lunes, 24 de septiembre de 2018

365 QUEJIOS (143) – QUE SI VOX PARA ARRIBA, QUE SI VOX PARA ABAJO (1)


En estas últimas semanas se ha hablado de Vox tanto que resulta muy difícil hacerse una idea de lo que es éste partido y de sus posibilidades reales. Si alguien cree que las líneas que seguirán van a ser una defensa cerrada o un ataque inmisericorde, que lo dejen aquí, porque perderán el tiempo. Por no ser, estas líneas ni siquiera van a ser un análisis pormenorizado de sus propuestas como en su momento hice con Podemos cuando arrancó o, en menor medida, con Ciudadanos cuando dejó de ser un fenómeno catalán y se convirtió en nacional. Es simplemente una opinión y figura en una relación de quejar, porque me quejo de que tres cosas: 

  • de que las opiniones sobre Vox hayan sido, hasta esta momento muy superficiales (tanto a favor como en contra), 
  • me quejo de que no hay que confundir Vox con la extrema-derecha clásica (por que su origen es completamente diferente) y, finalmente, 
  • me quejo de que el despegue de Vox entraña el morituri de la extrema-derecha clásica (o renovada) sin que ésta haya obtenido absolutamente ningún éxito en cuarenta años
Me explicaré.

¿Qué es Vox? Empecemos por sus orígenes. Vox nació como la nostalgia del PP aznariano, dirigido por gentes que opinan que Aznar fue el mejor presidente de la democracia y cuyo mensaje inicial estaba elaborado por un núcleo situado en el ala más derechista de este partido. Desde este punto de vista, Vox fue lo que había sido antes el PADE: una escisión del PP por la derecha. Eso es lo que fue Vox en su fundación y hasta no hace mucho. Mentalidad pepera, electorado pepero, militancia pepera y dirigentes que querían reconstruir “lo mejor” del PP fuera del PP, retornándolo a sus orígenes. Liberalismo y conservadurismo. Ese es todo.

¿Qué pasó con Vox? Lo que tenía que pasar con una opción liberal y conservadora: que tenía poco atractivo para el electorado y que tocaba tema que interesaban poco: seguía hablando del terrorismo, cuando el terrorismo había terminado; seguía hablando del aborto, cuando el aborto no interesaba nada… Era como un arroz blanco sin sal. Faltaba chispa, faltaba emoción, faltaba entusiasma y faltaba un enganche. Además, dependía directamente del estado de salud del PP: si este estaba como un roble, tenía el camino achicado; sus posibilidades se reducían a que apareciera una crisis en el PP para poder crecer a su costa. Esta crisis era necesaria pero no suficiente. Faltaba cierta "renovación temática". 


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Fue así como, poco a poco, se fue incorporando el tema de la inmigración masiva. Y eso se convirtió en el “gancho”. Ese gancho fue suficiente para atraer a desesperados con 40 años de fracasos de la extrema-derecha y que veían que la famosa “carrera de caracoles” iba a seguir siéndolo por tiempo indefinido. Así que, ¿por qué no apoyar a Vox? A fin de cuentas decía lo mismo que otras formaciones europeas de derecha… Los detractores, por su parte, decían que si es “liberal” (que lo es) o que si es “pro-sionista” (esencial solo para los anti-sionistas...).

De todas formas, la extrema-derecha en su crisis es minúscula sumadas todas las “coaliciones” y corrientes, si no ha llegado “llegar a las masas” es porque, ha utilizado temas entremezclados que “espantaban” a los presuntos electores, no ha tenido fondos suficientes para hacer llegar su mensaje y, para colmo, este era confuso porque, como ya he dicho en otra ocasiones, faltaban “mimbres” (cuadros dirigentes capacitados). Era inevitable que, antes o después, algún espabilado, dotado de más medios y con más posibilidades de hacerse oír, asumiera el tema de la inmigración masiva y la pérdida de identidad de España. Si no hubiera sido Vox, hubiera sido otro. Vox se eleva sobre la pirámide de fracasos de la extrema-derecha clásica.

