lunes, 24 de septiembre de 2018

365 QUEJÍO (144) – QUE SI VOX PARA ARRIBA, QUE SI VOX PARA ABAJO (2)


Quedaría hablar sobre las posibilidades de Vox. En el artículo anterior ya dije que lo esencial de su intención de voto procede de la crisis del PP. El hecho de que hoy aparezca en una encuesta con tres diputados no es garantía de que vaya a llegar a las elecciones generales en la misma situación. Puede subir… o bajar. No depende de Vox, ni en gran medida del PP. Sánchez intentará mejorar la posición del PSOE de cara a la convocatoria. ¿Cuándo será? Cuando el CIS indique con claridad que está por delante del PP. El problema es que los dos meses de gobierno de Sánchez están resultando un fiasco histórico. El PSOE ha perdido 12 puntos y solo mantiene une leve ventaja sobre el PP. Y en lo que respecta a éste, todavía no ha entrado en “modo electoral”, sino que permanece todavía en la de “reconstrucción interior”, acabada la cual el partido montará sus “convenciones”, sus ruedas de prensa y sus actos propagandísticos para situarse en la posición de salida. El PP hoy tiene dos fugas: hacia su izquierda con los votos perdidos en dirección a Ciudadanos, y hacia la derecha con la fuga hacia Vox. Tratará de yugularlas y la cuestión es si Vox conseguirá retenerlos.

Mi impresión es que, o bien Vox, aprovecha este momento para lanzar un discurso a otros sectores sociales (a los que constituyen lo esencial de los movimientos identitarios europeos: clase obrera blanca pobre, jóvenes, clases medias en vías de empobrecimiento) o bien el PP recuperará parte de esa intención de voto. No tengo muy claro que Vox tenga temática y recursos tácticos suficientes como para realizar una apertura de ese tipo: por el momento se conforma, acaso porque no tiene otra posibilidad, con captar parte del voto residual ultra (no más de 100.000 votos en todo el territorio nacional), y en primer lugar por cultivar el voto de la derecha del PP. Y con este bagaje difícilmente puede crecerse más allá de estos límites. Un discurso más anclado en el siglo XXI no se improvisa de un día para otro. Es decir, puede improvisarlo un intelectual aislado, pero es difícil que logre inspirar a una clase política dirigente de un grupo ya orgaizado y con ideas propias... procedente del aznarismo. Y, renovar el discurso supondría, en cualquier caso, acentuar la conflictividad interior del partido y resaltar que el “neo-aznarismo” no es uno, sino que tiene distintas interpretaciones y matices.


La gran diferencia entre Vox y cualquier otro grupo identitario europeo es, que el discurso de Vox se sigue centrando en temas propios de la extrema-derecha (con especial énfasis en la lucha contra la “memoria histórica” que incorporan un tema que será refractario para los “nuevos grupos sociales” de los que hablábamos antes e, incuso, incompatible) y que su electorado no es “transversal”, sino monocorde: el ala derecha del PP y los residuos electorales de la ultra.

Por otra parte… esto es España. Aquí la lógica política es una ciencia desconocida y, en cualquier caso, no la practica ningún partido. Si la ultra ha fracasado durante 40 largos años, desde Blas Piñar a la docena de grupúsculos actuales se debe a que han confundido “doctrina” con “táctica”, “objetivos” con “estrategia”, “formación” con “camaradería” y todo eso gracias a que los militantes eran “todo corazón y poca cabeza” y los dirigentes estaban dotados de mucha ambición y poca inteligencia política. Entendemos por “inteligencia política” la capacidad de dar forma a los ideales y traducirlos en acción política que genere avances reales y efectivos en la lucha por la conquista del objetivo político final: la conquista del Estado. No creo que en Vox hayan cambiado mucho las cosas. Es posible que media docena de dirigentes de Vox tengan cierto realismo y ganas de hacer las cosas bien: falta saber si están todos en el mismo proyecto y si este ha sido enunciado más allá de obtener unos cuantos diputados y un lugar en el parlamento europeo. El hecho de que todos ellos procedan del PP genera reservas. Y el que su modelo sea el PP aznariano, todavía más. Me creeré que son algo más que eso el día en que sean capaces de explicar porque ese modelo fracaso y por qué Aznar nos precipitó en una de las mayores crisis de nuestra historia: economía basada en construcción y turismo, salarios bajos, acceso fácil al crédito e inmigración masiva, fueron los elementos clave de ese periodo. Inolvidable y tan catastrófico como pudo ser diez años antes el mal acuerdo suscrito por Felipe con la UE (que liquido sectores enteros de nuestra economía a cambio de unos “fondos estructurales” que no compensaban ni lejanamente y condicionaban el futuro), o como pudo ser el desastre de ZP al inicio de la crisis económica (crisis que nunca entendió, que negó y que luego solucionó con los planes E y E2010 con los que se inició la crisis de la deuda) o como ha podido ser la dejadez y apatía de Rajoy en afrontar el “problema indepe” que ha llevado hasta el límite de la ruptura del Estado.

Cuando Vox, reconozca los errores de Aznar, eso supondrá, no sólo que no es una extensión de FAES como han insinuado algunos, sino que ha entendido cuál es el origen del problema de la inmigración masiva: simplemente, que Aznar abrió la puerta para garantizar su modelo económico, ZP la abrió todavía más porque estaba dentro de su ideología y Rajoy, simplemente, optó por no cerrarla pensando que el problema se solucionaría sólo

Mientras Vox no realice esa crítica, votarle o no es un acto de fe. Y la fe, ese impulso irracional del alma, emotivo y sentimental, es algo a lo que el que suscribe perdió hace mucho, mucho, pero que mucho tiempo.