourenço? Respuesta: otro doble de Sánchez, otra versión africanizada de él mismo. En efecto, Lourenço inició su mandato con una fuerte campaña anticorrupción en 2017 y se ganó el apodo de “Terminator” al inicio de su mandato por perseguir la fortuna de la familia del ex-presidente José Eduardo dos Santos. Nueve años después, se enfrenta a diversas controversias que han erosionado su popularidad y generado críticas tanto internas como internacionales. La primera de todas es una acusación de “lucha contra la corrupción selectiva”. No ha actuado con la misma contundencia contra figuras de su propio gabinete, como Edeltruda da Costa, acusada de malversación. Ha sido también objeto de escrutinio en países como EEUU por presuntos esquemas de fraude que beneficiarían a empresas vinculadas al partido gobernante (MPLA) y a su propio círculo más familiar.

Organizaciones como Human Rights Watch y Freedom House denuncian un endurecimiento autoritario de su gobierno. En 2024 y 2025, firmó leyes (como la Ley de Seguridad Nacional y la Ley de Vandalismo) que permiten al gobierno restringir telecomunicaciones sin orden judicial y castigar con hasta 25 años de cárcel a quienes participen en protestas que deriven en daños materiales. En julio de 2025, el partener de Sánchez aplicó una respuesta “desproporcionada” a las protestas por el alto coste de la vida y la subida de combustibles en julio de 2025, que dejó un saldo de al menos 30 muertos y cientos de detenidos… hasta el punto de que, en su reciente visita a Angola, León XIV haya instado a los líderes del país a “no tener miedo a la disidencia” y a combatir la “herida de la corrupción”.

Y, por supuesto, no podían faltar tampoco las acusaciones de manipulación electoral que ha lanzado la oposición liderada por UNITA que ha calificado sus victorias electorales como “golpes de estado institucionales”. Dentro mismo del MPLA han surgido fisuras y figuras que cuestionan su liderazgo de cara a las próximas elecciones de 2027, en un clima de creciente incertidumbre política…. ¿A qué les recuerda todo esto? ¿Entienden por qué Sánchez lo considera un “bro”…?