INDICE GENERAL (en fase de elaboración)

miércoles, 9 de febrero de 2022

LA ACTUALIDAD INTERNACIONAL NO ESTÁ EN UCRANIA SINO EN CANADÁ - EN CANADÁ HA EMPEZADO LA CONTRARREVOLUCIÓN

No oiréis noticias estos días sobre Canadá en los medios de comunicación y, sin embargo, en Canadá se está jugando en estos momentos el futuro de la Agenda 2030, ese pedal de aceleración para el mundialismo y la globalización. Desde hace una semana, Canadá, uno de los mejores países del mundo, está viviendo una verdadera revolución. El primer ministro, aterrorizado, en paradero desconocido, 50.000 camiones bloqueando las carreteras, la población movilizada a su favor, la popularidad del gobierno a mínimos y, lo más importante: la demostración de que las presiones para dar un nuevo paso al frente en la ingeniería social, encuentran cada vez más resistencias.

Es un deber, de todos los que estamos contra el nuevo orden mundial, contra el pensamiento único, contra la corrección política, contra TODOS los objetivos de la Agenda 2030, difundir lo que está ocurriendo EN ESTOS MOMENTOS en Canadá y trabajar para que la protesta -una verdadera REVOLUCION POPULAR- SE EXTIENDA A TODO EL MUNDO. El adversario es poderoso y entre sus promotores se encuentran los grandes centros de poder económico-financiero mundial, pero sus representantes políticos son cobardes e irresponsables: ese es el talón de Aquiles del proyecto mundialista.

Justin Trudeau, más que hijo de su padre, es hijo de George Soros. Un actor fracasado, hijo de papá como su padre, sin ninguna experiencia política, promovido en 2013 por los poderes mundialistas en Canadá como “valor político” vehiculizado en el Partido Liberal (lo más parecido al PSOE de aquellas latitudes). Oportunista, sin méritos propios (salvo el de ser hijo de su padre), tontorrón, ambicioso sin escrúpulos, “progresista” dado a aceptar las vanguardias de no importa qué progreso. Desde que está en el poder, Canadá se ha convertido en la vanguardia de la Agenda 2030: un país en donde, nosotros mismos hemos visto manifestaciones por la legalización de la marihuana en Montreal con apenas 50 asistentes (todos colgaos, por cierto), un país que conseguía regular e integrar la inmigración que iba llegando, un verdadero contraste con el “hermano del sur”, los EEUU, modelo de convivencia, era el país que peor podía aceptar las piruetas de la banda de aventureros dirigida por Trudeau. En pocos años, se han legalizado las drogas, llamar a una persona por un nombre que no corresponda al género que haya “elegido”, aunque no coincida con el sexo anidado irremisiblemente en sus genes, se ha convertido en un delito penado con prisión, cuando una mujer queda embarazada recibe inmediatamente una circular dándole todas las indicaciones de dónde, cómo y porqué debe abortar (increíble, pero cierto), un remanso de paz cívica, convertida por un HIJO DE SOROS, en laboratorio de ingeniería social... Estos han sido los “logros” de la “Agenda 2030” en Canadá.

Trudeau pretendía que los no vacunados pagaran un impuesto, que se vacunara toda la población obligatoriamente, además de pisar el acelerador para hacer avanzar hasta lo irreversible, la Agenda 2030. Y LOS CAMIONEROS HAN DICHO ¡BASTA! 50.000 trailers han bloqueado las carreteras y la vida en la capital administrativa, Ottawa.

En los primeros días -a fecha de hoy, el movimiento de protesta lleva ya 10 días y el desabastecimiento se nota especialmente en las grandes ciudades- los medios de comunicación acusaron al movimiento de “SUPREMACISTAS BLANCOS”, “RACISTAS”, “FASCISTAS”, “MAFIOSOS”, “NEGACIONISTAS”, aumentando así la cólera de los manifestantes cuyas reivindicaciones son claras: levantar todas las restricciones y todas las medidas coercitivas en favor de la vacunación universal, pero, sobre todo, EXIGEN LA DIMISIÓN DE JUSTIN TRUDEAU Y LA CONVOCATORIA DE NUEVAS ELECCIONES.

Al aproximarse las columnas de camiones a Ottawa, fueron suscitando el entusiasmo y el apoyo generalizado: desde hace cinco días ya era imposible en Canadá, negar la realidad. No se trataba de una minoría supremacista manipulada (las imágenes mostraban a camioneros de todos los grupos étnicos), sino de una verdadera protesta popular que iba arrastrando e incorporando a otros sectores de la sociedad. Anteayer, el gobierno canadiense declaró el “estado de emergencia” en Ottawa. El “heroico” líder del progresismo canadiense, optó por tomar las de Villadiego: huir de la capital y ser trasladado, protegido por una fuerte escolta pretoriana, a un lugar desconocido, alegando ¡“que había contraído el Covid-19”!