En las últimas semanas, parece que Vox ha aparecido en algunas encuestas con futuros diputados. No me extraña. Pero hay que entender de dónde procede esa intención de voto. Las posiciones de Vox en materia de inmigración las conoce solamente una minoría de extrema-derecha que circula por redes sociales (formada por no más de 3.000-4.000 personal en todo el territorio nacional), los propios miembros de Vox que visitan su página y… los votantes descontentos del PP decepcionados por la crisis de su partido y que, en nuestra opinión constituyen la inmensa mayoría de su intención de voto. No creo que haya muchos decepcionados por la política, miembros de otras formaciones salvo del propio Vox o de sectores ultras (minúsculos para aparecer en encuestas), que se hayan fijado en esta opción. Así pues, el Vox de 2017 es el mismo que el del momento fundacional… sólo que con el "pegote" de la inmigración y que se beneficia, no tanto del repunte de la inmigración africana, como de la crisis del PP posterior a la subida de Sánchez al poder y de Casado a la dirección de este partido.

Resumiendo, y es bueno no olvidarlo, no sube por méritos propios, ni por lo escrito en su programa sobre la inmigración, sino por la crisis del PP. Este es el riesgo que tiene este partido, mucho más que lo que le achacan sus críticos ultras: que nació como escisión del PP, cuyo modelo es el PP aznariano (cuya política, dicho sea de paso, fue catastrófica: Aznar no fue el “mejor presidente en la historia de la democracia”, sino que su gestión fue una acumulación de errores entre los que abrir la puerta a la inmigración fue el primero, pero no el único) y que en estos momentos despega por la crisis de identidad del PP post-Rajoy.

Queda comparar las características de Vox con las de formaciones “identitarias” europeas. Hay de todo, como en botica. Por tanto cuesta poco resaltar los rasgos de Vox más parecidos a algunas de estas formaciones (si se es favorable a esta formación) o bien los rasgos en los que no se parece en nada (si se adopta una posición contraria). La variedad de estos partidos europeos, hace lo demás. De entre todo lo que puede decirse, lo más significativo es que estos partidos en Europa han atraído a gentes de derechas, de izquierdas, apolíticos, indiferentes y abstencionistas contumaces, son transversales… Vox en este momento atrae solamente a gentes de la derecha del PP a la extrema-derecha clásica. Nada más. De ahí su limitación actual.

Desgajarse del PP y ser altamente tributario de este partido y de su destino, no es un menoscabo. Cada cual tiene el padre y la madre que le han correspondido: uno siempre puede desprenderse del PP y asumir un “complejo de Edipo” para tratar de “matar al padre”. En Vox este complejo no está presente. No digo que ocurra como con el viejo PADE en el que la estrategia era cómo volver al PP en buenas condiciones y llevándose una parte del pastel, pero lo cierto es que Vox me da la sensación de que no domina el discurso de fondo. Habla contra la inmigración pero da la sensación de que no ha entendido la dimensión del problema ni porqué de la crisis migratoria actual.

En el fondo, no se trata de asumir el “inmigración no” (lo cual no dejaría de ser una consigna táctica), sino más bien de establecer el porque aparece el fenómeno y porqué ahora. Aparece ahora porque es lo que exige el capitalismo mundial globalizado. Dicho de otra manera: si la estrategia de lucha no es contra el capitalismo globalizado, con el objetivo de derribar la globalización, la táctica “inmigración no”, será inútil y no llevará muy lejos. Es más, si todo se reduce a una “táctica” ocurrirá como le ha ocurrido a la extrema-derecha en estos cuarenta años: que al ignorar la diferencia entre objetivo, estrategia y táctica, ha educado militantes incapaces de armar un discurso político coherente.

Lo he dicho en alguna otra ocasión: en Europa, los partidos identitarios están horrorizados con el vacío que hay en España. No vale la pena ni que los de Respeto, ni cualquier otra coalición sigan viajando a París o a Berlín, intentando congraciarse con alguna tendencia identitaria. El partido que obtenga un diputado en las generales y un diputado europeo será el que se quede con la acreditación del grupo parlamentario europeo que sea. En Europa, los partidos identitarios solamente exigen que el interlocutor español tenga algún peso. Nada más. Si Vox lo tiene, su interlocutor válido será Vox. Eso es todo.


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