Los medios de comunicación, como siempre, han optado:

1) por tratar de desvirtuar el movimiento, “se trata de una minoría” han dicho: NO LO ES, SON MASAS POPULARES Y ENTUSIASMO LO QUE SUSCITAN LOS CAMIONEROS A SU PASO.

2) luego, por identificar al movimiento con la “extrema-derecha” y con sectores políticos anatemizados: “se han visto banderas confederadas y esvásticas”: NO SON EXTREMISTAS, ES LA POBLACIÓN DEL CANADÁ REAL, NO EL DE SOROS NI EL DE TRUDEAU, SINO LA GENTE QUE TRABAJA, VIVE Y ES ACOGOTADA A IMPUESTOS PARA MANTENER LA INSENSATA “AGENDA 2030”. Y NO SON NEGACIONISTAS: simplemente, creen que se está exagerando el riesgo del virus y que las medidas para combatirlo son incompatibles con las libertades públicas.

3) el manual indica que, si falla lo anterior, hay que lanzar la CARTA DEL MIEDO: “es un movimiento sedicioso”, “son desestabilizadores peligrosos”, “amenazan la seguridad para los residentes”: PERO LAS IMÁGENES Y LAS NOTICIAS QUE LLEGAN DE LOS PROTAGONISTAS INDICAN QUE ES UN  MOVIMIENTO PACÍFICO, UNA PROTESTA CÍVICA AUNQUE MASIVA.

4) finalmente, han optado por la “conspiración del silencio”: SI NO SE HABLA DE ESTE MOVIMIENTO ES COMO SI NO EXISTIERA. LOS TITULARES SE LOS LLEVA LA INEXISTENTE AMENAZA DE GUERRA EN UCRANIA…

Pero el movimiento de protesta está allí, lleva ya diez días.

Los camioneros canadienses han desbordado la política de sus organizaciones sindicales, han estallado en un movimiento popular reivindicativo que ha suscitado inmediatamente la adhesión de las masas.

Ahora ya todos tenemos la certidumbre de que la “Agenda 2030” solamente es un objetivo del Foro Económico Mundial que no tiene nada que ver con los intereses populares, ni siquiera con la resolución lógica de problemas actualmente existentes.

Ahora sabemos que LA MINORÍA SON ELLOS, los que se declaran a favor de la vacunación obligatoria, de las medidas coercitivas contra quienes no acepten sus normas de ingeniería social, son minoría el paquete de siglas LGTBIQ+, son minoría los que quieren construir un “nuevo orden mundial” promovido por fondos de inversión, multinacionales, dinastías económicas y fortunas amasadas al calor de las nuevas tecnologías.

Ahora sabemos que LA CARTA DEL MIEDO, es la excusa que utilizan para lograr sus fines: el “terrorismo internacional” y el “ántrax” a principios del milenio, la crisis económica de hace 13 años, la crisis del Covid (un virus realmente existente, PERO cuya gravedad se ha exagerado hasta lo indecible, casi tanto como se ha magnificado la “eficacia” de las vacunas, especialmente ante la variante Omicron), miedo a una guerra imposible en Ucrania. Y mientras la población, aterrorizada, buscaba ayuda, consuelo, refugio y soluciones, los Trudeau, los Sánchez, al servicio de los Fondos de Inversión y de la plutocracia económica, aprovechaban para avanzar su irresponsable proyecto mundialista de Agenda 2030.

¿Dónde están los camioneros en Europa? ¿Para cuándo protestas similares a la que se está desarrollando en estos momentos en Canadá? ¡Tú también puedes protestar: cuando veas un político con la chapa “Agenda 2030”, ten por seguro de que QUIERE MENTIR, ESTÁ MINTIENDO! ¡NI LE VOTES, NI LE ESCUCHES! Y, CUANDO LLEGUE LA HORA, NO DUDES EN SALIR A LA CALLE CON TU BANDERA PARA DEFENDER, NO SOLO TUS INTERESES Y TUS LIBERTADES, SINO TAMBIÉN TODO LO QUE ES CIVILIZACIÓN, CULTURA, IDENTIDAD.

El caso Trudeau demuestra que las ratas y las sabandijas son las primeras en huir ante una protesta.